Entradas

bombillos incandescentes Tungsram

Envase de bombillo Tungsram
Envase de bombillo Tungsram

Envase de bombillo Tungsram. Hecho en Hungría. Colección Cuba Material.

Hace unos años, el estado cubano recogió los bombillos incandescentes que aún quedaban en los hogares. Parte de la campaña “revolución energética” consistió en sustituir estos bombillos por focos ahorradores, de filamento fluorescente. Me cuentan que, como cuando sustituyeron los viejos refrigeradores americanos, en cada casa se presentó un inspector estatal que contabilizó los bombillos existentes, posteriormente reemplazados por bombillos ahorradores. Como resultado, los interiores de las casas y comercios cubanos se iluminan hoy con una mortecina e insípida luz blanca.

Hace unos años, mientras registraba la antigua vitrina de la sala de mis abuelos, encontré un bombillo incandescente Tungsram que nadie vio cuando los inspectores estatales se personaron para efectuar el cambio de bombillos. Mi abuelo se preocupó por el gasto energético que sus 100 watts conllevarían, si algún día se veía en la necesidad de utilizarlo. Mi mamá me sugurió fotografiarlo para Cuba Material. Todos estuvimos de acuerdo en devolverlo a su sitio en el fondo de la vitrina. Cualquier día se podría necesitar.

A principios de año, mientras registraba otro de los closets de casa de mis abuelos, una barbacoa de difícil acceso, encontré otro bombillo Tungsram. Se trataba, esta vez, de un foco de 40 watts con base de metal, producido por Action Tungsram, empresa de patente norteamericana, registrada en 1975 en el estado de Pensilvania, según se anuncia en el envase.

En efecto, el sitio de patentes Trademarkia asegura que Action Tungsram fue registrada en el estado de New Jersey en 1976, a nombre de unos propietarios con domicilio legal en Pensilvania. Action Tungsram aparece también listada en el libro Multinationals from the Second World War: Growth of Foreign Investment by Soviet and East European State Enterprisesde Carl H. McMillan, editado en 1987. Allí, en una tabla que lista las inversiones del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en occidente, se incluyen tres subsidiarias de la empresa húngara: Tungsram, en Austria; Tungsram Manufacturers, en Irlanda; y Action Tungsram, en los Estados Unidos. Según este libro, para 1983 las filiales irlandesa y norteamericana habían dejado de operar.

Envase de bombillo Tungsram

Envase de bombillo Tungsram. Hecho en Hungría. Colección Cuba Material.

cuenta hilos Bayer

cuentahílos Bayer
 lupa plegable Bayer

Cuentahílos promocional de la firma Bayer. 1980s. Colección Cuba Material.

No sé desde cuándo, pero ya en los años 1980s la firma alemana Bayer tenía negocios con la isla. Vendía al gobierno de Cuba, posiblemente entre otras cosas, productos fitosanitarios. Mi papá, que trabajaba para el Instituto de Sanidad Vegetal del Ministerio de la Agricultura, conoció al representante de esta firma en La Habana y, a través de éste, llegaron a mi casa varios lupas plegables (cuenta hilos, me rectifica Waldo Pérez Cino) para promocionar los productos de la compañía. Mi abuelo, mi hermana y yo tuvimos, cada uno, una pequeña lupa un cuenta hilos de la Bayer. Mi hermana y yo jugábamos con los nuestros, a los que tomábamos por lupas, abriéndolas y cerrándolos, sin habernos visto nunca en la necesidad de examinar algo a través de su cristal de aumento –en cuyo caso teníamos otras lupas mucho más cómodas y más potentes con qué hacerlo. De cualquier modo, y a pesar de nunca haber tenido utilidad práctica alguna, por sus diminutas dimensiones y sofisticado mecanismo de cierre, las lupas los cuenta hilos de promoción de la firma Bayer eran de nuestros “útiles escolares” más preciados.

bisturí

bisturí
Bisturí. 1980s.

Hola de bisturí. 1980s. Colección Cuba Material.

Cuando no teníamos sacapuntas, e incluso a veces teniéndolos, muchos niños preferíamos sacar la punta de los lápices con un bisturí o, en su defecto, con sus hojas. No faltaba en nuestras maletas escolares, y si no teníamos uno lo tomábamos prestado de nuestros compañeros de aula. Los que no teníamos un bisturí con mango nos las arreglábamos con la pequeña hoja, no sin lastimarnos, a veces, nuestros dedos. De todos modos, aún seguíamos prefiriéndolo. A falta de bisturí, se solía sacarle punta a los lápices con cuchillas de afeitar, pero éstas, de metal más flexible, resultaba mucho más incómodas.

