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Muestras de vestuario
Muestras de vestuario

Muestras de vestuario confeccionadas como requisito de graduación de las escuelas de corte y costura de la FMC, basadas en el método Ana Betancourt. 1977. Colección Cuba Material.

En el blog Habáname: La moda hoy en Cuba:

Éramos un país de cuello y corbata, trajes de dril, sombreros de pajilla y collares de perlas. Éramos también, un país de discreta elegancia, pobre pero acicalado, la gente se presentaba en el trabajo con su mejor atuendo, planchado, almidonado; bien zurcido.

Luego llegaron décadas de mucho sacrificio y reciclamos la moda, nos hicimos vestidos fabricados con forros de antiguos trajes, sombreamos líneas en las piernas de las mujeres con lápices de maquillaje, para crear el efecto visual de una media fina, transparente, arropando el tramo que viaja de la pantorrilla al muslo. Entraron los años duros con sus pantalones de caqui, los uniformes, las botas de trabajo y el camuflaje. No podemos olvidar los trajes Safari y los zapatos que importaban los rusos y búlgaros.  El servicio secreto se apropió de las Guayaberas, y las mujeres empezaron a salir a la calle con rolos y ropa de andar en casa. Siempre, debo decir, hubo un grupo de personas que luchó porque la moda en Cuba se trazara de modo coherente, pero contra estos diseñadores y creadores se alistó un ejército de mal gusto armados hasta los dientes con escudos creados en la realidad económica de nuestro país.

Vestir bien, para los pocos que podían, era un problema ideológico, una conducta pequeño burguesa que te señalaba de por vida.

Durante el Período Especial -que nadie aquí ha declarado oficialmente extinto-  vivimos una precariedad que daba miedo. Escaseaba el jabón y dejamos de recibir ropa interior del extranjero, la industria cubana no fabricó ni blusas, ni trajes de baño, ni abrigos o faldas, ni una sola pieza que nos pudiera abrigar, vestir, representar o distinguir como el pueblo instruido y sensible que hemos sido.

Nos quedamos desnudos frente al espejo de problemas. Los zapatos se fueron agotando y era muy complicado encontrar la vía de cómo vestir, el tema era simple, lograr andar limpio y calzado.

Los que se fueron o los que murieron nos heredaron sus pertenencias, y desde 1980, en los llamados Viajes de La Comunidad, empezamos a recibir paquetes con una moda importada que sustituyó las necesidades básicas con diseños pocas veces adecuados a nuestro clima, estilo de vida y gustos afines a nuestras aspiraciones. Los artesanos hicieron grandes aportes fabricando con creatividad y entonces empezamos a creer que la inventiva era lo máximo; ropa hecha a mano, imitación en crudo de  nuestros mayores anhelos.

¿Cómo y con qué se viste hoy el cubano?  Ahora ya con muy poca referencia sobre la moda internacional, o simplemente sin una clara idea de lo que es correcto o no llevar puesto en hospitales, oficinas, iglesias o teatros. Es muy común ver en La Habana, a personas en pantalones cortos, chancletas y topes visitando así vestidos  sitios que merecen cierta sobriedad o recato, tal vez respeto en el vestir.

El mal gusto gana y gana seguidores y los valores visuales, las etiquetas o la educación formal se ausenta de la moda cubana actual. La ropa reciclada y el mimetismo han copado nuestros cuerpos que intentan reproducir un lujo inexistente.

¿Qué se lleva hoy en Cuba?

De Miami o Panamá traen de contrabando todo lo peor, de Ecuador o de los polígonos Chinos a las afueras de Madrid, pasando por la aduana de Cuba, recibimos unos modelos espantosos que hoy distinguen la imagen de miles y miles de cubanos. Jeans bordados con  pedrería, licras fosforescentes, carteles y anuncios de todo tipo, unos raros pañuelos que se amarran al cuello luciendo estampados diversos, acompañados con zapatos de madera que suenan y se hacen sentir en los espacios públicos, así como bolsos horribles que agreden la vista, o las siempre falsas  imitaciones de carteras clásicas.

Que lo sepa de una vez Louis Vuitton, en La Habana no resulta nada caro llevar un bolso de ese nombre…

Uniforme de las Milicias Revolucionarias
Uniforme de las Milicias Revolucionarias

Uniforme de las Milicias Revolucionarias. Publicado en la revista Mella. Tomado de El Archivo de Connie.

