Eventos sobre cultura material cubana.

Exposición Pioneros: Building Cuba's Socialist Childhood
Exposición Pioneros: Building Cuba's Socialist Childhood

Exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialist Childhood, inaugurada el 17 de septiembre de 2015 en la Arnold and Sheila Aronson Galleries de Parsons School of Design, curada por María A. Cabrera Arús y Meyken Barreto.

Fragmento del texto que escribí imaginando un futuro museo del socialismo cubano para Beyond the Sugar Curtain: Tracing Cuba-Us Connections Since 1959. ¡Anímense a donar objetos o documentos desde ahora mismo!

Todos los recuerdos que poseo de la casa de mis abuelos, la que fuera a inicios de siglo una casona de arquitectura ecléctica en el barrio El Vedado, se relacionan con la increíble cantidad de trastos que guardaba. Mi generación, la que nació en la década de los años setenta, y todas las que le siguieron, creció en un entorno material doméstico que, antes de volverse ruinas, se había llenado de tarecos. Objetos en desuso, rotos, inservibles, gastados, mutilados, se guardaban en espera de una “segunda vuelta” en que pudieran servir para reemplazar, completar, reparar o simplemente “inventar” una nueva materialidad, solución temporal a la siempre predominante escasez.

La relación de los cubanos con el mundo material comenzó a cambiar en el mismo año 1959, cuando el nuevo gobierno impuso un arancel a las importaciones de artículos de lujo. Un giro de tuercas mucho más dramático lo constituyó, sin dudas, el racionamiento de una serie de artículos alimenticios de primera necesidad decretado en 1962 para hacer frente a la escasez que resultó de la mala administración socialista. Al año siguiente, se crearon las Oficinas de Control de Abastecimientos, conocidas como OFICODAs, y se decretó el racionamiento de una serie de productos no alimenticios, de factura industrial, que pasaron a adquirirse mediante cupones distribuidos en los centros de trabajo o, en su defecto, por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) que existían ya en cada vecindad.

Desde entonces, con el mismo entusiasmo con que se habían dado a celebrar el triunfo de la Revolución Cubana, la Concentración Campesina del 26 de julio de 1959, la victoria de Playa Girón el 21 de abril de 1961, los carnavales que cada año reciclaban carrozas y serpentinas; el mismo entusiasmo con que celebrarían también la inauguración del Pabellón Cuba y de los mosaicos de La Rampa en 1963, el Salón De Mayo en 1967, el primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en 1975 o el regreso a tierra, el 10 de octubre de 1980, del módulo de aterrizaje de la nave espacial Soyuz-38, tripulada por el primer cosmonauta cubano, los residentes de la isla se dedicaron a guardar todo lo que creían que en algún otro momento podrían necesitar. Tres décadas bastaron para almacenar una considerable cantidad de objetos antes de que la crisis económica causada por la caída del campo socialista a partir de 1989 y la desintegración de la Unión Soviética en 1992 obligara a echar mano de estas reservas materiales.

Desde el año 2012, la colección Cuba Material y el archivo digital homónimo se dedican a recuperar y preservar la cultura material que sobrevivió al período postsoviético, en el que los habitantes de la isla consumieron casi todo lo que habían guardado durante las décadas previas. Se trata de una colección de objetos que fueron guardados por su valor sentimental o aval político, porque aún continuaban en funcionamiento o porque de tanto atesorarlos para cuando las cosas se pusieran peor—así de avieso se presentaba el futuro—terminaron perdidos o sepultados entre otros tarecos, en los rincones más remotos de los closets y barbacoas. . . .

Leer texto completo en la edición no. 3 de Beyond the Sugar Curtain: Tracing Cuba-Us Connections Since 1959.

Exposición Cuban Finotype and Its Materiality
Exposición Cuban Finotype and Its Materiality

Exposición Cuban Finotype and Its Materiality (2015). Imagen tomada de Cabinet magazine.

El 21 de octubre pasado, en la sede de la revista Cabinet en Brooklyn, NY, se presentó el proyecto multimedia Finotipo/Finotype, de la profesora de la Universidad de Connecticut Jacqueline Loss. Loss explora las representaciones de lo fino que circulan entre los cubanos de allá y de aquí mientras prepara un documental sobre el tema, que co-dirige con el artista Juan Carlos Alom. El proyecto puede consultarse en el website Finotype, que además cuenta con archivos relacionados con las representaciones de lo fino que incluyen desde moda hasta prensa impresa, pasando, por supuesto, por el teatro y el arte.

