el racionamiento y el Partido

Foto cortesía de Ernesto Celis.

Foto cortesía de Ernesto Celis.

En una entrevista:
“O sea, nos dijeron, el trabajo [sobre cómo eliminar el racionamiento] está muy bueno, está muy interesante, pero creemos que no es el momento ahora. El racionamiento, creo que se va a quitar ahora en el [sexto] Congreso [del Partido Comunista de Cuba, celebrado en el 2011], pero nosotros estábamos luchando desde los 80 por quitar eso.” Acaba de concluir el séptimo congreso y aún se adquieren algunos alimentos con la libreta de racionamiento. 

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Un día, por los años 80s, mi mamá compró un montón de aerogramas y los guardó en la segunda gaveta del aparador del comedor. Aquellos pliegos amarillos, marcados para que se doblaran con la forma y dimensiones de los sobres de carta, lucían en mi imaginación de niña casi tan novedosos y modernos como después luciría el teléfono inalámbrico, no sé si, en parte, porque algunos de sus textos estaban escritos en francés.

No creo que cuando mi mamá compró los aerogramas mantuviera (o pensara iniciar) algún tipo de intercambio epistolar, más allá de las felicitaciones que enviaba cuando se acercaba el día de las madres. Debe haberlos comprado, sobre todo, porque los vio a la venta, sabiendo que, posiblemente, como ocurría con casi todas las cosas en la Cuba de entonces, pronto dejarían de comercializarse. Por eso nunca supimos qué hacer con esos aerogramas. Ni siquiera cuando me los llevé para mi nuevo apartamento, muchos años después.

Sólo una vez vi a mi mamá utilizar un aerograma para escribir una carta. Iba dirigida a su amiga de juventud, de nombre Olga, una checa que había conocido en los años 60s cuando su padre, un técnico que trabajó con mi tío Feli, visitaba la isla. Los otros pliegos de aerogramas amarillos envejecieron en la segunda gaveta del aparador del comedor, algunos con un cintillo de dos tonos demarcando lo que sería el frente de la carta, legibles siempre los textos en francés.

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Periodismo de Barrio: El último vertedero de Periodo Especial

Vedado. 2013.

Vedado. 2013.

En Periodismo de Barrio: El último vertedero de Periodo Especial:

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El Periodo Especial fue más que una década. Fue, también, un estado de ánimo. Un método de supervivencia económica y espiritual. El pretexto para pensar con luz corta ante la terrible agonía de imaginar un país a contracorriente y, encima, tener que imaginarlo a largo plazo. Un bien merecido descanso ideológico tras treinta años de Revolución.

En esta época surgieron los llamados vertederos de Periodo Especial, creados cerca de las fuentes de generación de residuos para reducir los costos de recogida y transportación aunque contravinieran medidas ambientales. Diez terrenos se habilitaron en la capital para este fin: El Vidrio (La Lisa), Prensa Latina, Rincón, Boyeros y Las Canas (Boyeros), Managua, Fraternidad y Eléctrico (Arroyo Naranjo), Cantera los Perros (Cotorro) y Campo Florido (Habana del Este). Tres de ellos fueron cerrados en 2005 como resultado de la creciente preocupación por la dispersión de los residuos, el aumento de los olores desagradables, la proliferación de vectores y los incendios espontáneos.

El resto, excepto Campo Florido, debía cerrarse antes de 2015.

Leer todo el texto.

h/t: Axana Álvarez.

George Gautier: Voltus V y las primeras clases de capitalismo y mercado

Juguetes exhibidos en la exposición Pioneros: Building Cuba's Socialist Childhood, inaugurada el 17 de septiembre de 2015 en el Sheila C. Johnson Galleries de Parsons School of Design. 1970s - 1980s. Foto Geandy Pavón.

Juguetes exhibidos en la exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialist Childhood, inaugurada el 17 de septiembre de 2015 en el Sheila C. Johnson Galleries de Parsons School of Design. 1970s – 1980s. Foto Geandy Pavón.

No se cuantas veces, quizá mas de 50 o 60 vi repetidas tandas del anime japonés VoltusV. Con un peso, si entrabas temprano, podías ver la película cada vez que quisieras hasta que cerraran el cine ese día. Después, hambriento y acelerado por la ilusión del mundo de fantasías tecnológicas del imaginarium nipón, cruzábamos a la pizzería de 23 y 12 llamada Cinecittá a engullir deliciosas pizzas de 1.20, en un sitio que no podía tener mejor nombre, porque llegábamos ahí siempre con la ilusión del mundo cinematográfico desde donde hubiéramos estado antes.

A golpes limpios hacíamos la cola después de ver películas de Bruce Lee, o a tiros después de ver películas del oeste italiano con Trinitty y Bud Spencer. Volábamos en las naves de la guerra de las galaxias o nos abatíamos en feroces combates de espadas láser donde fingíamos ver volar nuestros miembros por el aire a cada corte de la luz imaginario. Pero lo de VoltusV fue apoteósico.