Estuche de hojas de bisturí Smic

Estuche de hojas de bisturí Smic. Hecho en la República Popular China y exportado por China National Chemicals Imports and Export Corporation, Shanghai Branch. Colección Cuba Material.

Barberito

Cuchilla Barberito.
Cuchilla Barberito.

Cuchilla Barberito. Colección Cuba Material.

No logro entender por qué en mi casa se compraron varios Barberitos. Quizás los vendían convoyados con algún otro producto y no quedó más remedio que comprarlos, pero he encontrado más de uno en mis requisas, y también más de un prospecto con las indicaciones de su uso. Creo que una vez intenté darme unos cortes con él y, posiblemente a cuenta de las cuchillas melladas, me haló más pelos que los que cortó, por lo que desistí de usarlo. Mi abuela sí peló a mi abuelo con uno de estos Barberitos hasta que enfermó y ya no pudo más. Ahora es mi mamá quien lo pela, pero lo hace con tijeras.

barberito

Barberito. Manual de instrucciones. Colección Cuba Material.

barberito

Barberito. Manual de instrucciones. Colección Cuba Material.

 

maletas de palo

maleta de palo
Maleta de palo. Escuela al campo. 1970s. Imagen tomada del muro de Facebook de Pepe Franco.

Maleta de palo. Escuela al campo. 1970s. Imagen tomada del muro de Facebook de Pepe Franco.

A mediados de los años 1960s, el gobierno cubano creó el programa de Escuela al Campo (EAC). Del mismo, dice Denise F. Blum en su libro Cuban Youth and revolutionary Values: Educating the New Socialist Citizen (Austin: University of Texas Press. 2011):

By 1966 the EAC had become a major part of Cuban educational policy, and all urban junior high school students were expected to spend time in the countryside. The social aims of the EAC experiment were clearly defined. It was to produce a new kind of man, imbued with love for his country, ready for reform and desirous of increasing the wealth of the community, realizing the value of labor and prizing it, honorable, devoted, and steadfast. More specifically, the aims of the EAC program were to remove the disparity between urban and rural, to establish close links between school and life, to educate the rising generation for work by actually working, and, in line with a common objective, to demand the highest possible standards while respecting the personality of the pupils (Araujo 1976, 12). (p. 179)

* * *

Guardo muy malos recuerdos de las semanas (dos en la escuela secundaria, seis en el preuniversitario) que pasé en la EAC, confinada a albergues inhóspitos, levantándome al amanecer para ir a recoger papas, café, u hojas de tabaco frías, y cenando una magra a insípida comida. En esas circunstancias, la maleta de palo era el único espacio de intimidad que conservábamos.

* * *

Dice Denise F. Blum:

The suitcase generic exterior gave no hint as to its interior decor. Photographs and magazine illustrations from different generations were pasted on the inside lid. Some showed treasured, far-away family and friends, while other, black-and-white snapshots chronicled the new camaraderie that blossomed at the EAC and a family history of participation in the program. Intermingled with the photographs were magazine illustrations of trendy icons and forbidden USO candy wrappers, offering a taste of fads from different eras. Even though the state sought to provide the necessary luggage for everyone, it attempted to do so in a way that would mask or even suppress individual differences and competition. Nevertheless, individual identity and sentimentality sprouted on the inside of the suitcase lids like wild weeds on a recently tilled field. The unexpected personal markers of identity and resistance mocked the impersonal, classless, utilitarian appearance of the suitcase exterior that was repainted year after year. To what degree did this maleta de palo (“stick” or “wood” suitcase, as it was called, because of its simple rudimentary appearance) symbolize the actions and effects of the state in its attempts to mold revolutionary citizens? (p. 186)

Y dice, citando a la psicóloga Carolina de la Torre, quien estudió la identidad de estos niños:

The quality of the formal discourse is not that bad; it’s just that the drawings are simple and impersonal, as if the children are not mentally retarded but rather identity-retarded. Identity has been transmitted to them as if they were a mirror whose function was to reflect exactly what they are told. (p. 199)

cantimploras escolares

cantimplora escolar
cantimplora escolar

Cantimplora escolar o pomo para el agua. Hecho en la URSS. Cortesía Janet Vega.

