Cultura material del socialismo cubano: 1961-1989.

cucharas plásticas

Cucharas plásticas
Cucharas plásticas

Cucharas plásticas. Colección Cuba Material.

No sé si mi abuela compró estas cucharas plásticas desechables en la tienda o si las obtuvo a través del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), suponiendo que éstos hayan recibido alguna vez un lote de ellas como avituallamiento para una de las fiestas comunales que esta organización solía organizar. Dudo que se tratase, de ser así, de la fiesta anual con que todos los 28 de septiembre se celebraba (se celebra) el aniversario de su fundación. Es mucho más probable que se tratara de algún evento especial con visitantes extranjeros como, cuando recibieron una de las delegaciones participante en el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes Cuba ’78.

En cualquier caso, mi abuela nunca las utilizó y las guardó en un sobre de papel cartucho, junto a vasos desechables y servilletas de fabricación norteamericana que conservaba “de antes”.

salero cubano y salero chino

Salero plástico
Salero de cerámica

Salero de cerámica. Hecho en Cuba. 1980s. Colección Cuba Material.

Casi todos los objetos de cerámica producidos de manera industrial en Cuba durante la era soviética fueron hechos en la Isla de la Juventud, desde inodoros hasta vajillas. Su color gris característico se debe a la composición de la arcilla empleada en su fabricación. El salero de la foto superior no solo fue comercializado en las tiendas minoristas. También se distribuyó en restaurantes y cafeterías.

En algún momento de los ochentas, se vendió en las tiendas cubanas el salero plástico de la foto de abajo. No sé dónde fue fabricado, pero parece chino. En casa nunca lo utilizamos, pero quien lo compró (mi mamá o mi abuela, o quizás fue un regalo) debe haberlo por sus colores, material y factura, mucho más llamativos que los saleros de arcilla gris que se producían en Cuba.

Salero plástico

Salero plástico. 1980s. Colección Cuba Material.

bicicletas rusas (es decir, bicicletas soviéticas)

Manual de usuario de bicicleta soviética
Manual de usuario de bicicleta soviética

Manual de usuario de las bicicletas soviéticas (en ruso). 1972. Colección Cuba Material.

En 1972, Cuba ingresó oficialmente en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), la organización de cooperación en material económica de los países del bloque soviético. A través de este organismo, Cuba (y otros países menos desarrollados del bloque) obtuvo préstamos y ayudas económicas para el desarrollo. Adquirió, además, una serie de bienes de consumo que el país no producía y la tecnología para, en algún momento, comenzar a fabricarlos, entre ellos bicicletas. Ese mismo año se vendieron en Cuba bicicletas soviéticas.

Las bicicletas soviéticas fueron las únicas que conocí en mi infancia. No es que mis abuelos no conservaran aún la estructura de hierro de la bicicleta Niágara de mi tío, que colgaba del techo de la despensa de su casa, oxidada y fea. Tampoco es que hubiera muchas bicicletas rusas en La Habana por aquel entonces. Pero las pocas que rodaban, no en las calles, como se vio después, sino en los centros turísticos, donde las alquilaban a los huéspedes nacionales, o en los parques, si algún vecino alcanzaba a comprar una en el sorteo anual de los juguetes, las pocas bicicletas que conocí en mi niñez, digo, venían de la URSS.

Aquí pueden descargar el manual del usuario, en ruso.

Las había también “dobles”, es decir, de dos sillines. Ésas solo las vi en villas turísticas, sobre todo en Varadero, en la villa Kaguama, a la entrada de la península.

fundas para carnés

Estuche para carné
Estuche para carné

Estuche para carné. 1970s y/o 1980s. Colección Cuba Material.

Un día de 1980,  mi abuelo me llevó caminando por la avenida 23, rumbo hacia el mar, hasta la esquina, creo, de 23 e I. Allí, al lado de una barbería que seguía teniendo la espiral de tres colores giratorios que solía identificar este tipo de negocios, un señor mayor se dedicaba a plasticar documentos. No recuerdo bien si plasticamos un distintivo o un carné escolar, pero sí, haberme quedado embelesada contemplando cómo aquel señor manipulaba la plancha rústica y simple que en cuestión de minutos transformó mi frágil pedazo de papel en una identificación de plástico, dura e impermeable, de superficie corrugada y bordes romos.

Una versión de aquellos carneses plasticados, un poco más tosca, eran las fundas hechas con acetato de radiografías y bordes de tela, plástico o tape (cinta adhesiva), muy parecidas a las que se fabricaban para proteger las libretas de racionamiento. Muchos años después de que se retirara en los ochentas, incluso avanzado el siglo xxi, mi abuelo continuaba guardando sus carnés de salud e identidad en una de esas fundas. Por las tardes, cuando se bañaba y entalcaba, se ponía una camisa de algodón sobre una camiseta y se echaba en el bolsillo un peine, un pañuelo, un bolígrafo y la funda de los carnés.

Estuche para carné

Estuche para carné. 1970s y/o 1980s. Colección Cuba Material.

regadera

regadera

Regadera plástica importada de Europa del Este. 1980s. Colección Cuba Material.

Cuando visitaba a mis abuelos, de niña, a veces regaba las plantas del jardín con esta regadera. Ellos, sin embargo, preferían una mucho más grande, de metal verde y pico que terminaba en una verdadera regadera de plato, como la de las duchas.

Mi regadera plástica era más linda y moderna que la de metal de mis abuelos, pero no creo que haya sido ese el motivo por el que decidieron conservarla cuando se rompió. Sin embargo, no me imagino qué pueden haber pensado.

recipiente de cristal refractario

Recipiente de cristal refractario
Recipiente de cristal refractario

Recipiente de cristal refractario. Hecho en Checoslovaquia. Colección Cuba Material.

A Gertrudis Caraballo Gálvez, mi abuela, le encantaban estos recipientes de cristal refractario. No para hornear; pocas veces la vi hornear algo en ellos. Los utilizaba, más bien, para guardar la comida en el refrigerador y, muchas veces, para servirla en la mesa. En ellos guardaba, recuerdo, coles agridulces y pescados encurtidos que luego servía en los almuerzos y cenas. Siempre les llamó Pyrex, acostumbrada a referirse así a los recipientes de igual nombre que, antes de 1959, se comercializaban en Cuba, de los que también conservaba algunos.

Cada vez que viajaba a Checoslovaquia como empleado de la empresa eléctrica, mi tío, su hijo Leopoldito, le traía a mi abuela algún utensilio de cocina, sabiendo que pocas cosas le gustaban más. Además de sartenes de teflón, cucharas de freír y termos, le regaló varios recipientes de cristal refractario.

Recipiente de cristal refractario

Recipiente de cristal refractario. Hecho en Checoslovaquia. Colección Cuba Material.

Recipiente de cristal refractario

Recipiente de cristal refractario. Hecho en Checoslovaquia. Colección Cuba Material.

portavasos tejidos

portavasos
portavasos

Portavasos tejidos. Colección Cuba Material.

Mi mamá cree que estos protavasos son de origen socialista, pero no está segura. Tampoco sabe si se compraron en Cuba o si se los regalaron a mi abuelo, algún amigo o familiar al regresar de Europa del Este o de la URSS. Los usó poco, en cualquier caso. Mi abuelo siempre prefirió los portavasos de cartón. A mi, en cambio, me gustan mucho.