Penosamente lo que nos proyectaron en los cines no fue mas nada que unos cuantos capítulos editados de una serie con un guión mucho mas profundo y complejo que lo que nos dejaron ver. Aun así, era una historia grandiosa. Heroica, de hermandad, lealtad, perseverancia y valentía. Y la creatividad de la tecnología ficticia japonesa que aun hoy deslumbra a los mas jóvenes.

Claro, no había mercadotecnia. Al unísono en muchas escuelas se les ocurrió a los niños conseguir fotogramas de la película. Se le llamaban “Fotico e voltuV” Esa experiencia no era nueva. Nos escapábamos muy seguido de clases para ir a revisar al basurero del ICAIC por 25 y 10 en el Vedado. Ahí recogíamos los fotogramas de muchas películas de la época, ya fuera porque tiraban rollos enteros o los retazos de las ediciones manuales de los laboratorios de fotografía. Estos fotogramas se intercambiaban entre los niños, que mirándolos a trasluz comprobaban la calidad del tesoro. Estos fotogramas se podían montar en diapositivas para los curiosos o pegarlos directamente en el hierro de un proyector ruso de diapositivas para proyectarlos sobre una cartulina en la pared y dibujar sobre ella, haciendo unas reproducciones casi perfectas de actores y escenas que eran vendidos a peso y a veces hasta 1.50 en las aulas según la calidad de la hoja, si era cartulina blanca o cartulina marrón de file.

Yo mismo hacía excelentes dibujos calcados de estas proyecciones de fotogramas de las películas de karate, westerns y animados, los que fueran. A los coleccionistas les encantaba y además daba mis toques propios de claros oscuros que había oído decir por ahí y mis puntos de fuga, que también había oído decir por ahí… Pero Voltus tenía buenísima salida. Nos pagábamos la merienda y el almuerzo con esto. La competencia era sana y acordada. Mismo precio, distintos fotogramas hasta que un día arreció el mercado. Se apareció en la puerta de la escuela un señor mayor de apellido Carvajal que vendía fotos… ¡Fotos! de la película de VoltusV. Aunque estas eran mas caras, como 3 pesos, nuestro producto no se sostenía y ahí tuvimos una primera lección de mercado.

Lección comercial Nº 1: Tu producto no tardará en ser copiado y mejorado por compañías rivales.

Alguno que otro se aventuró a apedrear al señor, pero la mayoría decidimos que teníamos que adaptarnos, así que convencimos al señor que queríamos comprarle bastante fotos para poder ir a su casa y ver como lo hacía. Cuando fuimos, los integrantes de nuestra corporación de foticos de VoltuV vimos impávidos como el señor nos mostró amablemente el proceso. No tenía maldad comercial o sabía que era demasiado complicado para nosotros. Nos enseñó como positivar uno de los fotogramas en una ampliadora y después un montón de procesos químicos para imprimir la imagen en papel fotográfico común. Era demasiado complicado y costoso para nosotros. Ni de broma nuestras madres nos iban a dejar manipular nitrato de plata o como se llamase lo que usaba y mucho menos tener una habitación en nuestros magros hogares con iluminación controlada para estos menesteres. Alguno que otro arengó a comprarse la maldita ampliadora pero el resto del consejo de comerciales no lo vio factible, así que muchos de nosotros tuvimos que regresar al viejo negocio de pasar por encima de los juegos de bolas con agujeros en las suelas para, con un hábil movimiento de los dedos de los pies ir recolectando bolas que después venderíamos en 20 centavos a sus mismos dueños al día siguiente. Excepto los tiritos y cuatripaletas que esos, al no ser genéricos, podían ser reconocidos por cualquiera, pero bueno, había un procedimiento establecido para este negocio que no había fallado nunca, ni había encontrado competencia y mucho menos tan cruel como las que nos había hecho el señor Carvajal con toda su parafernalia química y técnica que nos dejó en la cuneta de la mercadotecnia cinematográfica.

Pero había uno del grupo que no se dio por vencido y buscó y buscó hasta que arreglamos con alguien del laboratorio del ICAIC que nos diera trozos de películas bastante largos y en una tienda de fotos pegábamos fotogramas hasta conseguir hacer una buena parte de la película en un rollo de diapositiva estándar para los proyectores rusos.

El estreno trascendió las fronteras del fanguito y comenzamos a vender en las ligas mayores, película de VoltusV en diapositiva con los subtítulos pegados y todo, a la astronómica cifra de 10 pesos. Cogíamos los botecitos o pomitos de las películas de diapositivas rusas y con alcohol le borrábamos el ruso titulo. Ahora el producto tenía una presentación impecable.  El negocio de las fotos fue abajo ya que en estas composiciones de diapositivas eran coleccionables auténticos de la película original, aunque la mayoría de las versiones proyectadas fueron dobladas al español en algunas se veían hasta los diálogos en los fotogramas. A 5 pesos comprábamos el rollo del extracto de la película ya editado y a 10 se vendía como por arte de magia. En aquel tiempo superó las ventas de las películas en diapositivas de Elpidio Valdés y los intercambios por todas las películas rusas. Es señor Carvajal dejó de vender sus fotos directamente.

