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Teléfono de disco TA-68
Teléfono de disco TA-68

Teléfono de disco TA-68, fabricado en la URSS. 1978. Colección Cuba Material.

En 1958 en Cuba había un teléfono por cada 28 habitantes. En 1960, cuando el gobierno nacionalizó la Cuban Telephone Company (CTC), existían 2,17 aparatos telefónicos por cada cien habitantes, lo que ubicaba a Cuba en el cuarto lugar del ranking latinoamericano y el 46vo. en el raking mundial en cuanto a esta tecnología. Desde entonces, en muchos hogares coexistieron los sobrios teléfonos norteamericanos que había instalado la CTC, por lo general de color negro, con los modernos y livianos teléfonos fabricados en la URSS, generalmente de color rojo.

En casa de mis abuelos había, en el comedor, un teléfono Kellogg norteamericano, sólido y pesado, en torno a cuyo disco estaban inscritas, al lado de cada número del dial, tres (o dos) letras del abecedario, pues antiguamente los números telefónicos locales se escribían con una letra inicial seguida por una corta serie numérica. En la consulta de mi abuelo, en el otro extremo de la casa, había en cambio, desde los ochenta, un moderno teléfono rojo de fabricación soviética. Por el manual del usuario (escrito en ruso con apenas el nombre en ingles y francés), se que se trataba del modelo TA-68, fabricado en 1978.

En el libro Designed in the USSR 1950-1989 cuentan que esta industria soviética diseñó un modelo similar al teléfono rojo de mis abuelos, un poco más ancho, especialmente para el Kremlin. El STA-2 tenía el disco de marcado adornado con el escudo de la URSS. Este teléfono estaba protegido, además, contra escuchas y cualquier otra interferencia, gracias a un revestimiento interior a base de grafito.

Según Foresight Cuba:

La primera conversación telefónica en castellano se realiza en La Habana, en octubre de 1877 . Alexander Bell patenta el teléfono 7 meses después con los aparatos usados en La Habana en el año 1878. El primer servicio telefónico fue inaugurado en la Habana el 6 de marzo de 1882. En el 1899 había 1500 teléfonos en La Habana. El 18 de julio de 1909, (Durante La Segunda Ocupación Norteamericana) se le concedieron los derechos de explotación a la Cuban Telephone Company, la cual instaló una central automática por primera vez en la historia. En este año había ya 4077 teléfonos instalados. Muchos de ellos servían como medio de comunicación entre los centrales azucareros.

En 1994, cuando la compañía estatal de teléfonos de Cuba se convirtió en ETECSA tras asociarse con una empresa de telecomunicaciones italiana, regresaron a Cuba los modelos Kellogg, esta vez de la serie 500. Para entonces, el resto del mundo había evolucionado a la tecnología digital. ETECSA logró aumentar diez veces la cantidad de teléfonos fijos en la isla, dice hicuba.com.

Teléfono de disco TA-68

Teléfono de disco TA-68, fabricado en la URSS. Manual del usuario. 1978. Colección Cuba Material.

Envase de bombillo Tungsram. Hecho en Hungría. Colección Cuba Material.

Hace unos años, el estado cubano recogió los bombillos incandescentes que aún quedaban en los hogares. Parte de lo que se conoce como «revolución energética» consistió en sustituir estos bombillos por focos ahorradores, de filamento fluorescente. Me cuentan que, como cuando sustituyeron los viejos refrigeradores americanos, en cada casa se presentó un inspector estatal que contabilizó los bombillos existentes para luego reemplazarlos por bombillos ahorradores que, supongo, las personas debieron de comprar. Estos, los bombillos ahorradores, pequeños y de poca capacidad de iluminación, son los responsables de la luz mortecina y hambrienta que vemos en los interiores de las casas y comercios cubanos, todos invariablemente de escasa iluminación.

Poco después, mientras registraba la antigua vitrina de la sala de mis abuelos, encontré un bombillo incandescente Tungsram que nadie vio cuando los inspectores estatales se personaron para efectuar el cambio de bombillos. Mi abuelo se preocupó por el gasto energético que sus 100 watts conllevarían si algún día se veía en la necesidad de utilizarlo. Mi mamá me sugurió fotografiarlo para Cuba Material. Todos estuvimos de acuerdo en devolverlo a su sitio en el fondo de la vitrina. Cualquier día se podría necesitar.

Además de los bombillos incandescentes Tungsram, fabricados en Hungría, en Cuba se comercializaron otros dos tipos de bombillos incandescentes fabricados en Alemania en los años 1980s. Las marcas Osram y Narva, la primera de Alemania occidental y la segunda de Alemania del Este, aunque producida con tecnología Osram, se vendieron en ferreterías y establecimientos del mercado no racionado durante los años ochenta. Algunos  también sobrevivieron la recogida de bombillos incandescentes que el gobierno cubano llevo a cabo hace poco más de una década. He encontrado asimismo un bombillo soviético de marca Dredl o Predl, y uno polaco de marca Polam, los que, supongo, también se vendieron en Cuba por aquella época.

Algunos de estos bombillos, sin embargo, no son para uso doméstico. Mi abuelo los guardaba como repuesto para aparatos de fotografía o mecánica.

Caja de bombillos Tungsram. Hechos en Hungría. Colección Cuba Material.

Bombillo Polam. Hecho en Polonia. Colección Cuba Material.

Envase de bombillo Narva. Hecho en la RDA. Colección Cuba Material.

Bombillo Dredl. Hecho en la URSS. Colección Cuba Material.

nota: La película All my girls se desarrolla en parte en la fábrica estatal de bombillos Narva.

Pin o broche promocional de la aerolínea soviética Aeroflot. Colección Cuba Material.

