adornos

adorno artesania (3) copy

Artesanía cubana de los años 1960s ó 1970s.

En Zumbado, Héctor. 1988. Kitsch, Kitsch, ¡Bang, Bang! Havana, Cuba: Letras Cubanas (gracias a Enrique del Risco por la fotocopia):

Esos ejemplos que pone Slavov de la producción búlgara nos recuerdan demasiado a la producción cubana con sus temibles animalejos de yeso, las detestables jaretas, vasijas y cazuelas de barro y cerámica, los horribles diablillos y otras obscenidades “folclóricas” que no solamente agreden a los consumidores nativos, sino que también se venden en las tiendas INTUR a turistas extranjeros como exponentes de nuestra artesanía y nuestras cultura; y nos recuerdan también nuestras espantosas flores artificiales y otros adefesios, ¡contra los cuales en Cuba ni siquiera existe una campaña nacional! (p. 32)

tratado de guayatola, entrevista a Maldito Menéndez

maleta con guayatola negativo

La guayabera, prenda cubana por atribución más que por origen, ha sido la gran protagonista (junto al uniforme de campaña), de la moda del siglo veinte cubano, pues aunque se diga que ya desde el dieciocho se utilizaba en el país esta camisa holgada de amplios bolsillos “para llevar guayabas,” es en el siglo veinte cuando su uso se desborda, ramifica, y extiende a facetas tan dispares como el traje de andar, la ropa de salir, o el uniforme de los dependientes de gastronomía; a consumidores tan diversos como los hombres, las mujeres y los niños; y a órdenes políticos tan contrapuestos como la república liberal y el socialismo de estado.

Hace pocos días, el artista Aldo Menéndez, cuya presencia en las redes sociales se asocia al nombre Maldito Menéndez, convirtió este símbolo de cubanidad en discurso político en toda regla. Maldito había anunciado que viajaría a Cuba para asistir a la sexta edición del Festival Internacional de Videoarte de Camagüey, FIVAC, en el que concursaba con una de sus obras. Para ello necesitaba, como todos los ciudadanos cubanos al nacer que hayan abandonado el país con posterioridad al 1 de enero de 1971, de un pasaporte cubano vigente y “habilitado.” Al realizar el trámite de renovación del pasaporte, que cada dos años quienes deseen viajar a Cuba deben hacer (abonando para ello el importe correspondiente, que no es poco), el consulado cubano canceló la “habilitación” del pasaporte de Aldo el pasado 27 de marzo, privando a Maldito del permiso de rigor para entrar a su país.

Aldo Menéndez insistió en tomar un avión rumbo a Cuba, donde lo esperaban su madre y su hermano menor, el 31 de marzo. Según cuenta en su blog Castor Jabao, al aterrizar en La Habana no le fue permitido abandonar el avión de Air Europa donde viajaba, siendo interceptado a bordo por oficiales cubanos: “Los oficiales que hablaron conmigo eran dos y vestían de uniforme verde oscuro con una estrella blanca en el cuello de la camisa, pero se negaron a identificarse. Me informaron de que no podía entrar al país sin el DIE o permiso de entrada. Les expliqué que me esperaban en el Festival internacional de videoarte de Camaguey FIVAC. Les pregunté por qué y quién había ordenado anular mi DIE después que regresé a España de mi último viaje a La Habana, en diciembre de 2013. Les pregunté porqué un cubano sin antecedentes penales, un artista e intelectual, no puede caminar por su propia tierra.”

Habiéndosele negado la entrada a su país natal, Maldito apareció en las redes sociales vistiendo un traje que tiene algo de guayabera y algo de túnica fundamentalista, y que él denominó guayatola. Con ella quiere armar una batahola de protesta contra la ausencia de libertad de expresión en su país natal, que abandonó en 1991 por el mismo motivo. Maldito cuenta que “diseñó y mandó a confeccionar la Guayatola para estrenarla el día de la inauguración de la Bienal de La Habana 2015 (Maldito le llama la Vía anal de La Vana), pero como no le dejan entrar a la isla, la llevará puesta en sus próximas apariciones y gestiones públicas, cuál novia plantada a lo Kill Bill (sediento de respuestas).”

No es la primera vez que la política y la moda se entrelazan en la historia cubana para enfrentar el poder y la censura. A finales del siglo diecinueve, las mujeres criollas asistieron al teatro Villanueva vistiendo cintas rojas, azules y blancas y llevando el pelo suelto, en protesta contra el colonialismo español. Más recientemente, las esposas e hijas de los prisioneros políticos encarcelados durante la Primavera Negra de 2003 salieron a las calles a protestar vestidas de blanco y sosteniendo un gladiolo del mismo color en símbolo de paz, dando origen al movimiento de las Damas de Blanco, uno de los símbolos de la oposición política en la isla. El arte de protesta no se ha quedado al margen. El propio Maldito Menéndez ha usado el uniforme verdeolivo en alusión directa al poder político cubano como parte del arte iconoclasta con el que se enfrenta al gobierno de la isla, como también lo ha hecho la artista Coco Fusco en un discurso que no se limita al poder politico cubano.