En Sejourné, Laurette and Tatiana Coll. 1980. La mujer cubana en el quehacer de la historia. Mexico: Siglo Veintiuno:

El 27 de noviembre de 1959 el recién creado cuerpo de milicias desfiló con un uniforme compuesto por camisa color vino, boina negra, y saya o pantalón gris (Teniente Olga Ferrer, p. 179).

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Al principio era una milicia sin uniforme. Vaya, era muy bonito aquello, todo el mundo marchando. El uniforme se viene a hacer en el año 60. El primer desfile oficial que hubo con uniforme fue el primero de mayo del 60. Fue cuando salimos con uniforme a la plaza de la Revolución, cuando se dejó de ir a Palacio, porque al principio, en 59, todas las concentraciones eran en el Palacio presidencial, pero ya en el 60 se hacen aquí en la plaza de la Revolución, que todavía era Plaza Cívica. El uniforme era saya negra, blusa verde, una boina negra, zapatos negros de esos colegiales, medias verdes, y un distintivo aquí, que lo tengo, de la milicia, que era un fusil así atravesado con las letras MR: Milicias Revolucionarias, decía. Ésas fueron las primeras milicias. (Pilar Cabrera, p. 177)

Distintivo de la Unión de Pioneros Cubanos
Distintivo de la Unión de Pioneros Cubanos

Distintivo de la Unión de Pioneros Cubanos. Principio de los setentas. Imagen del ICIODI.

Cuando el Instituto de Investigación y Orientación de la Demanda Interna (ICIODI) rediseñó el uniforme de la enseñanza primaria y secundaria media, a mediados de los setentas, ya había diseñado los distintivos que identificaban los diferentes puestos y responsabilidades dentro de la organización y había reglamentado su uso:

  • responsable de cultura
  • responsable del rincón martiano
  • responsable del mural
  • sanitario
  • coleccionista(?) natural
  • responsable de ahorro y mantenimiento escolar
  • responsable de trabajo
  • responsable de filatelia
  • responsable de deportes
  • trabajo docente

Posteriormente, el 4 de abril de 1977, Raúl Castro anunció que la Unión de Pioneros de Cuba (UPC) se llamaría Organización de Pioneros José Martí (OPJM) y llevaría por lema la consigna “seremos como el Che”.

Distintivos de la Unión de Pioneros Cubanos

Distintivos de la Unión de Pioneros Cubanos. Principio de los setentas. Imagen del ICIODI.

Uso del distintivo de la Unión de Pioneros Cubanos

Uso del distintivo de la Unión de Pioneros Cubanos. Principio de los setentas. Imagen del ICIODI.

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En Foreign AffairsJorge Domínguez sobre una protesta ocurrida en 1986 en Cuba:

There were reports about overzealous officials who ordered that houses built without state authorization be torn down, leaving people homeless. In northern Holguín province, 17 peasant families were evicted and their homes destroyed. They appealed to the local Roman Catholic bishop, who protected them from further harm. Town citizens gathered in front of party offices to protest. Mothers threw down their children’s emblems from the Young Pioneers’ Union and stepped on them. Some asked how the Batista regime’s evictions differed from these. Other officials eventually intervened and promised to build new housing, giving temporary shelter to those who had lost their homes.

Material World. Cuba.
Material World. Cuba.

Material World. Cuba. Imagen tomada de http://www.teacheroz.com/mwi.htm

El proyecto Material World (1994) es también un archivo sobre la materialidad del espacio doméstico. Documenta las posesiones materiales de cinco familias en diferentes países alrededor del mundo, reuniendo en una fotografía, tomada en el exterior de la vivienda, personas y pertenencias. Para ello, los fotógrafos que participaron en el proyecto debían convivir con cada una de las familias fotografiadas por una semana.

La familia Costa, de La Habana, Cuba, fue una de las escogidas por el fotógrafo Peter Menzel.

El libro Material World: A Global Family Portrait, explica:

In an unprecedented effort, sixteen of the world’s foremost photographers traveled to thirty nations around the globe to live for a week with families that were statistically average for that nation. At the end of each visit, photographer and family collaborated on a remarkable portrait of the family members outside their home, surrounded by all of their possessions—a few jars and jugs for some, an explosion of electronic gadgetry for others. Vividly portraying the look and feel of the human condition everywhere on Earth, this internationally acclaimed bestseller puts a human face on the issues of population, environment, social justice, and consumption as it illuminates the crucial question facing our species today: Can all six billion of us have all the things we want?

Presentación de prototipos de uniformes escolares