Con ellos, Cuba Material brinda por un 2018 feliz.

balsas y salvavidas

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salvavudas
balsa

Balsa. Circa 1981.

Cuba, se ha dicho, es un país de corcho. La frase se refiere, en realidad, a su gobierno, el de los últimos casi sesenta años, y en especial al hecho de que, durante todo ese tiempo, éste se ha mantenido a flote a pesar de su pésima gestión económica y de haber atravesado crisis políticas tan graves como la que sobrevino a raíz del éxodo del Mariel o de las Causas 1 y 2 de 1989. Se mantuvo a flote, incluso, tras la desaparición de la Unión Soviética y del bloque regional que ese país lidereaba.

Cuba Material despide el 2017 con balsas y salvavidas, todos comercializados en los setentas y ochentas en la isla, cuando la patana sobre la que flotaba su gobierno parecía bastante más segura. Después, en la siguiente década, no se vendieron más. Desde entonces, los cubanos hemos intentado permanecer con la cabeza más o menos alejada del agua. Algunos, construyendo embarcaciones rústicas para llegar, con suerte, a los Estados Unidos. Otros, pataleando con más o menos suerte en la isla.

balsa

Balsa. Guanabo, La Habana. 1975.

salvavudas

Salvavidas. Circa 1970. Cortesía Eida del Risco.

pergas

Perga
pergas

Pergas. Colección Cuba Material.

Las pergas eran vasos desechables de cartón encerado (con cera de parafina) y capacidad, por lo general, cercana un litro (en la imagen, solo la perga que no está decorada es de menor tamaño). Durante los años setentas y ochentas se vendía en estos recipientes cerveza y malta a granel, pero los cubanos las identifican, sobre todo, con los carnavales. Sin embargo, su uso no se limitaba solamente a estas fiestas. En muchas otras ocasiones el gobierno cubano también desplegó en los barrios, ciudades y playas de la isla vehículos adosados a pequeñas “pipas” o tanques de cerveza o malta que constituían, por lo general, la única alternativa para consumir estos productos.

Una búsqueda en Google revela que Perga es el nombre de una ciudad turca, antiguamente regida por griegos y persas, entre otros imperios. Dicha búsqueda también indica que Atech, una compañía de diseño francesa establecida en 1986, nombra así sus macetas cónicas, de formas bastante similares a las de los recipientes de las fotos. Hace unos años, Ramón Fernández Larrea se dedicó también a indagar sobre las pergas y vinculó sus orígenes clásicos con la cultura socialista caribeña en un texto publicado en Encuentro en la Red que comienza: “Enterrados, enterados, encerados o encerrados, como les dé la gana ahora de aparecer, pero desde el primer día que les mordí el bordecito ha sido como si tuviera una vela en la bemba. Ya en aquellos primeros encontronazos míos con tu abejero sabor vislumbré lo que era estar en vela. Cera virgen, o no lo será”.

Es posible que los Comités de Defensa de la Revolución o CDR –organización de masas que institucionalizó el espionaje entre vecinos en la isla y, entre otras cosas, de vez en cuando organizaba alguna que otra actividad de esparcimiento donde espiados y espías consumían alcohol, cake y croquetas y bailaban, recitaban poemas y leían discursos mientras celebraban fiestas nacionales o daban la bienvenida a delegaciones extranjeras– recibieran su cuota de pergas como parte del abastecimiento que el gobierno asignaba para garantizar el éxito de este tipo de actividad.

Es curioso que en dos de los cuatro diseños de perga que se muestran se representen individuos borrachos, lo que delata cierta oscura intención de emborrachar al populacho. O, cuanto menos, normaliza esta práctica. Eso, en un país que, en 1968 a raíz de la Ofensiva Revolucionaria, cerró todos los bares.

perga

Perga. Colección Cuba Material.

Perga

Perga. Colección Cuba Material.

perga

Perga. Colección Cuba Material.

cantimploras militares

cantimplora militar
cantimplora militar

Cantimplora militar. Colección Cuba Material.

En parte por escasez, en parte por la visible militarización de las prácticas de vestir y la vida cotidiana en general, a partir de 1959 se pusieron de moda en Cuba algunos accesorios militares, sobre todo entre la juventud. El cinturón tipo zambrán, por ejemplo, se usó en lugar de los anchos cinturones que la cultura pop puso de moda en los ochentas y también de aquellos otros, hechos igualmente con fibras textiles y colores entre arena y verde olivo, que la industria de la moda norteamericana y europea recomendaba usar con shorts o pantalones de caqui. Las botas militares, de fabricación soviética o cubana, fueron asimismo el calzado de varias generaciones de trovadores, rockeros y cualquier inconforme con la estética pequeñoburguesa que la élite política cubana consideró apropiada para la juventud, cuando no vestía uniformes de milicia. Para los más niños, sin embargo, quizás era la cantimplora del reglamento militar el mayor objeto de deseo (dentro de la parafernalia del ejército). Llevar agua a la escuela primaria en una cantimplora de estas, con estuche verde olivo y correa de cuero, posiblemente equivalía a bañarse en las playas artificiales de los clubes de recreo de los sindicatos del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas, antiguos clubes sociales de la burguesía habanera. Un indicio de que se tenían parientes con más o menos influencia; con suerte, algún que otro jerarca militar.

PS: La cantimplora de la foto, encontrada en casa de mis abuelos este año, es de fabricación norteamericana. Su marca es Palco, producida por la compañía Worcester Pressed Aluminum Co. de Worcester, Massachusetts. El ejército norteamericano y los Boyscouts y Girlscouts of America usaban estas cantimploras. Las más antiguas tienen funda de tela (así son las que se usaron en la I Guerra Mundial). Esta, posiblemente de los años cincuenta, está protegida por una funda de lana y cuelga de una tira de cuero. Quizás mi abuelo la compró antes de 1959 para mi mamá o mi tío. Es posible, también, que en alguna de las movilizaciones militares en las que mi tío participó con posterioridad a esa fecha se la hayan dado como parte de la habilitación (uniforme, botas, zambrán, etc.), residuos del ejército de Batista. h/t Jorge Gautier.

bolsas de suero


No recuerdo cuándo fue que supe que el palo de madera de color verde-azul, grisoso ya al cabo de muchos años de uso, de bordes cuadrados y puntas torneadas, que siempre veía en la consulta de mi abuelo tenía por única utilidad sostener bolsas de suero. Sí recuerdo haberlo visto, después, en el cuarto de desahogo de su casa, donde quizás aún pueda encontrarlo cuando regrese de visita. Alguna que otra vez lo vi en uso. Colgaban de él equipos para venoclisis. Bolsas, como las de las fotos, en la parte más alta, y gotas cayendo en el regulador, donde se acumulaban en un pequeño charquito antes de diluirse en las venas ¿de mi mamá, de mi abuela, o de mi bisabuela?

Estos nylons para administrar suero o extraer sangre terminaron guardando cajas de jeringuillas de metal y agujas romas, y acumulaban mucho polvo cuando los “descubrí” en la vitrina del cuarto de desahogo, la que siempre estuvo llena de medicamentos. Antes de la muerte de mi abuelo, la penúltima vez que lo visité en La Habana, me los traje.

lapiceros

Estuche de lapicero Bohemia Works.
juego de lapiceros con minas de colores

Juego de lapiceros con minas de colores. Colección Cuba Material.

