Bolas para el pelo

Bolas para el pelo. 1970s-1980s. Colección Cuba Material.

Merolico, el nombre que identifica a quienes se dedican a la venta ambulante de mercancías, llegó a Cuba con la telenovela mexicana Gotita de gente, producida en 1978 pero estrenada en la isla en los ochentas. La práctica, por supuesto, antecede a la telenovela. Los primeros merolicos que recuerdo vendían artículos fabricados de manera muy rudimentaria en talleres clandestinos. Se trataba, por lo general, de bienes de consumo difíciles de adquirir en el mercado estatal. Su modo de producción semiartesanal y el uso de materias primas de poca calidad sin disponer de la tecnología adecuada para ello, les daba a estos un aspecto tosco y chapucero.

Mi abuelo tenía un amigo, Nando, que producía este tipo de mercancía en un taller improvisado en el garage de su casa, en el barrio de El Vedado, justo al lado de Jalisco Park. Nando no era precisamente un merolico, sino el que fabricaba las mercancías que estos últimos vendían, según la demanda del momento. Del taller de Nando salían artículos de bisutería de mujer y accesorios para el pelo: hebillas, bolas, y ese tipo de cosas. Las bolas las unía con un elástico blanco de los de costura, atado con un nudo, y a las hebillas, a las que les sobraba plástico en los bordes, las decoraba a veces con pintura de uñas con brillitos. Nunca compitieron con las que tenían mis amiguitas, compradas en el extranjero, pero saltaba de alegría cada vez que Nando visitaba a mis abuelos, pues sabía que tendría un nuevo set de adornos para el pelo.

Mi abuelo y Nando se conocían desde la infancia. Vivían en el mismo barrio y, aunque mi abuelo se hizo médico y Nando comerciante, mantuvieron la amistad toda la vida. Nando tenía familiares en Miami y alguna vez viajó a esta ciudad a visitarlos, cuando en los años ochentas se restablecieron los vínculos con la comunidad exiliada, pero no se decidió a emigrar porque, creo haber escuchado a mis abuelos decir, nunca quiso ser una carga para nadie. Con la apertura de las tiendas en divisas para los cubanos durante el Periodo Especial, los productos de Nando dejaron de tener salida. O, quizás, se puso viejo y abandonó su taller. No sé de qué vivió durante esos años. Murió poco después, en su casa al lado de Jalisco Park. Mi tío, que fue a verlo poco antes, me contó que solo tenía un bombillo, que había que mover de habitación. Al morir Nando, su hija vendió la casa. Quien la compró puso en el garage un negocio de losas de mármol en las que grababan epitafios para las tumbas del vecino Cementerio de Colón.

Hebilla que vendían los merolicos

Hebilla que vendían los merolicos, hecha por Nando. 1980s. Colección Cuba Material.

Hebilla que vendían los merolicos

Hebilla que vendían los merolicos, hecha por Nando. 1980s. Colección Cuba Material.

Hebillas que vendían los merolicos

Hebillas que vendían los merolicos, hecha por Nando. 1980s. Colección Cuba Material.

Hebillas que vendían los merolicos

Hebillas que vendían los merolicos, hecha por Nando. 1980s. Colección Cuba Material.

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Sobre el trabajo por cuenta propia, dice el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su Capítulo X sobre El Derecho al Trabajo:

22. A partir de 1976 y especialmente desde principios de la década del 80 se ha legalizado y liberalizado la práctica privada de oficios como peluqueras, manicuristas, jardineros, choferes de taxi, fotógrafos, electricistas, carpinteros, mecánicos, modistas, sastres, limpiadores de zapatos, así como de las profesiones como médicos, dentistas, arquitectos, etc. Estas personas deben registrarse, recibir una licencia y pagar un impuesto; en ocupaciones en que es difícil encontrar mano de obra, los trabajadores deben tener un empleo estatal y sólo pueden ejercer la actividad privada después de la jornada laboral o en fines de semana y vacaciones. Aunque hay informes que indican que en 1979 había unos 100.000 trabajadores independientes registrados, esta cifra es tres veces mayor a la de la encuesta oficial de 1979.

