Cuba Counterpoints: Pioneros, A Collector’s Diary

Radio Pionero, ensamblado en Cuba. 1980s.

Radio Pionero, ensamblado en Cuba. 1980s.

En Cuba Counterpoints: Pioneros, a Collector’s Diary:

When I was in high school, in no way could I have pictured myself collecting ephemera, rusty artifacts, diplomas, certificates, or table games from my childhood. While my grandparents were always inclined to keeping almost everything, I did not share their hoarding instincts. To their advantage, they lived in a large house in Vedado with more than enough storage space, whereas we only had a two-bedroom apartment for my parents, my sister and I.

Back then, I encouraged my grandparents to get rid of many things. They responded to my complaints by reminding me that, whenever I needed something—no matter how strange—I always found it at their house. But I was different, I liked to throw things out or give them away. In many cases I was unaware of their value, but I would not have regretted parting ways with them. It was only when I was immersed in my dissertation research that I started collecting precisely the kind of stuff I despised as a child. To make things worse, this change in me happened at an inconvenient time, as I was out of my country, leading the kind of nomadic life to which emigrants are condemned.

Thanks to my grandparents’ treasures, it did not take much effort to amass a “collection.” They had all sorts of Soviet appliances, state-produced clothes, military bracelets, notebooks, diplomas, cosmetic and food containers (in many cases still half filled with their content), ID cards, sales receipts, warranty notices, and even instruction manuals for everything they ever purchased from the 1940s to the 1990s.

. . . These “souvenirs” of the past document not only state practices but individual lives. They point at the role that individuals played in the construction of Cuba’s revolutionary utopia. Pioneros… is a tribute to all of them. It is also a way to honor my grandparents, the foremost hoarders in my family.

Leer todo el texto en Cuba Counterpoints.

Cubanet: Vedado: de la modernidad a la barbarie

Casas en ruinas. Zona baja del Vedado. 2012.

Casas en ruinas. Zona baja del Vedado. 2012.

En Cubanet: Vedado: de la modernidad a la barbarie:

La identidad de El Vedado peligra desde hace mucho tiempo. Esta barriada de la antigua Habana Elegante dejó de ser un museo de arquitectura moderna. Por aquí entró a Cuba la modernidad, la cual fue siempre un acento de su identidad. No solo fue un barrio fundado por familias patricias, fue también un barrio de turismo y prosperidad.

Este barrio, que germinó del bosque, hoy envejece muy mal. Es un trozo de ciudad que ya no está preparada para asimilar grandes golpes, su paisaje ha sido saqueado, deteriorado y desdibujado, dejó de ser un sitio ostentoso, y hoy sus fachadas son apenas un juego de apariencias.

Recuerdo la patria de mi infancia como un lugar habitable, un asentamiento ecológico en cuya manera de vivir se respiraba dignidad. Haber nacido en el Sagrado Corazón y ser de El Vedado impuso una etiqueta de distinción y elegancia, incluso para los más humildes.

Teresa, una guantanamera que nació en la Loma del Chivo, se impuso, desde muy joven, no regresar a su pueblo natal: “Llegué a este barrio en 1962 –testimonia-, y quedé deslumbrada por El Vedado, uno podía distinguir la personalidad propia que tenía este lugar, tenía su propio glamour, era un lugar donde se respiraba decencia. En aquel entonces, el toque de tambor, la brujería y los sacrificios de animales bajo la ceiba era algo ajeno a este lugar. Hoy esa identidad ha desaparecido y se impuso la cultura de la chancleta y el barracón”.

Con el nuevo contrato social impuesto por la inquisición revolucionaria, las costumbres y la cultura de El Vedado, como estilo de vida propio de las élites habaneras, fue amputada por decreto y sustituida por la cultura de la barbarie.