 

Estos son algunos de los lapiceros o portaminas con que escribíamos en los años ochentas y, casi seguro, en los setentas. Menos los de minas de colores, eran todos de metal, y los del tipo Versátil tenían, en la parte de arriba por donde se presionaba para sacar la mina, un aditamento que se desenroscaba y servía para afilar la punta del grafito. Muchos se fabricaban en Checoslovaquia, en la fábrica L&C Hardtmuth, y llegaban a Cuba gracias a Bohemia Works, la sucursal exportadora de L&C Hardtmuth Pencil Factory. No sé cómo llegaron a mi casa los lapiceros alemanes de la marca Staedtler o el juego de lapiceros con minas de diferentes colores. Todos eran de mi abuelo, Leopoldo Arús Gálvez, aunque en mi casa también tuvimos similares.

Duraban, sin romperse, varios cursos escolares. Toda la escuela, si los cuidábamos bien. No sé por qué, en algún momento dejó de interesarme escribir con estos lapiceros. Quizás, cuando se hizo difícil conseguir minas de repuesto en el Período Especial. O cuando aparecieron otros lapiceros, más baratos pero también más atractivos, especialmente los de minas finas de medio milímetro.

Lapicero J.S. Staedtler - Mars, Lumograph

Lapicero J.S. Staedtler – Mars, Lumograph. Hecho en Alemania. Colección Cuba Material.

Lapicero Staedtler Lumograph

Lapicero Lumograph. Colección Cuba Material.

Estuche de lapicero Versátil Koh I Noor

Estuche de lapicero Versátil Koh I Noor. Producido por L&C Hardtmuth en Checoslovaquia. Colección Cuba Material.

Estuches de lapicero Versátil Koh I Noor y Toison D'Or

Estuches de lapicero Versátil Koh-I-Noor y Toison D’Or. Hechos en Checoslovaquia por L&C Hardtmuth. Colección Cuba Material.

Estuches de lapicero Bohemia Works

Estuches de lapicero Bohemia Works. Hechos en Checoslovaquia. Colección Cuba Material.

Estuches de lapicero Bohemia Works

Estuches de lapicero Bohemia Works. Hechos en Checoslovaquia. Colección Cuba Material.

Estuche de lapicero Toison D'Or, serie Versatil

Estuche de lapicero Toison D’Or, serie Versatil. Hecho en Checoslovaquia por por Bohemia Works. Colección Cuba Material.

Estuche de lapicero Bohemia Works.

Estuche de lapicero Bohemia Works. Colección Cuba Material.

 

Había publicado originalmente esta entrada el 29 de Octubre de 2012, pero la retiré porque no tenía imágenes de calidad, hasta ahora.

estuches de plumones

Estuche de plumones
Estuche de plumones

Estuche de plumones. 1980s. Colección Cuba Material.

Un estuche de plumones era un objeto que los niños solíamos codiciar. En la Cuba soviética no se comercializaban apenas variedades entre las que pudiéramos escoger –curiosamente, tampoco se encuentran muchas en las áreas de los supermercados y farmacias norteamericanos dedicadas a utensilios de oficina y escolares, ni siquiera durante las ventas vacacionales llamadas “back to school”. Porque eran escasos y su trazo mucho más bonito y permanente que el de los lápices de colorear, mi hermana y yo cuidamos los que teníamos en casa tanto que se han conservado hasta el día de hoy.

Mi abuelo también cuidaba con esmero su estuche de plumones, el de la foto de arriba, que usaba para subrayar o señalar las cifras relacionadas con los grados del aguardiente que obtenía con la destilación del vino de arroz que producía desde los años ochentas. También circulaba con ellos los números con los que inventariaba su extensa colección de discos de acetato, o cualquier otro dato que fuera de su interés.

He encontrado plumones de tres estilos diferentes, dos de ellos genéricos y presumiblemente producidos por la industria socialista, y unos terceros, sin dudas los mejores, fabricados en Japón, país con el que la Cuba de los setentas y ochentas mantuvo relaciones comerciales. De estos, apenas quedan dos, y el estuche azul donde aun se lee el nombre de la marca, Rushon, que me enseñó de niña unos conceptos diferentes sobre el diseño y la materialidad.

Estuche de plumones Rushon.

Estuche de plumones Rushon. Hechos en Japón. 1980s. Colección Cuba Material.

Tetracor, gotas

Tetracor en gotas
Tetracor en gotas

Envase del medicamento en gotas Tetracor. Producido por Chinoin, en Budapest, Hungría. Colección Cuba Material.

Según el portal sobre las marcas genéricas y sus equivalentes, el Tetracor se emplea para tratar fallos respiratorios. Este, que se comercializaba en Cuba proveniente de la Hungría socialista, era producido por el laboratorio farmacéutico Chinoin, fundado en ese país en 1910, nacionalizado en 1948, y luego privatizado una vez más en 1991 como empresa mixta con capital también francés. El nombre del medicamento, de raíz griega, alude a un particular acorde musical. Todo lo opuesto del silbido de quien no alcanza a respirar bien. Curiosidades de los nombres.

Tetracor en gotas

Envase del medicamento en gotas Tetracor. Producido por Chinoin, en Budapest, Hungría. Colección Cuba Material.

Tetracor en gotas

Envase del medicamento en gotas Tetracor. Producido por Chinoin, en Budapest, Hungría. Colección Cuba Material.

tamborcito artesanal

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tamborcito artesanal
tamborcito artesanal

Tamborcito de fabricación artesanal. 1970s. Colección Cuba Material.

Con este tambor jugábamos mi hermana y yo de pequeñas. No era un juguete. Dice mi mamá que lo vendieron como adorno. Artesanía. Lo compró mi papá durante un viaje de trabajo que hizo al interior. Más o menos, en los años setentas. Hace años perdió el asa de cuero trenzado, blanca y negra. También jugó con él mi hija, cuando nació, en el 2002.

una Habana doméstica para los photoshoots

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Imagen tomada del blog Cooking Lessons.

Si repasamos las principales revistas sobre moda editadas en los Estados Unidos y Europa, o si hacemos una búsqueda en internet bajo los criterios “Cuba” y el nombre de cualquiera de estas revistas, encontraremos que todas ellas en algún momento han publicado un reportaje sobre la isla en los últimos años. “Cuba Libre”, “Soy Cuba” y “The New Cuba” son algunos de los títulos concebidos para satisfacer o despertar la curiosidad de los lectores. Buscando imágenes de algunos de estos espectáculos creados por y para la alta costura internacional, descubro que algunas de las escenas e interiores se repiten de un reportaje a otro, como también se han repetido los automóviles clásicos norteamericanos.

Por ejemplo, la cocina que la French Revue des Modes usó como locación para la sesión de fotos que la revista publicó en la primavera de 2010 es la misma que Andrew Moore fotografió para su libro Inside Havana, publicado en 2002. La French Review des Modes usó también la misma habitación de la casa de Josie Alonso, en la calle Calzada del Vedado, en la que en 2015 Annie Leibovitz desnudó a Rihanna para su reportaje “Cuba Libre” publicado en Vanity Fair.

