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Cofre plástico. Hecho en Cuba por EPSA (Empresa Comandante Pedro Sotto Alba). Colección Cuba Material.

En casa de mi mamá, en Cuba, hay al menos dos cofres fabricados en Cuba con un plástico muy parecido a la baquelita, bonitos y de buen acabado, que usábamos para guardar prendas y objetos de tocador. En el fondo de ambos, a relieve, pueden verse los datos del productor: «Hecho en Cuba. EPSA».

Siempre pensé que eran «de antes», es decir, de antes de 1959. Sin embargo, no he encontrado referencias en internet a ninguna empresa prerrevolucionaria con ese acrónimo. Existe, en cambio, una página de EcuRed, esa mala Wikipedia cubana que a veces sirve de orientación para algunos temas locales, dedicada a la Empresa Comandante Pedro Sotto Alba, que en un pie de foto se refiere a esta como «EPSA». Se trata de la antigua empresa Moa Bay Mining Co., nacionalizada el 5 de agosto de 1960 y rebautizada con el nombre del «Comandante Pedro Sotto Alba, en homenaje al heroico combatiente revolucionario caído en la toma del poblado de Moa», dice EcuRed.

Es posible entonces que dentro de la diversa producción de esta fábrica existiera una línea dedicada a producir bienes de consumo fabricados en plástico —también había en mi casa un jarrito de ese material con las siglas EPSA grabadas en el fondo—.

Cofre plástico. Hecho en Cuba por EPSA (Empresa Comandante Pedro Sotto Alba). Colección Cuba Material.

Aviso de ocupación de bienes inmuebles por el gobierno Cubano «revolucionario». 1960. Regalo de Gerardo Fernández Fe. Colección Cuba Material.

Sobre este Aviso del gobierno cubano, impreso en mayo de 1959, los historiadores Eugenio Suárez Pérez y M. Sc. Acela Caner Román hablan en el blog La historia bien contada:

La edición del periódico Revolución del miércoles 11 de mayo publicó un llamamiento a todos los pueblos del mundo, denunciando que Estados Unidos tenía en una lista la agresión a Cuba. Al lado de la declaración la prueba:
<<[…] Alertamos al pueblo de Cuba y denunciamos ante la opinión pública mundial, la agresión material que se dispone a realizar el gobierno norteamericano en nuestra patria. Presentamos la prueba irrefutable que demuestra que, ante el fracaso de las amenazas políticas y las agresiones económicas, ya se han planeado, detallado y ultimado, el ataque directo y armado al pueblo cubano. >>Las prácticas militares realizada por los “marines” en Puerto Rico, el almacenamiento de grandes cantidades de armamentos en Caimanera y la confección silenciosa y escondida de estos AVISOS que llevan la firma del embajador norteamericano, para situarlos en los edificios y locales que el gobierno de los Estados Unidos interesa mantener bajo su protección, demuestran que las maniobras imperialistas para intentar la masacre de nuestro pueblo han llegado a su fin.
>>AVISOS de este tipo solo resultan explicables en caso de una guerra. Y tan cínica y evidente resulta la agresión que en dicho AVISOS no se solicita la protección de las autoridades cubanas, sino que se pide a “las personas que estén en condiciones de ayudar, cooperen a la protección de esta propiedades”.
Queda, pues, demostrada hasta la saciedad, la actividad criminal del gobierno norteamericano que, mientras se dispone a realizar la invasión armada a nuestro suelo, y por encima de la sangre que habrá de derramarse, únicamente se preocupa de que sus protegidos puedan poner a salvo sus propiedades mal habidas>>.
A continuación el AVISO de referencia.