La antigua aerolínea soviética Aeroflot, hoy Aerolíneas Rusas, fue fundada en 1923 por el gobierno de la URSS. En 1967 llegó a ser la aerolínea comercial más grande del mundo.

El 7 de enero de 1963 Aeroflot inauguró la ruta Moscú – Habana, por entonces la más larga de esta aerolínea, vía Murmansk, tras el año anterior haber acordado los gobiernos de ambos países establecer vuelos directos entre sus capitales. Para ello los ingenieros de Aeroflot tuvieron que reducir la capacidad del avión Tupolev 114 (TU-114), que fuera por un tiempo el avión comercial más grande del mundo antes de que apareciera el Boeing 747, de 170 a 80 pasajeros.

A partir del 27 de junio de 1963, la ruta Moscú – Habana haría escala en Conakry, en Guinea, lo que permitiría cargar más pasajeros en el punto de origen, pues no necesitaba cargar con tanto combustible al despegar.

En los años 1980s, en Cuba se vendieron modelos para armar de cada uno de los aviones de la flota de Aeroflot. Mi tío los compró todos, y por años estuvieron acumulando polvo en las repisas y estantes de la casa de mis abuelos.

Alguien que viajó con Aeroflot, posiblemente mi tío Feli, trajo a casa este pin.

Hoja de bisturí
Hoja de bisturí

Hoja de bisturí utilizada para afilar la punta de los lápices. 1980s. Colección Cuba Material.

Cuando era niña, en lugar de sacapuntas usábamos hojas de bisturí para afilar la punta de los lápices. Casi nunca faltaba en la maleta donde llevábamos los libros a la escuela y, si no teníamos una, preferíamos pedírsela prestada a un compañero de aula antes que utilizar un sacapuntas. Los más afortunados lograban conseguir, además de la cuchilla, el mango del instrumento quirúrgico, lo que les evitaba lastimarse los dedos con la pequeña hoja.

Siempre había, además, una opción mucho peor: sacarles punta a los lápices con cuchillas de afeitar. O con un cuchillo de cocina.

Estuche de hojas de bisturí Smic

Estuche de hojas de bisturí Smic. Hecho en la República Popular China y exportado por China National Chemicals Imports and Export Corporation, Shanghai Branch. Colección Cuba Material.

Mango de bisturí Smic

Mango de bisturí Smic. Hecho en la República Popular China y exportado por China National Chemicals Imports and Export Corporation, Shanghai Branch. Colección Cuba Material.

Cuchilla para pelar Barberito. Colección Cuba Material.

Mucho después de que mi abuelo se retirara, mi abuela comenzó a pelarlo. En un inicio lo hacía con un Barberito, pero pasado un tiempo mi abuelo solo la dejaba usar tijeras.

En el manual de instrucciones con que se vendía este instrumento dice que el objetivo principal del producto es ahorrar visitas al barbero y a la peluquería.

barberito

Barberito. Manual de instrucciones. Colección Cuba Material.

barberito

Barberito. Manual de instrucciones. Colección Cuba Material.

Maleta de palo. Escuela al campo. 1970s. Imagen tomada del muro de Facebook de Pepe Franco.

Maleta de palo. Escuela al campo. 1970s. Imagen tomada del muro de Facebook de Pepe Franco.

A mediados de los años 1960s, el gobierno cubano creó el programa de Escuela al Campo (EAC). Del mismo, dice Denise F. Blum en su libro Cuban Youth and revolutionary Values: Educating the New Socialist Citizen (Austin: University of Texas Press. 2011):

By 1966 the EAC had become a major part of Cuban educational policy, and all urban junior high school students were expected to spend time in the countryside. The social aims of the EAC experiment were clearly defined. It was to produce a new kind of man, imbued with love for his country, ready for reform and desirous of increasing the wealth of the community, realizing the value of labor and prizing it, honorable, devoted, and steadfast. More specifically, the aims of the EAC program were to remove the disparity between urban and rural, to establish close links between school and life, to educate the rising generation for work by actually working, and, in line with a common objective, to demand the highest possible standards while respecting the personality of the pupils (Araujo 1976, 12). (p. 179)

* * *

Guardo muy malos recuerdos de las semanas (dos en la escuela secundaria, seis en el preuniversitario) que pasé en la EAC, en albergues promiscuous, madrugando antes del amanecer para recoger papas, café u hojas de tabaco frías y empapadas de rocío, y cenando una magra a insípida comida.

La maleta de palo era quizás

Maleta de palo como las usadas en la Escuela al Campo. Imagen tomada de internet.

el único espacio de intimidad que conservábamos.

* * *

Dice Denise F. Blum:

The suitcase generic exterior gave no hint as to its interior decor. Photographs and magazine illustrations from different generations were pasted on the inside lid. Some showed treasured, far-away family and friends, while other, black-and-white snapshots chronicled the new camaraderie that blossomed at the EAC and a family history of participation in the program. Intermingled with the photographs were magazine illustrations of trendy icons and forbidden USO candy wrappers, offering a taste of fads from different eras. Even though the state sought to provide the necessary luggage for everyone, it attempted to do so in a way that would mask or even suppress individual differences and competition. Nevertheless, individual identity and sentimentality sprouted on the inside of the suitcase lids like wild weeds on a recently tilled field. The unexpected personal markers of identity and resistance mocked the impersonal, classless, utilitarian appearance of the suitcase exterior that was repainted year after year. To what degree did this maleta de palo («stick» or «wood» suitcase, as it was called, because of its simple rudimentary appearance) symbolize the actions and effects of the state in its attempts to mold revolutionary citizens? (p. 186)

Y agrega, citando a la psicóloga Carolina de la Torre, quien estudió la identidad de estos niños:

The quality of the formal discourse is not that bad; it’s just that the drawings are simple and impersonal, as if the children are not mentally retarded but rather identity-retarded. Identity has been transmitted to them as if they were a mirror whose function was to reflect exactly what they are told. (p. 199)

Cantimplora

Cantimplora

Cantimplora. Hecha en la URSS. Cortesía Janet Vega.