En un país donde pululan las ruinas y espacios interiores otrora fastuosos y hoy venidos a menos, a los directores artísticos de estas revistas no parece interesarles la búsqueda de una locación original para sus photoshoots. Ello, teniendo en cuenta todos los trámites burocráticos que el gobierno cubano impone a los productores extranjeros antes de concederles permiso para producir cualquier trabajo artístico en la isla, quizás se deba a que el propio gobierno (es decir, alguna de sus instituciones o funcionarios) sea quien “selecciona” y “recomienda” dichas locaciones, embolsándose los pagos por ese concepto. De ser así, el gobierno de la isla se estaría beneficiando económicamente no sólo al no haber desembolsado suficientes recursos para impedir el deterioro de las condiciones materiales de las viviendas sino también al embolsarse otros tantos por concepto de explotación comercial de dicho deterioro.

La poca creatividad de los fotógrafos y productores extranjeros a la hora de seleccionar las locaciones, sin embargo, puede deberse también al interés de los propietarios de las viviendas fotografiadas en cultivar contactos en el gobierno que les garanticen el estar siempre en las listas de los posibles locales en los que la revista sobre moda de turno realizará el próximo photoshoot.

Imagen tomada de Vanity Fair. 2016

Imagen tomada de French Revue des Modes.

chapillas de inventario

Chapilla con número de inventario
chapilla de inventario

Chapilla con número de inventario. Colección Cuba Material.

No sé cuándo comenzó esa práctica, pero ya en los años setentas y durante todos los ochentas el mobiliario de los centros escolares y de trabajo tenía adherida una chapilla de aluminio o calamina con un número de inventario. A veces, si no había chapa, el número aparecía inscrito con pintura, preferiblemente roja, y una caligrafía primitiva. El estado cubano marcaba así los objetos de su propiedad, que en teoría era la propiedad del pueblo, pero que todos sabíamos no nos pertenecía, entre otras cosas porque jamás tuvimos poder de decisión sobre su estética, conservación o uso. Las chapillas, por lo general, se colocaban en lugares muy visibles, llegando a veces a dificultar el uso correcto de equipos y mobiliario.

De esas chapucerías se burla la viñeta “Ali Wattwatt y los audacios“, escrita por Bruno Enríquez y publicada en Cubasolar, y orientada a “educar” a la ciudadanía el uso correcto de los instrumentos de trabajo.

chapilla de inventario

Chapilla con número de inventario. Colección Cuba Material.

aceite ricino aromatizado

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aceite ricino aromatizado
aceite ricino aromatizado

Frasco de aceite ricino aromatizado. Comercializado por el MINSAP, Cuba. 1980s. Colección Cuba Material.

Conocí el aceite ricino, de oídas, cuando comencé la escuela. De vez en cuando algún niño lo traía a cuento para referirse a su sabor desagradable. Como jamás lo vi escrito, lo llamé siempre aceite de ricino, nombre con el que, al parecer, también se le conoce. Este purgante se utiliza en Cuba, además, para suavizar el pelo y, según la cronología de historia y política cubanas escrita por Leopoldo Fornés Bonavia (publicada por Verbum en el 2008), el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) lo utilizó,,bajo el gobierno provisional de Carlos Mendieta,  como tortura contra los periodistas de Acción Francisco Ichaso, Jess Losada y Eduardo Héctor Alonso, entre otros, el 12 de diciembre de 1934 (Acción era dirigido por Jorge Mañach y Mendieta había sido nombrado presidente por indicación del sargento del ejército Fulgencio Batista luego del golpe de estado al también gobierno provisional de Ramón Grau San Martín). En su historia de Cuba, Hugh Thomas refiere que, “en mayo de 1939, Felipe Rivero, editor del semanario Jorobemos, que había criticado al gobierno (de Federico Laredo Bru), fue obligado a beberse el contenido de una botella de aceite de ricino por cuatro matones no identificados, sin duda a sueldo del gobierno” (p. 534). También según Thomas, en su alocución del 5 de agosto de 1951, transmitida por la CMQ, el político y líder del Partido Ortodoxo Eduardo Chibás se refirió a “los coroneles del aceite de ricino” (p. 585) minutos antes de dispararse un tiro fatal en el abdomen.

(según Wikipedia, el aceite ricino, en efecto, se ha usado como método de tortura, ya que en elevadas dosis produce vómitos, diarreas agudas, náuseas y cólicos)

(el aceite ricino, uno de los más antiguos que se producen, se conoce también como Palmacristi)

morfina

ámpulas inyectables de morfina
ámpulas inyectables de morfina

Envase de ámpulas inyectables de morfina. Hecho en Cuba. MINSAP. Colección Cuba Material.

Cada ámpula de 20 mg de clorhidrato de morfina se vendía, en los años ochenta, a un precio de 30 centavos, bajo receta médica. El envase advertía que “puede causar hábito”. La producía el MINSAP.

ámpulas inyectables de morfina

Envase de ámpulas inyectables de morfina. Hecho en Cuba. MINSAP. Colección Cuba Material.

Campeón, limpiador suave

limpiador suave Campeón
limpiador suave Campeón

Limpiador suave Campeón. Hecho en Cuba. Colección Cuba Material.

La etiqueta lo anuncia como limpiador de cazuelas, fregaderos, azulejos, lavamanos, etc. Campeón era un limpiador multiusos, quitagrasas, comercializado en polvo, y producido por la industria cubana. Con frecuencia, el nombre de esta marca se usaba como sustantivo genérico para referirse a todo tipo de detergente o polvo limpiador.

Limpiador suave Campeón. Hecho en Cuba. Colección Cuba Material.

leche en polvo en paquetes de nylon

Envase de leche en polvo La Lechera
Envase de leche descremada en polvo ECIL

Envase de leche descremada en polvo ECIL. Producida por la Empresa del Combinado Industrial Lácteo (ECIL), hoy Empresa de Productos Lácteos. Colección Cuba Material.

Cuando se vendía leche en polvo en moneda nacional y se podía adquirir por la libreta de abastecimiento, venía envasada en paquetes de nylon. He conseguido dos de éstos, de las marcas ECIL y La Lechera. El diseño e imagen de marca de la leche ECIL remiten a los años setenta. Recuerdo perfectamente, sin embargo, la leche en polvo La Lechera. La consumíamos en los años ochenta, aunque posiblemente se comercializara desde antes.

ECIL es el acrónimo del Combinado Lácteo, empresa fundada en 1971 en la provincia de Las Villas. Es también el nombre con que se conoce el poblado villaclareño El Lácteo, precisamente por la ubicación allí del Combinado de la leche.

La leche descremada en polvo La Lechera se producía, en cambio, en La Habana por la Empresa de Productos Lácteos Metropolitana.

Envase de leche en polvo La Lechera

Envase de leche en polvo descremada La Lechera. Producida por la Empresa de Productos Lácteos Metropolitana. Colección Cuba Material.

lecciones de idioma ruso de Novedades de Moscú

Discos de acetato con lecciones de idioma ruso
Discos de acetato con lecciones de idioma ruso

Discos de acetato con lecciones de idioma ruso, editadas por el semanario Novedades de Moscú. 1975-1976. Donación de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

No era feo el diseño de estos discos que enseñaban el vocabulario del idioma ruso. En la contracubierta, en ruso, inglés, francés, español y árabe, se explica:

El semanario NOVEDADES DE MOSCÚ publicará en los años 1976-1976 una guía de conversación de idioma ruso. Las lecciones correspondientes irán en 6 grabaciones.

Las suscripciones pueden formalizarse a través de las respectivas firmas de su país que mantienen contactos con “Mezhdunaródnaya Kniga” y se encargan de distribuir las publicaciones periódicas soviéticas.