El Hotel Trotcha, los edificios Govea y Alaska, o la casa jardín de los Loynaz, son algunos de los patrimonios locales perdidos. El edificio Alaska, que pudo ser salvado, fue dinamitado, y hoy ocupa su lugar el parqueo del Comité Provincial del Partido Comunista. Es posible que corra la misma suerte el edificio del Retiro Médico, ubicado en N, entre 23 y 25. Se han perdido salas cinematográficas, como el cine Gris, y plazas culturales, como la Casa de la Cultura Checa.

Según Hilda, una habanera nacida en el barrio de Cayo Hueso, hoy muchas mansiones de El Vedado son ciudadelas: “Recuerdo que aquí no había muchos solares, entre ellos estaba el solar de los Chala, conocido actualmente como Blúmer Caliente, y el solar de Guillermina, donde la familia más conflictiva era la de Silvia, conocida como La Cochina, una blanca de cabellos y ojos oscuros que se fue del país en 1980. Pero se impusieron otros lugares, como La Mierdita, El Sopeña, el Hormiguero y el Pentágono. Se acabó la caballerosidad, el buen gusto y una ética de orgulloso sentimiento por este lugar”.

Lugares vinculados al eco de la buena cocina, como los restaurantes Varsovia, Sofía y El Jardín, así como cafeterías, La Cocinita, El Avioncito, La Piragua, La Fuente y Sol Mar, no existen ya. Otros restaurantes, como Rancho Luna, Los Andes, Vita Nuova, El Cochinito, Centro Vasco, Casa Potin, Las Bulerías, El Castillo de Jagua, La Roca, El Mandarín, Siete Mares, donde ya es muy difícil comer mariscos y pescados, o las pizzerías Cinecittá, Buona Sera y Milán. Todos son lugares grises, abandonados a su suerte.

Los pocos espacios en divisas han cancelado oportunidades para la libre diversión de la gente corriente. El Vedado Tennis, hoy círculo social José Antonio Echevarría, es una jungla en la cual la población flotante libera sus represiones e impone la guapería. El Club Sayonara es un triste almacén de viandas administrado por la Dirección Provincial de Gastronomía del Poder Popular del municipio. También desaparecieron los clubes El Escondite de Hernando y el Club Olokkú, transformado en una piloto para el consumo masivo de cervezas. El feeling se esfumó del Pico Blanco. El hospital infantil Pedro Borrás, y el de maternidad, Clodomira Acosta, esperan por ser dinamitados desde hace más de 20 años.

Mientras El Vedado continúa perdiéndose como el barrio Jardín que fue, se imponen nuevos lugares, como parte de la economía emergente: Dulcilandia, La Farándula y La Moraleja. El paseo de la Avenida de los Presidentes es el santuario de las tribus urbanas (emos, rockeros, mikis y repa). La cultura de parques también se derrumba, el Víctor Hugo (H y 21), o Medina y Menocal son hoy cementerios de animales, por las permanentes ofrendas a la ceiba de los orichas.

Desde hace mucho tiempo, El Vedado dejó de ser ese elegante caballero, intelectual, vestido de blanco con faja azul. De sus tradiciones, que constituían toda una cultura, solo nos queda el erotismo de La Rampa y el romanticismo del Malecón.

Por Juan Antonio Madrazo Luna

H/T: Walfrido Dorta, via InCubadora.

los símbolos de la Concentración Campesina

concentracion campesina recibo copy Dice Graziella Pogolottti en el libro La mujer cubana en el quehacer de la historia:

El 26 de julio, después de la reforma agraria, hubo una concentración muy impresionante en la plaza de la Revolución en donde se hizo expresa la vinculación del campesino y su compromiso con la Revolución. Hubo un momento en que ellos juraron su fidelidad a la Revolución levantando el machete, el machete tradicional, todos lo traían, al aire. Y realmente eso fue un gesto gratuito porque después, cuando se constituyeron las milicias serranas, los campesinos se mostraron dispuestos a integrarse a la milicia y a defender la Revolución. La defendieron. (P.103)

