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máquina de afeitar eléctrica Kharkov
Máquina de afeitar eléctrica Kharkov

Máquina de afeitar eléctrica Kharkov. Colección Cuba Material. Regalo de Mirta Suquet.

Del libro Designed in the USSR: 1950-1989 (Phaidon, 2018), el colectivo de Russia Beyond seleccionó 10 objetos de consumo que, en su opinión, tuvieron un gran impacto en la formación de la identidad socialista de posguerra. El cuarto objeto listado es la máquina de afeitar eléctrica Kharkov:

If you’ve ever watched the ultra-popular Soviet movie, Irony of Fate, you might remember when the main character, Nadia, gifts her boyfriend a razor for New Year’s, (“the latest model,” she says). This isn’t the same exact one, but such a device was a luxury because most men at this time still shaved the old fashioned way – with brush and razor. This particular item was produced in 1966 at the Kharkov Electrical Equipment Factory.

En la mucho más improductiva y atrasada economía cubana, las máquinas de afeitar Kharkov, de las que se vendieron varios modelos posiblemente ya desde los setentas y hasta la caída del comunismo en la Unión Soviética, eran también un objeto o regalo de lujo. Las tres máquinas que ilustran esta entrada pertenecieron, las dos primeras a un profesor de matemáticas de nivel medio superior, de la provincia de Pinar del Río, y la tercera a un técnico de la Empresa Eléctrica de la Ciudad de la Habana que con frecuencia viajaba a los países de Europa del Este.

máquina de afeitar eléctrica Kharkov

Máquina de afeitar eléctrica Kharkov-25. Regalo de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

Máquina de afeitar eléctrica Kharkov

Máquina de afeitar eléctrica Kharkov. Colección Cuba Material.

Perfume Esencia de rosas

Perfume Esencia de rosas. Hecho en Bulgaria. Regalo de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

Los perfumes búlgaros Esencia de rosas eran bastante cotizados en la Cuba de los ochentas. Cuando a mi hermana le regalaron uno, estando ya en el preuniversitario, quise uno para mí, pero jamás lo tuve. Alguna que otra vez cuando abrí su gaveta tomé el lindo pomo de perfume de mi hermana para abrir el estuche de madera y sacar el pequeño tubo de cristal que contenía la fragancia.

Perfume Esencia de rosas

Perfume Esencia de rosas. Hecho en Bulgaria. Regalo de Marial Iglesias. Colección Cuba Material.

Perfume Esencia de rosas

Perfume Esencia de rosas. Hecho en Bulgaria. Regalo de Marial Iglesias. Colección Cuba Material.

Sobre de papel cartucho
Sobre de papel cartucho

Sobre comercial de papel cartucho. Tempranos años ochentas. Reutilizado para guardar fotografías en 1985. Colección Cuba Material.

Antes de la caída del muro de Berlín, los consumidores cubanos recibían muchas de las mercancías que adquirían en los comercios, tanto del mercado racionado como del paralelo o libre, en cartuchos o bolsas de papel. La industria papelera cubana las producía de todos los tamaños. Las había chiquitas, donde se envasaban las medicinas que se vendían en las farmacias, los espejuelos comprados en las ópticas o reparados en los establecimientos dedicados a ello, los sellos que los coleccionistas adquirían en las tiendas por departamentos, las fotos reveladas en los estudios fotográficos e, incluso, el salario devengado cada mes.

Había también cartuchos un poquito más grande, donde los bodegueros envasaban pequeñas cuotas de arroz, azúcar  y otros alimentos distribuidos a granel, a los que les doblaban la boca con un pliegue que parecía más bien un nudo. Y había cartuchos de un papel más fino y de tamaños diversos, en los que las dependientes de las tiendas envolvían los productos industriales y la ropa que los consumidores adquirían, muchas veces luego de haber entregado el cupón habilitado para ello en la libreta de racionamiento. Cuando comprabas la camisa o el módulo de uniforme escolar que te tocaba ese año, por ejemplo, te los llevabas a casa envueltos en un cartucho que tenía estampado algún diseño, por lo general bastante kitsch, cuando no se trataba de un texto o ilustración alegórica a algún evento (político) reciente –por ejemplo, el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes o el Vuelo Espacial Conjunto URSS-Cuba. Por último, algunas tiendas –y cuando digo algunas solo me viene a la mente el mercado Centro, en Centro Habana– envasaban la compra en bolsas de papel de tamaño bastante grande y material resistente.

