Invento, luego resisto: El Período Especial en Cuba como experiencia y metáfora (1990-2015), libro de Elzbieta Sklodowska

 

Invento, luego resisto

La editorial chilena Cuarto Propio acaba de publicar el libro de la académica, profesora de la Universidad de Washington en Saint Luis, Elzbieta Sklodowska Invento, luego resisto: El Período Especial en Cuba como experiencia y metáfora (1990-2015). En este enlace pueden leer un fragmento dedicado a examinar las representaciones artísticas y literarias del rikimbili (bicicletas a las que se les adapta, de manera rústica, motores eléctricos de poca potencia) y el “camello” (transporte colectivo tan chapucero como el rikimbili pero, a diferencia de éste, de creación estatal), hijos ambos de la escasez del Período Especial.

Elzbieta Sklodowska es académica de la Universidad de Washington, St. Louis. Su campo de investigación incluye la narrativa caribeña del siglo XIX y XX, teoría cultural y literaria, narrativa y cultura cubanas, poética y política de la memoria y literatura testimonial. Entre sus publicaciones destacan los siguientes libros: Testimonio hispanoamericano: historia, teoría, poética; La parodia en la nueva novela hispanoamericana (1960-85); Todo ojos, todo oídos: control e insubordinación en la novela hispanoamericana (1895-1935) y Espectros y espejismos: Haití en el imaginario cubano (2009).

Es coautora o coeditora de los siguientes libros: Huellas de las literaturas hispanoamericanas (con J. Garganigo, R. de Costa, G. Sabat-Rivers, A. Luiselli, B. Heller), La presencia de la literatura latinoamericana en Polonia (con Elzbieta Milewska e Irena Rymwid-Mickiewicz) y Roberto Fernández Retamar y los estudios latinoamericanos (editado junto a Ben Heller).

Camello.

Camello.

coleccionismo

Colección Festival de la Canción 1066. Cortesía de Mirta Suquet y Mirna .

Colección Festival de la Canción 1066. Cortesía de Verónica Cervera. Colección Cuba Material.

Los últimos veinte años han visto desaparecer de la materialidad cubana no sólo buena parte de la herencia arquitectónica y urbana heredadas de la república y del período colonial, y de los electrodomésticos y accesorios del hogar producidos por la industria socialista. También han desaparecido, lógicamente, las prácticas relacionadas con dicha materialidad y los significados sociales, e individuales, por ellas sostenidos. Han desaparecido, incluso, prácticas cuya lógica y virtud sólo podía hallarse en la razón de ser de los objetos mismos tales como el coleccionismo. Es difícil coleccionar hoy en Cuba y, allí donde las hubo, muchas buenas colecciones fueron vendidas en los años 1990s ante el apremio por conseguir jabones, pasta de dientes, o aceite de cocina, o descartadas (y perdidas) debido a la desidia que se cebó en todo lo que, a duras penas, logró sobrevivir aquella crisis.  De las exóticas botellas de bebida que una vez mi mamá atesoró apenas queda alguna en el piso del closet de su apartamento del Vedado, ahora rentado a estudiantes de medicina latinoamericanos, y de sus cactos extirpados de la infinita colección que un amigo mantenía en las montañas de Santa Cruz del Norte, muy pocos sobreviven. Igual suerte corrieron nuestros álbumes de sellos, pasatiempo en el que mi mamá decidió ocuparse de la temática del arte, mi papá de los personajes históricos y/o célebres, mi hermana de la flora y la fauna, y yo del deporte y el cosmos, “poster boys” de la propaganda socialista. Siempre, cuando visito a mi familia en Cuba, diviso en un estante apartado los pocos álbumes que quedan, polvorientos e incompletos, sin atreverme a abrirlos. Tampoco queda ninguna de las jaulas vacías que, a pocas cuadras de mi casa, colgaban desde el inmenso puntal del techo de la galería de casa de mi abuelo, testimonio de lo que alguna vez fuera una bonita (y melódica) colección de canarios que mi abuelo regaló cuando el alpiste comenzó a escasear en una fecha imprecisa que no sé ubicar en ningún punto de las décadas de los años 1960s y 1970s. Cierto es que la posibilidad de que algo sobre hoy en día resulta tan remota como la de que la moringa se convierta en un apetecido y nutritivo alimento, pero hay ciertas acciones que, como el portazo que Ibsen encargó a Nora, guardan un fuerte simbolismo, y muchos de nosotros no nos supimos adultos hasta que fuimos capaces de desdeñar los envases de cigarros o de fósforos, las cuquitas, o los papeles de caramelo que con terquedad coleccionamos.