Hay un detalle que la Dra. Pogolotti escamotea. No fue casualidad que todos los campesinos llevaran un machete. Así había sido previsto por los organizadores del evento. De modo que cuando lo alzaron para reclamar el regreso de Fidel Castro al gobierno cubano no hacían más que representar el papel que desde antes les habían asignado. Otros actos simbólicos que recuerda la Dra.:

Llegaron aquellos campesinos desnutridos–gente de 30 años que parecía tener 60, uno no tenía nunca la manera de calcular la edad de aquellos hombres destruidos físicamente, marginados totalmente de la vida moderna, muchos de ellos, que no conocían la electricidad, no conocían el cine; naturalmente, en una isla como ésta no habían visto el mar nunca en su vida. Entonces, iban al malecón y se quedan horas contemplando el mar. La gente realmente se estremeció. Se sintió culpable. Muchísima gente se sintió tremendamente culpable por haber tenido todo lo que tenía, poco o mucho, frente a aquella otra realidad que se presentaba de repente. (p.103)

Otros testimonios:

Los campesinos le piden [a Fidel Castro] que se mantenga en el cargo como primer ministro. Y entonces, es ante aquella masa que él pronuncia su discurso. Los campesinos le piden que se mantenga en el cargo como primer ministro y es inolvidable, inolvidable por completo, el aplauso que se produce chocando los campesinos sus machetes. Entonces el sonido, el sonido del choque de los machetes, de millares y millares de machetes al aire, chocando uno con otro, realmente yo creo que en la historia del mundo nunca se ha producido una cosa semejante. Era un sonido estremecedor, estremecedor. (Maruja Iglesias, p. 105) Cuando comenzaron a llegar los campesinos a La Habana . . .  es que uno puede recordar tantas emociones al mismo tiempo, uno se pregunta a veces ¿qué fue lo que más te impresionó? y no puede saberlo ¡eran tantas cosas! Aquel bullicio de los sombreros, todo el mundo con su sombrero, con su pañoleta . . . Todavía recuerdo la concentración de aquel año, con los machetes aquellos en las manos, “chas, chas” sonando por toda la ciudad. (Carmen Pola, p. 105)

Y lo que dijo Fidel Castro en su discurso de ese día:

Porque ningún espectáculo hemos visto nunca, ni creo que nunca se haya visto, ningún espectáculo semejante al de esos machetes que se empuñan, al de esos machetes que se afilan, al de esos machetes que se rozan unos con otros. Este medio millón de machetes, este medio millón de machetes que se agitan y que hablan con la voz característica de su temple y de su filo, manejados por las manos vigorosas de nuestros campesinos; este medio millón de machetes levantados es el espectáculo más impresionante que hayamos visto en nuestras vidas, es el espectáculo más imponente que se ha visto, posiblemente, en ningún lugar del mundo; ese medio millón de machetes que convierten desde hoy, al machete en el símbolo de nuestra revolución. Si los criminales de guerra . . . pudieran ver a esos campesinos, que son los mismos a los que ayer criminal y brutalmente agredían descargando esos machetes sobre sus espaldas; si pudieran ver a esos campesinos que saben lo que son aquellos abusos felizmente desaparecidos para siempre; aquellos campesinos que antes tuvieron que soportar el plan del machete sobre sus espaldas de hombres nobles y trabajadores; si pudieran ver, sobre todo si pensaran por un minuto que estos campesinos que ahí están haciendo rechinar esos machetes son los mismos campesinos a los que estuvieron humillando, golpeando y dándoles plan de machete durante muchos años, desde el principio de nuestra república . . . es muy posible que desistirían de sus planes. (pp. 105-6)

Pioneros, la exposición

final_logo_Vet_Horiz-01-02

Con diseño de identidad de Lisbet Corcoba y de sitio web de alcubo.com estrenamos el website de la exposición Pioneros. Building Cuba’s Socialist Childhoodque se inaugurará en la Arnold and Sheila Bronson Galleries de Parsons the New School for Design el 16 de septiembre de 2015. En las próximas semanas les estaré ofreciendo información sobre el proyecto.