La guayatola actualiza estos discursos. Es una nueva forma de representar o, si se quiere, darle visibilidad a lo politico en la moda. Para entender la relación entre uno y otra, Cuba Material entrevistó a Aldo Menéndez, quien respondió por escrito las siguientes preguntas (a veces sintetizando más de una respuesta):

En el año 2010 la guayabera se convirtió en la prenda de reglamento de las ceremonias oficiales cubanas y del cuerpo diplomático de esta nación. Cinco años después, el servicio consular cubano en Madrid te comunica que se te ha retirado la autorización para viajar a tu país. ¿La idea de utilizar la prenda de vestir que representa al estado cubano en tu discurso de protesta contra el atropello que significa el que los ciudadanos cubanos tengan que solicitar una “habilitación” o permiso de entrada para viajar al país donde nacieron y la arbitrariedad que rige el otorgamiento de dicha “habilitación” tiene que ver directamente con la connotación oficialista de la guayabera?

Algunas personas dentro y fuera de Cuba –como Otari Oliva, del espacio independiente de arte Cristo Salvador, en el Vedado, y Carlos A. Aguilera, escritor cubano residente en Praga–, sabían que yo me preparaba para intervenir la Vía anal de La Vana desde el verano del año pasado. Desde entonces tuve varios meses para pensar las obras y reunir los diferentes materiales y elementos que necesitaría para llevarlas a cabo en Cuba. Llevaba tres pares de grilletes o esposas, tres zhaocai mao o gato de la suerte chino, un sentai negro, una bomba (jeje ) de aire, rotuladores, linternas de colores, cámaras, tornillos, un magnético de Abajo Kcho (en la foto, en la nevera), una Guayatola y varias cosas más que aún no puedo decir porque todavía pueden hacerse. Es decir, que no, en un principio la Guayatola no tenía nada que ver directamente con las barbaridades que le hace el régimen a los exiliados, puesto que yo no sabía que no me dejarían entrar al país.

¿En general, puedes hablarme sobre las circunstancias en que surgió la guayatola?

La Guayatola estaba pensada para estrenarla en la Vía anal de La Vana, no en el Festival internacional de videoarte de Camagüey. Mi interés en participar en el FIVAC 2015 no era competir, sino presenciar, verificar uno de esos tantos festivales y eventos internacionales que el régimen celebra en Cuba –financiados con el dinero de los cubanos, pero sin contar con nosotros–, para proyectar ese espejismo de paraíso cultural revolucionario tras el que se esconde la dictadura, y sobre todo, para entrar a la isla con una carta oficial, sin levantar sospechas, casi dos meses antes de la Vía anal. El plan era portarme bien en Camagüey para que los perros se relajaran conmigo. Incluso la selección del video MAO –que tiene cierta carga crítica, pero indirecta, en la justa medida de ambigüedad para que la censura la dejara pasar sin recelos, como de hecho sucedió.

Lo que yo no podía calcular era que tenía una orden de anulación de mi habilitación o permiso de entrada a Cuba desde diciembre del 2013, justo después de mi regreso del último (espero que no) viaje que hice a la isla. Si no hubiera tenido que acudir al consulado para prorrogar mi pasaporte, me habría enterado al llegar al aeropuerto José Martí y ser deportado. Por suerte me enteré antes y pude tomar una decisión y pasar por la experiencia voluntariamente; lo cual es clave para transmutar la humillación en desobediencia y el suplicio de las 20 horas de vuelo en acto de arte.

¿Por qué eliges la guayabera, una prenda de vestir que si bien identifica al gobierno cubano también ha identificado, a lo largo del siglo veinte, a los dependientes de gastronomía durante la década de los 1980s y a muchos cubanos nacionalistas lo mismo en el exilio que en la joven república cubana, en lugar de otros elementos del vestir más asociados con el estado cubano y su carácter represor como el uniforme verdeolivo?

Después de lo sucedido a Tania Bruguera a raíz de su intento de performance en la Plaza de la Revolución, cuando fue detenida tres veces y se le retiró el pasaporte en espera de un juicio sin fecha ni sentido, era preciso hilar muy fino para colar una obra insurrecta en la Vía anal sin acabar igual o peor que ella. Por eso no podía emplear símbolos evidentes como la gorra y la camisa verde olivo que suele utilizar Maldito. Nada de banderas, ropa militar o camisetas subversivas podía llevar en mi maleta. Los grilletes, en cambio, pasan fácilmente por la aduana cubana. Y si no pasan, no hay problema, pues lo importante era entrar la Guayatola, dobladita como una fina e inofensiva guayabera.

¿Cómo burlar la censura cubana e intervenir durante la Vía anal de La Vana sin darle el más mínimo pretexto a las autoridades para que me impidan el paso, me detengan, me quiten el pasaporte y me encarcelen? ¿Cómo decirlo todo sin texto, sin decir ni hacer nada y, al mismo tiempo, de forma que pueda entender o empatizar con alguien de cualquier idioma o cultura?