Dirección del semanario Calle Gorki  16/2 Moscú K-9, URSS

Gracias a Tamara Álvarez por la traducción del título.

estuche para lápices

Estuche de lápices
Estuche de lápices

Estuche de lápices. 1980s. Donación de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

Cuando estudiaba la escuela primaria, llevaba los lápices y los bolígrafos (había que escribir con bolígrafo obligatoriamente, al menos en primer y segundo grados) en un estuche de vinyl, tipo funda, hecho por un talabartero, que cerraba con un zíper y hacía juego con la mochila-maletín que mis padres nos mandaron a hacer a mi hermana y a mi cuando comenzamos la escuela. Cuando llegué a la secundaria, a mediados de los años ochenta, en las tiendas “sacaron”, quizás un par de veces y en cantidades siempre insuficientes, bolsos de nylon, “popis” (tenis o zapatillas deportivas) y estuches como el de la foto para guardar los lápices. De venta liberada (es decir, con precios no subsidiados), estos productos distinguían a los hijos de familias con dinero (miembros de la clase profesional, dirigente, militar o “bisnera”) de aquellos cuyos padres no podían pagarlos o simplemente no alcanzaban a comprarlos porque se agotaban casi al momento de la venta. No tuve estos estuches de vinyl que cerraban con broche magnético y estaban adornados con cisnes y otros dibujos kitsch que me encantaban. El de la foto, cuando ya no se usó más para llevar los lápices a la escuela, fue adaptado como contenedor de cosméticos. Aún tiene pegadas las bandejitas de sombras compactas para los ojos y coloretes que la mamá de mi amiga le compró por su “quince” y que, cuando el contenedor original se rompió, decidió pegar en este estuche para lápices.

juego de mesa Estrategia Militar

juego de mesa Estrategia Militar
juego de mesa Estrategia Militar

juego de mesa Estrategia Militar. Hecho en Cuba por la Industria Ligera. 1980s. Donación de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

El juego de mesa Estrategia Militar se estudiaba como parte de las actividades del Círculo de Interés de la SEPMI, acrónimo de la Sociedad de Educación Patriótico Militar, fundada el 28 de enero de 1980 y disuelta, según reporta Jorge Enrique Rodríguez para Diario de Cuba, a principios de los años noventa. De acuerdo con esta publicación, la SEPMI:

—que tuvo entre sus instructores, para formar pilotos de aviación, a René González, uno de “los Cinco”— reclutaba a adolescentes, bajo el eufemismo de “la guerra de todo el pueblo”, con el fin de adoctrinar a los futuros paracaidistas, especialistas en telecomunicaciones, choferes profesionales, francotiradores, ingenieros militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Conozco a quien se matriculó en este Círculo de Interés para estar cerca de un muchacho de quien estaba enamorada.

bombillos incandescentes importados de Alemania

Envase del bombillo incandescente Narva
Envase del bombillo incandescente Narva

Envase del bombillo incandescente Osram. Hecho en Alemania occidental. 1980s. Colección Cuba Material.

Además de los bombillos incandescentes Tungsram, fabricados en Hungría, en Cuba se comercializaron dos marcas de bombillos incandescentes fabricados en Alemania, cuando aún quedaba algo de comercio minorista accesible para cualquier ciudadano nacional que percibiera algún tipo de ingreso y cuando aún había dos Alemanias. En los años 1980s, las marcas Osram y Narva, la primera fabricada en Alemania occidental y la segunda en Alemania del Este con tecnología Osram, se vendieron en ferreterías y establecimientos del mercado no racionado durante los años 1980s. Algunos de ellos, atesorados luego de la caída del socialismo de estado en Europa del Este y la desintegración de la URSS, sobrevivieron la recogida de bombillos incandescentes que el gobierno cubano llevo a cabo hace poco más de una década.

Hay una película, All my girls, cuyo drama tiene lugar en la fábrica estatal de bombillos Narva.

Envase del bombillo incandescente Narva

Envase del bombillo incandescente Narva. Hecho en Alemania del Este. 1980s. Colección Cuba Material.

Envase del bombillo incandescente Narva

Envase del bombillo incandescente Narva. Hecho en Alemania del Este. 1980s. Colección Cuba Material.

Envase del bombillo incandescente Narva

Envase del bombillo incandescente Narva. Hecho en Alemania del Este. 1980s. Colección Cuba Material.

perfumes soviéticos

perfume Violeta
Perfume Moscú Rojo

Perfume Moscú Rojo. 1980s. Donación de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

Además del famoso perfume Moscú Rojo, a partir de la década de los años setenta en Cuba se comenzaron a comercializar perfumes provenientes de Europa del Este, principalmente de Bulgaria, y de la URSS. Éstos son algunos de los perfumes soviéticos que estuvieron a la venta en el mercado paralelo, algunas veces sí, otras no. Llama la atención que sus nombres no hayan sido traducidos al español para el mercado cubano y que, a excepción de Moscú Rojo, todos conservan gran parte del contenido original.

Perfume "Acacia Blanca (Biélaia Acatsia)"

Perfume “Acacia Blanca (Biélaia Acatsia)”. Hecho en la URSS. Colección Cuba Material.

Perfume Romeo

Perfume Romeo. Hecho en la URSS. Colección Cuba Material.

perfume Violeta

Perfume Violeta. Hecho en la URSS. Colección Cuba Material

ht: Tamara Álvarez y Alexis Jardines tradujeron los nombres.

cosméticos Sah

Agua de colonia en spray Sah
Agua de colonia en spray Sah

Agua de colonia en spray Sah. Hecha en Bulgaria. Colección Cuba Material.

La línea de cosméticos para hombres Sah hoy se produce en Macedonia. Antes del desplome del socialismo de estado en Europa del Este se fabricaba en Bulgaria y se exportaba a Cuba, donde se comercializaba en el mercado paralelo. Para el mercado cubano, las instrucciones sobre cómo aplicarse la colonia en spray fueron traducidas al español. Además de la colonia, en Cuba se vendió la crema de afeitar de la misma marca.

Crema de afeitar Sah

Crema de afeitar Sah. Hecha en Bulgaria. Colección Cuba Material.

bombillos incandescentes Tungsram

Envase de bombillo Tungsram
Envase de bombillo Tungsram

Envase de bombillo Tungsram. Hecho en Hungría. Colección Cuba Material.

Hace unos años, el estado cubano recogió los bombillos incandescentes que aún quedaban en los hogares. Parte de la campaña “revolución energética” consistió en sustituir estos bombillos por focos ahorradores, de filamento fluorescente. Me cuentan que, como cuando sustituyeron los viejos refrigeradores americanos, en cada casa se presentó un inspector estatal que contabilizó los bombillos existentes, posteriormente reemplazados por bombillos ahorradores. Como resultado, los interiores de las casas y comercios cubanos se iluminan hoy con una mortecina e insípida luz blanca.

Hace unos años, mientras registraba la antigua vitrina de la sala de mis abuelos, encontré un bombillo incandescente Tungsram que nadie vio cuando los inspectores estatales se personaron para efectuar el cambio de bombillos. Mi abuelo se preocupó por el gasto energético que sus 100 watts conllevarían, si algún día se veía en la necesidad de utilizarlo. Mi mamá me sugurió fotografiarlo para Cuba Material. Todos estuvimos de acuerdo en devolverlo a su sitio en el fondo de la vitrina. Cualquier día se podría necesitar.