En el evento, Jacqueline Loss y María A. Cabrera Arús leyeron ponencias. Las autoras curaron, además, una exposición de objetos de belleza de la colección de Cuba Material y el archivo de Cachita Abrantes, que se exhibieron junto con obras de los artistas Jairo Alfonso y Geandy Pavón.

"212." Jairo Alfonso. Foto de Ernesto René Rodríguez.

“212.” Obra expuesta en Cabinet magazine. 2015. Jairo Alfonso. Foto de Ernesto René Rodríguez.

Pioneros: Building Cuba's Socialist Childhood.

Pioneros: Building Cuba's Socialist Childhood.

Con diseño de identidad de Lisbet Corcoba y sitio web mantenido por alcubo.com, estrenamos el website de la exposición Pioneros. Building Cuba’s Socialist Childhood, que se inaugurará en la Arnold and Sheila Bronson Galleries de Parsons the New School for Design el 16 de septiembre de 2015. En las próximas semanas, les estaré ofreciendo información sobre el evento.

 

Goma de borrar Pionero
Goma de borrar Pionero

Goma de borrar Pionero. 1980s. Colección Cuba Material.

El 16 de septiembre de este año, se inaugurará en las galerías Arnold and Sheila Aronson de Parsons, The New School for Design, la exposición “Pioneros: Building Cuba’s Socialist Childhood”, un proyecto de Cuba Material. La exposición propone un recorrido por el universo material de la niñez en Cuba durante las tres primeras décadas de socialismo de estado en Cuba, y pretende mostrar la participación de los objetos del espacio doméstico y la moda en la socialización política de la niñez con vistas a su posterior incorporación al proyecto socialista y a la formación del hombre y la mujer “nuevos”.

Cuento con la colaboración de Meyken Barreto como co-curadora y del artista Geandy Pavón. Este último ha realizado una serie fotográfica en donde recrea, en escenarios del exilio, objetos de su niñez.

Además de la exposición, se han programado dos eventos colaterales: la proyección de un documental relacionado con la infancia en Cuba, con una sesión de preguntas y respuestas coordinada por Walfrido Dorta; y un panel de testimonios con profesionales que fueron niños en Cuba o en Europa del Este o la URSS, el cual será moderado por Jacqueline Loss.

Si así lo desean, los lectores de Cuba Material pueden colaborar:

1. Enviando por correo electrónico, a cubamaterialarchivo@gmail.com o tonantonieta@gmail.com, fotografías de su infancia en Cuba (o dejándome saber si disponen de algún objeto relevante que deseen facilitar en calidad de préstamo); o

2. Ayudando financieramente a través de la campaña de recaudación de fondos que actualmente se encuentra abierta en la plataforma Indiegogo

Todos los colaboradores serán mencionados en la página web de la exposición (en construcción) y en el catálogo (si logramos reunir los fondos para producirlo). Agradezco a todos de antemano, y en especial a quienes ya me han enviado objetos y documentos, rollos fotográficos, o contribuido a financiar la campaña.

Foto de Geandy Pavón. 2014.

Foto de Geandy Pavón. 2014.

Amigos, el artista Geandy Pavón se encuentra realizando un proyecto fotográfico en colaboración con Cuba Material, para el cual necesitamos utilizar rollos de fotografía vencidos, sin usar. Si alguien conserva alguno(s) y desea donarlo(s) para este proyecto, pedimos nos lo hagan saber por este medio o por correo electrónico (cubamaterialarchivo@gmail.com) para coordinar el envío. En agradecimiento, quienes colaboren aparecerán en los créditos de la futura exposición y catálogo, y recibirán un copia del catálogo de la exposición.

Artist Geandy Pavón is currently working on a photographic project in collaboration with Cuba Material, for which we are requesting your help. If you have kept any expired, unused photographic film, and would like to donate it, please let us know or email us (cubamaterialarchivo@gmail.com), so we can coordinate the shipping. In gratitude, in addition to appearing in the credits of the future exhibition and catalogue, collaborators will receive a printed copy of the exhibition catalogue.