 

Cuba Material en El Espejo

 

 

Cortesía de Ana Olema.

Diario de Cuba: La Habana en ruinas

Ruinas. 1987. Tomado del libro Six Days in Havana.

En Diario de Cuba: La Habana en ruinas, mapa reportage.

Dos de los edificios reportados ya han sido demolidos. Ellos son el edificio Tavel y el Hospital Infantil Pedro Borrás.

próxima exposición de Cuba Material y campaña en Indiegogo

goma Batabano copy

El 16 de septiembre de este año se inaugurará en las galerías Arnold and Sheila Aronson de Parsons, The New School for Design, la exposición “Pioneros: Building Cuba’s Socialist Childhood,” con parte de la colección de Cuba Material. La exposición propone un recorrido por el universo material de la niñez en Cuba durante las tres primeras décadas del régimen de socialismo de estado, y pretende mostrar la participación de los objetos del espacio doméstico y la moda en la socialización política de la niñez con vistas a su posterior incorporación al proyecto socialista y a la formación del “hombre nuevo.”

Cuento con la colaboración de Meyken Barreto como co-curadora, y del artista Geandy Pavón, quien ha realizado una serie fotográfica en donde recrea, en escenarios de su vida actual de exiliado, algunos de los objetos de su niñez.

Además de la exposición, se han programado dos eventos colaterales: la proyección de un documental relacionado con la infancia en Cuba, con una sesión de preguntas y respuestas coordinada por Walfrido Dorta; y un panel de testimonios con profesionales que fueron niños en Cuba o en Europa del Este o la URSS, el cual será moderado por Jacqueline Loss.

Si así lo desean, los lectores de Cuba Material pueden colaborar:

1. Enviando por correo electrónico, a cubamaterialarchivo@gmail.com o tonantonieta@gmail.com, fotografías de su infancia en Cuba (o dejándome saber si disponen de algún objeto relevante que deseen facilitar en calidad de préstamo); o

2. Ayudando financieramente a través de la campaña de recaudación de fondos que actualmente se encuentra abierta en la plataforma Indiegogo

Todos los colaboradores serán mencionados en la página web de la exposición (en construcción) y en el catálogo (si logramos reunir los fondos para producirlo). Agradezco a todos de antemano, y en especial a quienes ya me han enviado objetos y documentos, rollos fotográficos, o contribuido a financiar la campaña.

goma de borrar batabano en cuba llama

Goma de borrar Pionero. Imagen de Cuba Material, modificada, tomada de Cuba Llama.

Parque Lenin II

Público asistente al concierto de Joan Manuel Serrat en el anfiteatro del Parque Lenin en 1973.

Público asistente al concierto de Joan Manuel Serrat en el anfiteatro del Parque Lenin en 1973.

Hace unos días Diario de Cuba comentaba una entrevista a la directora del actual Parque Mariposa, ubicado en el Parque Lenin, que fuera publicada por Cubadebate. La directora se quejaba del mal estado de las instalaciones, recientemente reparadas, y de muchas de sus atracciones, adquiridas en China y, con menos de diez años, ya muchas fuera de servicio. Leyéndolo, recordé no sólo los buenos días de mi niñez que pasé en el que entonces se llamara simplemente Parque Lenin, y la magia de su anfiteatro en ruinas y casi completamente abandonado, sino también las anécdotas sobre el mismo que recientemente había leído en Insider: My Hidden Life as a Revolutionary in Cuba, libro de José Luis Llovio-Menéndez publicado en 1988 por Bantam Books. Nada podemos saber, por la entrevista a la directora del parque o por las fotos publicadas por Cubadebate, de la falta de voluntad para recuperar los bebederos escondidos en las rocas, los quioscos de gastronomía, frescos y abiertos, con columnas de piedra, u otros tantos espacios y detalles bien logrados que alguna vez hicieron de la visita al Parque Lenin un hermoso paseo.