Lección comercial Nº 2 – Consigue un buen proveedor de primera mano con la máxima calidad de producto que supere lo que está en venta.

Poco después nuestro proveedor falló. Se asustó un poco de estar cogiendo los caros rollos de 35 mm para imprimir este tipo de cosas infantiles y ya se dio por terminado la temporada de venta de foticos de VoltusV. El señor Carvajal comenzó a vender fotos del Bolo Jeun y Chuck Norris y también inició la temporada de fotos de Rambo y un personaje de Arnold el impronunciable que se cargaba a todo el mundo con su espada y sus esteroides. Nosotros volvimos al negocio de las bolas hasta que uno del grupo se le ocurrió que si las aspiraba con una cerbatana la producción de bolas robadas para reventa posterior iría en un aumento exponencial ligada a la necesidad del mercado, pero junto a las bolas aspiró varias libras de tierra en el primer día del experimento y fue hospitalizado grave por broncoaspiración sólida, de la cual tardó bastante para curarse, lo cual nos dejó una tercera ley comercial importante.

Lección comercial Nº 3 – Estudia a fondo la tecnología de todos los procesos ligados a tu producción antes de anunciar un producto, para evitar paradas improductivas y lo que es mas peligroso, la completa destrucción de los medios de producción y personal a cargo. Si no se está seguro de la introducción de nuevos cambios ¡¡No los hagas!! la casualidad nunca estuvo ligada positivamente a la innovación.

Y ahora en el 2016 un amigo me manda un link de Ebay donde venden a VoltusV que se desarma en las navecitas y todo. ¡¡Me caguen todo lo que se mueva!!! ¡¡Todos los rencores empresariales han salido a flote!! ¡¡Maldición mil veces!! ¡¡Como nunca pudimos tener este VoltusV original ¡¡Que impotencia!!

Necesitaría una máquina del tiempo para ir con este Voltus en las manos y decirle al señor Carvajal ¡¡Donde está tu dios ahora maldito!! ¡¡Donde está!! Pero el señor Carvajal no debe existir ya. Era bastante viejo en los 80s. Maldición mil veces, compraré un muñeco de estos y lo llevaré a mi tumba y en el mas allá se lo llevaré al señor Carvajal donde quiera que se encuentre y le gritaré esto:

¡¡DONDE ESTÁ TU DIOS AHORA SEÑOR CARVAJAL, DONDE ESTÁ!!!

cuentapropismo

Feria de la Plaza de la Catedral. 1980s. Imagen tomada del libro Six Days in Havana.

Feria de la Plaza de la Catedral. 1980s. Imagen tomada del libro Six Days in Havana.

En Catalejo, el blog de la revista TemasPrecisando hechos y datos. Acerca de los comentarios de Amuchástegui, por Humberto Pérez González:

1) Ya en 1974, durante la experiencia de los órganos locales del Poder Popular en la provincia de Matanzas y como parte de ella, amparados en una Resolución que dictó el Banco Nacional de Cuba (que desde 1965 había asumido las funciones del Ministerio de Hacienda), se experimentó el trabajo por cuenta propia y se 00concedieron licencias para unos 30 oficios o actividades.

Después del Primer Congreso se autorizaron las actividades por cuenta propia por el Decreto Ley No. 14 del 3 de julio de 1978 y fueron posteriormente precisadas y reguladas con más detalle por Resolución Conjunta de los Comités Estatales de Finanzas y Trabajo y Seguridad Social de noviembre de 1982. A su amparo, creo que todos los que tenemos edad para ello recordamos, sobre todo, el funcionamiento del Mercado de Artesanos de la Catedral en La Habana Vieja, entre otros.

Es cierto que poco tiempo después vino la “Operación Adoquín” y una política de reducción y eliminación de dichas actividades sobre lo cual es ilustrativo un reportaje que salió en Juventud Rebelde el 18 de junio de 1986 dando a conocer que, en el IV Encuentro Nacional de Trabajadores de los Servicios Comerciales, se planteó “desarrollar un movimiento masivo para que todos aquellos que posean licencias de trabajo por cuenta propia renuncien a dicho privilegio”. El reportaje se titulaba en mayúsculas: “Una propuesta importante: la renuncia a la licencia de trabajo por cuenta propia”.

2) En 1980 se aprobó legalmente el Mercado Libre Campesino para la venta de productos agropecuarios, a precios de oferta y demanda, por parte de Cooperativas, áreas de autoconsumo de Empresas Estatales y campesinos y dueños de parcelas individuales, después del cumplimiento de los planes de acopio, aunque en 1983 se restringió y limitó ese mercado y en 1985 fue eliminado.

3) En 1982 se promulgó el Decreto Ley 50 que autorizaba la creación de empresas mixtas con la participación de hasta 49% del capital por parte de entidades extranjeras, aunque la política económica seguida solo autorizó su creación 7 u 8 años después, ya en vísperas del Período especial.