Estas cantimploras, importadas de la Unión Soviética y de China, se vendieron en Cuba en la red de tiendas minoristas del mercado paralelo en los años ochenta. Mi hermana y yo tuvimos varias: la blanca de la imagen superior, otra igual, pero con el cuerpo de la botella de color verde claro, y una como la blanca de la imagen inferior, pero también de color verde claro. Esta última tenía un relieve en forma de escamas de pez. La cantimplora roja en forma de corazón tenía, además, correas para llevarlos colgarla. Las tapas hacían también las veces de vaso, aunque nunca vi a nadie usarlos. Todos bebíamos directamente del pico de la cantimplora.

No todos los niños tenían cantimploras. Algunos usaban cualquier contenedor o pomo plástico para llevar agua a la escuela. Y habría quien ni siquiera llevaría agua. El pomo amarillo de tapa roja y letras árabes donde se guardaba la manteca de carnero que donó el presidente Iraquí Saddam Hussein se hizo muy popular como contenedor de agua, a pesar del fuerte olor a manteca que siempre conservó.

Me han dicho que, para adornarlas, algunas madres les tejían forros tejidos a crochet.

Cantimplora

Cantimplora. Imagen tomada de FB.

Cantimplora. Cortesía Axana Álvarez.

rolos

Rolos varios. 1960s-1980s. Colección Cuba Material.

En Visions of Power in Cuba, la historiadora Lillian Guerra (2012) comenta que los rolos se convirtieron en un «fashion statement» en los años 1960s y que, cuando en 1967 comenzaron a escasear, las mujeres usaron tubos de papel sanitario como sustitutos. Una de sus entrevistadas, sin embargo, asegura que las mujeres educadas no solían llevar rolos en público. Como ejemplo, dice que nunca se vería a Celia Sánchez o a Vilma Espín con ellos.

Estuche de rolos Max

Estuche de rolos Maxi. Hecho en Polonia. Regalo de Axana Álvarez. Colección Cuba Material.

Rolos hechos con tuberías de plástico

Rolos hechos con tuberías de plástico. 1960s. Colección Cuba Material.

Bandeja de comedor escolar con cuchara de calamina

Bandeja de comedor escolar con cuchara de calamina

Bandeja de comedor escolar con cuchara de calamina. Colección Cuba Material.

Publicado por Encuentro en la Red, en La columna de Ramón:

Lejana cuchara de calamina:

Mira que ha pasado el tiempo, tú, y todavía, algunas noches en esta ciudad, por encima de la esencia picantona del chorizo gallego o de los pimientos de Padrón que son unos cabronazos indecentes, me brota limpio, incólume, medio inocente, tu frío sabor, una mezcla metálica y abrumadora parecida a la que debe dejar en la lengua haberse pasado la noche chupando un Colt 38 o haber practicado uncunnilingus pantanoso y vegetal con un manatí. Y no con un manatí cualquiera, sino uno de mediana edad, de la ribera derecha del río Cauto.

Qué sensación, qué rubor, qué estremecido estremecimiento. Porque no imaginas la constancia que tiene la calamina en la memoria de un cubanete como yo, que te encontré siempre en todas partes: en escuelas al campo, meriendas campestres, pizzerías, safaris ideológicos, bodas, almuerzos familiares, velorios campesinos, internados militares, cumpleaños, becas.

Sobre todo en las becas, con tu inseparable bandeja de aluminio, heroína de mil batallas, abollada, maltratada, grasienta. Hubo un tiempo, incluso, en que llegué a pensar que el futuro luminoso del que siempre nos hablaban, olía igual y estaba completamente forrado de bandejas de aluminio. Más nuevas, por supuesto. Y que todos avanzábamos alegres, sonrientes, con la cabeza erguida, sosteniendo victoriosos una bandeja de ésas entre las proletarias manos. Y la recompensa por nuestro sacrificio nos la echaban en el huequito del postre. Claro que entonces yo era bajito y medio comemierda y por eso tal vez pensaba así. Ahora sigo siendo bajito y medio comemierda, pero me acerqué a la porcelana por si acaso.

Te hablaba de las becas. Tú en las becas, madre mía, qué nostalgia. Tú sumergida, lenta y golosa, en el agüita transparente del potaje, con esos destellos de manjúa en Guanabo, tropezando con los cuatro o cinco fijoles de artillería yugoslava que nadaban junto a tu cuerpo de movimientos ágiles. Y luego tú, haciendo las funciones de martillo neumático en la blancura de aquel arroz tan bien organizado, tan militar él, tan firme en sus convicciones, impenetrable, compacto, ideológicamente indivisible. Había que pensar en Ichi, el masajista ciego para poder cortarlo. O llamar al gentil Toshiro Mifune para que nos ayudara a abrirnos paso entre las bolas blancas y echarle algo a la paila. Claro que te jorobabas un poco por el esfuerzo, hacías tus contorsiones y creo que hasta sudabas ligeramente. Salían chispas de tu palidez cuando chocabas con los gorgojos de elegante tersura, y los machos abundantes con que condimentaban aquel manjar.