Los que asistimos a la escuela primaria en los años ochentas llevábamos el agua de beber en cantimploras plásticas importadas de la Unión Soviética y de China y adquiridas en la red de tiendas minoristas del mercado paralelo. Quienes no tenían uno de estos pomos plásticos, usaban cualquier contenedor o pomo de ese material. El pomo amarillo de tapa roja y letras árabes donde se guardaba la manteca de carnero que donó el presidente Iraquí Saddam Hussein se hizo muy popular como contenedor de agua, a pesar del fuerte olor a manteca que siempre conservó. Yo tenía un pomo verde, achatado, con relieve en forma de escamas de pez y tapa blanca con rayas a relieve, similar al pomo blanco de la foto de abajo. Otros, con forma de corazón, tenían correas para llevarlos colgados como si fueran carteras. Las tapa de todos servía como vaso para beber el agua, aunque casi siempre nos la tomábamos directamente del pico de la cantimplora. Me han dicho que, para adornarlos, algunas madres les tejían forros tejidos a crochet.

cantimplora escolar

Cantimplora escolar o pomo para el agua. Imagen tomada de FB.

cantimplora escolar

Cantimplora escolar o pomo para el agua. Cortesía Axana Álvarez.

rolos

Estuche de rolos Maxi
Estuche de rolos Maxi

Estuche de rolos Maxi. Hecho en Polonia. Donación de Axana Álvarez. Colección Cuba Material.

En Visions of Power in Cuba, la historiadora Lillian Guerra (2012) comenta que los rolos se convirtieron en un “fashion statement” en los años 1960s y que, cuando en 1967 comenzaron a escasear, las mujeres usaron tubos de papel sanitario como sustitutos. Una de sus entrevistadas, sin embargo, asegura que las mujeres educadas no solían llevar rolos en público y que nunca se vería a Celia Sánchez o a Vilma Espín con ellos.

Estuche de rolos Maxi

Estuche de rolos Maxi. Hecho en Polonia. Donación de Axana Álvarez. Colección Cuba Material.

rolos

Rolos varios. Colección Cuba Material.

Encuentro en la Red: Carta a la cuchara de calamina

bandeja de comedor escolar con cuchara de calamina
bandeja de comedor escolar con cuchara de calamina

Bandeja de comedor escolar con cuchara de calamina y vaso plástico. Exhibida en la exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialist Childhood (17 de septiembre de 2015-1 de octubre de 2015) en Nueva York. Colección Cuba Material.

Publicado por Encuentro en la Red, en La columna de Ramón:

Lejana cuchara de calamina:

Mira que ha pasado el tiempo, tú, y todavía, algunas noches en esta ciudad, por encima de la esencia picantona del chorizo gallego o de los pimientos de Padrón que son unos cabronazos indecentes, me brota limpio, incólume, medio inocente, tu frío sabor, una mezcla metálica y abrumadora parecida a la que debe dejar en la lengua haberse pasado la noche chupando un Colt 38 o haber practicado uncunnilingus pantanoso y vegetal con un manatí. Y no con un manatí cualquiera, sino uno de mediana edad, de la ribera derecha del río Cauto.

Qué sensación, qué rubor, qué estremecido estremecimiento. Porque no imaginas la constancia que tiene la calamina en la memoria de un cubanete como yo, que te encontré siempre en todas partes: en escuelas al campo, meriendas campestres, pizzerías, safaris ideológicos, bodas, almuerzos familiares, velorios campesinos, internados militares, cumpleaños, becas.

Sobre todo en las becas, con tu inseparable bandeja de aluminio, heroína de mil batallas, abollada, maltratada, grasienta. Hubo un tiempo, incluso, en que llegué a pensar que el futuro luminoso del que siempre nos hablaban, olía igual y estaba completamente forrado de bandejas de aluminio. Más nuevas, por supuesto. Y que todos avanzábamos alegres, sonrientes, con la cabeza erguida, sosteniendo victoriosos una bandeja de ésas entre las proletarias manos. Y la recompensa por nuestro sacrificio nos la echaban en el huequito del postre. Claro que entonces yo era bajito y medio comemierda y por eso tal vez pensaba así. Ahora sigo siendo bajito y medio comemierda, pero me acerqué a la porcelana por si acaso.