4) En 1981, en coordinación con la Oficina de Atención a los Órganos del Poder Popular adjunta al Consejo de Ministros, se realizó un levantamiento en todo el país, provincia por provincia, de todos los oficios y labores que, siendo estatales hasta ese momento, debían ser desestatalizados y pasados a ser operados por trabajadores por cuenta propia y/o cooperativas. La dirección del Partido y la del Órgano Provincial del Poder Popular de la entonces provincia llamada La Habana se ofrecieron para desarrollar una experiencia al respecto en su territorio antes de extender la ejecución de la idea a todo el país. Finalmente dicha idea y la propuesta ya concretada fueron desestimadas y no se realizó ni siquiera la experiencia.

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las relaciones comerciales con los países capitalistas y la deuda externa

Juguete Granja, fabricado en Hong Kong. Finales de los años 1970s.

Juguete Granja, fabricado en Hong Kong. Finales de los años 1970s.

En Catalejo, el blog de la revista TemasPrecisando hechos y datos. Acerca de los comentarios de Amuchástegui, por Humberto Pérez González:

Hasta 1970, Cuba no tenía prácticamente deudas en moneda libremente convertible. Antes de ese año, la Leyland nos había vendido en 1964 mil ómnibus a crédito e Inglaterra se buscó un serio problema con el Consejo Superior de la OTAN “por cooperar con el enemigo”. Francia nos vendió cientos de bulldozers y otros equipos pesados. Las pocas fábricas y los barcos que se adquirían se cubrieron con créditos a tres o cuatro años cuando más. En los primeros años no se había acumulado una deuda importante en moneda convertible. Del 64 al 67 solo se recibieron créditos por apenas unos 22 millones de dólares. El financiamiento externo en divisas convertibles aumentó, de 1968 a 1974, a razón de 50 millones de dólares por año y ya en el período de 1971 a 1973 el servicio de la deuda requería más de 33% de los ingresos del país en MLC.

Cuando Perón es electo presidente de Argentina ofrece a Cuba un crédito revolvente de 600 millones de dólares. A partir de 1973, mejoraron las condiciones en el mercado financiero internacional en MLC por una relativa distensión y por el “boom” petrolero que creó como consecuencia otro en el crédito internacional ante la necesidad de reciclar los superávit en cuenta corriente de los principales exportadores del crudo.

Por parte nuestra no se fue lo suficientemente prudentes y mesurados en el uso de dichas facilidades y se compraron, sin el debido estudio de inversión, microlocalizaciones y capacidades de construcción y montaje, etc., plantas cuyos equipos permanecieron almacenados durante mucho tiempo, comenzaron a deteriorarse y en cierto momento, en los años 75-76, se hizo necesario crear una Comisión a un alto nivel de gobierno para decidir qué hacer con todo lo que se había adquirido, gran parte de lo cual estaba inmovilizado. Ejemplo de ello son las diez plantas de torula, los molinos de trigo y otros.

En tres años, de 1974 a 1976, nuestra deuda externa en MLC creció en 2,83 veces (casi se triplicó) para un ritmo de crecimiento anual de 42% y llegó, a finales de 1976, a unos 2 450 millones de dólares, de los cuales casi 1 110 millones (45%) eran a corto plazo, lo que obligaba a una diaria y constante gestión bancaria. Esta deuda absorbía en su servicio de 40% a 45% de todos los ingresos en MLC del país. En ese momento, el saldo en bancos en moneda convertible del país era de solo 80 millones de dólares, y el plan elaborado para 1977 estimaba ingresos de unos 570 millones de los cuales 47% debía cubrir las amortizaciones e intereses a pagar y los 300 millones restantes no alcanzaban para enfrentar el plan de importaciones mínimas necesarias estimadas en unos 600 millones.

Al elaborar el plan quinquenal 1976-1980 se había estimado un precio para el azúcar en el mercado mundial de 15 centavos la libra pero los precios reales comenzaron a bajar desde 1975 hasta llegar a unos 8 centavos a finales de 1976. En agosto de ese año se iniciaron negociaciones con los suministradores para lograr posposiciones para 1977 de importaciones ya contratadas y con embarques pactados en el propio 1976.

Se paralizó la adquisición de plantas completas y se estableció lo que se denominó “buqueo”, que significaba decidir mes a mes qué se podía cargar en los puertos de origen según el monto mensual de divisas disponibles para responder a los embarques de mercancías que esperaban en esos puertos. Esto llevó a un ineficiente y costoso empleo de la flota mercante.

Debido a esta situación y a nuestra participación en la guerra de Angola se desarrolló una campaña internacional pronosticando el derrumbe de la economía cubana con el consiguiente retraimiento del mercado financiero internacional. Nos vimos obligados a tomar una serie de medidas, entre las cuales estuvieron las de no iniciar inversiones como no fueran las que generarían fondos exportables y discutir con los países socialistas para desplazar hacia ellos importaciones que veníamos haciendo desde países capitalistas. La participación del intercambio comercial con los países de economía de mercado se redujo de 22% del total en 1977-1980 a 13% en 1982-1984.

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la ayuda soviética

Cartas enviadas a una estudiante cubana en la URSS. 1980s. Foto cortesía Marial Iglesias Utset.