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Pero tú nunca te quejaste. Firme ahí, irreductible. Uno te enderezaba a ojo de buen cubero y de nuevo a la guerra. Cuando único te vi flaquear, darte por vencida, rajarte, tirar la toalla en una beca y recostarte en la esquina azul con cara deyo no puedo con eso, fue al enfrentarte a la guarnición. Con el boniato no podías. Y eso que se suponía que era boniato sancochado, pero siempre sospeché que no lo hervían, sino que lo asustaban en la cocina para no perder tiempo. Y a un boniato asustado no le mete el diente ni un indio caribe, acostumbrado a merendar siboneyes de edad diversa. Todavía no he encontrado al genio de la dietética, a ese Maquiavelo gastronómico que ordenó complementar el rancho con aquellos boniatos blindados sabiendo que había que zampárselos, abrirles la gandinga, llegarles al meollo con la nobleza de tu hechura.

Claro que en la mayor parte de los casos eras menuda y talla usable. Pero en algunos lugares alguien había fabricado un modelo superior, de una anchura caucásica, como si hubieran usado como molde la jaiba de un cocodrilo con mal genio. Uno no se daba cuenta en el acto de que con esas dimensiones era mejor echarle carbón a la caldera de un tren carguero con destino a Novossibirsk y que era imposible que cupieras en la boca estándar de un muchacho becado, capaz de comerse un búfalo en movimiento. Creo que es de las torturas más finas que se han inventado: intentar introducir aquella pala de cementerio, cargada y humeante, en una boca que saliva desesperadamente. Una boca normal, de dimensiones típicas, anatómicamente dentro de la media, y no de majá de Santa María. Ahí se la comieron. La partieron. Se le fue la musa a Manolo. La recostaron a la cerca.

Eso también pasaba cuando había que embutirse un jarabe. Una benadrilina. Un bicomplex. Una sulfaguanidina para «trancar». Un aceite de hígado de bacalao. En esos casos, con osadía e ingenio, con determinación ante la anchura, resonaba una voz en mi cabeza que decía: «en la inmensidad del mar, en lo infinito de los cielos, el hombre se enfrenta a su destino y surrrrgen: Laaaas Aventuuuuraaaas». Y uno abría al máximo la boca, cerraba los ojos y ladeaba ligeramente la cabeza. Y si alguien me hubiera tirado una foto en ese momento, por mi madre que podía pasar por el primo del león de la Metro. Pero se terminaba el trabajo con picardía, arrimándose al borde izquierdo del estanque y absorbiendo como un camión de la Conaca, con el mismo grato sonido con el que los guapos tenemos que tomarnos la sopa en público. Ahí uno aprendía también una lección filosófica: «Si no puedes comerte el asunto de frente, éntrale de lao, y liquídalo», muy útil para convivir en santa paz en becas, círculos infantiles, prisiones y aglomeraciones sociales similares.

En aquellos tiempos yo te tenía hasta cariño. Era como si hubiéramos estado hechos el uno para el otro. Daba por sentado que mi porvenir se estaba fabricando en algún lugar, igualmente de calamina, liviano, gris, manuable como tú. Un arma ligera para entrarle a la vida.

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Hasta la noche en que te encontré, prisionera de un cordelito bastante corto e indecente, en la Cinecittá, la pizzería de 12 y 23, curiosamente ubicada a las puertas del cementerio de Colón. Te blandí, blanda, fría: Te esgrimí para despachar una lasaña novedosa, de las que se hacían con la receta del tocinillo del cielo y que iban derritiéndose, cobardes, sobre unos tímidos cimientos, como edificio de Alamar construido por una brigada de presos políticos. Y, por encima del sabor de la maicena –que nunca supe qué tenía que ver con la lasaña–, ganándole terreno a la Vitanova, brotaba inalterable por los años el manatí, es decir, tu sabor limpio y puro. Casi como lo que sentiría una tribu de Nueva Guinea después de merendarse a un General bolo de antes del desmerengamiento.

Te escribo porque hoy el día está gris y salió a flote tu color en mi memoria. Me he puesto a recoger pita y me ha sorprendido lo injustos que hemos sido contigo. Ni un monumento, ni una mala canción, ni una orden oficial, ni un círculo de interés, ni una sociedad de amigos, ni una sala de hospital… Nada que te recuerde, con lo bien ubicada que has estado siempre. Claro que eso debía partir de las autoridades. Pero qué se puede esperar de un gobierno que no ha sido capaz de poner nunca un invierno que valga la pena. Que a lo más que ha llegado ha sido a un frente donado por alguien. Un fricandó de ONG. Con tanto bronce desparramado por las ciudades. Con tanto mármol tirado a mondongo. Con tanto yeso en valles y montañas, y ni una sola alusión memorable que te perpetue.

Puede que lo hayan hecho por olvido involuntario. O por castigo a tu liviandad, que te hace sospechosa, idelógicamente favorable a ceder a cualquier empuje. Por blandita y popular. O porque simbolizas, precisamente, todo un fracaso. Mira tú el relajo que llevan en sí los metales. Para triunfar, toca el oro. Para matar a un vampiro, una bala de plata. Y para una vida de pacotilla, de peíto sin peste, de burundanga: una cuchara de calamina.

Y, por supuesto, como sólo sirves para cargar. Que ni pinchas ni cortas, huele a quemao hacerte un monumento. Porque los monumentos reflejan algo. Y en eso de ni pinchar ni cortar nuestra vida nacional, menos uno que yo me sé, el resto.

Así que desisto de mi propuesta. Yo que iba a hacer campaña para que aparecieras en el Escudo, al lado de las palmitas. Entre un campo de gules, y por encima de la llave ésa de portalón de la Habana Vieja, una cuchara. Y con restos de chícharo, para no exagerar.

Calaminoso y aviejentado,
Ramón

Bolígrafo desechable.