Todos esos cartuchos serían hoy, si los hubiera, un lujo desde la perspectiva de cualquier consumidor cubano, pero se nos hacían bastante feos entonces, sobre todo cuando los comparábamos con los cartuchos o envolturas de la época prerrevolucionaria con los que, a veces, uno podía tropezarse o descubrir de pronto en una gaveta o closet, o con las jabas de nylon que el resto del mundo (y las tiendas cubanas para turistas o técnicos extranjeros) habían comenzado a usar ya en los ochentas.

Sobre para espejuelos graduados

Sobre de papel cartucho con datos sobre espejuelos graduados. 1980s. Colección Cuba Material.

Sobre de pastillas de tetraciclina

Sobre de papel cartucho para pídoras de tetraciclina. 1978. Colección Cuba Material.

Sobre de papel cartucho con datos sobre la reparación de relojes

Sobre de papel cartucho con datos sobre la reparación de relojes. 1981 Colección Cuba Material.

Sobre de papel de la librería Imprenta Nacional, nacionalizada

Sobre de papel de la librería Imprenta Nacional, nacionalizada. Tempranos años sesentas. Colección Cuba Material.

Bolsa de papel cartucho del supermercado Centro

Bolsa de papel cartucho del supermercado Centro. Años ochentas. Colección Cuba Material.

Sobre de papel cartucho que promociona el Vuelo Espacial Conjunto Soviético-Cubano

Sobre de papel cartucho que promociona el Vuelo Espacial Conjunto Soviético-Cubano. 1980. Años ochentas. Colección Cuba Material.

Fragmento de un sobre de papel cartucho con diseño que promociona el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes Cuba '78

Fragmento de un sobre de papel cartucho con diseño que promociona el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes Cuba ’78. Colección Cuba Material.

Sobre de papel cartucho

Sobre de papel cartucho. Años ochentas. Colección Cuba Material.

Sobre de papel cartucho

Sobre de papel cartucho. Años ochentas. Colección Cuba Material.

Sobre de papel cartucho con formulario oficial sobre salario devengado

Sobre de papel cartucho con formulario oficial sobre salario devengado. 1980s. Colección Cuba Material.

Estuche para lápices
Estuche para lápices

Estuche para lápices. Hecho en la República Popular Democrática de China. 1980s. Regalo de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

A la escuela primaria llevaba los lápices y los bolígrafos (en primer y segundo grado nos obligaban a escribir con bolígrafo) en un estuche de vinyl, tipo funda, que mis padres mandaron a hacer con un talabartero. Cerraba con un zíper y hacía juego con la mochila tipo maletín que mis padres le encargaron a ese mismo artesano cuando comencé el primer grado, en 1979.

Ya para cuando entré a la secundaria, las tiendas estatales alguna que otra vez vendieron, en cantidades limitadas y a precios elevadísimos, bolsos de nylon y estuches para lápices importados de China, país cuyos bienes de consumo casi se acercaban a la idea que teníamos, al menos en El Vedado, de las cosas “de afuera”. Muy pocas familias, por o general profesionales, dirigentes o administradores estatales, o “bisneros”, podían comprar estos productos. Mi hermana y yo solo alcanzamos a tener, alrededor de 1985, un bolso de nylon.

Los estuches para lápices que ilustran este post, cuando su dueña ya no los utilizó más para la escuela, fueron adaptados como estuche de cosméticos. Aún tienen pegadas láminas de colorete y de sombras compactas para ojos que alguna vez fueron regalo de los “quince”.

Estuche para lápices

Estuche para lápices. Hecho en la República Popular Democrática de China. 1980s. Regalo de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

Estuche para lápices

Estuche para lápices. Hecho en la República Popular Democrática de China. 1980s. Regalo de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

Perfume Moscú Rojo

Perfume Moscú Rojo. Regalo de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

Los setentas trajeron a Cuba toda una gama de perfumes baratos, de esencia sintética, fabricados en la URSS y otros países de Europa del Este. Además del famoso Moscú Rojo, estuvieron a la venta en las tiendas del mercado paralelo, de manera irregular, perfumes como Acacia Blanca, Romeo. Sus nombres, a diferencia de los de muchos otros productos soviéticos, no fueron traducidos al español para el mercado cubano (valdría la pena investigar las derivas de los nombres de marca y su traducibilidad del cirílico al español). Llama la  atención también el hecho de que, con excepción del perfume Moscú Rojo, casi todos los demás frascos de la colección Cuba Material conservan gran parte del contenido original.