Cartas enviadas a una estudiante cubana en la URSS. 1980s. Foto cortesía Marial Iglesias Utset.

En Catalejo, el blog de la revista Temas: Precisando hechos y datos. Acerca de los comentarios de Amuchástegui, por Humberto Pérez González:

En cuanto a que las industrias, maquinarias y medios de transporte no eran en su mayoría de tecnologías de punta, comparadas con las más avanzadas en ese momento en el mercado mundial, y que eran altas consumidoras de energía es totalmente cierto. Pero, de ello a decir que eran “cacharros” va una gran distancia. No se pueden calificar de “cacharros”, por ejemplo, la Planta Mecánica de Santa Clara, ni la de Estructuras Metálicas de Las Tunas, ni el Combinado Mecánico de Moa. Tampoco la Fábrica de Cemento de Cienfuegos (de la RDA) ni la de Santiago de Cuba (de Rumania). No lo eran las Plantas Eléctricas de Mariel, Habana del Este y Renté en Santiago de Cuba (soviéticas), ni las de Nuevitas y Felton (checoslovacas). No lo eran la Poligráfica de Guantánamo ni el Combinado de Cítricos de Jagüey, procedentes de la RDA. No lo era la Planta de Fertilizantes de Nuevitas, ni la Base de Supertanqueros de Matanzas, ni la terminación de Moa Níquel. Dentro de los medios de transporte no eran “cacharros” las KTP-3, ni los Kamaz, ni los jeeps Waz-69, ni los autos Lada —muchos aún funcionan a más de treinta años de su llegada al país—, ni lo eran los ómnibus urbanos Ikarus procedentes de Hungría, etc.

Además se trataba de productos fuertes, de alta calidad constructiva y larga duración y, lo que resultaba determinante: suministrados con créditos blandos a largo plazo, a bajos intereses y a pagar con exportaciones cubanas vendidas a precios muy superiores a los del mercado mundial.

Incluso, cuando para las plantas suministradas era necesario comprar equipos complementarios del área capitalista por no producirse en los socialistas o no tener estos la calidad pertinente, los soviéticos los importaban en MLC y el monto correspondiente lo incluían en la deuda a pagarle en las condiciones y plazos acordados para con ellos. Esto ocurrió, por ejemplo, en el caso de la Planta de Fertilizantes de Nuevitas, en Moa Níquel, en la Base de Supertanqueros de Matanzas y en otras más.

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indicadores económicos (1971-1986)

Recibo de compra de materiales de construcción en un "rastro" del Poder Popular. 1985.

Recibo de compra de madera en un “rastro” del Poder Popular. 1985.

En Catalejo, el blog de la revista TemasPrecisando hechos y datos. Acerca de los comentarios de Amuchástegui, por Humberto Pérez González:

4.1.2. Actividad pesquera

La rama pesquera se organizó en 1959 como Departamento de la Pesca del INRA y desde enero de 1964 como Instituto Nacional de la Pesca. A partir de 1976 se constituyó como Ministerio de la Industria Pesquera, derivado de los acuerdos del I Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Según los datos y anuarios del CEE, las capturas totales que fueron en 1970 de 106,0 tm, pasaron a ser de 143,9 tm en 1975 y de 219,9 tm en 1985. La producción en la acuicultura, que apenas se iniciaba en 1970, fue ese año de 241 t, de 1046 t en 1975 y de 15 434,3 t en 1985. El consumo per cápita anual de productos de la pesca fue de 10,8 kg en 1970 y ya en 1984 llegaba a los 16,5 kg. Las exportaciones pesqueras fueron de 19,0 millones de pesos en 1970; de 52,2 en 1975, y de 120 millones en 1985. También en la eficiencia económica y productiva tuvo la pesca incrementos sostenidos en todos esos años.[1]

4.1.3. Marina mercante

En relación con la marina mercante, en 1970 la Flota Mercante Cubana tenía 51 barcos con 460.1 tm de peso muerto y en 1985 llegó a las 112 unidades con 1 161 tm de peso muerto.[2]

4.2. Sobre la vivienda.

En relación con este asunto, Amuchástegui plantea que también en los años 60 se desarrollaron varias políticas para atenuar el acuciante problema de la vivienda, que fueron abandonadas después.

En los 17 años que van de 1959 a 1975 se construyeron 255 513 viviendas de las tipologías I y II (con techo de teja o placas y paredes de mampostería u hormigón), para un promedio anual de 15 030. Sumando todas las tipologías, se construyeron 628 484, para un promedio anual de 36 970 viviendas. Entre 1976 y 1985 se construyeron 309 374 viviendas de las tipologías I y II, para un promedio anual de 30 907 viviendas. Sumando todas las tipologías se construyeron 674 607 para un promedio anual de 67 461 viviendas. Es decir, en los diez años enjuiciados desfavorablemente por Amuchástegui se construyeron 53 861 viviendas más de las tipologías I y II que las construidas en los 17 años anteriores y 46 123 más si se consideran todas las tipologías.[3]