23. Sin embargo, el futuro de esta nueva actividad privada es incierto pues en 1982 fue objeto de un fuerte ataque oficial por su afán de lucro y las pingües ganancias que estaban obteniendo quienes la ejercían. El Presidente Fidel Castro dio una serie de ejemplos para ilustrar su crítica: (a) ingenieros y arquitectos cargaban 800 y hasta 1000 pesos por diseñar un plan de reparación de viviendas, lo que fue tachado de «prostitución del concepto de empleo por cuenta propia»; (b) administradores estatales contrataban un equipo de técnicos y obreros calificados para hacer un trabajo en tiempo libre, lo que fue tildado de «violación repugnante» de las reglas y un ejemplo de corrupción; (c) médicos y trabajadores de vanguardia que tenían derecho a comprar un automóvil nuevo lo adquirían por 4.500 pesos y lo vendían por 20.000 pesos, otras personas venían autos viejos por 10.000 pesos; (d) granjeros cuasi-privados vendían hasta 50.000 ó 60.000 pesos al año con ganancias de 30.000 a 40.000 pesos; (e) intermediarios en los mercados libres campesinos compraban productos, arrendaban un camión y transportaban la mercancía a las ciudades (donde había escasez) con utilidades de hasta 40.000 pesos; (f) aparceros y ocupantes cultivaban la tierra sin estar registrados con el Estado ni ser miembros de ANAP y vendían sus productos en el mercado libre; (g) artesanos vendían, en el mercado libre de La Habana sus productos manufacturados a mano hasta 10 veces el precio oficial (vr.gr., sandalias a 50 pesos, pantalones por 90 pesos) esto –dijo el Presidente– había que detenerlo para evitar que la ciudad se llenara de puestos, y (h) «coleros profesionales» o bien compraban y luego revendían los artículos con una ganancia o se alquilaban por hora para hacer la fila.

24. Aunque algunas de estas actividades podrían ser calificadas de ilegales, la mayoría no lo eran o, en todo caso, eran una manifestación de la necesidad de estos servicios.

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En Catalejo, el blog de la revista TemasPrecisando hechos y datos. Acerca de los comentarios de Amuchástegui, por Humberto Pérez González:

1) Ya en 1974, durante la experiencia de los órganos locales del Poder Popular en la provincia de Matanzas y como parte de ella, amparados en una Resolución que dictó el Banco Nacional de Cuba (que desde 1965 había asumido las funciones del Ministerio de Hacienda), se experimentó el trabajo por cuenta propia y se 00concedieron licencias para unos 30 oficios o actividades.

Después del Primer Congreso se autorizaron las actividades por cuenta propia por el Decreto Ley No. 14 del 3 de julio de 1978 y fueron posteriormente precisadas y reguladas con más detalle por Resolución Conjunta de los Comités Estatales de Finanzas y Trabajo y Seguridad Social de noviembre de 1982. A su amparo, creo que todos los que tenemos edad para ello recordamos, sobre todo, el funcionamiento del Mercado de Artesanos de la Catedral en La Habana Vieja, entre otros.

Es cierto que poco tiempo después vino la “Operación Adoquín” y una política de reducción y eliminación de dichas actividades sobre lo cual es ilustrativo un reportaje que salió en Juventud Rebelde el 18 de junio de 1986 dando a conocer que, en el IV Encuentro Nacional de Trabajadores de los Servicios Comerciales, se planteó “desarrollar un movimiento masivo para que todos aquellos que posean licencias de trabajo por cuenta propia renuncien a dicho privilegio”. El reportaje se titulaba en mayúsculas: “Una propuesta importante: la renuncia a la licencia de trabajo por cuenta propia”.

2) En 1980 se aprobó legalmente el Mercado Libre Campesino para la venta de productos agropecuarios, a precios de oferta y demanda, por parte de Cooperativas, áreas de autoconsumo de Empresas Estatales y campesinos y dueños de parcelas individuales, después del cumplimiento de los planes de acopio, aunque en 1983 se restringió y limitó ese mercado y en 1985 fue eliminado.

3) En 1982 se promulgó el Decreto Ley 50 que autorizaba la creación de empresas mixtas con la participación de hasta 49% del capital por parte de entidades extranjeras, aunque la política económica seguida solo autorizó su creación 7 u 8 años después, ya en vísperas del Período especial.

4) En 1981, en coordinación con la Oficina de Atención a los Órganos del Poder Popular adjunta al Consejo de Ministros, se realizó un levantamiento en todo el país, provincia por provincia, de todos los oficios y labores que, siendo estatales hasta ese momento, debían ser desestatalizados y pasados a ser operados por trabajadores por cuenta propia y/o cooperativas. La dirección del Partido y la del Órgano Provincial del Poder Popular de la entonces provincia llamada La Habana se ofrecieron para desarrollar una experiencia al respecto en su territorio antes de extender la ejecución de la idea a todo el país. Finalmente dicha idea y la propuesta ya concretada fueron desestimadas y no se realizó ni siquiera la experiencia.

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