Sello con los resultados de un medallero deportivo. Cortesía de Mirta Suquet y Mirna. Colección Cuba Material.

Sello con los resultados de un medallero deportivo. Cortesía de Verónica Cervera. Colección Cuba Material.

la salida del país y el inventario de bienes

Sello de la Reforma Urbana. Foto de José Figueroa, tomada del libro

Sello de la Reforma Urbana. Foto “Esta es tu casa Fidel”, de José A. Figueroa, tomada del libro José A. Figueroa: Un autorretrato cubano.

El 11 de febrero de 1960, el nuevo gabinete cubano anunció que las propiedades de quienes abandonaban (o habían abandonado) el país serían confiscadas por el estado. En agosto de 1961, el mismo gabinete anunció que quienes tomaran el camino del exilio solamente podrían llevar consigo una pieza de equipaje. Poco más adelante, la ley reduciría la cantidad de bienes que los cubanos exiliados podían sacar del país a tres mudas de ropa. Todo lo demás pasaría a ser propiedad del estado cubano. El economista Armando Navarro Vega pormenoriza en su libro Cuba, el socialismo y sus éxodos (2013, Bloomington, IN: Palibrio):

Un momento cumbre de este proceso es la realización del “inventario”, recibido usualmente con júbilo por ser un indicador de que el expediente se mueve. El inventario es un registro documentado y pormenorizado de todos los bienes y pertenencias del futuro emigrante, que incluye no sólo el recuento físico o cuantitativo, sino también una valoración del grado de conservación del mismo. Se registra todo, desde un automóvil o el saldo de la cuenta en el banco, hasta los libros, los vasos y las cucharas. A la salida se verifica que nada falta, y que todo se mantiene en el estado en que estaba en el momento en que se inventarió. En caso de pérdida o deterioro de algún bien, o se repone, o no hay viaje. (P. 66)

Llega el momento de “chequear” el inventario, y si todo está bien, la familia sale de la casa con el equipaje que le permiten llevar, y la vivienda es precintada con un sello de la Reforma Urbana, el organismo que controla las viviendas. (P. 67)

Los viajeros saben que el valor total de todo cuanto pueden llevar para iniciar una nueva vida no excederá los 50 pesos cubanos. Algunos tratan inútilmente de esconder los pendientes de la abuela, los anillos de boda, el reloj de leontina que ha permanecido en la familia por tres generaciones, ya sea por su valor monetario o sentimental. De nada vale un ruego o una lágrima, salvo para recibir burlas, insultos o amenazas. Es el último despojo, la última humillación. Entre este momento final y la presentación inicial de la solicitud de salida del país han transcurrido varios años. (P. 67)

la feria de la Plaza de la Catedral y el macramé

Collares hechos artesanalmente con la técnica del macramé. 1980s. Colección Cuba Material.

Collares hechos artesanalmente con la técnica del macramé. 1980s. Colección Cuba Material.

El economista Armando Navarro Vega describe en su libro Cuba, el socialismo y sus éxodos, publicado en el 2013 por Palibrio, algunas de las mercancías a la venta en la feria de artesanos de la Plaza de la Catedral y en el Mercado Paralelo. Sobre la venta de artesanías y útiles del hogar de confección rústica, legalizada a partir de 1978, dice, entre otras cosas:

También se producían y comercializaban cientos de artículos de bisutería, de adorno y de utensilios prácticos para el hogar, desde moldes para hacer los bocadillos conocidos como “discos voladores”, hasta tablas con cuchillas regulables en altura para cortar patatas y plátanos.

La técnica del “Macramé” (definida como el arte de hacer nudos decorativos) causó auténtico furor, y hasta la Federación de Mujeres Cubanas organizó cursos para facilitar su aprendizaje. Se empleaban fibras de algodón y yute para trenzar maceteros, bolsos y cenefas para adornar telas, pulseras, posavasos, tapetes, salvamanteles y un largo etcétera. Se confeccionaban cortinas y tapices con el empleo combinado de trozos de madera, bambú o caracolas.