Yo crecí viendo el programa San Nicolás del Peladero, en el que la guayabera era usada por alcaldes, politiqueros y vividores; personajes todos supuestamente desaparecidos tras el triunfo de la revolución. Ahora la guayabera es la piel de cordero oficial del régimen. No puedo evitar recordar la Rebelión en la Granja, de Orwell, y como se van corrompiendo los mandamientos iniciales hasta convertirse en lo opuesto.

¿El hecho de que tu guayatola parezca una bata de mujer y sea, además, de color blanco alude de algún modo al movimiento de las Damas de Blanco? ¿Por qué no utilizaste los colores de la bandera cubana, o el verdeolivo que identifica a los militares que hoy gobiernan el país, o el rojo con que se representa el socialismo de estado?

La Guayatola simboliza el nacionalismo extremo que en Cuba ocupa el lugar de la fe católica durante la colonia y la república (desde el golpe de Batista no ha existido más la república de Cuba). Es el mismo truco de Hitler, Stalin y Mao, pero en versión caribeña: Estructuras y lenguaje religiosos mezclado con orgullo patriótico desmedido; supersticiones y mitos populares sincretizados a la fuerza con el extremismo cultural.

La Guayatola tiene más bolsillos que la guayabera y le caben más guayabas (que en Cuba también significa mentiras). La Guayatola llega hasta los pies, como una túnica; quizás como la túnica de un fundamentalista o extremista islámico, de un fanático. El blanco que disfraza de pureza y justicia, la corrupción y el crimen.

¿El que hayas diseñado una bata, prenda de vestir que en nuestra cultura se asocia con la mujer, para protestar contra un gobierno que, en muchos casos, ha masculinizado la moda como se observa en el uso del uniforme de trabajo y las botas militares en ceremonias tales como los concursos de belleza, constituye una denuncia de cierta misoginia en el discurso y la práctica del poder cubano?

La guayabera es un símbolo de la cultura nacional cubana que no ha sido canonizada en el rito revolucionario. No es sagrada, como el escudo o la bandera o la imagen de los gobernantes, por tanto es pública. Y si es pública y no es sagrada, ni su quema o mutación está penalizada (aún) por las leyes castristas, yo puedo, como artista cubano, cogerla para mis cosas. La Guayatola, por tanto, simboliza el estado actual de la cultura oficial cubana, que se parece a la cultura cubana, pero es falsa. Un secuestro y suplantación cultural cada vez más evidente. Todo en ella es falso, desde el Consejo Nacional [de las Artes Plásticas] y el Ministerio de Cultura, la UNEAC, el ISA y todos los espacios, eventos e instituciones oficiales, hasta (cómo no) el Festival internacional de videoarte de Camagüey, son montajes, carrozas vacías. La unanimidad es altamente improbable, pero después de más de cinco décadas es un horrible imposible. La Guayatola es el silencio unánime de los artistas cubanos; es su camisa de fuerza. Al vestirme con su silencio y cargar con sus guayabas los pongo en evidencia. Es una prenda concebida para causar vergüenza en los malos y en los sucios y empatía en los buenos. Y sí, también contiene al machismo-leninismo verde olivo (que es el machismo cubano de toda la vida, pero potenciado, ideologizado y redirigido hacia el mandamiento superior de perpetuarse en el poder), bajo el lino blanco.

¿Qué mensaje(s) quieres transmitir con la guayatola?

La Guayatola es Cuba globalizándose o tratando torpemente de sonreír, como aquél dibujo animado cubano de unos cosmopioneros que llegan a un planeta donde hay una especie de dragón o dinosaurio que tenía muy mal carácter y tratan de enseñarle a sonreír, pero al principio solo le salen muecas feas, distorsiones, rictus.

El color blanco y la ropa blanca poseen muchos significados en Cuba, étnicos, religiosos, culturales y políticos, que son similares en muchas partes del mundo. La pureza y su extremo, el fanatismo violento, el terrorismo, es un tema de interés global. Es una pena que por fin la cultura cubana alcanza la universalidad y lo hace ofreciendo al mundo un casi pornográfico  –a estas alturas y en Cuba, la otrora perla de las Antillas y supuestamente primer territorio libre de América–, espectáculo de extremismo y barbarie bochornoso, pero también peligroso, pues nadie sabe en lo que pueda transformarse el castrismo en los próximos años.

¿Qué otros planes tienes para la guayatola, además de presentarte con ella en las oficinas consulares cubanas para reclamar tu derecho a regresar a tu país?

Cualquiera puede hacerse una Guayatola y viajar a Cuba con ella o confeccionarla en la isla y usarla libremente, causando vergüenza y risas de complicidad a su paso, sin que puedan decirle nada, al menos legalmente, pues, aunque prohibieran la palabra guayatola, aún podría usarse guayabera extra larga.

¿Pensaste, cuando la diseñaste, en la tradición cubana de desobediencia o protesta a través del vestuario o la moda, como la protagonizada por las mujeres cubanas durante los sucesos del teatro Villanueva en el siglo diecinueve o en la guayabera que, hace un año, la familia Payá Acevedo regalara al Papa Francisco?