Comencé el primer grado en 1979. Entonces, la escuela nos entregaba bolígrafos desechables para escribir. No nos permitían usar lápices. Cada cierto tiempo, los maestros repartían bolígrafos desechables, uno por estudiante. Estos eran bicolores, y venían en dos combinaciones: azul y blanco, como el de la foto, y rojo con listas amarillas.

No poseo ninguno, pero una compañera de clases, húngara, trajo ayer al aula un bolígrafo desechable como el que usábamos cuando aprendíamos a escribir en Cuba.

Hebillas que vendían los merolicos

Hebillas para el pelo de fabricación artesanal. Hechas por el merolicos nando. Finales de los años setenta y años ochenta. Colección Cuba Material.

Los merolico, personas que se dedican a la venta ambulante de mercancías, se llaman así por la telenovela mexicana Gotita de gente, producida en 1978 y estrenada en la isla en los años ochenta. La práctica, por supuesto, antecede a la telenovela.

Los merolicos vendían artículos fabricados de manera rudimentaria en talleres clandestinos. Se trataba, por lo general, de bienes de consumo difíciles de adquirir en el mercado estatal. Su modo de producción semiartesanal y el uso de materias primas de poca calidad, sin disponer de la tecnología adecuada para ello, les daba a sus productos un aspecto tosco y chapucero.

Mi abuelo tenía un amigo, Nando, que producía este tipo de mercancía en un taller improvisado en el garage de su casa, en el barrio de El Vedado, justo al lado de Jalisco Park. Nando no era precisamente un merolico, sino que fabricaba las mercancías que estos últimos vendían. Del taller de Nando salían artículos de bisutería de mujer y accesorios para el pelo: hebillas, bolas, y ese tipo de cosas. Las bolas las unía con un elástico blanco de los de costura, atado con un nudo, y a las hebillas, a las que por lo general les sobraba plástico en los bordes, las decoraba a veces con pintura de uñas con brillitos.

Aun así, las hebillas para el pelo que hacía Nando nunca se parecieron a las que tenían mis amiguitas, compradas en el extranjero, pero igual saltaba de alegría cada vez que este visitaba a mis abuelos, pues sabía que siempre iba con algún regalo recién salido de su taller.

Mi abuelo y Nando se conocían desde la infancia. Vivían en el mismo barrio y, aunque mi abuelo se hizo médico y Nando comerciante, mantuvieron la amistad toda la vida. Nando tenía familiares en Miami y alguna vez viajó a esa ciudad a visitarlos, tras el restablecimiento de los vuelos entre Cuba y Estados Unidos a finales de los años setenta. Sin embargo, nunca se decidió a emigrar porque, creo haber escuchado a mis abuelos decir, no quería ser una carga para nadie.

Nando murió ya viejo, en su casa al lado de Jalisco Park. Mi tío, que fue a verlo poco antes, me contó que solo tenía un bombillo, que había que trasladar de habitación. Al morir este, su hija vendió la casa. Quien la compró puso en el garage un negocio de losas de mármol en las que grababan epitafios para las tumbas del vecino Cementerio de Colón.

***

Sobre el trabajo por cuenta propia, dice el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su Capítulo X sobre El Derecho al Trabajo:

22. A partir de 1976 y especialmente desde principios de la década del 80 se ha legalizado y liberalizado la práctica privada de oficios como peluqueras, manicuristas, jardineros, choferes de taxi, fotógrafos, electricistas, carpinteros, mecánicos, modistas, sastres, limpiadores de zapatos, así como de las profesiones como médicos, dentistas, arquitectos, etc. Estas personas deben registrarse, recibir una licencia y pagar un impuesto; en ocupaciones en que es difícil encontrar mano de obra, los trabajadores deben tener un empleo estatal y sólo pueden ejercer la actividad privada después de la jornada laboral o en fines de semana y vacaciones. Aunque hay informes que indican que en 1979 había unos 100.000 trabajadores independientes registrados, esta cifra es tres veces mayor a la de la encuesta oficial de 1979.

23. Sin embargo, el futuro de esta nueva actividad privada es incierto pues en 1982 fue objeto de un fuerte ataque oficial por su afán de lucro y las pingües ganancias que estaban obteniendo quienes la ejercían. El Presidente Fidel Castro dio una serie de ejemplos para ilustrar su crítica: (a) ingenieros y arquitectos cargaban 800 y hasta 1000 pesos por diseñar un plan de reparación de viviendas, lo que fue tachado de «prostitución del concepto de empleo por cuenta propia»; (b) administradores estatales contrataban un equipo de técnicos y obreros calificados para hacer un trabajo en tiempo libre, lo que fue tildado de «violación repugnante» de las reglas y un ejemplo de corrupción; (c) médicos y trabajadores de vanguardia que tenían derecho a comprar un automóvil nuevo lo adquirían por 4.500 pesos y lo vendían por 20.000 pesos, otras personas venían autos viejos por 10.000 pesos; (d) granjeros cuasi-privados vendían hasta 50.000 ó 60.000 pesos al año con ganancias de 30.000 a 40.000 pesos; (e) intermediarios en los mercados libres campesinos compraban productos, arrendaban un camión y transportaban la mercancía a las ciudades (donde había escasez) con utilidades de hasta 40.000 pesos; (f) aparceros y ocupantes cultivaban la tierra sin estar registrados con el Estado ni ser miembros de ANAP y vendían sus productos en el mercado libre; (g) artesanos vendían, en el mercado libre de La Habana sus productos manufacturados a mano hasta 10 veces el precio oficial (vr.gr., sandalias a 50 pesos, pantalones por 90 pesos) esto –dijo el Presidente– había que detenerlo para evitar que la ciudad se llenara de puestos, y (h) «coleros profesionales» o bien compraban y luego revendían los artículos con una ganancia o se alquilaban por hora para hacer la fila.