Te hablaba de las becas. Tú en las becas, madre mía, qué nostalgia. Tú sumergida, lenta y golosa, en el agüita transparente del potaje, con esos destellos de manjúa en Guanabo, tropezando con los cuatro o cinco fijoles de artillería yugoslava que nadaban junto a tu cuerpo de movimientos ágiles. Y luego tú, haciendo las funciones de martillo neumático en la blancura de aquel arroz tan bien organizado, tan militar él, tan firme en sus convicciones, impenetrable, compacto, ideológicamente indivisible. Había que pensar en Ichi, el masajista ciego para poder cortarlo. O llamar al gentil Toshiro Mifune para que nos ayudara a abrirnos paso entre las bolas blancas y echarle algo a la paila. Claro que te jorobabas un poco por el esfuerzo, hacías tus contorsiones y creo que hasta sudabas ligeramente. Salían chispas de tu palidez cuando chocabas con los gorgojos de elegante tersura, y los machos abundantes con que condimentaban aquel manjar.

Page 2 of 3

Pero tú nunca te quejaste. Firme ahí, irreductible. Uno te enderezaba a ojo de buen cubero y de nuevo a la guerra. Cuando único te vi flaquear, darte por vencida, rajarte, tirar la toalla en una beca y recostarte en la esquina azul con cara deyo no puedo con eso, fue al enfrentarte a la guarnición. Con el boniato no podías. Y eso que se suponía que era boniato sancochado, pero siempre sospeché que no lo hervían, sino que lo asustaban en la cocina para no perder tiempo. Y a un boniato asustado no le mete el diente ni un indio caribe, acostumbrado a merendar siboneyes de edad diversa. Todavía no he encontrado al genio de la dietética, a ese Maquiavelo gastronómico que ordenó complementar el rancho con aquellos boniatos blindados sabiendo que había que zampárselos, abrirles la gandinga, llegarles al meollo con la nobleza de tu hechura.

Claro que en la mayor parte de los casos eras menuda y talla usable. Pero en algunos lugares alguien había fabricado un modelo superior, de una anchura caucásica, como si hubieran usado como molde la jaiba de un cocodrilo con mal genio. Uno no se daba cuenta en el acto de que con esas dimensiones era mejor echarle carbón a la caldera de un tren carguero con destino a Novossibirsk y que era imposible que cupieras en la boca estándar de un muchacho becado, capaz de comerse un búfalo en movimiento. Creo que es de las torturas más finas que se han inventado: intentar introducir aquella pala de cementerio, cargada y humeante, en una boca que saliva desesperadamente. Una boca normal, de dimensiones típicas, anatómicamente dentro de la media, y no de majá de Santa María. Ahí se la comieron. La partieron. Se le fue la musa a Manolo. La recostaron a la cerca.

Eso también pasaba cuando había que embutirse un jarabe. Una benadrilina. Un bicomplex. Una sulfaguanidina para “trancar”. Un aceite de hígado de bacalao. En esos casos, con osadía e ingenio, con determinación ante la anchura, resonaba una voz en mi cabeza que decía: “en la inmensidad del mar, en lo infinito de los cielos, el hombre se enfrenta a su destino y surrrrgen: Laaaas Aventuuuuraaaas”. Y uno abría al máximo la boca, cerraba los ojos y ladeaba ligeramente la cabeza. Y si alguien me hubiera tirado una foto en ese momento, por mi madre que podía pasar por el primo del león de la Metro. Pero se terminaba el trabajo con picardía, arrimándose al borde izquierdo del estanque y absorbiendo como un camión de la Conaca, con el mismo grato sonido con el que los guapos tenemos que tomarnos la sopa en público. Ahí uno aprendía también una lección filosófica: “Si no puedes comerte el asunto de frente, éntrale de lao, y liquídalo”, muy útil para convivir en santa paz en becas, círculos infantiles, prisiones y aglomeraciones sociales similares.

En aquellos tiempos yo te tenía hasta cariño. Era como si hubiéramos estado hechos el uno para el otro. Daba por sentado que mi porvenir se estaba fabricando en algún lugar, igualmente de calamina, liviano, gris, manuable como tú. Un arma ligera para entrarle a la vida.

Page 3 of 3

Hasta la noche en que te encontré, prisionera de un cordelito bastante corto e indecente, en la Cinecittá, la pizzería de 12 y 23, curiosamente ubicada a las puertas del cementerio de Colón. Te blandí, blanda, fría: Te esgrimí para despachar una lasaña novedosa, de las que se hacían con la receta del tocinillo del cielo y que iban derritiéndose, cobardes, sobre unos tímidos cimientos, como edificio de Alamar construido por una brigada de presos políticos. Y, por encima del sabor de la maicena –que nunca supe qué tenía que ver con la lasaña–, ganándole terreno a la Vitanova, brotaba inalterable por los años el manatí, es decir, tu sabor limpio y puro. Casi como lo que sentiría una tribu de Nueva Guinea después de merendarse a un General bolo de antes del desmerengamiento.