Lo más simpático (para no llorar) de la cultura cubana actual es que es tremenda locura. Están todos esos artistas en Cuba fingiendo que no pasa nada, cómo si el hecho de mantener la liturgia fuese a obrar el milagro, aún cuando el templo se está cayendo a pedazos. Se harán estudios y se escribirán ensayos (clínicos?) sobre éstos momentos. De una forma u otra, ya sea mediante actos voluntarios y conscientes o histéricos y enagenados, la cultura cubana jugará el papel de des-cubrir la realidad profunda de Cuba.

Por su connotación nacionalista, la guayabera fue también utilizada por el actual gobierno cubano en épocas tan tempranas como el 26 de julio de 1959, cuando encargó, y subsidió parcialmente, la confección de miles de unidades de esta pieza, que habaneros de la clase media donaron al medio millón de campesinos movilizados para asistir a la Concentración Campesina de La Habana. Asimismo, esta prenda fue la elegida por Fidel Castro para presentarse en su primera aparición pública sin el uniforme verdeolivo en 1994. ¿El que planearas asistir al festival de Camagüey vistiendo la guayatola buscaba una renovación de este símbolo, o se trataba más bien de establecer nuevos lazos entre el exilio y la isla, entre la intelectualidad y el campesinado, entre la oposición y el poder?

La Guayatola simboliza lo que viene después de la revolución: la resaca, la involución, el atraso; el triunfo de lo más conservador y bruto del fenómeno castrista; de los talibanes. Una cultura 100% palmas y cañas, puros y ron, como en el edén perdido de la finca de Angel Castro. Una guayabera atrofiada, con gigantismo o manía de grandeza y chaleco de explosivos debajo, como aquellos cohetes que viajaban de polizones bajo toneladas de blanca azúcar cubana en la bodega de un barco norcoreano. La Guayatola es lo que le de la gana a los cubanos –por una vez–; la página en blanco (y como el papel aguanta, mejor acabo aquí ;) .

Habrá que acompañar a Aldito y presentarnos, aunque sea por una vez, ante un oficial de inmigración, lo mismo en un consulado en el exterior que en el aeropuerto de La Habana, o de cualquier otra ciudad de Cuba, con una larga guayatola blanca (podemos decir, si nos preguntan y si tenemos miedo, que se trata de una copia de un vestido guayabera como el que comprara en Cuba, en los años 1980s, la española Naty Abascal).

Addendum de Aldo Menéndez: Se me olvidó mencionar a Arturo Cuenca, pionero en el uso de la moda para el lenguaje del arte. En los ochenta llevé varios cortes de pelo y algunas prendas loquísimas hechos por él. Los ochenta en Cuba tuvieron un glamour tremendo y la moda era una heramienta de expresión y rebeldía muy importante en el fenómeno cultural de la segunda mitad de esa década. La New Wave y el Punk, los cheos y los pepillos, los frikis y los breakdanceros, etc.

 

Foto cortesía de Maldito Menéndez. 2015.

Foto cortesía de Maldito Menéndez. 2015.

Ver en Castor Jabao Guayatola en el oleaje de tus vuelos.

cuchillas de afeitar

Cuchillas de afeitar Astra. Hecha en Checoslovaquia.

Cuchillas de afeitar Astra. Hecha en Checoslovaquia.

Se conservaron en un rincón del escaparate de mi abuela y sobrevivieron el Período Especial, gracias a su voluntad de acaparar hojas usadas y nuevas, cubanas y del campo socialista y del capitalista, siempre temiendo que la vida pudiera un día amanecer peor.

Cuchillas de afeitar Astra. Hechas en Checoslovaquia.

Cuchillas de afeitar Astra. Hechas en Checoslovaquia.

Cuchillas de afeitar Neva. hechas en la URSS.

Cuchillas de afeitar Neva. Hechas en la URSS.

Cuchillas de afeitar venceremos. hechas en Checoslovaquia.

Cuchillas de afeitar venceremos. Hechas en Checoslovaquia.

Cuchilla de afeitar Venceremos. Hecha en Cuba. Reverso.

Cuchilla de afeitar Venceremos. Hecha en Checoslovaquia. Reverso.

Cuchilla de afeitar Rawa Lux. Hecha en Polonia.

Cuchilla de afeitar Rawa Lux. Hecha en Polonia.

cuchillas afeitar rawalux copy

Cuchilla de afeitar Leningrad. hecha en la URSS.

Cuchilla de afeitar Leningrad. Hecha en la URSS.

Cuchillas de afeitar Regina.

Cuchillas de afeitar Regina.

Cuchillas de afeitar Admiral. Hechas en Dinamarca.

Cuchillas de afeitar Admiral.

Todas las fotos fueron hechas por Yasiel Pavón, siempre pensando, yo, en las barbas de Haroldo Dilla.