A principios de año, mientras registraba otro de los closets de casa de mis abuelos, una barbacoa de difícil acceso, encontré otro bombillo Tungsram. Se trataba, esta vez, de un foco de 40 watts con base de metal, producido por Action Tungsram, empresa de patente norteamericana, registrada en 1975 en el estado de Pensilvania, según se anuncia en el envase.

En efecto, el sitio de patentes Trademarkia asegura que Action Tungsram fue registrada en el estado de New Jersey en 1976, a nombre de unos propietarios con domicilio legal en Pensilvania. Action Tungsram aparece también listada en el libro Multinationals from the Second World War: Growth of Foreign Investment by Soviet and East European State Enterprisesde Carl H. McMillan, editado en 1987. Allí, en una tabla que lista las inversiones del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en occidente, se incluyen tres subsidiarias de la empresa húngara: Tungsram, en Austria; Tungsram Manufacturers, en Irlanda; y Action Tungsram, en los Estados Unidos. Según este libro, para 1983 las filiales irlandesa y norteamericana habían dejado de operar.

Envase de bombillo Tungsram

Envase de bombillo Tungsram. Hecho en Hungría. Colección Cuba Material.

bonos de gasolina

Bono de gasolina. Imagen tomada de Libreta de apuntes.

Bono de gasolina. 1987. Imagen tomada de Libreta de apuntes.

El 2 de enero de 1968 el gobierno cubano decretó el racionamiento de la gasolina. A los choferes de autos europeos se les asignó 8 galones al mes, mientras que a los dueños de automóviles norteamericanos se les asignó 20 galones. En Libreta de apuntesel blog de Norberto Fuentes:

. . . El buen amigo Rafael del Pino, Rafa el Infalible, me hace llegar un bono de gasolina para que pueda enfrentar la eventualidad de que el tanque se me quede seco en el camino. Es el bono que traía en su billetera cuando se montó con toda su familia en el Cessna que lo trajo a los Estados Unidos. A tenor de que para un lector extranjero o muy joven resulta una incógnita el bono y su uso durante largos años del proceso, sí les puedo asegurar que este es un buen bono. Por lo menos Del Pino no tuvo que deshacerse de él ante la exigente mano del pistero mediante el cual confirmaba que él, el general Rafael del Pino, héroe de la aviación revolucionaria, con un número certificado de derribos en la batalla de Bahía de Cochinos y un sinfín de misiones internacionalistas, estaba autorizado a recibir en el tanque de su coche Lada la cantidad prevista de cinco litros de gasolina. No hubo necesidad de gastarlo y Del Pino ha recorrido miles de kilómetros con el documentito en el bolsillo desde que despegó para siempre —en 1987— de una pista habanera, la de Ciudad Libertad. Cinco litros que nunca se consumieron. ¿O Rafael los donó exprofeso a la patria antes de su partida?

tela antiséptica bebitex

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Tela antiséptica Bebitex
Tela antiséptica Bebitex

Tela antiséptica Bebitex. 1973. Colección Cuba Material.

Cuando nació mi hija, en el 2002, el sistema de racionamiento de productos industriales me asignó algunos metros de tela antiséptica para hacer pañales y culeros de bebé. Cuando fui a comprar la tela, por insistencia de mi abuela, me la dieron doblada, sin protección o envase. Tampoco tenía etiqueta o nombre comercial. A cambio del cupón correspondiente y cierta cantidad de dinero, me llevé varios pliegos de la tela blanca con que las madres cubanas han hecho, por décadas, los pañales de sus hijos, festoneados y bordados por ellas mismas o por sus madres, abuelas, vecinas o costureras.

Cuando yo nací, en 1973, ya el gobierno cubano vendía tela antiséptica mediante una libreta de racionamiento emitida especialmente para las embarazadas y los recién nacidos. En aquella época, sin embargo, la tela antiséptica tenía nombre comercial: bebitex, y se vendía empaquetada en nylon, adornado con motivos infantiles. El empaquetamiento establecía, además, la cantidad de tela y su fabricación: cubana.

En algún momento, en las tres décadas que median entre el nacimiento de mi hija y el mío, el empaque de nylon y la marca comercial bebitex se dejaron de producir y comercializar. Los embarazos de las mujeres cubanas transcurrieron, entonces, menos adornados.

Tela antiséptica Bebitex

Tela antiséptica Bebitex. 1973. Colección Cuba Material.

medicamentos

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Frasco de Curare
Frasco de Curare

Frasco de Curare. Producido y comercializado en Cuba por los laboratorios norteamericanos Merck. Pharmaceuticals. Colección Cuba Material.

En su artículo “Drug Wars: Revolution, Embargo, and the Politics of Scarcity in Cuba, 1959-1964”, originalmente leído en el Cold War Seminar organizado por la Tamiment Library de la Universidad de Nueva York, la historiadora Jennifer Lambe explora el impacto que tuvo en la vida cotidiana de los cubanos la sustitución del régimen farmacéutico capitalista por uno de naturaleza socialista, con posterioridad al triunfo de la revolución cubana. Según expresa el Resumen del texto:

La Revolución Cubana de 1959 marcó el comienzo de muchos cambios radicales, tanto socioeconómicos como políticos. Ahora bien, las convulsiones macropolíticas del momento también se manifestaron de forma concreta en las vidas de cubanos ordinarios. La repentina escasez de medicamentos diarios, vinculada estrechamente a las tensiones diplomáticas con los Estados Unidos, fue una de ellas. Este artículo rastrea las batallas transnacionales provocadas por la repentina desaparición de drogas farmacéuticas norteamericanas de los anaqueles cubanos. El material trata de entender las carencias farmacéuticas no sólo como un efecto político sino como una realidad social que proveyó un espacio para la articulación de nuevas formas de sociabilidad y políticas alrededor del cuerpo.

A principios de este año pude organizar la vitrina que antes estuvo en la consulta de mi abuelo, el doctor Leopoldo Arús Gálvez, hoy escondida en el cuarto de desahogo de su casa (antiguo cuarto de criados). Se trata, ahora, de un mueble de cristales empolvados y armazón oxidada que, desde hacía muchos años, se encontraba atiborrado de envases y frascos de medicamentos, emulsiones, colirios, tabletas, ámpulas de inyección, jeringuillas, agujas hipodérmicas, bandejas, termómetros y estuches de gasa y de algodón. Lo recuerdo, sobre todo, como el lugar donde mi abuelo guardaba una réplica de cerámica de un corazón, que de niña me gustaba pedirle que me ensañara, y que casi nunca me dejaba tocar para que no se rompiera. Y también como el lugar donde había un frasco de Curare que nunca vi, y donde sabía que había otros venenos como Estricnina y Morfina, porque mi abuelo también me lo había dicho.

En las cinco repisas de cristal del interior de la vitrina se mezclaban con total promiscuidad tres diferentes regímenes farmacéuticos: el del capitalismo, el del socialismo de estado, y el del postsocialismo. Nos tomó dos tardes a mi mamá y a mí deshacernos de la basura que por años también se acumuló en esa vitrina. Tuvimos que romper las ámpulas y destruir las pastillas vencidas para prevenir que las personas que viven de lo que recogen de los contenedores de basura las usaran o las revendieran. Separamos aquellos medicamentos que podían ser de utilidad, y mi mamá los donó al consultorio del médico de la familia. Alguna manguerita de suero y un par de guantes quirúrgicos estaban ya calcinados, y se deshicieron apenas los toqué.