Te escribo porque hoy el día está gris y salió a flote tu color en mi memoria. Me he puesto a recoger pita y me ha sorprendido lo injustos que hemos sido contigo. Ni un monumento, ni una mala canción, ni una orden oficial, ni un círculo de interés, ni una sociedad de amigos, ni una sala de hospital… Nada que te recuerde, con lo bien ubicada que has estado siempre. Claro que eso debía partir de las autoridades. Pero qué se puede esperar de un gobierno que no ha sido capaz de poner nunca un invierno que valga la pena. Que a lo más que ha llegado ha sido a un frente donado por alguien. Un fricandó de ONG. Con tanto bronce desparramado por las ciudades. Con tanto mármol tirado a mondongo. Con tanto yeso en valles y montañas, y ni una sola alusión memorable que te perpetue.

Puede que lo hayan hecho por olvido involuntario. O por castigo a tu liviandad, que te hace sospechosa, idelógicamente favorable a ceder a cualquier empuje. Por blandita y popular. O porque simbolizas, precisamente, todo un fracaso. Mira tú el relajo que llevan en sí los metales. Para triunfar, toca el oro. Para matar a un vampiro, una bala de plata. Y para una vida de pacotilla, de peíto sin peste, de burundanga: una cuchara de calamina.

Y, por supuesto, como sólo sirves para cargar. Que ni pinchas ni cortas, huele a quemao hacerte un monumento. Porque los monumentos reflejan algo. Y en eso de ni pinchar ni cortar nuestra vida nacional, menos uno que yo me sé, el resto.

Así que desisto de mi propuesta. Yo que iba a hacer campaña para que aparecieras en el Escudo, al lado de las palmitas. Entre un campo de gules, y por encima de la llave ésa de portalón de la Habana Vieja, una cuchara. Y con restos de chícharo, para no exagerar.

Calaminoso y aviejentado,
Ramón

bolígrafos desechables para aprender a escribir

Bolígrafo desechable.

Bolígrafo desechable hecho en Alemania. Fotografiado en la ciudad de Nueva York. 2013.

Mi generación aprendió a escribir con bolígrafos. No era permitido utilizar lápices cuando ingresé a primer grado, en 1979. Los maestros nos repartían bolígrafos desechables, que venían en dos combinaciones de colores: azul y blanco, como el que se muestra en la foto, y rojo con finas listas amarillas. Con estos bolígrafos repetíamos los trazos del cuaderno de caligrafía y escribíamos nuestras primeras palabras y oraciones en libretas de páginas a rayas. No poseo ninguno, pero una compañera de clases, húngara, llegó ayer al aula, en la ciudad de Nueva York, con un bolígrafo desechable azul como el que usábamos en mi infancia en Cuba.

Cuba por Andrew Moore

,

Detalle de “Campana”, por Andrew Moore. Imagen tomada del website del artista. Fechada entre 1998 y 2002.

Andrew Moore: Fotografías – Cuba.

(H/T Penúltimos Días)

gomas de borrar cubanas

goma de borrar Pionero

Goma de borrar Pionero. Hecha en Cuba. 1980s. Colección Cuba Material.

El surtido de gomas de borrar de que dispuso mi generación no era abundante. Apenas recuerdo las gomas Pionero, las Signo, y las “gomas de olor”. De ellas, sólo las Pionero y las Signo eran fabricadas en Cuba.

Casi todas, pero en especial las gomas de borrar Pionero, solían ponerse duras con facilidad. Cuando esto sucedía, podían llegar a romper las muy escasas hojas de papel de las libretas si se presionaba con mucha fuerza al borrar. Un poco mejores eran unas gomas de borrar alemanas, de un color amarillo ocre muy parecido al del jabón de lavar, y las “gomas de olor”, que se vendían en diferentes colores, de textura mucho más suave que todas las demás, posiblemente de fabricación China.