Dice Llovio-Menéndez:

Against all odds the “greatest park in Latin America” was completed too. The installations were put up exactly as they had originally been planned, including the large open-air movie theater, which was a spectacular failure.

For all my skepticism about the project, not even I ever dreamed what a disaster the theatre would prove to be. It was impossible for audiences to sit for more than five minutes on the grass, because a swarm of hungry mosquitoes would attack any human being they came across. At first the administration arranged periodic spraying, but it finally became clear that the number of spectators was not large enough to make the difficult task worthwhile. Surely anyone would prefer the comfort of a traditional movie house, even if the screen was smaller and the environment much less exotic. Finally, after a year, the humidity in the booth ruined the equipment, and the movie theater failed.

. . .

Cubans really had to want to go to the park to get there. Except for those who had a car–the leaders and a very small percentage of the population–you had to spend hours waiting for the park bus, which ran less frequently than busses on other routes. Even if you succeeded in getting to the park, it was a long trek from one side to the other, since the famous little trip sometimes ran and sometimes didn’t, depending on luck. The shows were not performed very often, and they were unappealing, so the greatest incentive for going to the park was the mosquito-infested restaurants–where at least the service was better than in the city–or the treats such as fine caramels or chocolate kisses that were sold only at the park. But these frivolities were too expensive for the workers. Among themselves, the people changed the name from Lenin Park to “Das Kapital,” because of the amount of money needed to enjoy the park.

The most resounding disappointment was the Dry Pass dam, the only hope for the planned lake and its floating scenery. The dam filled up when it rained, but then the water drained out through the cracks into the subsurface. Engineering efforts by the Ministry of Construction were useless; no matter how many thousands of cubic meters of concrete were poured into the cracks, the water continued to leak out. . . .

Thus, there was no water for the lake. As a kind of consolation, it was filled by a well-pumping system. But then the scenery sank, and with it sank the marvelous dream of watching waterborne spectacles in an atmosphere of historical fantasy. The scenery had to be attached to the bottom of the lake and left motionless in front of the coliseum.

Cubans begun to see the park for what it was: an ostentatious display that mocked their real needs. If the project had not been so showy, if so many millions of pesos and so much energy had not been wasted, and if the people’s priorities had been treated with more respect, they surely would have appreciated the park more.

Still, the park partially fulfilled its goal. Lenin Park offered another recreational option as well as more grist for the propaganda mill. Any foreigner who came to Havana was taken to see one of the largest recreational facilities in Latin America.

As for me, I felt that the park was important for the people, who had so few places to relax or take their children. If it had been built more realistically–an amphitheater that wasn’t a Roman imitation, a cinema screen half the size of this custom-built one, aquaria with standard, not specially-treated, glass instead of Caliber–it might have been affordable for more of the country’s citizens. All the cement, iron, imported materials, and labor that had been mobilized toward this luxury park in an underdeveloped country: It was folly. (Pp. 303-304)

Mi mamá en el anfiteatro del Parque Lenin en 1972.

Mi mamá en el anfiteatro del Parque Lenin en 1972.

Dice la directora del renovado Parque Mariposa:

En el 2007, bajo la responsabilidad del Ministerio de la Pesca se decide darle una nueva apariencia al parque de diversiones. La compra del equipamiento se realizó a una cooperativa china, donde se adquirió todo lo necesario para poner en marcha un nuevo mundo de diversiones. Construido completamente por cubanos —el 70 % de los trabajadores del parque fueron quienes lo desmontaron y volvieron a armar— surge el espacio recreativo de nueva temática con 28 equipos.

C.D: ¿Cómo se planifican las labores de mantenimiento y reparación en el parque “La Mariposa”?

El parque se compró con diez años de garantía, por lo cual las labores de mantenimiento planificadas para el equipamiento cubrían los aspectos básicos como electricidad y lubricación sin tener en cuenta otros elementos importantes que permitieran la preservación a largo plazo del centro.