AVISOS
EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS
DE AMÉRICA

SE NOTIFICA QUE ESTE EDIFICIO O LOCAL ES PROPIEDAD DE O ESTA OCUPADO POR LA SIGUIENTE PERSONA O ENTIDAD NORTEAEMRICANA

NOMBRE______________________________________________________
DIRECCIÓN____________________________________________________
ASIMISMO SE HACE SABER QUE DICHO EDIFICIO O LOCAL SE ENCUENTRA BAJO LA PROTECCIÓN DE LA EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA.
SE SOLICITA QUE TODOS LOS GUARDADORES DE ORDEN, ASÍ COMO LAS PERSONAS QUE ESTÉN EN CONDICIONES DE AYUDAR, COOPEREN A LA PROTECCIÓN DE ESTA PROPIEDAD.
PHILLIPS BONSAL
EMBAJADOR DE LOS
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Según los historiadores, en respuesta a esta «injerencia norteamericana en los asuntos de Cuba», el gobierno cubano redactó su propio Aviso:

AVISO
REPÚBLICA DE CUBA REVOLUCIONARIA
(TERRITORIO LIBRE DE AMÉRICA)
Se notifica que este edificio o local es propiedad de o está ocupado por la siguiente persona o entidad CUBANA:

NOMBRE:__________________________________________________________
DIRECCIÓN:________________________________________________________
Asimismo se hace saber que dicho edificio o local se encuentra bajo la protección del PUEBLO DE CUBA.
Se informa a todos los mercenarios extranjeros así como a los traidores que están en condiciones de ayudarlos, que el mismo será protegido y defendido por el glorioso Ejército Rebelde, las Milicias Campesinas, Obreras, Estudiantiles, Profesionales y el PUEBLO EN GENERAL.
“PATRIA O MUERTE”
MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO 26 DE JULIO

La iniciativa de los cubanos se desbordó y comenzaron a surgir avisos hechos de diferentes maneras, incluso a mano, pero con el denominador común de reafirmar la soberanía. La embajada de Estados Unidos ante la reacción del pueblo y la denuncia de la FEU hizo una declaración que el periódico Revolución publicó:

<>El aviso en cuestión está destinado a identificar las propiedades de ciudadanos norteamericanos residentes en Cuba. No ha sido distribuido. Las embajadas norteamericanas de todo el mundo preparan y mantienen listos avisos similares. Los distribuyen solamente cuando las circunstancias lo aconsejan. Es bien sabido que un aviso similar fue preparado y distribuido por el anterior embajador. La existencia de estos avisos no justifica la insólita interpretación del comandante Cubela. Mayo 11, 1960>>.
Las manifestaciones populares de condena también criticaron las declaraciones hechas por la embajada de Estados Unidos, tratando de aclarar el significado de los avisos.
<<[…]La Facultad de Ciencias Sociales y Derecho Público declaró que el aviso, cuya autenticidad ha reconocido la Embajada de los Estados Unidos en Cuba, desconoce el principio universalmente aceptado, en virtud del cual la protección de los extranjeros, incluso la de los funcionarios y las misiones diplomáticas acreditados en un país corresponde exclusivamente al gobierno y a las autoridades de ese país. >>El aviso, además, tiende a crear, en forma intencional o irresponsable, un estado de alarma completamente injustificado, puesto que el Gobierno de Cuba mantiene el orden con el apoyo de la ciudadanía; y en el caso de que esa Embajada tenga conocimiento de la posibilidad de una agresión desde el exterior, lo que procede, entre gobiernos que mantienen relaciones, es informar de ese peligro por los canales oficiales>>.

El 13 de mayo, Fidel Castro tomó cartas en el asunto. Ofreció una conferencia de prensa transmitida por el Canal 2 de la televisión cubana. Transcriben los historiadores:

<<[…]Es bueno que se sepa que en Cuba todos los edificios, tanto los de propiedad de cubanos como de americanos, españoles o chinos, que gozan de buena salud a pesar de que el Senado de Estados Unidos dice que hemos matado a mil y los hemos sustituidos por chinos comunistas, es decir, las propiedades de los ciudadanos de cualquier país del mundo en Cuba, están bajo la protección no de la Embajada americana sino de las autoridades revolucionarias. >>Esta concepción de la soberanía que presume o pretende hacer valer en territorio de otro país, que la Embajada debe proteger las propiedades es una concepción colonialista, imperialista. Es una protección fundada en la fuerza, en la fuerza agresiva. Pues cuando más, una Embajada lo que puede hacer es solicitar de las autoridades de ese país la protección que desee, no en la forma y con el criterio que se hace a través del conocido “aviso” de la Embajada de los Estados Unidos en el que se refiere a todas aquellas personas que estén en disposición de hacerlo.
>>A qué nos temen a nosotros, que hemos respetado y protegido todas las propiedades y cuando mediante acto legítimo del Gobierno soberano de nuestra patria, mediante nuestras leyes revolucionarias hemos tenido que afectar una propiedad lo hemos hecho sin tener en cuenta los “avisitos”. Hemos afectado lo mismo una propiedad de un ciudadano español que la de un cubano o norteamericano, cualquiera que haya sido su nacionalidad, siempre que se encuentre en iguales circunstancias.
>>Esta es la única revolución que ha cuidado las propiedades. El Ejército Revolucionario demostró que no ataca propiedades. Los que destruyen y pueden destruir propiedades son los invasores, los mercenarios, los ejércitos mercenarios que llegan destruyendo todo y apoderándose de todo como un botín de guerra. Por eso es que solo se explica lo de los “avisitos” como una concepción colonialista de la soberanía de los países latinoamericanos. Únicamente en las circunstancias de una invasión sería necesario en ese caso los “avisos”, porque ya lo dijimos: en este caso vamos a defender cada pulgada de territorio nacional, casa por casa aunque estas queden totalmente agujereadas y en este caso los “avisos” estarán de más>>.

Cajetillas de cigarros cubanos diseñadas en 1961

Cajetillas de cigarros cubanos diseñadas en 1961. Foto cortesía de Pablo Argüelles.

“El diseño industrial ha convertido objetos que van desde la cajetilla de cigarros hasta las lámparas de mesa, desde las sillas hasta los ceniceros, en pequeñas obras de arte que de cierta manera anuncian la belleza del mundo comunista del futuro,” escribió Ambrosio Fornet en 1964 (en Fornet 2006: 296). Años después, el diseñador Félix Beltrán decía de la cajetilla de Populares diseñada en 1961 que era la más hermosa de todas las que habían sido diseñadas en la Isla.

El diseño al que se refería Beltrán fue concebido cuando el gobierno cubano, tras intervenir las fábricas de cigarros, cambió el nombre y el diseño de todas las marcas nacionales que se comercializaban por entonces —el 1ro. de junio de 1961 comenzaron a circular las nuevas marcas; los tabacos, en cambio, conservaron sus nombres comerciales de siempre, con seguridad debido a su popularidad internacional—. 

Sobre los envases de cigarros  y su consumo en Cuba socialista, Pepe Forte cuenta en su blog i-friedegg, donde también pueden verse otros diseños de cajetillas más recientes:

Los fumadores cubanos se dividían pues en dos grupos: los que fumaban cigarrillos negros, y los que fumaban cigarrillos rubios. Era muy común escuchar a un fumador preguntarle al otro, “y tú, ¿qué fumas… suave o fuerte?”

Para los años 60 y 70, los cigarrillos suaves eran más de la predilección de las fumadoras.

En aquellos primeros momentos bajo la égida castrista, todavía los cigarrillos cubanos de venta a la población común tenían cierto nivel de calidad. Las “cajetillas” —como se le llamaba comúnmente al paquete—, tenían doble envoltura con el interior de papel de brillo para hermetizar el aroma y parar la humedad. Pero pronto, paulatinamente comenzaron una carrera hacia la decadencia de la calidad que llegó a su cúspide ya para los años 80. El cigarrillo cubano —qué pena— ni siquiera se quedó congelado en el tiempo, sino que no solo no evolucionó, sino que involucionó.

Además, fue racionado…

(…)

En agosto de 1972 los fumadores volvieron a respirar esperanzados: el gobierno anuncio la venta ¡por primera vez! de cigarrillos “por la libre”, es decir sin estar sujetos a la estricta cuota semanal, desde su severa regulación a principios de la Revolución. Fue una de las primeras movidas de lo que luego el gobierno perfeccionó y llamó mercado paralelo: la venta sin restricciones, a distinto precio del subsidiado por el estado. Las cajetilla de cigarrillos “liberados” costaría $1.60, un incremento de más del 30% por sobre el precio de 15 centavos del paquete por la libreta.