La fábrica de lápices Batabanó, donde también se producían las gomas Pionero, según la Ecured, se llama ahora Empresa de Muebles y Artículos Varios “Signo” y  pertenece al grupo empresarial Dujo Industria De Muebles. Fue fundada el 30 de marzo de 1961, sin embargo, bajo el nombre de Fábrica Cubana de Lápices José A. Fernández y la marca “Mítico”, apodo de Fernández, un héroe local. En el artículo que le dedica la revista INRA en 1961 se consigna que la fábrica fue adquirida en Checoslovaquia, de donde se importaban las minas o creyones de los lápices–en general, la fábrica fue pensada para producir 80 millones de unidades de lápices, 50 mil kg. de gomas de borrar, envases de cartón para las gomas y lápices, casquillos metálicos para los lápices, minas negras y de colores para los lápices, muebles de oficina con los desperdicios de la madera del lápiz, y bolígrafos.

Algunas de las gomas de borrar de la colección de Cuba Material tienen un número impreso muy cerca de la marca comercial que las identifica. Una búsqueda en Google me informa que ese número alude a la clasificación internacional en que se agrupan los productos de esta categoría. Así, las gomas de borrar se clasifican en grupos que van: de 1 a 249, de 250 a 499, de 500 a 999, y mayores de 1000. De las gomas cubanas, sólo las de marca Pionero ofrecen esta información a los consumidores.

goma de borrar Signo

Goma de borrar Signo. Hecha en Cuba. Posiblemente 1980s. Colección Cuba Material.

los paradigmas del diseño y la modernidad

Gran parte de la materialidad socialista que circuló en Cuba durante los años 1970s y 1980s fue producida teniendo en cuenta los presupuestos del diseño moderno, lo que debe haber contribuido a ganarle cierta popularidad entre la élite profesional urbana. Su aceptación debe asociarse con la arraigada predisposición cultural de los cubanos por las formas modernas.

prendas de la nostalgia

anillos

Tomado de LoreLama

LoreLama es hija de cubanos, de Jaguey Grande, que emigraron en 1962. Tiene un blog, que escribe en inglés, y en el post “Un poco de nostalgia” publicó estas sortijas, producidos por Santayana Jewelers.

sacapuntas de escritorio

Sacapuntas antiguo exhibido en la vidriera de uno de los edificios de la Biblioteca Pública de Nueva York, en la esquina de la calle 40 y la 5ta avenida, Nueva York. Foto tomada en 2012.

La consulta de mi abuelo era, también, un lugar especial, en parte gracias a los libreros con tratados médicos, el escritorio de caoba con dos torres de gavetas y tiradores de bronce, el recetario junto a uno de los pisapapeles, el pequeño ventilador General Electric en una esquina de la mesa, la silla giratoria, también de caoba, donde no me dejaban jugar a dar vueltas a mi antojo, y la cajita metálica donde se esterilizaban las jeringuillas y agujas, objetos todos que solamente pertenecían a allí. Había, también, un sacapuntas de escritorio, atornillado al marco de la ventana que dividía la consulta de la primera habitación de la casa, y que podía ajustarse a las dimensiones del lápiz, según fuera más grueso o más delgado. Las mejores puntas con que escribí en Cuba las obtuve con ese sacapuntas

comentarios en DEBAJO DE LA CAMA

Comentarios dejados en DEBAJO DE LA CAMA:

  1. Anónimo

    LA LAVADORA AURIKA SE USO COMO DESPENSA Y GALLINERO PARA QUE LA GALLINA PUDIERA CALENTAR LOS HUEVOS. CUANDO ERA INSERVIBLE SE PINTABA Y SE RELLENABA DE TIERRA SIENDO UNO DE LOS CANTEROS DE PORTAL MUY LINDOS.

     

  2. Anónimo

    Las Medallas… tanto me hastiaron de medallas y estímulos en esa, nuestra “Patria” tergiversada q las pongo debajo de la cama, pero ni siquiera debajo de la mía… a mí que me regalen cheques!!!

     

  3. Anónimo

    1.- SANDALIAS Y ZAPATOS HECHOS CON LA GOMA Y LLANTAS DE CARRO, A VECES LAS HACIAN DE LA PARTE DE LA CURVA Y SE LEVANTABAN HACIA ADELANTE Y TE HACIAN TAMBALEARTE Y CAER

    2.- ZAPATOS DE PLASTICO ERAN UNAS BOLITAS QUE COSTABAN CENTAVOS PASABA POR LA MAQUINA CON EL MOLDE Y SALIAN LOS ZAPATOS PLASTICOS HASTA DE TACONES HACIAN, ESOS SE LLAMARON “CATARRITOS” PORQUE NADA MAS QUE LLOVIAN SE DESPEGABAN POR CUALQUIER PARTE