Se suponía que todo lo que fue montado iba a durar diez años, pero no se tuvo en cuenta un sistema de pintura y anticorrosivo que permitiera una conservación de las estructuras. Recordemos que el clima en esta región es muy húmedo, con muchos cambios. La instalación se encuentra enclavada en un microclima debajo del corredor aéreo y las lluvias ácidas afectan bastante las estructuras.

A todo esto se sumó la pérdida de un grupo de equipos que eran menos complejos (entre ellos los inflables), los cuales tenían un período de vida muy corto y no hubo posibilidades económicas de reponerlos y hacer una nueva inversión.

. . .

C.D: El parque es grande ¿existe algún medio de transporte para que las personas puedan moverse con más facilidad?

El parque no está concebido para transporte público. Nosotros tenemos el trencito loco, que casualmente se rompió recientemente, pero no tenemos otros medios dentro del propio parque que pueda servir para ayudar y acercar a las personas. Pero en realidad, el parque se concibió así. Tal vez en algún momento nosotros podamos disponer de dos o tres medios de transporte más para facilitarles la estancia a las personas, pero hoy por hoy no tenemos solución para eso.

. . .

C.D: El parque no tiene muchos lugares donde guarecerse del intenso sol que caracteriza el clima de Cuba. ¿Tienen pensado alguna reforma que ayude con esto?

Es verdad que Cuba es un país bastante caluroso, pero reforestar o crear lugares que resguarden a las personas del calor no es una opción. Eso es algo que resulta complicado, ya que las raíces de los árboles remueven los cimientos de los aparatos y traen consecuencias como las que presentamos ahora con la Montaña Rusa.

Por otra parte, el parque tiene la misma disposición que en un inicio. Ninguno de los equipos vino diseñado con área de sombra ni para la cola, ni para el operador (en su gran mayoría).

La intención es lograr algo como el laberinto que tenemos al lado de la Oruga, pero es complicado porque no todos los equipos te lo permiten. Pero en realidad, no se avanza más rápido porque tenemos que hacerlo con los mismos compañeros que dan mantenimiento y en dependencia de los recursos que tengamos.

Hay algo importante que señalar aquí, y es que dependemos de los suministros que nos puedan ofrecer, y está claro que hay ministerios que los necesitan por encima de nosotros. El de la construcción por ejemplo, necesita mucho de este tipo de materiales.

anfiteatro parque lenin oct 1972 copy

Mi bisabuela y mi papá en el anfiteatro del Parque Lenin en 1972.

Diario de Cuba: Canibalismo social

Puerta forrada con césped sintético. Vedado. 2013.

Puerta forrada con césped sintético. Vedado. 2013.

En Diario de Cuba: Canibalismo social:

Al parecer, esto comenzó en los felices 60, cuando los jóvenes rockeros empezaron a reciclar los teléfonos públicos para manufacturar sus instrumentos musicales alternativos.

Luego se manifestó de manera pluriforme en el cementerio de Colón, emporio de tesoros del arte necrológico: desde la violación de tumbas para extraer restos óseos con fines religiosos hasta la sustracción de tarjas y lápidas, con fines de lucro, como publica a menudo el diario Granma.

De este vandalismo no escaparon panteones famosos, como el edificado por Juan Pedro Baró para su amada Catalina Lasa ni el del ABC, cuyas sobrias placas de mármol verde fueron desmontadas una tras otra, así como las broncíneas letras de su lema: “El ABC es la esperanza de Cuba”. Ni hablar de los esqueletos de sus militantes allí sepultados.

Hoy este canibalismo se ha vuelto cotidiano en La Habana. Las pequeñas ruedas de los depósitos de basura, los teléfonos públicos, por supuesto, incluso los angulares metálicos de las torres de alto voltaje, al parecer muy apropiados para jaulas de pollos, son algunos de los renglones que participan de este peculiar mercado negro, exclusivo de Cuba.