4.3. Sobre la industria alimenticia y el consumo alimenticio

En el quinquenio 1976-1980 la producción de los renglones principales de la industria alimenticia se elevó en 14%. En el quinquenio 1981-1985 creció al 6,1% anual. El día 30 de diciembre de 1985 se publicó en la prensa que el Ministerio de la Industria Alimentaria había alcanzado las producciones más altas de su historia en catorce productos fundamentales. Utilizando dos indicadores sintéticos relacionados con este punto, como el consumo de calorías y proteínas per cápita, vemos que mientras en 1975 se consumían 2 622 calorías per cápita, en 1985 ascendía ya a casi 3 000 calorías, y mientras en 1975 se consumían 71,4 gramos de proteína per cápita, 32,8 de ellas de origen animal, en 1985 el consumo era de 79 gramos con 36,2 de origen animal.

4.4. Sobre el mantenimiento constructivo

El mantenimiento constructivo, incluyendo el de viviendas, estuvo siempre entre las prioridades de la planificación y de la asignación de recursos en el período 1976-1985. Desde el primer momento se estableció de manera directiva que los órganos locales del Poder Popular (provinciales y municipales) debían destinar como mínimo 70% de los recursos constructivos que se les asignaran al mantenimiento constructivo y solo 30 % como máximo a nuevas inversiones. Al mantenimiento se destinaron recursos por 76, 7 millones de pesos en 1977 y fueron aumentando significativamente hasta llegar, en 1985, a 415,8 millones de pesos, para una tasa anual de crecimiento de 27%, mientras que la producción bruta total de construcciones en ese mismo período lo hacía en 7,3%. Desde los primeros años se le comenzaron a vender libremente a la población importantes cantidades de cemento y otros recursos para el mantenimiento y la construcción de viviendas por medios propios, cifras que fueron aumentando significativamente cada año.[4]

En el período precedente, es decir en el decenio de 1966 a 1975 (todo a precios fijos de 1965), la economía en su conjunto tuvo un crecimiento promedio anual de 5,2%, logrado sobre todo por el crecimiento ocurrido en 1971-1975. Pero tuvo lugar a través de frecuentes altibajos y con una gran heterogeneidad sectorial.

En cuanto a la eficiencia económica en 1966-1970, la productividad neta del trabajo decreció y en 1970 era 12% inferior a la de 1967 y 2% inferior a la de 1965.

Las exportaciones en 1969 eran inferiores a las de 1960 y en 1975 eran escasamente 3% superiores a las de dieciséis años antes. Solo en cuatro años de ese período las exportaciones estuvieron por encima de las de 1960, mientras las importaciones crecieron sostenidamente en todos esos años, en el decenio 66-75 lo hicieron a 9,5% anual, llegando en 1975 a ser 2,6 veces superiores a las de 1960 y 2,5 veces a las de 1965.

A diferencia de lo anterior, la economía en el período 1971-1985 (medida a precios fijos de 1981) tuvo un crecimiento sostenido que abarcaba a todos los sectores. Alcanzó un crecimiento de 5,3% anual en 1976-1985, y en el quinquenio 1981-1985 fue de 7,2%. A cuenta de la productividad se obtuvo como promedio en el decenio más de 60% del Ingreso Nacional, y en 1985 representó 75,3%. El coeficiente del consumo productivo con respecto al Ingreso Nacional pasó de 0,97 en 1975 a 0,90 en 1985.

En la producción de azúcar crudo el consumo de petróleo era en 1976 de 2,1 galones por cada tonelada de caña molida; en 1980 se había reducido a 1,0 galón y en los últimos anos del quinquenio 81-85 se logró suprimir completamente el consumo de petróleo utilizando en su lugar el bagazo como combustible. En general, en 1984 se consumía 15% menos de energía total y 16% menos de petróleo y derivados que en 1975 para producir un peso de PIB.

En cuanto al sector externo (también a precios fijos de 1981), las exportaciones de bienes crecieron al 4,5% anual en 1976-85 y en el quinquenio 1981-85 al 8,2%, mientras tanto las importaciones de bienes del 76 al 85 crecieron a solo 2,5% promedio anual. En el quinquenio 1981-85, a precios fijos (es decir en términos físicos), las exportaciones crecieron cuatro veces más que las importaciones

En toda la historia anterior de la Revolución, medidas a precios fijos, nunca las exportaciones habían crecido más que las importaciones. En 1975, las importaciones representaban 31,3% de la producción total del país y 61,6% del ingreso nacional creado. En 1985, representaron 23,5% y 43,7% respectivamente.[5]

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los inventos, la moda y las UMAPs

Imagen tomada de internet.

Imagen tomada de internet.

En el número 44 de Cuban Studies, entrevista realizada por Abel Sierra Madero a una de las psicólogas que trabajó en la rehabilitación de los homosexuales recluidos en la UMAP:

Esos que tenían conducta tan aspaventosa, ellos hacían allí concursos y nos invitaban a nosotros— los guardias no se tenían que enterar: rompían los mosquiteros, raspaban los ladrillos para echarse en la cara, raspaban las cazuelas para pintarse el pelo de negro, se hacían tremendos trajes con los mosquiteros y hacían desfiles de moda.