    3.- EL ALGODON LLAMADO “MOQUITO” SE COMPRABA EN BOLSA NEGRA POR LA ESCASEZ, PERO CUANDO SE HUMEDECIA SE TE PEGABA EN LOS DEDOS Y ZAS! UNA Y OTRA VEZ LO QUERIA SACAR DE TUS DEDOS CHASQUEANDOLOS PERO NADA.. DE ESTE TIPO DE ALGODON SE FABRICO LA INTIMA FEMENINA CON GASA Y NI QUE DECIR DEL CAOS QUE SE CREABA

    4.- MEDIAS DE NYLON, PANTIES-MEDIA, PLANTILLAS DE MEDIA, CUANDO SE LE IBA UN HILO COSA FRECUENTE PUES A COGERLO CON EL BRILLO DE LA PINTURA DE UNAS SE LE UNTABA AL SELLARSE NO CONTINUABA ABRIENDOSE

    5.- BOLSITAS TENIDAS DEL COLOR DE LA CARTERA QUE LLEVABAS AL RESTAURANT DONDE ESTABA PROHIBIDO LLEVARSE COMIDA PARA LA CASA, AL ESTAR DEL MISMO COLOR DE LA CARTERA, ABRIAS ESTA Y DEJABAS CAER LA COMIDA SIN QUE NADIE LO NOTARA..

    6.- CUANDO LAS MEDIAS PANTIES IBAN PERDIENDO EL COLOR LAS METIAS EN UN RECIPIENTE LARGO CON AGUA DE TE FUERTE DURANTE ALGUNAS HORAS Y SALIDAN NUEVAS

    7.- SE TOMABA UN NYLON SE LE PASABA COSTURA A LO LARGO DE 6″ X 2″ DE ANCHO, SE HACIAN HASTA 20, DESPUES SE RECORTABAN INDIVIDUALMENTE, SE RELLENABAN CON LIQUIDO DE DISTINTOS SABORES DE FRUTAS, SE COSIA POR LA PARTE DE ARRIBA Y SE PONIAN A CONGELAR, SE VENDIAN A PESO LOS NINOS ABRIAN UNA PEQUENA ABERTURA POR UNO DE LOS LADOS Y SE IBAN TOMANDO EL JUGO CONGELADO, ELLOS LE DECIAN ” PINGUILLA DE LIMON” DE NARANJA, ETC TENIA MUCHA ACEPTACION

    8.- LOS ANIMALITOS DE ADORNO PARA PONER EN LOS CARROS O EN LAS CASAS QUE MOVIAN LA CABEZA AFIRMATIVAMENTE ERAN GRACIOSOS Y LA GENTE LOS COMPRABA, DE PRONTO SE DEJARON DE LLAMAR MOVIBLES O PORFIADOS PARA LLAMARSE “RANDY ALONSO” ERA UN LOCUTOR QUE TRABAJABA EN LA MESA REDONDA Y SIEMPRE ESTABA ASINTIENDO A TODO LO QUE DECIA EL COMANDANTE.. SE LLEGABA A LA TIENDA Y SE DECIA “QUIERO UN RANDY ALONSO DE PERRITO” QUIERO UN RANDY ALONSO DE GATICO Y ASI SUCESIVAMENTE..

    9.- LA CIFRA DE ENFERMEDADES VENEREAS CRECIA CUANDO LLEGABA LA CARNE DE DIETA A LA CARNICERIA O LAS CAJAS DE POLLOS, TAMBIEN CUANDO LOS TELEFONICOS IBAN A INSTALAR LOS NUEVOS TELEFONOS.. LAS ENFERMERAS QUE SE OCUPABAN DE LAS CIFRAS CUANDO SE ENTERABAN DE LA LLEGADA DE LOS PRODUCTOS REPARTIAN GRATUITAMENTE CONDONES.. LA QUE TENIA MAS ALTO POCENTAJE ERA LA GONORREA,

    10.- AGUJAS DE TEJER A CROCHET PARA HACER LOS RAYITOS

     

  4. Anónimo

    Saludos aunque no soy cubano me parece muy interesante su blog pero tengo una duda sobre el escrito numero 9. En realidad no veo la relación entre la carne de dieta, las cajas de pollos y los teléfonos nuevos con las enfermedades venéreas!!!???Alguien me podría explicar Por Favor.