Las cuchillas de afeitar como armas blancas:

Torcía los labios y decía con voz gangosa: “A él no, aguántenme a mí, que soy el má peligroso”. Cuando su única defensa era una cuchillas de afeitar marca Astra, la tomaba con los dedos y le hablaba: “Cógelo, Astra”, como si el objeto tuviera vida propia, como si fuera un perro guardián. (tomado de Fenelo, Obdulio. 2008. “Florida. Yo soy de donde reinaban los guapos.” Pp. 128-30 in Por los extraños pueblos: otro mapa de la Isla. Crónicas de La Gaceta de Cuba, edited by N. Codina. Havana, Cuba: Unión, p. 129)

 

Milicias Revolucionarias

Distintivos de las Milicias Nacionales revolucionarias y de su Cuerpo de Sanidad.

Distintivos de las Milicias Nacionales revolucionarias y de su Cuerpo de Sanidad.

En Sejourné, Laurette and Tatiana Coll. 1980. La mujer cubana en el quehacer de la historia. Mexico: Siglo Veintiuno:

Al principio era una milicia sin uniforme. Vaya, era muy bonito aquello, todo el mundo marchando. El uniforme se viene a hacer en el año 60. EL primer desfile oficial que hubo con uniforme fue el primero de mayo del 60. Fue cuando salimos con uniforme a la plaza de la Revolución, cuando se dejó de ir a Palacio, porque al principio, en 59, todas las concentraciones eran en el Palacio presidencial, pero ya en el 60 se hacen aquí en la plaza de la Revolución, que todavía era Plaza Cívica. El uniforme era saya negra, blusa verde,, una boina negra, zapatos negros de esos colegiales, medias verdes, y un distintivo aquí, que lo tengo, de la milicia, que era un fusil así atravesado con las letras MR: Milicias Revolucionarias, decía. Ésas fueron las primeras milicias. (Pilar Cabrera, p. 177)

Otro testimonio describe el uniforme conque el cuerpo de milicias desfiló el 27 de noviembre de 1959 compuesto por camisa color vino, boina negra, y saya o pantalón gris (Teniente Olga Ferrer, p. 179)

Uniforme de las Milicias Revolucionarias. Publicado en la revista Mella. Tomado de El Archivo de Connie.

Uniforme de las Milicias Revolucionarias. Publicado en la revista Mella. Tomado de El Archivo de Connie.

Distintivos del Cuerpo Médico de las Milicias Revolucionarias.

Distintivos del Cuerpo Médico de las Milicias Revolucionarias.

nacionalizaciones

Imprenta Nacional, Empresa Nacionalizada.

Imprenta Nacional, Empresa Nacionalizada.

En Sejourné, Laurette and Tatiana Coll. 1980. La mujer cubana en el quehacer de la historia. Mexico: Siglo Veintiuno:

Estando allí todavía de dirigente sindical, fue que se realizó la intervención de todos los centros . . . Esa noche fue apoteósica. Recuerdo que nos citaron a todos en el sindicato de comercio nacional, y nos dijeron que de ahí ya salíamos con las resoluciones en la mano y no parábamos hasta intervenir todos los comercios, eso fue en el año 62 o a fines del 61. Eso era esperar en la puerta del comercio, y cuando llegara el dueño por la mañana . . . “Oiga usted, sabe que existe la resolución, y por el número tal y tal, usted ha quedado intervenido por la Revolución, tiene que quedarse aquí mientras se efectúa el inventario.” Y, efectivamente, se hacía el inventario, él lo firmaba y bueno, podía quedarse allí si quería, nosotras no lo botábamos ni nada, y después hubo que montar una guardia porque hubo quien intentó quemar o destruir las mercancías, en fin, ese tipo de acciones. Las guardias se repartieron con los CDR, la Federación, las milicias; aquello había que cuidarlo. En muchos casos, los trabajadores mismos del centro nos ayudaban cantidad hasta que quedaba nombrado un interventor oficial y se formaba el sindicato. Mucho trabajadores eran revolucionarios y nosotras, imagínate, llegábamos allí con un papel en la mano–acuérdate que yo tenía 17 o 18 años–y obligábamos al dueño a dejarnos el negocio y nos quedábamos allí hasta que se situara la gente que tendría esa responsabilidad. (Testimonio de Eneida Ríos, pp. 52-3)

Los Precios Fijos nacionalizado.

Los Precios Fijos nacionalizado.

 

los extranjeros, sus cortaúñas y sus otras cosas

Cortaúñas hecho en la República Popular China. Años 1960s.

Cortaúñas hecho en la República Popular China. Años 1960s.

En Yglesias, Jose. 1968. In the Fist of the Revolution: Life in a Cuban Country Town. New York: Pantheon Books:

One day as I walked by the reception desk on my way out the back exit, little Miriam who took care of accounts asked me if I would allow her to use my nail clip. I told her that she would find it on my desk and warned her that it was a man’s clipper, perhaps rough, and the file too strong for a girl’s nails. “Oh no, it will be fine,” she said. I was not until I was on Leyte Vidal that it occurred to me that Miriam had never been in my room and that she could only know about the clip because my possessions must be a subject of discussion. (p. 97)

Cortauñas hecho en la República Popular China. Años 1960s.