Se vendían pequeñas vidrieras decorativas y lámparas Art Nouveau que rivalizaban con las Tiffany. Una amiga las hacía con los vidrios opalinos de las mamparas y con los restos de los vitrales que encontraba rastreando entre los escombros de los derrumbes y demoliciones de la Habana Vieja.

También se podían adquirir figuras y esculturas de madera y de barro de todos los tamaños; macetas, vasijas y platos decorativos. Los pintores y dibujantes exhibían y vendían sus cuadros y dibujos realizados con diferentes técnicas. (Navarro Vega 2013: 281)

Instrucciones para la confección de un macetero con la técnica del macramé. Publicado en la revista Mujeres. 1980s.

Instrucciones para la confección de un macetero con la técnica del macramé. Publicado en la revista Mujeres. 1980s.

Macetero tejido con la técnica de macramé y cortina de bambú. 1980s. Foto cortesía de Meyken Barreto.

Macetero tejido con la técnica de macramé y cortina de bambú. 1980s. Foto cortesía de Meyken Barreto.

Ver también jabas y macramés.

que trine Jacqueline

Hilos de coser Flying Wheel.  Colección Cuba Material.

Hilos de coser Flying Wheel. Hechos en la República Popular China. Colección Cuba Material.

A la empresaria Jacqueline Fumero la ha llamado la periodista Milagro López de Guereño la Coco Chanel cubana. Más que a Coco Chanel, a mí me recuerda a Evattt, el personaje creado por Reinaldo Arenas en uno de los cuentos del libro Viaje a La Habana escrito, el cuento, en 1971 (de su parecido, que diga José Quiroga):

. . .

La dificultad para encontrar materias primas la venzo visitando todas las tiendas y a veces, donde menos te lo esperas, encuentras telas estupendas. No hay mercado mayorista, pero como ya me conocen, muchas dependientas me llaman, sabiendo de antemano que me interesan el chifón, la microfibra, o el tafetán. Aquí hay que saber buscar».

Compra saris de seda de la India, corta las cenefas, combina los colores… y crea vestidos únicos de los que manufactura, como mucho, dos iguales. Aunque ella insiste en que es más diseñadora que modista. Las clientas que le visitan eligen la tela y le cuentan la idea que traen en la cabeza. Jacqueline la plasma sobre el papel y una modista corta y cose los tejidos. También diseña ropa a medida y complementos: collares (emplea corales, turquesas, perlas, nácar, plata, cristal…), bolsos y sandalias. «Soy como Penélope, paso la noche -duerme muy poco- haciendo collares y los deshago por el día porque no me gustan. Así hasta que yo entiendo que están perfectos». Con la gastronomía que ofrece en su local (Cafe&Boutique Jacqueline Fumero, se llama) adopta la misma actitud. «Soy muy perfeccionista y cambio de carta con cada estación».

Ilustran esta nota envases de hilos de coser y/o bordar de las décadas de 1960s – 1980s conservados por mi abuela Gertrudis Caraballo Gálvez en su casa de La Habana.

Hilos de coser Timón. Hechos en México. Colección Cuba Material.

Hilos de coser Timón. Hechos en México. Colección Cuba Material.

Hilos de bordar Rose. Hechos en la República Popular China. Colección Cuba Material.

Hilos de bordar Rose. Hechos en la República Popular China. Colección Cuba Material.

Hilos de tejer Cotton Pearl. Hechos en la República Popular China. Colección Cuba Material.

Hilos de tejer Gallant Deer. Hechos en la República Popular China. Colección Cuba Material.

primer carnaval socialista

 

h/t Incubadora.

la etiqueta revolucionaria

Celia Sánchez, Herbert Matthews, y Fidel Castro durante la recepción ofrecida por la embajada cubana en Washington. 1959.

Celia Sánchez, Herbert Matthews, y Fidel Castro durante la recepción ofrecida por la embajada cubana en Washington. 1959. Imagen tomada de Cubadebate.