Ver dossier con artículos sobre las UMAP publicado por la prensa cubana, preparado por Manuel Zayas.

También en el número 44 de Cuban Studies, en el artículo de Sierra Madero “‘El trabajo os hará hombres.’ Masculinización nacional, trabajo forzado y control social en Cuba durante los años sesenta”:

 La “comunidad” homoerótica dentro de las UMAP desarrolló varias estrategias para contrarrestar el proceso de masculinización surgió una especie teatro de resistencia en las algunas unidades. Las “locas”, dice Santiago, hacían shows de travestis en los que se representaban películas mejicanas y algunos imitaban a las vedetes nacionales como Rosa Fornés y las del ámbito internacional como Tongolele, Ninón Sevilla y Carmen Miranda. La creatividad era tal que teñían mosquiteros con sustancias médicas como el mercurocromo, violeta genciana y azul de metileno. De esta manera decoraban el rústico escenario y se auxiliaban de otros materiales como sacos de yute y sogas para hacer pelucas, manillas hechas de semillas, latas de aceite en función de tambores y se maquillaban las pestañas con betún negro para limpiar zapatos y la sombra la recolectaban del hollín de las cazuelas, polvo de ladrillo. (Sierra Madero: 336)

 

banderas

Bandera de la Campaña de Alfabetización. 1961.

Bandera de la Campaña de Alfabetización. 1961.

Además de las vallas, la modalidad de la gráfica política que más asocio con mi infancia sesentera es el cartel. Recuerdo, en particular, aquellos que cubrían la calle C, cerca de la avenida 23, los días del desfile del primero de mayo. Ese día, mi hermana y yo nos dedicábamos a recoger los carteles que nadie había pisado, para jugar luego con ellos en la galería de casa de mi abuela mientras los adultos se entretenían con los highboles y los saladitos.

El socialismo cubano no produjo muchas banderas. He fotografiado las que identificaron la Campaña de Alfabetización de 1961 y el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes celebrado en La Habana en 1978. Ambas fueron conservadas por mi abuela. Las del festival de 1978, presumo, adornaron el CDR (es decir, la cuadra) durante los días en que se celebró el evento (Multidiseño, una empresa colombiana representada por Gustavo Gómez y Rodrigo Fernández, resultó la ganadora del concurso para el diseño del cartel, pero fue el diseñador matancero Guillermo Menéndez Maden quien creó el famoso logotipo).

Bandera del Festival Internacional de la Juventud y los Estudiantes Cuba '78.

Bandera del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes Cuba ’78.

cera Ambrine

Envase de Ambrine. Foto 2013.

Envase de Ambrine. Foto 2013.

Cada familia debe tener siempre un estuche de Ambrine, recomienda el envase art nouveau de esta cera medicinal (calmante, antiséptica, cicatrizante), principalmente usada en quemaduras. Su creador, el doctor francés Barthe de Sandfort, fue condecorado con la Legión de Honor en 1916.

Este producto fue adquirido en Cuba, por correspondencia, durante la república.

Ambrine2 copy

Usufructo, corto de Eliecer Jiménez Almeida

Dirección: Eliecer Jiménez Almeida. 2011.

h/t Gerardo Fernández Fe.

la diplomacia de la moda

Foto de la cena de estado ofrecida por el presidente Raúl Castro al matrimonio Obama en el  Palacio de la Revolución. Imagen tomada de internet.

Raúl Castro y el matrimonio Obama, durante  la cena de estado ofrecida por el presidente Raúl Castro al presidente Obama en el Palacio de la Revolución. Marzo de 2016. Imagen tomada de internet.

Según la biógrafa de Celia Sánchez, en quien muchos cubanos vieron una Primera Dama, cuando ésta llegó a La Habana al triunfo de la revolución se fue de compras a El Encanto. Adquirió cuatro vestidos, uno de ellos de seda azul marino con lunares blancos, y varios pares de zapatos de tacón y puntera, pensando en una nueva imagen más acorde con su estatura semi-presidencial. La Habana, explica la biógrafa, esperaba recibir a una guerrillera veterana. Celia Sánchez se presentó como una dama fina y elegante. Así también la conoció, en un cóctel, el escritor Miguel Barnet, quien confesó luego que quedó impresionado con la elegancia de la guerrillera.

Una foto de Raúl Corrales tomada en Abril de 1959 en Nueva York muestra a Celia Sánchez al teléfono, vestida elegantemente con un vestido entallado y un llamativo collar. Días antes se la había visto, en la recepción ofrecida por la embajada cubana, luciendo un vestido de gala y un peinado con tocado, junto a un elegante Fidel Castro de traje civil. Sin embargo, las demás fotos del recorrido de la delegación cubana en los Estados Unidos muestran a Fidel Castro y a Celia en uniforme verde olivo, que desde entonces siempre los identificaría. Nunca más usó Celia sus vestidos de El Encanto salvo, quizás, en una rara fotografía de Korda tomada en la sala de su casa, conservada en la Universidad de Duke.