Cortaúñas hecho en la República Popular China. Años 1960s.

cuchillas de afeitar revisionistas

 

cuchillas afeitar Astra y Sputnik copy 2

Foto Yasiel Pavón. 2015. Cuchillas cortesía de Juan García.

En el libro de K. S. Karol Guerrillas in Power: The Course of the Cuban Revolution (1970, New York: Hill & Wang), dice el autor:

The language used by the Castroists at home was full of phrases reminiscent of Chinese arguments. They used the term revisionism as an obvious reference to the U.S.S.R. and its allies abroad. Even merchandise from Eastern Europe was commonly described by this title. Thus on my first day in Havana I learned that revisionist trucks were of very poor quality, or that anyone using revisionist blades needed no shaving cream–his tears would be quite enough. (Pp.306-7)

Esto fue en 1967.

mercado libre y empleo por cuenta propia en los años 1980s

Imagen tomada del libro Six Days in Havana.

Feria de la Plaza de la Catedral. Tempranos 1980s. Imagen tomada del libro Six Days in Havana.

Tomado del libro de Jatar-Hausmann, Ana Julia (1999) The Cuban Way: Capitalism, Communism and Confrontation, editado por West Hartford, CT: Kumarian Press:

Another free market reform during this period was the state’s 1978 decision to allow limited self-employment. Certain professionals such as carpenters, plumbers, electricians, and artisans were allowed to work privately, provided they had first fulfilled their time commitment to the state. Those who were able to buy a state license could essentially go into business for themselves. They charged whatever rate they could get, and payment was often made in kind with goods such as chicken or vegetables. They were not allowed to hire any staff, but they could form business alliances with colleagues.

The 1978  legalization of self-employment was considered an attempt to control what had been occurring for quite some time. Artisans and handymen had seemingly always worked outside the state apparatus, risking detention by the authorities as they attempted to improve their standard of living. Even after the 1978 reforms such work was a potentially dangerous proposition. The state strictly controlled the number of licenses issued for private work, and crackdowns such as the trial of a score of artisans in a public square in Santiago de Cuba in June, 1985, for selling jewelry without a license were common. (p.35)

In 1986, Castro also labeled the thousands of self-employed Cubans “corrupt parasites” on the public sector and curbed their activities with tighter regulations. In an effort to gain greater control over resources, the government imposed a system in which taxi drivers, artisans, street vendors, and private service workers such as plumbers and electricians had to obtain all materials via a state-issued certificate. The number of private wage and self-employed workers fell from 52,100 in 1985 to 43,200 in 1987. In monetary term, private non-farm incomes fell from 102.5 million pesos in the same period. During the Rectification Period, wage incentives for the population were also scaled back. (p. 38)

Artesano en la feria de la Plaza de la Catedral. Tempranos 1980s. Imagen tomada del libro Six Days in Havana.

Artesano en la feria de la Plaza de la Catedral. Tempranos 1980s. Imagen tomada del libro Six Days in Havana.

Cubasí: Bodas en Cuba: ¿Sueños o pesadillas?

Imagen tomada del blog de Yolanda Farr

Imagen tomada del blog de Yolanda Farr

Cubasí: Bodas en Cuba: ¿Sueños o pesadillas?:

. . . me pregunto si la parafernalia que hoy acompaña ese día trascendente no terminará convirtiendo el sueño en pesadilla.

Me refiero a que se ha puesto de moda, por ejemplo, pagar un organizador de eventos, como esos y esas que en las películas de Holywood atormentan a la pareja con pruebas y selecciones de cada detalle y que en la realidad cubana, tanto como en la ficción holywoodense, cobran muy bien por sus servicios.

Súmenle las invitaciones, el descapotable clásico, los obsequios a los invitados (hasta donde yo sabía los obsequiados debían ser los novios), los álbumes, revistas, afiches y libros con fotos de la pareja que, antes y después del solemne momento, debe posar para el fotógrafo en estudio y exteriores; de hecho, hasta el también tradicional “que se besen” necesita durar lo suficiente para que cargue el flash de la cámara o repetirse hasta que el lente capte el mejor ángulo de los casados.

. . . Pero, regresando al primer párrafo, ahí están también los vestidos de novia y sus precios de alquiler. El acápite costurera parece haber quedado cerrado en todos los estratos sociales, pues lo que tiene swing es, bien que te lo traiga del extranjero algún pariente, bien rentarlo con todo y organizador de eventos, decoración, etc., en el más chic de los sitios dedicados al tema.