Conservé, para la colección de Cuba Material, todos aquellos medicamentos del capitalismo que mi abuelo había guardado por más de cinco décadas. Se trataba, por lo general, de muestras médicas que los laboratorios farmacéuticos de entonces le hacían llegar a él y a su papá, que también era doctor. Muchos de estos laboratorios tenían sucursal en Cuba y todos los envases o frascos de medicamentos tenían diseños y tipografías deliciosas. A este grupo pertenece el pequeño frasco de Curare.

Otra gran parte del lote la componen los medicamentos producidos o comercializados por la industria farmacéutica socialista. Ahí encontré los medicamentos genéricos producidos por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) o importados de Europa del Este, similares al antibiótico oral Gricín, al que ya me he referido, vendidos luego de que se decretara el racionamiento d medicamentos el 11 de febrero de 1962. Aún se conservaba, por ejemplo, el envase de píldoras de medazepam, de aspecto bastante moderno, comercializado bajo la marca Rudotel por la empresa de Alemania del Este GERMED y producidas en la planta de Dresden Ver Arzneimittelwerk.

Finalmente, a estos dos regímenes farmacéuticos los completaba una serie de medicamentos que mi papá, mi hermana y, últimamente, yo hemos estado enviando a mis abuelos y mi mamá desde principios de los años 1990s. Pomos plásticos de 500 píldoras de vitaminas, Advil (o Ibuprofén), Tylenol (o Acetaminofén) y Tums para los problemas estomacales; tiras de curitas y de Alka Seltzer; pomadas para los dolores reumáticos, pastillas para dormir, laxantes y jeringuillas desechables. De estos no conservé ninguno. Mi mamá guardó para ella y para mi abuelo los que creyó necesitar.

Al final, tomé para Cuba Material las dos repisas inferiores, que aún siguen luciendo atiborradas de medicamentos. Mi mamá y mi abuelo tienen, en cambio, tres repisas limpias y despejadas para seguir guardando las medicinas que les mandamos desde acá.

Envase de tablets de Rudotel (medazepam). Producidas en la RDA por Ver Arzneimittelwerk y comercializadas en Cuba por GERMED. Colección Cuba Material.

Estuche de tabletas de Estricnina. Producidos y comercializados por el MINSAP. Colección Cuba Material.

Día de las Madres, sin flores

día de las madres
día de las madres

Foto tomada el día de las madres, circa 1980.

Esta foto, tomada, creo, un día de las madres más o menos cercano a 1980, es muy reveladora. En ella estamos mi hermana y yo sonrientes, en una mano un jarrón y en la otra una postal florida, de las que circulaban en Cuba por el día de las madres. Tengo muchas fotos en posiciones y con atuendos diferentes, pues durante toda mi infancia mi abuelo nos usó, a mi hermana y a mi, de modelos en las muchas fotos que tomó, reveló e imprimió como entretenimiento. Pero los elementos que componen esta fotografía son particularmente raros: dos búcaros de vidrio y dos postales de felicitación. Pienso que no debe haber habido flores ese día y, para “resolver”, mi abuelo organizó la composición de la fotografía con un sucedáneo: una representación de las flores.

Los vestidos que llevamos mi hermana y yo son, también, un manera de resolver la escasez. Los hizo mi mamá con lienzo, adornado con cintas bordadas que, por el diseño, parecen importadas de la URSS. A la izquierda, yo llevo “popis” o tenis deportivos, casi seguro de fabricación cubana. Mi hermana calza zapatos ortopédicos, estilo “Mary Jane”, hechos en Cuba. Así celebramos el día de las madres alrededor de 1980 mi hermana y yo.

algodón y gasa quirúrgicos

Rollo de algodón quirúrgico

Rollo de algodón quirúrgico. Hecho en la República Popular China. 1980s. Colección Cuba Material.

No recuerdo que, antes del desplome del socialismo soviético, en Cuba se vendiera el algodón en motas, como se puede comprar ahora en casi todas partes del mundo. EL algodón se vendía entonces en las farmacias, comprimido en rollos y envuelto en un papel gris, bajo la marca Snowflake. Los rollos más grandes pesaban 25 gramos y la etiqueta los identificaba como fabricados en Shanghai, en la República Popular China (esto lo decía en mandarín, en inglés, y en francés, nunca en español). La etiqueta de estos rollos de algodón también indicaba (sólo en francés) que la exportación de este producto corría a cargo de la Sociedad Nacional China de Importación y de Exportación de Productos Químicos. En la colección de Cuba Material tengo rollos de algodón de esta marca en al menos tres tamaños diferentes, todos más pequeños que el que se describe aquí aunque con igual factura y diseño.

En las farmacias cubanas de la era soviética también se podía adquirir gasa, esta última de fabricación cubana. Envasada en cajas de cartón, la gasa se vendía también en rollos, comercializados por el Grupo Especial de Materiales de Curación, una institución cubana. Se vendía a un precio de 15 centavos en su variante de 5 x 550 cm y de 40 centavos en el caso de vendas de dimensiones de 10 x 914 cm.

Venda de gasa. Hecha en Cuba por el Grupo Especial de Materiales de Curación. Colección Cuba Material.

Venda de gasa. Hecha en Cuba por el Grupo Especial de Materiales de Curación. Colección Cuba Material.

termómetros

Termómetro soviético
Termómetro soviético

Termómetro Normalgias. Hecho en la URSS. 1970s. Colección Cuba Material.

Todos los cubanos usábamos el mismo termómetro, un Normalgias fabricado en la URSS. Antes de la caída del socialismo en Europa del Este y la desintegración de la URSS también se vendieron en Cuba termómetros chinos, más pequeños y embutidos en un estuche de goma, de forma cuadrada y de color azul. Tengo la impresión de que estos últimos eran los que se usaban en los hospitales en los años 1980s. Era difícil leer la temperatura en ellos, pues los ángulos del cuerpo del termómetro no dejaban ver la barra de mercurio. Ambos termómetros se ponían en la axila para medir la temperatura.

Durante la crisis del Período Especial, en la que hasta los termómetros escasearon, éstos se vendían en la bolsa negra. Es posible que todavía se puedan adquirir así.

Termómetro soviético

Termómetro Normalgias. Hecho en la URSS. 1970s. Colección Cuba Material.

juguetes cubanos: plastilina para modelar Tainito

plastilina para modelar Tainito
plastilina para modelar Tainito

Envase de la plastilina para modelar Tainito. Hecho en Cuba. Colección Cuba Material.

Pocos de los juguetes que se comercializaron en mi infancia, en la década de los años 1970s, eran producidos en Cuba. Los juguetes cubanos eran los más feos, los de peor terminación o factura, los menos codiciados por los niños. Casi todos caían dentro de la categoría de “dirigidos”, la menos atractiva de las tres ideadas por el Ministerio de Comercio Interior para organizar la venta anual de juguetes.

Por eso me sorprendió encontrar un estuche de plastilina cubana con un bonito diseño y presentación. El estuche contiene varias barras de plastilina de diferentes colores, cada una envuelta en un papel encerado, y un instrumento de madera, con una de las puntas en forma de paleta, para trabajar la plastilina. Contiene, además, un manual con instrucciones e ideas sobre cómo trabajar y qué hacer con la plastilina. A juzgar por su factura y diseño, parece haber sido producido en los años 1960s.