24. Aunque algunas de estas actividades podrían ser calificadas de ilegales, la mayoría no lo eran o, en todo caso, eran una manifestación de la necesidad de estos servicios.

***

En Catalejo, el blog de la revista TemasPrecisando hechos y datos. Acerca de los comentarios de Amuchástegui, por Humberto Pérez González:

1) Ya en 1974, durante la experiencia de los órganos locales del Poder Popular en la provincia de Matanzas y como parte de ella, amparados en una Resolución que dictó el Banco Nacional de Cuba (que desde 1965 había asumido las funciones del Ministerio de Hacienda), se experimentó el trabajo por cuenta propia y se 00concedieron licencias para unos 30 oficios o actividades.

Después del Primer Congreso se autorizaron las actividades por cuenta propia por el Decreto Ley No. 14 del 3 de julio de 1978 y fueron posteriormente precisadas y reguladas con más detalle por Resolución Conjunta de los Comités Estatales de Finanzas y Trabajo y Seguridad Social de noviembre de 1982. A su amparo, creo que todos los que tenemos edad para ello recordamos, sobre todo, el funcionamiento del Mercado de Artesanos de la Catedral en La Habana Vieja, entre otros.

Es cierto que poco tiempo después vino la “Operación Adoquín” y una política de reducción y eliminación de dichas actividades sobre lo cual es ilustrativo un reportaje que salió en Juventud Rebelde el 18 de junio de 1986 dando a conocer que, en el IV Encuentro Nacional de Trabajadores de los Servicios Comerciales, se planteó “desarrollar un movimiento masivo para que todos aquellos que posean licencias de trabajo por cuenta propia renuncien a dicho privilegio”. El reportaje se titulaba en mayúsculas: “Una propuesta importante: la renuncia a la licencia de trabajo por cuenta propia”.

2) En 1980 se aprobó legalmente el Mercado Libre Campesino para la venta de productos agropecuarios, a precios de oferta y demanda, por parte de Cooperativas, áreas de autoconsumo de Empresas Estatales y campesinos y dueños de parcelas individuales, después del cumplimiento de los planes de acopio, aunque en 1983 se restringió y limitó ese mercado y en 1985 fue eliminado.

3) En 1982 se promulgó el Decreto Ley 50 que autorizaba la creación de empresas mixtas con la participación de hasta 49% del capital por parte de entidades extranjeras, aunque la política económica seguida solo autorizó su creación 7 u 8 años después, ya en vísperas del Período especial.

4) En 1981, en coordinación con la Oficina de Atención a los Órganos del Poder Popular adjunta al Consejo de Ministros, se realizó un levantamiento en todo el país, provincia por provincia, de todos los oficios y labores que, siendo estatales hasta ese momento, debían ser desestatalizados y pasados a ser operados por trabajadores por cuenta propia y/o cooperativas. La dirección del Partido y la del Órgano Provincial del Poder Popular de la entonces provincia llamada La Habana se ofrecieron para desarrollar una experiencia al respecto en su territorio antes de extender la ejecución de la idea a todo el país. Finalmente dicha idea y la propuesta ya concretada fueron desestimadas y no se realizó ni siquiera la experiencia.

Ir aquí para leer todo el artículo.

Merolicos venden su mercancía en la Plaza de la Catedral. 1987.

Broche de celebración de la amistad cubana y china. 1961. Colección Cuba Material.

Recién declarado el socialismo cubano, en medio del conflicto entre la República Popular China y la URSS, justo cuando los soviéticos retiraban su ayuda técnica al país asiático, Cuba celebraba la amistad con la China de Mao, no sin antes haber asegurado un crédito soviético por cien millones de dólares, haber firmado un convenio de venta de azúcar a este país y haber negociado la compra de petróleo a precios preferenciales.

Sortijas

Sortijas

Sortijas. Foto tomada de LoreLama.

LoreLama es hija de cubanos de Jaguey Grande que emigraron a Estados Unidos en 1962. Tiene un blog, donde bajo el título «Un poco de nostalgia» publicó estas sortijas, producidas por Santayana Jewelers.

Información sobre las lavadoras Aurika-70. Publicado en Magacín. 1976. Colección Cuba Material.

Comentarios dejados en DEBAJO DE LA CAMA:

  1. Anónimo

    LA LAVADORA AURIKA SE USO COMO DESPENSA Y GALLINERO PARA QUE LA GALLINA PUDIERA CALENTAR LOS HUEVOS. CUANDO ERA INSERVIBLE SE PINTABA Y SE RELLENABA DE TIERRA SIENDO UNO DE LOS CANTEROS DE PORTAL MUY LINDOS.

  2. Anónimo

    Las Medallas… tanto me hastiaron de medallas y estímulos en esa, nuestra «Patria» tergiversada q las pongo debajo de la cama, pero ni siquiera debajo de la mía… a mí que me regalen cheques!!!