Color Cubano

Color+Cubano-+bilder+från+Kuba

Este día fui por primera vez a la biblioteca central de Estocolmo y saqué la tarjeta para sacar libros prestados. Habían allí un montón de libros en español y muchos de ellos me interesaban. Empecé, por supuesto, por esos libros y autores que conocía de oídas pero que eran muy difícil de leer en la Habana. Lo primero que leí fue “La Habana para un infante difunto” de Guillermo Cabrera Infante. Luego seguí con Reinaldo Arenas, Kundera y Vargas Llosa. A partir de ese día y durante un año estuve continuamente sacando prestados y leyendo libros por varias ciudades de Suecia. Cada mes leía al menos una decena de libros. Ninguna otra vez en mi vida, ni antes ni después, he leído tanto como durante ese año.
También este día fui a mi primer museo en Suecia. A Pepe, el de mi cuarto, le habían regalado varias entradas al Museo Etnográfico y él me regaló una a mí. El museo estaba lleno de objetos y fotografías que exploradores y aventureros suecos habían recolectado durante siglos. Lo mismo había un tótem de una tribu de indios norteamericanos, que la lanza de un guerrero masái o el bumerán de un aborigen australiano. Había también una exposición temporal con un tema que yo conocía bien: Cuba.
La exposición, llamada Color Cubano, estaba compuesta principalmente de fotografías tomadas en la Habana contemporánea. Había también una típica sala cubana con muebles desvencijados, un televisor Caribe y una mesa cubierta con un nylon a forma de mantel. Sobre la mesa descanzaba una latica vacía de leche condensada que se había usado para medir un montoncito de arroz que alguna abuela iba a escoger. De las paredes colgaba la foto de algún barbudo, líder político o martir, no recuerdo. Los adornos podían ser un indio de yeso o laticas de Coca Cola cortadas para funcionar de búcaro a unas flores de plástico.
En el lugar también había un típico almendrón. Uno entraba por las puertas traseras y al son de música cubana que salía por las bocinas se ponía a mirar una serie de diapositivas que se proyectaban en el parabrisa del carro. Y allí sentado, me dí cuenta que esas escenas y esos objetos que hasta hace unas semanas eran tan familiares para mí, esos niños descamisados jugando al cuatroesquina o esa latica para medir el arroz, serían eso para mí: algo que miraría con la distancia que se mira un objeto de museo. Y por mucho que me alegrara de despedirme de muchas de esas cosas no podía negar el dolor que sentía al separarme de otras tantas. Y, por supuesto, me entró el gorrión y me eché a llorar a moco tendido, con sollozos y todo, por un buen rato. Por suerte ese día los suecos no estaban puestos para la etnografía y nadie se portó por allí durante ese tiempo. Si no, alguien hubiese pasado el embarazo de abrir las puertas de un almendrón y, entre las notas de un bolero, encontrarse a un tipo, flaco y pelúo, llorando desconsoladamente.

Por Ernesto Fumero Ferreiro

Marti-rio
Marti-rio

Marti-rio, fotografía de Geandy Pavón. 2014.

El proyecto de exposición Material Socialism se encuentra concursando en el evento New Challenge organizado por The New School. Entre el 18 y el 28 de febrero, se realizará una votación popular.  El proyecto que más votos reciba, pasará a la semi-final, junto con otros 19 proyectos seleccionados por el comité organizador del evento. La exposición Material Socialism es un proyecto de María A. Cabrera Arús en el que participan el artista Geandy Pavón, el escritor y ensayista Emilio García Montiel y el académico Walfrido Dorta. La exposición mostrará al público objetos del entorno doméstico cubano durante los setentas y ochentas, una serie de fotografías, realizada por Geandy Pavón, de estos objetos en el entorno contemporáneo de Estados Unidos, y una selección de piezas de la música popular, a cargo de Emilio García Montiel, que directamente aluden a la cultura material del período, así como de escenas de filmes, esta última a cargo de Walfrido Dorta.