Cincuenta y siete años después, cuando el primer jefe de estado norteamericano que visita La Habana en la era post-revolucionaria aterrizó en la isla, la Primera Dama de los Estados Unidos saludó a los cubanos desde la puerta del Air Force One exhibiendo un vestido diseñado por la venezolana Carolina Herrera. Durante ninguna de sus apariciones públicas en Cuba, en las que exhibió otros tres modelos diferentes, se vio a Michelle Obama con un traje diseñado por un cubano-americano. Tampoco se le vieron muestras de lujo o elegancia más allá de las que la pareja exhibe en su cotidianidad.

Los medios de comunicación de casi todo el hemisferio llevaban días tratando de adivinar quiénes serían los modistos elegidos por la Primera Dama durante su histórica visita a Cuba, pues se conoce su costumbre de agasajar a anfitriones y huéspedes extranjeros con trajes diseñados por ciudadanos norteamericanos nacidos en el país de los interlocutores. Resultaba entonces lógico pensar que Mrs. Obama desplegaría su diplomacia de la moda en Cuba, teniendo en cuenta, además, la inclinación de la Primera Dama por los diseñadores cubano-americanos–nótese que fue Isabel Toledo quien diseñara su vestido para la toma de posesión presidencial de 2008.

Es curioso que los Obamas hayan dejado pasar la ocasión de ofrecer otro simbólico guiño a la comunidad cubana en el exilio, a la que el presidente de los Estados Unidos dedicó los minutos finales de su brillante discurso en el Gran Teatro de La Habana, en donde admitió que gracias a dicha comunidad pudo llevarse a buen término la apertura diplomática hacia Cuba de su administración. A niveles simbólicos, hubiera resultado tremendamente efectivo que, además de declarar a Miami paradigma del talento cubano, como hizo el presidente Obama en su discurso, su esposa se paseara por Cuba vestida con una pieza fruto del trabajo y de la creatividad de los cubanos del exilio. Así como la trayectoria personal del presidente Obama es, como él dijo, resultado de las ventajas de la democracia, los trajes de Isabel Toledo o de Narciso Rodríguez representan, al igual que las campañas presidenciales de Ted Cruz y Marco Rubio a las que también se refirió el presidente, las puertas que los norteamericanos han abierto al exilio cubano desde hace cinco décadas y el éxito alcanzado por esta comunidad.

Podemos pensar que Michelle Obama quizo alejarse de cualquier simbolismo exagerado, pero ahí están el azul, blanco y rojo de sus vestidos de diario, más parecidos a los de la bandera norteamericana que a los colores vivos y un tanto estridentes de la bandera nacional cubana. Y está también el perfil bajo de todas sus elecciones sartoriales en Cuba, sobre todo en comparación con las que caracterizaron su estancia en Argentina, a donde la familia presidencial se dirigió después que abandonó la isla. ¿Rapport? ¿Desinterés? ¿Respeto a la falta de sofisticación del anfitrión? En cualquier caso, la foto oficial antes de la cena de estado ofrecida en el Palacio de la Revolución resulta reveladora en cuanto a la estatura simbólica de los dos presidentes. No quiero imaginarme cómo se hubiera visto el jefe de estado cubano de haber elegido Mrs. Obama uno de sus elegantísimos vestidos de noche. Para ridículos, bastaba el de la conferencia de prensa celebrada esa misma mañana.

h/t Odette Casamayor, que puso el tema sobre el tapete en su muro de Facebook y me dio entrada en la conversación.

Celia Sánchez, Herbert Mathews, y Fidel Castro. Abril 1959. Embajada de Cuba en Washington. Foto tomada de Cubadebate.

Celia Sánchez, Herbert Mathews, y Fidel Castro. Abril de 1959. Embajada de Cuba en Washington. Foto tomada de Cubadebate.

toallero expandible

Toallero. 1980s. Foto 2014. Vedado.

Toallero. 1980s. Foto 2014. Vedado.

Antes de que desapareciera la URSS, el discurso oficial del estado cubano repetía que el país marchaba hacia el progreso y la modernización, y algunos bienes de consumo debieron convencer al pueblo de la veracidad de tal pronunciamiento. Entre ellos, los toalleros expandibles (a pesar de su estatura menor al lado de los grandes paladines del progreso: los automóviles y  electrodomésticos).

Cuando mis padres compraron el nuevo toallero en el mercado paralelo, pude palpar una industria mucho más adelantada que la nuestra en detalles tan simples como el acabado industrial o la cobertura de cada uno de los delgados travesaños con un material plástico para evitar la corrosión. No asocié entonces aquel simple toallero con el incremento del tamaño de los núcleos familiares que, hinchados hasta sobrepasar las cifras que los expertos consideran adecuadas, acomodaban familias de más de una decena de miembros y tres generaciones en viviendas construidas para familias nucleares de dos a cinco miembros. La mayoría de los baños, sin embargo, continuaba teniendo un solo toallero de cerámica, empotrado.

El nuevo toallero expandible permitía airear seis toallas más.

Cuba en la New School

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