El precio era alto para una población asalariada por el estado cuyo sueldo promedio mensual era de $120.00. Aunque fumadores compulsivos consumirían más de una cajetilla al día, en el average de una diaria, un fumador invertiría $48.00 pesos mensualmente en fumar, casi la tercera parte de lo que ganaba.

En realidad el precio de $1.60 era el emblemático porque correspondía a los cigarros fuertes, el sabor predilecto de la mayoría de los fumadores cubanos, o esa el cigarrillo con picadura negra, como ya hemos dicho. Pero era un precio en el centro. Los llamados cigarros suaves —de picadura rubia, como el Aroma, el Dorado… — costaban decenas de centavos menos, $1.40, $1.20… En la cúspide estaban los cigarrillos Vegueros, también fuertes, que alcanzaban los $2.00 ó $2.40, porque aparte de que eran de picadura negra, eran más grandes como ya dijimos arriba.

Con tal de diferenciar los cigarrillos ‘normados’ de los ‘liberados’ la solución fue el cambio de color. Los cigarrillos Populares de la cuota permanecieron con la cajetilla rosada, mientras que a los otros se les aplicó azul (…).

En 1981, las cajetillas de cigarrillos por la libre fueron rediseñadas. La cajetilla de Populares “normada” —es decir, “por la libreta”, o racionada que es como sería correcto definirla— siguió llamándose así, pero la de “por la libre” acortó su nombre a Popular, que en definitiva es como la mayoría de la gente le llamaba (“dame un Popular ahí, mi socio…”).

El hecho también se manifestó en las otras marcas. La mayoría de los cigarrillos cubanos llevaban nombre en plural (Populares; Aromas; Dorados, Ligeros, Vegueros…), y ahora casi todos pasaron al singular con Popular; Aroma; Dorado, Ligero, Veguero…

Cajetilla de cigarros Populares diseñada en 1961

Cajetilla de cigarros Populares diseñada en 1961. Colección Cuba Material.

Cajetillas de cigarros

Ofensiva Revolucionaria

Cartel de la Ofensiva Revolucionaria. Imagen tomada de dlproject.

Cartel de la Ofensiva Revolucionaria. Imagen tomada de dlproject.

El 13 de marzo de 1968 se inició la Ofensiva Revolucionaria. Comenta Lillian Guerra (2012) en su libro Visions of Power in Cuba:

  • Se nacionalizaron 58,012 negocios. Entre ellos «woodworking factories, private music academies, small stores, beauty salons, mechanic shops, appliance repair stands, thousand of timbiriches, and makers of household products like brooms.»
  • «Unlike the first campaign of nationalizations in 1960, however, the state did not indemnify most owners and summarily confiscated any vehicles or goods acquired by their businesses.»
  • «Officials also froze all related bank accounts, allowing former property-owners to withdraw a maximum of only $200 by the end of March. According to typical press accounts of the interventions, any large reserves of cash that PCC-CDR teams found in the homes of small businessmen were also fair game for confiscation.»
  • «No more would the Cuban postal service allow citizens to receive the packages of «little gifts» that exiled relatives sent to «humiliate» and «provoke» revolutionaries into feelings of envy and doubt.»
  • «INAV would no longer distribute houses and apartments through a lottery.»
  • «The state did not just close all privately owned bars; it closed all state-owned bars, nightclubs, and liquor stands as well. (pp. 300-301)Una gran parte de los negocios nacionalizados había surgido con posterioridad a 1959.
  • Los negocios nacionalizados pasaron a ser administrados por individuos electos por los CDR, entre ellos muchas amas de casa sin conocimientos empresariales. «Leaders declared that this was not a problem. Together with the basic training that a special radio and television program offered, managers were encouraged to analyze the speeches of Fidel with their local CDR in order to morally prepare themselves for the task at hand.» (pp. 302-3)
  • «De acuerdo con datos publicados por el periódico Granma en marzo de aquel año, se confiscaron 55.636 pequeños negocios, muchos operados por una o dos personas. Entre ellos 11.878 comercios de víveres (bodegas), 3.130 carnicerías, 3.198 bares, 8.101 establecimientos de comida (restaurantes, friterías, cafeterías, etc.), 6.653 lavanderías, 3.643 barberías, 1.188 reparadoras de calzado, 4.544 talleres de mecánica automotriz, 1.598 artesanías y 3.345 carpinterías.» (en Cubaencuentro)

Ofensiva Revolucionaria

El pueblo apoya la Ofensiva Revolucionaria. 1968. Foto tomada del libro de Margaret Randall.