Material Socialism explorará los significados de los objetos domésticos, su impacto político y social en sociedades totalitarias, y su rol en la construcción de utopías, alternativas imaginadas al capitalismo y la nostalgia. Material Socialism también pretende incluir a Cuba y a la cultura material de la isla en la discusión actual sobre la significación de la cultura material socialista, teniendo en cuenta que las dos mayores exposiciones sobre el tema —una realizada en el New Museum de la ciudad de Nueva York, en el 2011, y otra en el Victoria & Albert Museum de Londres, en el 2008— han excluido la materialidad de la isla. Finalmente, Material Socialism también pretende explorar el impacto de la revolución cubana y del socialismo caribeño en el imaginario visual y el espacio doméstico, tradicionalmente asociado con el Che Guevara, Fidel Castro, la Sierra Maestra, y los automóviles norteamericanos vintage.

La competencia New Challenge provee fondos para ayudar a financiar proyectos creativos de impacto social. Material Socialism necesita de tu voto. Apoya el proyecto aquí.

Raúl Rubio y María A Cabrera Arús
Matanzas, Cuba. Circa 1980. Cortesía de Mabel Cuesta.

Foto de una niña en la ciudad de Matanzas, Cuba. Circa 1980. Cortesía de Mabel Cuesta.

El 1 de marzo tuvo lugar en el Bildner Center el panel Cuban Material Cultures in Perspectives en el que el profesor Raúl Rubio y yo debatimos sobre la cultura material en y de Cuba, con la moderación de la profesora Araceli Tinajero. Para una primera aproximación mía a la cultura material en Cuba socialista no pude contar con mejor compañía que la de Raúl Rubio y su visión de la cultura material de Cuba en la diáspora. Le estoy muy agradecida a él, a Araceli Tinajero y al Bildner Center así como al público que asistió por las excelentes preguntas y comentarios que se suscitaron, entre ellos a mis amigos María Pérez, María Restoy, Yesenia Selier, Axana Álvarez, Walfrido Dorta, Alexis Romay, Ernesto Méndez-Conde, Arnie Braeske y, por supuesto, Yasiel Pavón.

Transcribo los abstracts de la página web del Bildner Center:

Exilic, Diasporic, & Global Contexts, por Raúl Rubio

The topics of material goods, materiality, and material culture(s) in relation to Cuba bring to mind a wide-range of possibilities and an equal amount of socio-political nuances to such deliberations. Cuba deals with material needs, changes in policies pertaining to material exchange, and materiality in the cultural realm. Outside Cuba, things Cuban have also garnered meaning and weight. Raúl Rubio will offer an overview of the theoretical considerations pertaining to the study of Cuban material culture(s) and will focus particularly on exilic, diasporic, and global contexts.

Modernity, Utopia, Socialism, por María A. Cabrera Arús

What principal referents shaped late-twentieth century material culture in Cuba? What social and political logics did socialist material culture create? María A. Cabrera Arus’ presentation will discuss the politics of socialist material culture in Cuba between 1976 and 1986, seeing it in the broader context of and interaction with pre-revolutionary modern material culture, contemporary capitalist material culture, and the material culture of makeshift objects invented to counter the shortage of goods and spare parts.

Raúl Rubio y María A Cabrera Arús. Bildner Center, CUNY. New York, NY. Marzo 1, 2013.

Raúl Rubio y María A Cabrera Arús. Bildner Center, CUNY. New York, NY. Marzo 1, 2013.

Objetos de la colección Cuba Material

Objetos de la colección Cuba Material, en Nueva Jersey. Foto 2015.

Con el título Coleccionar la revoluciónJuventud Rebelde anuncia la celebración, en Cienfuegos, entre el 24 y 25 de octubre pasados, del Taller de Construcción Científica de Colecciones de Museos Puntos de Memorias, bajo el auspicio del Centro Provincial de Patrimonio Cultural. Según el periódico, “el encuentro aúna especialistas de todo el país, quienes debatirán esencialmente sobre la construcción de colecciones en la etapa de la Revolución” con el objetivo de “abordar metodológicamente, de forma coherente y científica, la labor que a lo largo de 53 años ha tenido el sistema de museos cubanos”. En el evento se habría dado a conocer “un sitio de coleccionismo, así como el libro La historia del coleccionismo en Matanzas, de Urbano Martínez. En la jornada final se realizará un recorrido por las industrias vinculadas a la historia de la Revolución Cubana y al trabajo con colecciones”.