Nancy Stout, biógrafa de Celia Sánchez, cuenta que, cuando ésta llegó a La Habana, fue directo a El Encanto a comprar ropa. Compró, dice Stout, cuatro vestidos, entre ellos uno de seda azul marino con lunares blancos, y varios pares de zapatos de tacón y puntera. La Habana, concluye la biógrafa, estaba preparada para recibir a una guerrillera veterana. En su lugar, Celia Sánchez se presentó como una dama fina y elegante. Así la conoció, en un cóctel, el escritor Miguel Barnet, quien confesó luego que quedó impresionado con la elegancia de la guerrillera. En abril de 1959, Raúl Corrales la fotografió en Nueva York, a donde había viajado con Fidel Castro y la delegación que representaba el nuevo gabinete revolucionario, hablando por teléfono y vestida con un elegante vestido de cóctel. Para cuando Fidel Castro se presentó en Princeton, en cambio, ya había vuelto a lucir su uniforme verde olivo. Según Stout, Celia Sánchez no tardó en comprender, y asumir, la nueva etiqueta.

Imagen tomada de internet.

Imagen tomada de internet.

la virgen de la Caridad del Cobre

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre

Cuba Material regresa, con esta pequeña (aproximadamente cinco centímetros de alto) estatuilla de la virgen de la Caridad del Cobre que mis abuelos (ateos) han conservado en una vitrina de su casa en La Habana desde, por lo menos, los años 1940s. Aparecerán de nuevo, con regularidad, contenidos para el archivo de la cultura material cubana.

Manual de educación formal, 1976

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En el Manual de educación formal publicado por primera vez en 1976, con una reedición en 1978 y otra en 1983. Tomado de la edición de 1983, corregida con recomendaciones de maestros y dirigentes nacionales:

“Es de mal gusto solicitar a los turistas ‘souvenirs’ de cualquier tipo. Ellos vienen a disfrutar de nuestro sol, de nuestras playas y del clima y a conocer las realizaciones de la Revolución y todos debemos contribuir a que encuentren un ambiente agradable.” (P. 49)

“Todos nuestros educandos deben tener presente que una forma de demostrar al mundo los resultados de nuestra educación está en las relaciones con personas procedentes de países capitalistas, muy especialmente con los turistas. Debemos actuar con naturalidad y sencillez con ellos en todo momento; ser atentos y cordiales; pero de ningún modo mostrar interés pro artículos de uso personal o pro el establecimiento de relaciones de amistad o camaradería.” (P. 49)

cuaderno Biblioteca de Cuba y América, 1909

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El Cuaderno de Cuba y América era una publicación quincenal de la revista mensual ilustrada Cuba y América. Aquí pueden ver el número del 15 de diciembre de 1909, dedicado a la poetisa Mercedes Arús y Puertas, hermana de mi tatarabuelo Felipe Arús y Puertas, médico que 1883 era vocal de la Junta de Sanidad de la provincia de Cienfuegos.

Mercedes Arús y Puertas frecuentaba el círculo del intelectual trinitario Fernando Echemendía y fue la musa del poema “A Mercedes” del poeta esclavo Ambrosio Echemendía, según se afirma en el trabajo de diploma “El discurso emancipatorio en la expresión de poetas esclavos en el siglo XIX cubano: El trinitario Ambrosio Echemendía“.

Verán en la publicación una publicidad de la tienda El Encanto, donde se anuncian mercancías enviadas, en exclusiva para este establecimiento, desde París.

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los inventos y la moda

Publicidad comercial de los años 1950s.

Publicidad comercial de los años 1950s.

El periodista norteamericano José Yglesias (1968) describe un par de mocasines “inventado” por un artesano habanero, muy creativo:

One young man in Mayarí wore a very nice loafers with a deep-blue canvas top whose soles were of wood: when flat on the ground the soles looked like a solid piece of leather, but when he brought his foot up and bent it, you saw that the sole was made of quarter-inch strips of wood cleverly fitted together to give the shoe play. He had bought them in Havana from a shoemaker whose specialty this was. (P. 112)

bombones cubanos

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Los 700 seguidores de Facebook y la caja de bombones cubanos llegaron casi juntos, como para que celebremos. Recuerdo haber saboreado estos bombones en mi niñez, en los tardíos años 1970s, quizás aún en los tempranos 1980s. Recordaba un estuche de mayor tamaño, pero apenas tiene 13 centímetros de alto y unos escasos 6 centímetros de ancho. Estos bombones semicónicos de sabores variados, junto con unos rectangulares, de origen soviético, con relleno de altea y mucha menos azúcar, fueron los únicos bombones que conocí en mi infancia. La caja se conservó hasta hoy porque en ella mi mamá guardaba las medallas de mérito académico que recibió durante sus estudios en la escuela primaria Trélles.

bocetos de María Elena Molinet

Algunos de los bocetos producidos por María Elena Molinet para el cine:

Boceto de diseño de traje para el segundo cuento de la película Lucía. Imagen tomada de La jiribilla.