Sin necesidad de rastrear, detrás de cada uno de ellos encontramos siempre una necesidad real desatendida por el tan prepotente como ineficaz totalitarismo estatal, diseñado para controlar y prohibir la actividad comercial, no para satisfacer las demandas de su población.

Hace unos años, para escándalo general, cargaron con la estatua del violinista, donada a Cuba por el Instituto Mozart de Viena, que había sido colocada en el parquecito de Línea y Avenida de los Presidentes, frente al antiguo Colegio Baldor.

Son bien conocidos los reiterados despojos sufridos por la estatua a tamaño natural del beatle Lennon en otro parque del Vedado.

Se repite con frecuencia que el pueblo cubano acata las imposiciones del régimen sin protestar. Esto no es enteramente cierto. El pueblo no manifiesta su descontento mediante acciones políticas tradicionales, sin embargo nunca ha dejado de tomar parte en actividades económicas ilícitas, tanto activa como pasivamente.

Estas operaciones de pequeño alcance, en las que interviene de buena gana un sector del aparato burocrático, proliferan enmascaradas bajo la aparente docilidad y están minando los cimientos del régimen totalitario.

La retórica oficial las llama “indisciplinas sociales”, y trata de castigarlas mediante multas. Su frecuencia ya es alarmante. Ayer mismo noté desde el ómnibus P3 en que viajaba, que la tarja colocada junto a la acera, en Porvenir entre San Francisco y Concepción, marcando el sitio donde fueron hallados los cuerpos sin vida de dos jóvenes revolucionarios viboreños, ya no está allí.

Quiero creer que ha sido momentáneamente retirada, para restaurarla, pero…

Y ni las obras expuestas en la Bienal de La Habana se salvan de ello.

actividades del plan de reconstrucción del edificio López Serrano

jornada PAG1 RED 2

jornada PAG2 RED 2

Enviado por el arquitecto Juan García, quien participa en la coordinación del proyecto.

estética de la necesidad

Vedado, Habana. 2015

Vedado, Habana. 2015

En una casa en reparaciones en la avenida 23 del Vedado encontré la careta de un radio empotrada a un muro a medio construir. Lucía muy parecido a las cabezas de muñecas que los choferes de camiones colocan en la defensa delantera de sus carros. Y, como con las muñecas, había algo espeluznante y repulsivo en la careta de radio, vacía, sin dial, pegada en aquel muro, casi a ras del suelo. Y había también arte y creatividad.

El diseñador y artista Ernesto Oroza ha definido ciertos fenómenos “tácticos” (diría Michel de Certeau) de apropiación, canibalismo tecnológico, desobediencia y subversión del uso de las cosas, que con mucha mayor regularidad y ubicuidad que en periodos anteriores comenzaron a manifestarse en la Cuba de los años 1990s, como “desobediencia tecnológica” para el caso de los inventos domésticos o industriales destinados a extender la vida útil de los productos o instrumentos de la tecnología, y “arquitectura de la necesidad” con relación a la proliferación de inventos bizarros, subversivos, que garantizan la reproducción social en una economía deprimida. No se trata, en el caso de este radio, de uno u otro, pues no se busca función práctica alguna con la acción registrada. Se trata aquí de un fenómeno enteramente estético que solamente es posible en un medio cultural que, si bien empobrecido, adora la tecnología y el progreso. Algo así como una estética de la necesidad, desobediente, gritona y, sin embargo, completamente desvalida. O, también, un “cargo cult,” concepto traído al ámbito cubano por la profesora Ana Dopico que, entre otras cosas, describe la recreación simbólica y ad hoc de ciertos elementos de una cultura material foránea que cumplen, en su medio original, una función enteramente práctica, con el fin de obtener los mismo resultados y beneficios.

radio en muro 3 copy

bisturí

Bisturí. 1980s.

Bisturí. 1980s.