  3. Anónimo

    1.- SANDALIAS Y ZAPATOS HECHOS CON LA GOMA Y LLANTAS DE CARRO, A VECES LAS HACIAN DE LA PARTE DE LA CURVA Y SE LEVANTABAN HACIA ADELANTE Y TE HACIAN TAMBALEARTE Y CAER

    2.- ZAPATOS DE PLASTICO ERAN UNAS BOLITAS QUE COSTABAN CENTAVOS PASABA POR LA MAQUINA CON EL MOLDE Y SALIAN LOS ZAPATOS PLASTICOS HASTA DE TACONES HACIAN, ESOS SE LLAMARON «CATARRITOS» PORQUE NADA MAS QUE LLOVIAN SE DESPEGABAN POR CUALQUIER PARTE

    3.- EL ALGODON LLAMADO «MOQUITO» SE COMPRABA EN BOLSA NEGRA POR LA ESCASEZ, PERO CUANDO SE HUMEDECIA SE TE PEGABA EN LOS DEDOS Y ZAS! UNA Y OTRA VEZ LO QUERIA SACAR DE TUS DEDOS CHASQUEANDOLOS PERO NADA.. DE ESTE TIPO DE ALGODON SE FABRICO LA INTIMA FEMENINA CON GASA Y NI QUE DECIR DEL CAOS QUE SE CREABA

    4.- MEDIAS DE NYLON, PANTIES-MEDIA, PLANTILLAS DE MEDIA, CUANDO SE LE IBA UN HILO COSA FRECUENTE PUES A COGERLO CON EL BRILLO DE LA PINTURA DE UNAS SE LE UNTABA AL SELLARSE NO CONTINUABA ABRIENDOSE

    5.- BOLSITAS TENIDAS DEL COLOR DE LA CARTERA QUE LLEVABAS AL RESTAURANT DONDE ESTABA PROHIBIDO LLEVARSE COMIDA PARA LA CASA, AL ESTAR DEL MISMO COLOR DE LA CARTERA, ABRIAS ESTA Y DEJABAS CAER LA COMIDA SIN QUE NADIE LO NOTARA..

    6.- CUANDO LAS MEDIAS PANTIES IBAN PERDIENDO EL COLOR LAS METIAS EN UN RECIPIENTE LARGO CON AGUA DE TE FUERTE DURANTE ALGUNAS HORAS Y SALIDAN NUEVAS

    7.- SE TOMABA UN NYLON SE LE PASABA COSTURA A LO LARGO DE 6″ X 2″ DE ANCHO, SE HACIAN HASTA 20, DESPUES SE RECORTABAN INDIVIDUALMENTE, SE RELLENABAN CON LIQUIDO DE DISTINTOS SABORES DE FRUTAS, SE COSIA POR LA PARTE DE ARRIBA Y SE PONIAN A CONGELAR, SE VENDIAN A PESO LOS NINOS ABRIAN UNA PEQUENA ABERTURA POR UNO DE LOS LADOS Y SE IBAN TOMANDO EL JUGO CONGELADO, ELLOS LE DECIAN » PINGUILLA DE LIMON» DE NARANJA, ETC TENIA MUCHA ACEPTACION

    8.- LOS ANIMALITOS DE ADORNO PARA PONER EN LOS CARROS O EN LAS CASAS QUE MOVIAN LA CABEZA AFIRMATIVAMENTE ERAN GRACIOSOS Y LA GENTE LOS COMPRABA, DE PRONTO SE DEJARON DE LLAMAR MOVIBLES O PORFIADOS PARA LLAMARSE «RANDY ALONSO» ERA UN LOCUTOR QUE TRABAJABA EN LA MESA REDONDA Y SIEMPRE ESTABA ASINTIENDO A TODO LO QUE DECIA EL COMANDANTE.. SE LLEGABA A LA TIENDA Y SE DECIA «QUIERO UN RANDY ALONSO DE PERRITO» QUIERO UN RANDY ALONSO DE GATICO Y ASI SUCESIVAMENTE..

    9.- LA CIFRA DE ENFERMEDADES VENEREAS CRECIA CUANDO LLEGABA LA CARNE DE DIETA A LA CARNICERIA O LAS CAJAS DE POLLOS, TAMBIEN CUANDO LOS TELEFONICOS IBAN A INSTALAR LOS NUEVOS TELEFONOS.. LAS ENFERMERAS QUE SE OCUPABAN DE LAS CIFRAS CUANDO SE ENTERABAN DE LA LLEGADA DE LOS PRODUCTOS REPARTIAN GRATUITAMENTE CONDONES.. LA QUE TENIA MAS ALTO POCENTAJE ERA LA GONORREA,

    10.- AGUJAS DE TEJER A CROCHET PARA HACER LOS RAYITOS

  4. Anónimo

    Saludos aunque no soy cubano me parece muy interesante su blog pero tengo una duda sobre el escrito numero 9. En realidad no veo la relación entre la carne de dieta, las cajas de pollos y los teléfonos nuevos con las enfermedades venéreas!!!???Alguien me podría explicar Por Favor.

  5. Bueno, aunque no se exactamente lo que quiso decir el autor del comentario, entiendo que se refiere al sexo como moneda de cambio, es decir, cuando llegaba la carne, los telefonos, u otro articulo codiciado, los carniceros, telefonicos, o la persona que los repartia podia ser sobornada con favores sexuales. Pero esta es mi interpretacion solamente.

  6. Anónimo

    Primero te felicito por tu blog que está bien interesante además educativo para los que no vivimos esos tiempos.
    Que interesante e intrigante me parece este asunto, al punto que ahora hubiera querido ser un cubano carnicero, pollero o telefónico para ese tiempo…jejeje. Saludos y Mucho Cariño desde la UPRC.