Boceto de diseño de traje para el segundo cuento de la película Lucía. Imagen tomada de La jiribilla.

Boceto de traje para la película María Antonia. Imagen tomada de La Jiribilla.

Boceto de traje para la película María Antonia. Imagen tomada de La Jiribilla.

María Antonia

Boceto de traje para la película María Antonia. Imagen tomada de La jiribilla.

Ver más imágenes aquí.

el problema no es de la moda mundial . . .

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El desfile. Imagen tomada de CNN.

. . . ni de que haya tan mala memoria . . . (Silvio Rodríguez)

En lo que va de año, tres eventos organizados en Cuba han insertado a la isla en el mercado global: la visita del presidente Obama, el concierto de los Rolling Stones, y el desfile de la colección Cruise de Chanel. Si bien a corto plazo esta inserción es apenas simbólica, queremos creer que a largo plazo lo será de manera más real y provechosa para todos.

Tirios y Troyanos coinciden en que la visita del presidente Obama a Cuba consolidó negociaciones que, entre otras cosas, representan la posibilidad de que el gobierno de la isla obtenga financiamiento e inversiones que ayudarían a desarrollar la economía nacional y que, por tanto, contribuirían de cierto modo a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. La visita presidencial fue positiva, sobre todo, porque el jefe de gobierno de los Estados Unidos se dirigió a los cubanos en todas sus declaraciones e incluyó itinerarios en los que intercambió con diversos representantes de la sociedad cubana: cenó en un restaurante privado, asistió a un multitudinario juego de pelota, participó en varios encuentros con cubanos “de a pie” en los que no faltaron miembros de la sociedad civil opositora.

Asimismo, la celebración del concierto de los Rolling Stones en la Ciudad Deportiva ofreció al pueblo un espectáculo para muchos memorable. Redimió, además, aunque a destiempo, a los cultivadores y aficionados de la música rock que en décadas pasadas sufrieron persecución cuando el gobierno cubano declaró que esta música constituía una de las tantas armas del “diversionismo ideológico”.

A diferencia de la visita de Obama y del concierto de la banda de rock inglesa, el desfile de la casa Chanel en el Paseo del Prado fue un evento privado. Ni siquiera la prensa nacional fue invitada a cubrir el acontecimiento, según informó Diario de Cuba. Los cubanos, salvo la minoría que participó como personal de apoyo (choferes de almendrones, personal de seguridad y edecanes, sobre todo) y la élite política invitada, fueron acordonados a varias cuadras de distancia de las famosas modelos. Unos pocos sirvieron de escenografía pintoresca para alguna que otra foto, mas terminaron siendo desplazados de las cámaras y comentarios de le prensa internacional por la flota de coloridos almendrones en que se desplazó la comitiva.

El desfile de Chanel tuvo lugar en una Habana sin cubanos, una ciudad de utilería que quienes toman las decisiones en Cuba pusieron a disposición del gremio de la moda mundial. Sin consultas ni avisos, con el poder de decidir y de actuar de quienes se saben dueños. Ninguno de ellos ha vestido, en mucho tiempo, el uniforme verdeolivo, y si alguna vez se deciden a usar la boina del “guerrillero heroico” será porque ahora tiene el sello de Chanel.

El afterparty. Screen capture del perfil de Instagram de Jakerosenberg.

El afterparty. Screen capture del perfil de Instagram de Jakerosenberg.

el racionamiento y el Partido

Foto cortesía de Ernesto Celis.

Foto cortesía de Ernesto Celis.

En una entrevista:
“O sea, nos dijeron, el trabajo [sobre cómo eliminar el racionamiento] está muy bueno, está muy interesante, pero creemos que no es el momento ahora. El racionamiento, creo que se va a quitar ahora en el [sexto] Congreso [del Partido Comunista de Cuba, celebrado en el 2011], pero nosotros estábamos luchando desde los 80 por quitar eso.” Acaba de concluir el séptimo congreso y aún se adquieren algunos alimentos con la libreta de racionamiento. 
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