Perfume Acacia Blanca

Perfume Acacia Blanca (Biélaia Acatsia). Hecho en la URSS. Colección Cuba Material.

Perfume Violeta

Perfume Violeta. Hecho en la URSS. Colección Cuba Material.

Perfume Romeo

Perfume Romeo. Hecho en la URSS. Colección Cuba Material.

h/t: Tamara Álvarez y Alexis Jardines, quienes tradujeron los nombres.

Estuche de jabones Nautik

Estuche de jabones Nautik. Hecho en la RDA. 1980s. Regalo de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

Ademas de los jabones de tocador importados de Europa del Este, durante la década de los ochenta se podía comprar en el mercado paralelo estuches de jabones de tocador. Estas cajas —todas de similar tamaño— contenían por lo general tres jabones, envasados individualmente. Sin dudas, a diferencia de los primeros, y a juzgar por su calidad y diseño, además del precio, las autoridades que por entonces regulaban el comercio socialista los consideraban artículos “de lujo”, aunque, cosa rara, la mayoría era de producción nacional. Tal es el caso de la línea de productos de higiene masculina 5 PM o de las marcas comerciales Galeón y Aquazul, todas salidas de las plantas de la industria de jabonería y cosméticos perteneciente del Ministerio de la Industria Ligera. Los jabones Nautik, en cambio, se importaron de la República Democrática Alemana.

La calidad, envase, precio y frecuente escasez de estos estuches de jabones los posicionaron como productos para regalar más que como artículos de higiene personal. Se vendían por lo general en ocasiones especiales tales como los días de los padres, de las madres, de los enamorados o de los maestros, o incluso se adquirían para regalarle a algún médico a quien se quisiera agradecer.

Por regla general, una vez consumidos los jabones, las cajas se guardaban para almacenar otros objetos o adornar las coquetas y los aparadores. La caja de jabones Nautik fotografiada en esta entrada contuvo, hasta hace pocos días, cintas de pelo que, importadas de la URSS, estuvieron muy de moda entre las niñas cubanas durante los setenta y los ochenta.

h/t: Además de a mi abuela, que guardó la caja de jabones Aquazul que aparece en esta entrada, agradezco a Mirta Suquet y a Jorge Pantoja Amengual el haberme regalado para la colección Cuba Material las cajas de jabones Nautik y 5pm y Galeón respectivamente.

Estuche de jabones 5pm

Estuche de jabones 5pm. Hecho en Cuba. 1980s. Regalo de Jorge Pantoja Amengual. Colección Cuba Material.

Estuche de jabones 5pm

Estuche de jabones 5pm. Hecho en Cuba. 1980s. Regalo de Jorge Pantoja Amengual. Colección Cuba Material.

Jabón 5pm

Jabón 5pm. 1980s. Hecho en Cuba. Regalo de Jorge Pantoja Amengual. Colección Cuba Material.

Estuche de jabones Aquazul

Estuche de jabones Aquazul. Hecho en Cuba. 1980s. Colección Cuba Material.

Estuche de jabones Aquazul

Estuche de jabones Aquazul. Hecho en Cuba. 1980s. Colección Cuba Material.

Estuche de jabones Galeón

Estuche de jabones Galeón. Hecho en Cuba. 1980s. Regalo de Jorge Pantoja Amengual. Colección Cuba Material.

Jabón Galeón.

Jabón Galeón. Hecho en Cuba. 1980s. Regalo de Jorge Pantoja Amengual. Colección Cuba Material.

Jabón Palmier

Jabón Palmier. Hecho en Rumanía. 1980s. Colección Cuba Material.

En los ochenta, de vez en cuando mi familia compraba, jabones de tocador, en las tiendas del mercado paralelo. De mejor calidad y diseño que los jabones Nácar o Jovel que el gobierno vendía en las tiendas del mercado racionado, eran jabones perfumados —de olor, les decían— y tenían una envoltura de papel cromado. Su precio, por supuesto, era mucho más elevado, y su surtido, escaso e intermitente, lo que los convertía en un bien de consumo de lujo o, en ocasiones, para regalar.