  7. Teresa Valladares, que ya ha colaborado enviando muchos de los otros comentarios, nos envía este:

    TONITA.. AQUI TE MANDO ALGUNOS ARREGLOS E «INVENTOS» PARA PODER SEGUIR VIVIENDO,

    – CUANDO NO HABIAN ROLITOS PARA EL PELO SE CORTABA EL PALO DE ESCOBA PLATICO Y SE HACIAN MAS DE 12 ROLITOS

    – PARA GUARDAR HEMETICAMENTE, ARROZ, FRIJOLES, CREMA DE LECHE, ETC SE CORTA UNA BOTELLA PLASTICA POR LA PARTE DE ARRIBA SIN TOCAR LA ROSCA Y LA TAPA, ES PONE EL CARTUCNO DE NYLON YA LLENO, SE PASA POR LA BOCA YA CORTADA SE LE PONE LA TAPA Y LISTO PARA LA DESPENSA O REFRIGERADOR

    – EL CRISTAL DEL ATAUD LLEGO A ESCACEAR TANTO QUE A VECES EN LA FUNERARIA SOLO HABIA UNO Y SE LO PONIAN A LA CAJA, ENSEGUIDA QUE IBA A SALIR EL ENTIERRO SE LO QUITABAN Y SE LO PONIAN AL OTRO

    – AURICULAR DE TELEFONOS INSERVIBLES SE LE QUITABA LA TRIPA DE ADENTRO, SE LE INTRODUCIA UN PEDACITO DE MANGUERA Y HACIA DE DUCHA

    – SE HCIERON CORTINAS CON PALITOS PLASTICOS DE LOS POT-CICLETS, SE ENSARTABAN UNOS CON OTROS QUEDANDO UNA CORTINA BASTANTE ACEPTABLE

    – SE HICIERON ARBOLITOS DE NAVIDAD, DESHACIENDO PERCHEROS FORRANDOLO CON PAPEL O CINTA VERDE

    – BOLSITAS DE NYLON TRANSPARENTE LLENAS DE AGUA COLGADAS DE TECHO PARA ESPANTAR LAS MOSCAS

    – PARA CERRAR LA OLLA DE PRESION SE PONIA AL CERRAR LA TAPA CON LA CAZUELA DOS CUCHARAS PARA QUE PUDIERA CERRAR BIEN

    – LATONES DE BASURA PUBLICOS LES QUITABAN LAS RUEDAS PARA HACER CARRITOS, VELOCIPEDOS Y CARRETILLAS

    – CUANDO SE IBA LA VALVULA DE LA OLLA DE PRESION SE PONIA UNA GOMITA DE ALGUN BULBO DE PENIICILINA O TAMBIEN ALGUNA GOMITA DE ZAPATILLA

    – LATICAS DE REFRESCO, CERVEZA, ETC SE CORTAN A DOS DEDOS DE LA BASE Y SE ABREN EN FLECOS LO RESTANTE, ASI QUEDA UN CENICERO, UN PALTICO SERVIDOR, LAS PUNTAS SE DOBLAN Y QUEDAN BONITAS

    – SE CORTABAN LAS BOTELLAS DE REFRESCO Y SE HACIAN VASITOS, TACITAS, Y SI SE CORTABAN POR AMBOS LADOS SE PONIAN DE SOPORTE PARA LAS LAMPARAS

Broche

Broche

Broche. Años 1950s. Colección Cuba Material.

Cuando me fui de Cuba, el 6 de enero de 2006, tuve que hacerlo con salida definitiva, pues viajaba con mi hija menor de edad y la ley no permitía que estos (los menores) salieran del país por motivo de turismo u otro de interés personal. Fui forzada así a un exilio que no hubiera escogido. Interesada en llevarme algunas prendas de valor que habían pertenecido a mi familia por varias generaciones, llamé a las oficinas de Aduanas para saber qué objetos personales me estaba permitido llevar. 20 libras de equipaje y no más de 200 pesos en prendas, me dijeron, sin aclararme en qué moneda (por entonces circulaban en Cuba el peso cubano y el CUC) ni según qué tasación (pues una cosa era el precio de venta que el estado cubano asignaba a todo bien cuya propiedad se atribuía y otra el de los bienes a la venta en el circuito estatal o en el mercado negro). El día de la salida me puse los aretes de brillante con que se habían casado mi mamá, mi abuela, mi bisabuela, mi hermana, mi prima y hasta yo misma, además de una sortija que había sido de mi abuela y que desde entonces uso, sobre todo cuando me enfrento a retos difíciles, así sea la evaluación de una clase, y alguna que otra prenda de valor, y me fui al aeropuerto, donde no tuve el menor percance.

Quienes abandonaron el país en los años sesenta corrieron otra suerte. En su blog, la actriz Yolanda Farr ha hecho público el listado de documentos que, por disposición de la Aduana General de la República de Cuba, debía presentarse entonces a las autoridades antes de abandonar el país, en donde se incluye una relación de joyas y cuentas bancarias. También entonces el gobierno cubano solo autorizaba a los exiliados a sacar del país hasta 200 pesos en prendas, pero, a diferencia del presente, quienes abandonaban el país eran, con regularidad, despojados de esos bienes en el aeropuerto.

Relación de documentos a presentar en el aeropuerto de La Habana antes de abandonar el país. 1960s. Imagen tomada del blog de Yolanda Farr.

Tengo amigos que no poseen ni una sola foto de su juventud porque los funcionarios de la aduana se las decomisaron (para acto seguido destruirlas y quedarse con los álbumes y marcos), o que fueron despojados de sus anillos de bodas. Sé incluso de quienes, siendo niños y partiendo solos al exilio, fueron obligados a entregar objetos cargados de valor sentimental, único recuerdo que les acompañaría de la familia que dejaban atrás.

Muchos de los objetos que componen la colección de Cuba Material los he traído en sucesivos viajes, en los que he regresado a Cuba para visitar a mis abuelos y a mi madre. En cada una de esas ocasiones mi equipaje de regreso ha pesado mucho más que las 200 libras reglamentadas por la aduana, pero nadie se ha detenido a cuestionarme. En sucesivos posts compartiré la particular cultura material del socialismo cubano que me acompañó en mi infancia y que ahora estudio. Verán que se trata de una historia muy particular.