. . . Yo misma me casé con casi todo eso, con la parte de la parafernalia que entraba en mi sueño. Dígase el cake blanco sin muchos adornos, la decoración en blanco y rojo, con la playa de fondo, damas, damitas y “damito”, solo le resté al estándar dos o tres cosas: usé el precioso traje de una amiga que me lo prestó con mucho gusto, planeé con mi esposo cada detalle sin contratar a terceros, cambié el descapotable por un “quitrín” (era lo que estaba en mi sueño), e incluí en la ceremonia una canción de Sabina: “que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel”.

las postales de Kristine Junckner

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Postal española, colección Cánovas, de circulación en Cuba. 1902. (h/t Walfrido Dorta)

‘A Cuban Courtship’: Postcards and Colonial Nostalgia in the Early Twentieth Century

Cuba’s independence from Spain in 1899 ignited new movements in the depiction of Cuban culture through postcard production. Although the Cuban government and press appeared to advocate independence, this paper investigates conflicting movements that arose within popular sentiment. To be clear, in spite of rhetoric encouraging national sovereignty, a tide of Colonial nostalgia emerged among many tourism-based and creative industries. In most instances, postcard images were photographed by Cubans but mechanically printed in the United States and sold in Cuban tourist venues to both national and international audiences. These postcards regularly sought to characterise the nation and its people by transforming once-semi-anthropological materials that presented race, costume and social class into leisure-based paraphernalia. Arguably, this creative adaptation of such cultural studies involved rather extreme creative license and embellishment. In particular, postcards from the decades following Cuban independence illustrate extensive colouring of images as well as photomontage practices. This paper examines some of the more pernicious trends in the postcard representation of Cuba as these images offered inexpensive, mass-produced stereotypes of Cuban people to audiences both within Cuba and abroad. In striking contrast to the typologies printed about Cuba, many of these same postcard publishers otherwise printed images illustrating modern industrial development in European and American cities. However, in collusion, photographers and publishers continued to print images celebrating Cuba’s Colonial past and enforced stereotypes that persist even today.

rehabilitación del edificio López Serrano

 

lopez serrano copy

El arquitecto Juan García se afana por conseguir recursos para restaurar, con la participación de los vecinos, el edificio López Serrano, obra mayor del patrimonio art deco cubano. Para ello han lanzado el lema “UNA TRADICION VERDADERA NO ES LA PRESENCIA DE UN PASADO MUERTO, ES UNA FUERZA VIVA Q ANIMA E INFORMA EL PRESENTE.” “Ánimo hay,” me cuenta, “empezamos por eso mismo, por el deseo de muchos de sus moradores de salvarlo, lo aman,” y por eso quieren, dice Juan, “informar más al presente con el recuerdo del pasado, con lo que de valioso tiene, de historia.” Sin embargo, “todo esta oscuro aún,” se lamenta, y aunque confía en que “ya amanecerá” quiere recabar toda la ayuda que pueda conseguirse. Por eso, desde las páginas de Cuba Material, llama a todos los interesados en preservar este pedazo de historia y de cultura material cubana, mientras aún se oxidan las cabillas que dejó al aire el hospital Pedro Borrás en su estruendosa y polvorienta caída.

El 30 de marzo tendrá lugar en el Ministerio de la Construcción, una presentación del proyecto. Quien desee asistir, o ayudar, puede comunicarse con Juan en el corre electrónico juan.garciaprieto@gmail.com.

Folleto López Serrano 1 copy

Puede ver aquí un documental sobre el estado actual del edificio.

Folleto López Serrano 2 copy

Lopez Serrano 1940 copy

 

 

el calor del “láster” (lastex)

Tomado de Magacín, 6 de mayo de 1977.

Tomado de Magacín, 6 de mayo de 1977.

Hace poco tiempo un grupo de amigos nos rompíamos la cabeza tratando de recordar el nombre del tejido sintético, áspero y grueso, con que nuestras madres, abuelas o costureras nos hacían los pantalones que lucimos en las fotografías de los tardíos 1970s, años en los que yo no sabía ni podía decidir la ropa que llevaba. De láster fue mi primer bikini y la primera trusa de mi hermana, los pantalones grises con que jugábamos de niñas, el safari azul cielo que usaba mi papá en las ocasiones elegantes, los pullovers tipo polo que él alguna vez tuvo y que mi abuelo aún conserva, las sayas negras de mi abuela, la sobrecama donde durmió muchas de sus últimas siestas del Alzheimer y donde descansó por última vez su cuerpo, y sus blusas que me traje este enero cuando fui a visitar su tumba fresca. De láster es el recuerdo de mi bisabuela Rosa, alma buena que vino del siglo xix y que, por eso mismo, una noche en que mis padres salieron y quiso ayudar a mi mamá con las tareas domésticas, no más puso la plancha sobre su pantalón de láster dejó marcada la silueta carmelita del metal en forma de cubierta de barco, y creo que esa noche lloró cuando mis padres regresaron y mi mamá le dijo que no tenía que ayudarla con las tareas de la casa. De láster, en fin, son los cortes de tela que ocupan una hoja del escaparate del primer cuarto de la casa donde hoy vive mi abuelo con mi mamá y mi tío, tejidos que en una época anunciaron un futuro de progreso y consumo y que un día alguien de mi familia compró con el cupón correspondiente, y ya nadie quiere porque no son más que tejidos ásperos y gruesos que se derriten con la plancha.

laster copy

Tejidos de láster. Foto 2013.

desalojos, protestas y distintivos escolares

Diseño del distintivo de la Unión de Pioneros José Martí. ICIODI.