Se trata, además, de un “juguete” muy nacionalista. El nombre, el de una de las culturas aborígenes que habitaban la isla antes de la colonización; el envase, con la imagen de un niño Taíno; y las ideas sugeridas, principalmente utensilios y objetos relacionados con el modo de vida de esta tribu, sugieren todos un interés en promover “lo nacional”, “lo cubano”. En este caso, la cubanidad es asociada expresamente con la cultura aborigen y no con la criolla o con las prácticas modernas.

En la obra On Becoming Cuban: Identity, Nationality, and Culture, el historiador Louis A. Pérez (1999) observaba que:

In October 1959 the Agricultural and Industrial Development Bank of Cuba (BANFAIC) sponsored an “Exposition of Cuban Toys,” designed “to exhort the public to buy toys produced in Cuba.” The organizers affirmed: “In addition, the social function of the toy must be stressed, for from the most distant past to the present this has been one of the principal means to promote in the child knowledge of the civilization in which he develops.” (p. 483)

Pinche aquí para ver el manual en pdf de la Plastilina para modelar Tainito.

(nota: Esta entrada es una actualización de una entrada publicada el 3 de septiembre de 2014)

estuches de jabones de tocador

Estuche de jabones Aquazul
Estuche de jabones Aquazul

Estuche de jabones Aquazul. 1980s. Colección Cuba Material.

Entre otras cosas, en el mercado paralelo se podían comprar, algunas veces, estuches de jabones de tocador. Algunos eran de fabricación nacional, como los de la línea masculina 5 PM o los de la marca Aquazul. Otros, se importaban de Europa del Este. Tal es el caso de los jabones Nautik, producidos en la RDA.

Estos jabones se compraban, casi siempre, para regalar en ocasiones especiales. A quienes cumplían años, o durante los días de los padres, las madres, o los enamorados, o incluso como detalle de cortesía con un médico a quien se quisiera agradecer.

Por regla general, una vez consumidos los jabones, se guardaban las cajas. Éstas servían para almacenar objetos o, incluso, para adornar coquetas y aparadores. La caja de jabones Nautik fotografiada en esta entrada contuvo, hasta hace pocos días, cintas de pelo importadas de la URSS, en un surtido de variados colores. Las cintas, cuidadosamente dobladas, tenían justo el ancho de la caja de jabones. Quien las guardó en ella tuvo el cuidado de señalizar la caja con el nombre de su nuevo contenido.

Estuche de jabones 5 PM

Estuche de jabones 5 PM. 1980s. Colección Cuba Material.

Estuche de jabones Nautik

Estuche de jabones Nautik. Hechos en la RDA. Donación de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

esencias de sabores de alimentos

Esencias de sabores de alimentos importados de Checoslovaquia
Esencias de sabores de alimentos importados de Checoslovaquia

Esencias de sabores de alimentos importados de Checoslovaquia. 1980s. Colección Cuba Material.

Cuando era niña, mi abuelo, que antes ya había hecho vino casero, a veces con uvas caletas que recogía en la playa de Jibacoa, heredó de un amigo, psiquiatra del hospital Mazorra donde él también trabajaba, un alambique de cristal. Mi abuelo comenzó entonces a destilar vino, del que obtenía un ron de sabor muy parecido al pisco peruano. Durante la década de los años 1980s fue perfeccionando su pasatiempo, que se convirtió en casi la única fuente de bebidas alcohólicas cuando llegó el Período Especial.

Parte de la mejoría fue posible porque mi tío, que solía viajar con frecuencia a Checoslovaquia, compraba allí esencias de alimentos para, con al aguardiente que mi abuelo obtenía, producir licores y brandies. Mi abuelo guardaba estos estos pequeños frascos, como todo lo relacionado con la producción de ron, como si fueran tesoros. Aún tiene las libretas donde anotaba la cantidad de aguardiente que obtenía de cada botellón de vino y el grado de alcohol que producían.

avíos de pesca

Flotadores de pesca Znak
Flotadores de pesca Znak

Flotadores de pesca Znak. Hechos en Checoslovaquia. 1980s. Colección Cuba Material.

Los restos materiales del flujo de personas entre los países miembros del campo socialista y Cuba abarcan todas las esferas de la vida cotidiana. De ello dan cuenta una serie de productos de uso doméstico no suntuario que parecen distinguir estos intercambios de aquellos establecidos con los países del área capitalista. En estos últimos países, los pocos cubanos que tenían la suerte de viajar adquirían principalmente ropa y electrodomésticos. No tenían tiempo ni dinero para comprar otro tipo de artículos menos preciados.

Los técnicos, ingenieros y cuadros políticos cubanos que viajaban a Europa del Este, en cambio, también compraban, siempre que podían, ropa, calzado y electrodomésticos. Sin embargo, en sus maletas venían toda una serie de productos menos suntuarios. Quizás, debido a las mucho más limitadas variedad de la oferta de artículos de ropa y electrodomésticos, su limitada calidad y poca actualización con relación a las últimas tendencias del mercado, y las diferencias de clima. No pudiendo adquirir un buen pitusa Levis, los cubanos gastaban sus pensiones diarias en lo que pudieran conseguir.

Durante sus viajes a Checoslovaquia, mi tío compró avíos de pesca. Entre ellos, unos paquetes de flotadores pequeños, marca Znak, que se vendían por poco más de 4 coronas checas. En sus excursiones de pesquería a la costa del este de La Habana, él y mi abuelo no alcanzaron a utilizarlos todos. Hace poco encontré en su casa uno de estos paquetes sin abrir.

Asociación de Amistad Cubano China, calcomanía

Calcomanía propagandística de la Asociación Cultural Cubano China
Calcomanía propagandística de la Asociación Cultural Cubano China

Calcomanía propagandística de la Asociación Cultural Cubano China. 1960s. Foto 2017, Vedado, Ciudad de la Habana.

La Asociación de Amistad Cubano China se llamó, inicialmente, Asociación Cultural China-Cuba, nombre bajo el que fue fundada en 1959. Por años estuvo dirigida por el general retirado Moisés Sio Wong, hasta que éste falleciera en el 2010. Desde niña, esta calcomanía ha estado en una de las alas de la puerta del “cuarto de los tarecos” de casa de mis abuelos. En la otra, un sello con mensaje revolucionario, también de los tempranos 1960s. Por dentro, de una de las alas siempre ha colgado un Sagrado Corazón de Jesús, de metal ennegrecido, al que últimamente se le ha pulido el corazón desde que, a sus 99 años, mi abuelo se ha acercado a Dios y a la fe. Se encuentra entre cordeles que sostienen pomos y arandelas. Herramientas y quincallas cubren casi toda la superficie de la otra ala.

crayolas Arcoiris

Estuche de crayolas Arcoiris
Estuche de crayolas Arcoiris

Estuche de crayolas Arcoiris. Hecho en Cuba. 1980s. Donación de Meyken Barreto. Colección Cuba Material.

En Cuba, a los crayones para colorear se les llama crayola, como la marca norteamericana (igual pasa con el detergente de lavar, al que llamamos Fab y los refrigeradores, a los que decimos Frigidaire). Se les llamó así, incluso, durante el período de socialismo de estado, a pesar de la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con los Estados Unidos, del embargo norteamericano, y de la sovietización de la sociedad y la economía cubanas. La marca local Arcoiris identifica correctamente las crayolas como crayones para colorear, aunque utiliza el cubanismo creyones, no reconocido por la RAE.