La falta de sacapuntas nos llevó a convertir el bisturí en lo que Ernesto Oroza llamaría un “objeto de necesidad.” Con apenas 6 ó 7 años ya andábamos con él en nuestras maletas escolares, o tomábamos prestado el de nuestros compañeros de aula si no teníamos uno. Creo haber afilado más veces la punta de mis lápices con bisturíes que con sacapuntas, y llegué a preferirlos, pues podía dejar tanto grafito expuesto como quisiera, siempre y cuando lograra manipular correctamente la hoja, que a diferencia de la de las muy flexibles cuchillas de afeitar no se doblaba nunca. Los más afortunados lograban conseguir el mango al que se acopla y que los cirujanos sujetan cuando penetran la piel, pero la mayoría apenas alcanzaríamos a tener sólo la hoja de acero inoxidable. Y, ya en nuestro poder, la atesoraríamos hasta que el óxido o la mala suerte nos jugaran una mala pasada.

envases de medicamentos

Envase de talco medicinal Micocilén (para los pies).

Envase de talco medicinal Micocilén (para los pies).

Palabras de Carlos Rafael Rodríguez en el quinto aniversario de la Oficina Nacional de Diseño Industrial (ONDI), refiriéndose a la calidad necesaria para la exportación (el evento tuvo lugar el 6 de enero de 1986):

De manera que en ese mundo es donde nosotros tenemos que meter nuestros productos y, desde luego, ese mundo no admite ni zapatos boludos, ni medicinas en cajitas que no se sabe si son de bicarbonato o de talco, uno tiene que mirarlas bien, no se vaya a echar lo que es para los pies, no se lo vaya a tragar uno, porque son iguales las cajitas de polvo para matar los hongos, son iguales, son exactamente iguales. ¡Cuidado con eso, que puede producir grandes trastornos! (RISAS) Entonces, así no podemos. Nosotros tenemos que exportar sobre la base de la eficiencia de nuestros productos y la eficiencia de nuestra presentación.

Yo puedo anunciarles que en el año 1985 hemos echado a andar muchas de estas cosas. Ya las discusiones de envases, que las tuvimos hace 4 años pero no les hicimos mucho caso, ya ahora han empezado a tener eficiencia, lo que son los envases. Que acá Darias, que está a mi izquierda, es bastante–yo diría lo suficientemente–estricto para impedir que ningún producto tenga el signo de categoría “Calidad Superior” si no lo merece y, además, se les quita cuando la pierden.

broches, II Festival del Carbón

parque nacional peninsula de zapata

Broche conmemorativo del 2do Festival del Carbón. 1963.

El primer festival tuvo lugar en 1962 y se celebró en noviembre, atribuyéndose la iniciativa a Celia Sánchez.

Antaño, en dicha celebración confluían carreras de caballos; peñas campesinas; ferias artísticas y gastronómicas; competencias de llenado de sacos de carbón; la carga de leña al hombro; o bien la selección de la flor y los pétalos, o sea, de las muchachas más bellas del lugar; encuentros recreativos en la playa, siempre con el protagonismo de los entusiastas cenagueros. (en Cubanow)

 

 

adornos, o de cómo se llegó de la cerámica aborigen a la cerámica sobre el aborigen

adorno artesania (3) copy

Artesanía cubana de los años 1960s ó 1970s.

En Zumbado, Héctor. 1988. Kitsch, Kitsch, ¡Bang, Bang! Havana, Cuba: Letras Cubanas (gracias a Enrique del Risco por la fotocopia):

Esos ejemplos que pone Slavov de la producción búlgara nos recuerdan demasiado a la producción cubana con sus temibles animalejos de yeso, las detestables jaretas, vasijas y cazuelas de barro y cerámica, los horribles diablillos y otras obscenidades “folclóricas” que no solamente agreden a los consumidores nativos, sino que también se venden en las tiendas INTUR a turistas extranjeros como exponentes de nuestra artesanía y nuestras cultura; y nos recuerdan también nuestras espantosas flores artificiales y otros adefesios, ¡contra los cuales en Cuba ni siquiera existe una campaña nacional! (p. 32)

Page 1 of 5212345»102030...Last »