Mis abuelos, que como he dicho guardaron todo lo que pudieron para peores tiempos —que sin dudas llegaron, aunque no les alcanzó el tiempo, o la memoria, para averiguar todo lo que habían escondido en armarios y closets—, también guardaron una caja de jabones de olor.

Jabón Palmier

Jabón Palmier. Hecho en Rumanía. 1980s. Colección Cuba Material.

Jabón Lili

Jabón Lili. Hecho en la RDA. 1980s. Colección Cuba Material.

Jabón Lili

Jabón Lili. Hecho en la RDA. 1980s. Colección Cuba Material.

Jabón Jubileu

Jabón Jubileu. Hecho en Rumanía. 1980s. Colección Cuba Material.

Jabón Eau de Cologne

Jabón Eau de Cologne. Hecho en la RDA. 1980s. Colección Cuba Material.

jabón Pine Needle

Jabón Pine Needle. Hecho en la RDA. 1980s. Colección Cuba Material.

Manual de usuario. Televisor Krim 218
Manual de usuario. Televisor Krim 218

Manual de usuario. Televisor Krim 218. 1981. Colección Cuba Material.

Mis abuelos compraron su televisor Krim-218 en la ferretería Variedades Vedado, el 24 de julio de 1981. Pagaron por él 650 pesos. Junto al equipo, recibieron un manual de usuario y un Certificado de Garantía. Este último especificaba que cubría por un año cualquier desperfecto del tubo de pantalla y por tres meses, los del resto del equipo. Para reparaciones, decía, les correspondía el consolidado de Línea entre 4 y 6, también en el Vedado. Hace unos cinco años, mi abuelo y mi mamá decidieron deshacerse del viejo televisor Krim, en el que apenas se veían sombras.

En el 2012, se encontraban en funcionamiento en Cuba “759,164 televisores en blanco y negro…, todos con más de 25 años de explotación”, según estadísticas publicadas por Café Fuerte.

Para descargar el manual de usuario del Krim-218, presione aquí.

televisor Krim 218

Certificado de propiedad de televisor Krim 218. 1981. Colección Cuba Material.

Detergente para fregar Antek
Detergente para fregar Antek

Detergente para fregar Antek. Hecho en Polonia. 1980s. Colección Cuba Material.

En algún momento de los años 1980s, se comercializó en Cuba un detergente líquido para fregar, hecho en Polonia, bajo la marca Antek. Venía envasado en pomos plásticos de color gris o carmelita oscuro con letras blancas. Cuando nos íbamos de vacaciones a la playa, me cuenta mi mamá que solíamos llevarnos este detergente para lavarnos la cabeza. Con él obteníamos mejor espuma que con cualquier otro champú comercial cuando nos bañábamos con el agua salobre de Guanabo.

En mi casa se guardaban los pomos de Antek para envasar insecticida u otros detergentes de fregar, pues su boca tenía un dispositivo que dejaba salir solamente un delgado chorro de líquido cuando se apretaba el pomo, hecho de plástico flexible.

Blúmer
Blúmer

Blúmer. 1980s. Colección Cuba Material.

En Open Cuba: Cuba: Las dos islas:

(…)

El “Louvre”. En el capitalismo era una famosísima joyería y tienda exclusiva de objetos de arte. En los 80 floreció con el mercado paralelo. Es Galeano y San Rafael, a pocos metros de “Fin de Siglo”. Fue aquí donde primero compré un pantalón “decente” en el año 1986, me costó 60 pesos y era “fuera de la libreta” porque esta tienda era del famoso mercado paralelo, la primera que surgió en La Habana  donde se compraba ropa “por la libre”. A algunos les sorprenderá esta nomenclatura socialista, pero en aquella época los cubanos todos estábamos “normados”… por una libreta que nos asignaba desde un simple calzoncillo hasta la prenda más imprescindible de uso personal. Y hablo de imprescindible porque entre un calzoncillo y un pantalón la masculina prenda exterior (el pantalón) cobraba una importancia superior ante la prenda interior, después de todo nadie se enteraba si debajo de ese costosísimo pantalón de 60 pesos mi mas importante posesión del momento era resguardada por un mundano calzoncillo. ¡Cuántas veces no existía ese precioso calzoncillo!
Leer  y ver las imágenes en Open Cuba.