* * *

En Karol, K. S. 1970. Guerrillas in Power: The Course of the Cuban Revolution. New York: Hill & Wang:

According to the official figures published late in March 1968,, altogether 58,012 stalls, shops, and private service establishments were nationalized, and large secret stocks of consumer goods were confiscated. In Havana alone, the authorities closed 16,634 private enterprises.

This figure included 9,179 craftsmen working on their own, with and without licenses. They were all invited to take their righful place in the various factories. As for the illegal traders, a large body of them got together and offered to make good their past lapses with a promise of wholehearted collaboration with the authorities. The official figures tell us nothing about the precise number of people released for «more suitable» employment; they simply reveal that more than 50 per cent of the newly nationalized concerns had sprung up after the Revolution. In fact, 27 per cent of them had been started by workers who «have deserted their factories to turn into bourgeois egotists, and to accumulate riches by exploiting the very people from whom they had sprung.” (P.442)

Samples of the confiscated goods were shown on television; they were mostly spare parts for motor cars or television sets, linen, soap, condensed milk, flour, butter, perfumes, deodorants, and other products in short supply. Many of the traders had lived an extremely simple life, for fear that their neighbors would discover their crimes and become jealous of their good fortune. Other had lived off the fat of the land, flaunting their riches. But no matter what their attitude, all of them–according to the leader-writers–had modeled themselves on Julio Lobo. (P.443)

Datos tomados por K. S. Karol del número 12 de Bohemia, correspondiente al 21 de marzo de 1969.

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En el Informe del CC del PCC al Primer Congreso del Partido, publicado en La Habana (1978) (p. 49), y tomado de Rodríguez García, José Luis. 1990. Desarrollo económico de Cuba 1959-1988. Mexico D.F.: Nuestro Tiempo:

Tal medida [la Ofensiva Revolucionaria de marzo de 1968] no era necesariamente una cuestión de principios en la construcción del socialismo en esa etapa, sino el resultado de la situación específica de nuestro país en las condiciones de duro bloqueo económico impuesto por el imperialismo y la necesidad de utilizar de modo óptimo los recursos humanos y financieros, a lo que se sumaba la acción política negativa de una capa de capitalistas urbanos que obstruían el proceso. (p. 58)

Etiqueta de las confecciones Fin de Siglo, tienda nacionalizada. Tempranos años sesenta. Regalo de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

Cuando hace pocos años llevé a mi hija a visitar el Museo de Artes Decorativas de La Habana, antigua mansión de la condesa de Revilla de Camargo, la guía que nos mostró el museo (gracias a la gestión personal de su abuela paterna) criticó en algún momento de su memorizada exposición a la condesa porque, antes de abandonar el país en 1959 debido a los cambios políticos que tenían lugar, había escondido en el sótano de su mansión parte de sus joyas y objetos de valor para protegerlos del pillaje que temía se desatara. Acto seguido, nos contó aquella guía con placer cómo, gracias a la suspicacia de uno de los agentes del gobierno que intervino el inmueble, los tesoros de la condesa eran ahora exhibidos en el museo, cuya colección habían pasado a engrosar.

Antonio José Ponte me envía la entrevista que la revista Vanity Fair le hizo al modisto Hubert de Givenchi, entre cuyas clientes se encontraba la condesa de Revilla de Camargo. Aparece en ella caracterizada como una aristócrata excéntrica y avara, que se hacía acompañar en sus visitas al atelier del famoso diseñador por una empleada que cargaba en dos bolsas sus joyas personales. Mas no se trata de la misma condesa que escondiera sus joyas antes de salir huyendo de las turbas revolucionarias, sino de su tía.