     

  5. Bueno, aunque no se exactamente lo que quiso decir el autor del comentario, entiendo que se refiere al sexo como moneda de cambio, es decir, cuando llegaba la carne, los telefonos, u otro articulo codiciado, los carniceros, telefonicos, o la persona que los repartia podia ser sobornada con favores sexuales. Pero esta es mi interpretacion solamente.

     

  6. Anónimo

    Primero te felicito por tu blog que está bien interesante además educativo para los que no vivimos esos tiempos.
    Que interesante e intrigante me parece este asunto, al punto que ahora hubiera querido ser un cubano carnicero, pollero o telefónico para ese tiempo…jejeje. Saludos y Mucho Cariño desde la UPRC.

     

  7. Teresa Valladares, que ya ha colaborado enviando muchos de los otros comentarios, nos envía este:

    TONITA.. AQUI TE MANDO ALGUNOS ARREGLOS E “INVENTOS” PARA PODER SEGUIR VIVIENDO,

    – CUANDO NO HABIAN ROLITOS PARA EL PELO SE CORTABA EL PALO DE ESCOBA PLATICO Y SE HACIAN MAS DE 12 ROLITOS

    – PARA GUARDAR HEMETICAMENTE, ARROZ, FRIJOLES, CREMA DE LECHE, ETC SE CORTA UNA BOTELLA PLASTICA POR LA PARTE DE ARRIBA SIN TOCAR LA ROSCA Y LA TAPA, ES PONE EL CARTUCNO DE NYLON YA LLENO, SE PASA POR LA BOCA YA CORTADA SE LE PONE LA TAPA Y LISTO PARA LA DESPENSA O REFRIGERADOR

    – EL CRISTAL DEL ATAUD LLEGO A ESCACEAR TANTO QUE A VECES EN LA FUNERARIA SOLO HABIA UNO Y SE LO PONIAN A LA CAJA, ENSEGUIDA QUE IBA A SALIR EL ENTIERRO SE LO QUITABAN Y SE LO PONIAN AL OTRO

    – AURICULAR DE TELEFONOS INSERVIBLES SE LE QUITABA LA TRIPA DE ADENTRO, SE LE INTRODUCIA UN PEDACITO DE MANGUERA Y HACIA DE DUCHA

    – SE HCIERON CORTINAS CON PALITOS PLASTICOS DE LOS POT-CICLETS, SE ENSARTABAN UNOS CON OTROS QUEDANDO UNA CORTINA BASTANTE ACEPTABLE

    – SE HICIERON ARBOLITOS DE NAVIDAD, DESHACIENDO PERCHEROS FORRANDOLO CON PAPEL O CINTA VERDE

    – BOLSITAS DE NYLON TRANSPARENTE LLENAS DE AGUA COLGADAS DE TECHO PARA ESPANTAR LAS MOSCAS

    – PARA CERRAR LA OLLA DE PRESION SE PONIA AL CERRAR LA TAPA CON LA CAZUELA DOS CUCHARAS PARA QUE PUDIERA CERRAR BIEN

    – LATONES DE BASURA PUBLICOS LES QUITABAN LAS RUEDAS PARA HACER CARRITOS, VELOCIPEDOS Y CARRETILLAS

    – CUANDO SE IBA LA VALVULA DE LA OLLA DE PRESION SE PONIA UNA GOMITA DE ALGUN BULBO DE PENIICILINA O TAMBIEN ALGUNA GOMITA DE ZAPATILLA

    – LATICAS DE REFRESCO, CERVEZA, ETC SE CORTAN A DOS DEDOS DE LA BASE Y SE ABREN EN FLECOS LO RESTANTE, ASI QUEDA UN CENICERO, UN PALTICO SERVIDOR, LAS PUNTAS SE DOBLAN Y QUEDAN BONITAS

    – SE CORTABAN LAS BOTELLAS DE REFRESCO Y SE HACIAN VASITOS, TACITAS, Y SI SE CORTABAN POR AMBOS LADOS SE PONIAN DE SOPORTE PARA LAS LAMPARAS

el cuarto de mis abuelos

,

Habitación. Vedado, Habana, 1975.

Cuando era niña, el cuarto de mis abuelos me parecía mágico. Tenía cortinas de papel, que en lugar de cubrir adornaban el marco de la ventana, cayendo a los lados de la cama, y una lamparita de leer, de madera, adosada al respaldar, con dos tubitos diminutos de luz fría y un encendedor colgante. El lugar ideal para una vida confortable y feliz.