***

En Alejo3399: La colección:

Cuando se reúne una familia cubana, en cumpleaños, bodas o tomadera sin motivo definido, aflora siempre el recuerdo del picadillo de cáscara de plátanos y el baño con un trapo untado en alcohol del Período Especial. De aquella época es también la colección. Y cualquiera puede pensar que coleccionar es un comportamiento natural del homo ludens, pero la colección cubana es única, épica, lírica, y sin duda alguna, parte de ese patrimonio cultural escasamente documentado de los momentos más jodidos de la historia de esta nación.

Aquí la gente siempre tuvo hábito guardador de tarecos, de modo que ese Trastorno Obsesivo Compulsivo de preservar sellos de cartas, monedas antiguas y/o de remotas regiones, chapas de autos extranjeros, chapitas de cervezas, fósforos y cualquier bobería en general, avalado como no patológico por los sicólogos, no llegó con las carencias de la década del 90. Hasta hace poco en muchas casas por ahí podían verse colecciones de botella de Coca Cola y de cuanta marca nueva comenzara a entrar al país.

Descubriendo un nuevo mundo

Sin embargo, la moda de la colección en el sentido que hoy le damos la mayoría de quienes vivimos aquella furia, sí fue algo novedoso en Cuba, a juzgar por el hecho de que hasta los viejos coleccionaron. La colección cubana no fue entonces solo cosa de niños y adolescentes sin TV; las personas adultas también tenían sus propias etiquetas de pitusas Zingaro, estuches de nylon de chocolates Sapito, o de jabones Sue, o de Zap (que se pegaban a la piel como tatuajes luego de una untada de alcohol de la tienda).

Lo lindo del caso no es que se guardaran todas estas porquerías de latón de basura de hotel, lo cual es ya de por sí bastante lindo; más curioso es recordar ahora como se olían los estuches y etiquetas, como si se oliera el perfume de Jean Baptiste Grenouville, el personaje diabólico de Patrick Susking; como si el aroma sicodélico de lo hecho fuera de la URRS nos descubriera un nuevo mundo de sensaciones ignotas y deseables.

Las prendas coleccionables, pronto adquirieron valor comercial, y la gente las vendía, las cambiaba y no pocos niños del Período Especial recibieron su primer trompón durante a una vendetta por un Triunfo (estuche dorado de galletas dulces). Se ponían en álbumes, y se contaban y clasificaban, quien tuviera más y más bonitas iba delante en la inocente competencia. Los domingos por las mañanas, cuando se acababa el show de Pocholo y su pandilla, salíamos a la calle con los álbumes de estuches y etiquetas a mercantilizar lo inaudito, a darle valor a la miseria y a hacer vida social con ella. Quien no tenía álbum ponía sus valores entre las páginas de un libro de Fidel y la Religión, o en un Atlas General.

Cristalitos y agua con azúcar

Yo, además, coleccioné cristalitos de colores, y piedras que brillaban al sol. Y en mi adolescencia conocí un retrasado mental famoso que coleccionaba botones y andaba descalzo por la tierra colorada: no recuerdo su nombre, pero sí que habitaba en una comunidad del municipio Sierra de Cubitas llamada Navarro, y que presumía de poderse comer de un solo viaje dos coles (repollos) hervidos, y beberse un jarro de cinco libras lleno de agua de azúcar. Había un hambre del carajo en aquel lugar, como en casi todos.

Ya más recientemente, adquirí un adoquín camagüeyano que fue arrancado del lugar de donde estuvo por más de cien años por los “embellecedores” autorizados de la ciudad, de modo que la colección la llevo en las venas, no la puedo evitar, como tampoco se deja evitar el recuerdo de aquellos tiempos de miseria tremenda siempre que uno ve por ahí alguna escena que los repite. (…)

A mí me parece que por cuestiones sicosociales equiparables, en cierto sentido, a las teorías locas de Einstein, uno cree que en algún punto se acabó la colección en Cuba, que se acabó el Período Especial, el duro, el de verdad. Sin embargo la colección cubana está lejos de ser cosa del pretérito, simplemente ha mutado, como mismo mutan esos parásitos indeseables que habitan en lo más profundo del intestino de un animal carnívoro que camina sin encontrar presa en medio de la sequía. Todavía para mucha gente una latica de cerveza Bucanero, por lejana y desconocida, es algo muy bonito y merecedor de ocupar el espacio preferencial de encima del TV Panda de la sala de su casa.

H/T Café Fuerte.