Diseño del distintivo de la Unión de Pioneros de Cuba. ICIODI. Distintivo anterior a 1977.

En Foreign AffairsJorge Domínguez sobre una protesta ocurrida en 1986 en Cuba:

There were reports about overzealous officials who ordered that houses built without state authorization be torn down, leaving people homeless. In northern Holguín province, 17 peasant families were evicted and their homes destroyed. They appealed to the local Roman Catholic bishop, who protected them from further harm. Town citizens gathered in front of party offices to protest. Mothers threw down their children’s emblems from the Young Pioneers’ Union and stepped on them. Some asked how the Batista regime’s evictions differed from these. Other officials eventually intervened and promised to build new housing, giving temporary shelter to those who had lost their homes.

Raúl Castro anunció el 4 de abril de 1977 que la UPC (Unión de Pioneros de Cuba) se llamaría UPJM (Unión de Pioneros José Martí) y responderían a la consigna “seremos como el Che.”

Ofensiva Revolucionaria

Cartel de la Ofensiva Revolucionaria. Imagen tomada de dlproject.

Cartel de la Ofensiva Revolucionaria. Imagen tomada de dlproject.

El 13 de marzo de 1968 se inició la Ofensiva Revolucionaria. Comenta Lillian Guerra (2012) en su libro Visions of Power in Cuba:

  • Se nacionalizaron 58,012 negocios. Entre ellos “woodworking factories, private music academies, small stores, beauty salons, mechanic shops, appliance repair stands, thousand of timbiriches, and makers of household products like brooms.”
  • “Unlike the first campaign of nationalizations in 1960, however, the state did not indemnify most owners and summarily confiscated any vehicles or goods acquired by their businesses.”
  • “Officials also froze all related bank accounts, allowing former property-owners to withdraw a maximum of only $200 by the end of March. According to typical press accounts of the interventions, any large reserves of cash that PCC-CDR teams found in the homes of small businessmen were also fair game for confiscation.”
  • “No more would the Cuban postal service allow citizens to receive the packages of “little gifts” that exiled relatives sent to “humiliate” and “provoke” revolutionaries into feelings of envy and doubt.”
  • “INAV would no longer distribute houses and apartments through a lottery.”
  • “The state did not just close all privately owned bars; it closed all state-owned bars, nightclubs, and liquor stands as well. (pp. 300-301)Una gran parte de los negocios nacionalizados había surgido con posterioridad a 1959.
  • Los negocios nacionalizados pasaron a ser administrados por individuos electos por los CDR, entre ellos muchas amas de casa sin conocimientos empresariales. “Leaders declared that this was not a problem. Together with the basic training that a special radio and television program offered, managers were encouraged to analyze the speeches of Fidel with their local CDR in order to morally prepare themselves for the task at hand.” (pp. 302-3)
  • “De acuerdo con datos publicados por el periódico Granma en marzo de aquel año, se confiscaron 55.636 pequeños negocios, muchos operados por una o dos personas. Entre ellos 11.878 comercios de víveres (bodegas), 3.130 carnicerías, 3.198 bares, 8.101 establecimientos de comida (restaurantes, friterías, cafeterías, etc.), 6.653 lavanderías, 3.643 barberías, 1.188 reparadoras de calzado, 4.544 talleres de mecánica automotriz, 1.598 artesanías y 3.345 carpinterías.” (en Cubaencuentro)

En Karol, K. S. 1970. Guerrillas in Power: The Course of the Cuban Revolution. New York: Hill & Wang:

According to the official figures published late in March 1968,, altogether 58,012 stalls, shops, and private service establishments were nationalized, and large secret stocks of consumer goods were confiscated. In Havana alone, the authorities closed 16,634 private enterprises.

This figure included 9,179 craftsmen working on their own, with and without licenses. They were all invited to take their righful place in the various factories. As for the illegal traders, a large body of them got together and offered to make good their past lapses with a promise of wholehearted collaboration with the authorities. The official figures tell us nothing about the precise number of people released for “more suitable” employment; they simply reveal that more than 50 per cent of the newly nationalized concerns had sprung up after the Revolution. In fact, 27 per cent of them had been started by workers who “have deserted their factories to turn into bourgeois egotists, and to accumulate riches by exploiting the very people from whom they had sprung.” (P.442)

Samples of the confiscated goods were shown on television; they were mostly spare parts for motor cars or television sets, linen, soap, condensed milk, flour, butter, perfumes, deodorants, and other products in short supply. Many of the traders had lived an extremely simple life, for fear that their neighbors would discover their crimes and become jealous of their good fortune. Other had lived off the fat of the land, flaunting their riches. But no matter what their attitude, all of them–according to the leader-writers–had modeled themselves on Julio Lobo. (P.443)

Datos tomados por K. S. Karol del número 12 de Bohemia, correspondiente al 21 de marzo de 1969.

Carnaval, cortometraje de Fausto Canel

Producido en 1960.

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