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Cajetillas de cigarros cubanos diseñadas en 1961

Cajetillas de cigarros cubanos diseñadas en 1961. Foto cortesía de Pablo Argüelles.

“El diseño industrial ha convertido objetos que van desde la cajetilla de cigarros hasta las lámparas de mesa, desde las sillas hasta los ceniceros, en pequeñas obras de arte que de cierta manera anuncian la belleza del mundo comunista del futuro,” escribió Ambrosio Fornet en 1964 (en Fornet 2006: 296) para ser secundado, años después, por el diseñador Félix Beltrán, quien se refirió a la cajetilla de Populares diseñada en 1961 como la más hermosa diseñada en la Isla. El diseño al que se refería Beltrán fue concebido cuando el gobierno cubano, tras intervenir las fábricas de cigarros, cambió el nombre y el diseño de todas las marcas nacionales que se comercializaban por entonces circulaban —el 1ro. de junio de 1961 comenzaron a circular las nuevas marcas—. (No sucedió así con los tabacos, que conservaron sus nombres comerciales de siempre, con seguridad debido a su gran popularidad internacional). No he sabido de nadie, sin embargo, que coleccione o haya coleccionado estos envases. Supe de muchos, en cambio, que en los años ochenta coleccionaron cajetillas de cigarros importadas de los países capitalistas, junto a envolturas de caramelos de igual origen.

Sobre los envases de cigarros  y su consumo en Cuba socialista, Pepe Forte cuenta en su blog i-friedegg, donde también pueden verse otros diseños de cajetillas más recientes:

Los fumadores cubanos se dividían pues en dos grupos: los que fumaban cigarrillos negros, y los que fumaban cigarrillos rubios. Era muy común escuchar a un fumador preguntarle al otro, “y tú, ¿qué fumas… suave o fuerte?”

Para los años 60 y 70, los cigarrillos suaves eran más de la predilección de las fumadoras.

En aquellos primeros momentos bajo la égida castrista, todavía los cigarrillos cubanos de venta a la población común tenían cierto nivel de calidad. Las “cajetillas” —como se le llamaba comúnmente al paquete—, tenían doble envoltura con el interior de papel de brillo para hermetizar el aroma y parar la humedad. Pero pronto, paulatinamente comenzaron una carrera hacia la decadencia de la calidad que llegó a su cúspide ya para los años 80. El cigarrillo cubano —qué pena— ni siquiera se quedó congelado en el tiempo, sino que no solo no evolucionó, sino que involucionó.

Además, fue racionado…

(…)

En agosto de 1972 los fumadores volvieron a respirar esperanzados: el gobierno anuncio la venta ¡por primera vez! de cigarrillos “por la libre”, es decir sin estar sujetos a la estricta cuota semanal, desde su severa regulación a principios de la Revolución. Fue una de las primeras movidas de lo que luego el gobierno perfeccionó y llamó mercado paralelo: la venta sin restricciones, a distinto precio del subsidiado por el estado. Las cajetilla de cigarrillos “liberados” costaría $1.60, un incremento de más del 30% por sobre el precio de 15 centavos del paquete por la libreta.

El precio era alto para una población asalariada por el estado cuyo sueldo promedio mensual era de $120.00. Aunque fumadores compulsivos consumirían más de una cajetilla al día, en el average de una diaria, un fumador invertiría $48.00 pesos mensualmente en fumar, casi la tercera parte de lo que ganaba.

En realidad el precio de $1.60 era el emblemático porque correspondía a los cigarros fuertes, el sabor predilecto de la mayoría de los fumadores cubanos, o esa el cigarrillo con picadura negra, como ya hemos dicho. Pero era un precio en el centro. Los llamados cigarros suaves —de picadura rubia, como el Aroma, el Dorado… — costaban decenas de centavos menos, $1.40, $1.20… En la cúspide estaban los cigarrillos Vegueros, también fuertes, que alcanzaban los $2.00 ó $2.40, porque aparte de que eran de picadura negra, eran más grandes como ya dijimos arriba.

Con tal de diferenciar los cigarrillos ‘normados’ de los ‘liberados’ la solución fue el cambio de color. Los cigarrillos Populares de la cuota permanecieron con la cajetilla rosada, mientras que a los otros se les aplicó azul (…).

En 1981, las cajetillas de cigarrillos por la libre fueron rediseñadas. La cajetilla de Populares “normada” —es decir, “por la libreta”, o racionada que es como sería correcto definirla— siguió llamándose así, pero la de “por la libre” acortó su nombre a Popular, que en definitiva es como la mayoría de la gente le llamaba (“dame un Popular ahí, mi socio…”).

El hecho también se manifestó en las otras marcas. La mayoría de los cigarrillos cubanos llevaban nombre en plural (Populares; Aromas; Dorados, Ligeros, Vegueros…), y ahora casi todos pasaron al singular con Popular; Aroma; Dorado, Ligero, Veguero…

Cajetilla de cigarros Populares diseñada en 1961

Cajetilla de cigarros Populares diseñada en 1961. Colección Cuba Material.

Cajetillas de cigarros

Ofensiva Revolucionaria

Cartel de la Ofensiva Revolucionaria. Imagen tomada de dlproject.

Cartel de la Ofensiva Revolucionaria. Imagen tomada de dlproject.

El 13 de marzo de 1968 se inició la Ofensiva Revolucionaria. Comenta Lillian Guerra (2012) en su libro Visions of Power in Cuba:

  • Se nacionalizaron 58,012 negocios. Entre ellos «woodworking factories, private music academies, small stores, beauty salons, mechanic shops, appliance repair stands, thousand of timbiriches, and makers of household products like brooms.»
  • «Unlike the first campaign of nationalizations in 1960, however, the state did not indemnify most owners and summarily confiscated any vehicles or goods acquired by their businesses.»
  • «Officials also froze all related bank accounts, allowing former property-owners to withdraw a maximum of only $200 by the end of March. According to typical press accounts of the interventions, any large reserves of cash that PCC-CDR teams found in the homes of small businessmen were also fair game for confiscation.»
  • «No more would the Cuban postal service allow citizens to receive the packages of «little gifts» that exiled relatives sent to «humiliate» and «provoke» revolutionaries into feelings of envy and doubt.»
  • «INAV would no longer distribute houses and apartments through a lottery.»
  • «The state did not just close all privately owned bars; it closed all state-owned bars, nightclubs, and liquor stands as well. (pp. 300-301)Una gran parte de los negocios nacionalizados había surgido con posterioridad a 1959.
  • Los negocios nacionalizados pasaron a ser administrados por individuos electos por los CDR, entre ellos muchas amas de casa sin conocimientos empresariales. «Leaders declared that this was not a problem. Together with the basic training that a special radio and television program offered, managers were encouraged to analyze the speeches of Fidel with their local CDR in order to morally prepare themselves for the task at hand.» (pp. 302-3)
  • «De acuerdo con datos publicados por el periódico Granma en marzo de aquel año, se confiscaron 55.636 pequeños negocios, muchos operados por una o dos personas. Entre ellos 11.878 comercios de víveres (bodegas), 3.130 carnicerías, 3.198 bares, 8.101 establecimientos de comida (restaurantes, friterías, cafeterías, etc.), 6.653 lavanderías, 3.643 barberías, 1.188 reparadoras de calzado, 4.544 talleres de mecánica automotriz, 1.598 artesanías y 3.345 carpinterías.» (en Cubaencuentro)

Ofensiva Revolucionaria

El pueblo apoya la Ofensiva Revolucionaria. 1968. Foto tomada del libro de Margaret Randall.

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En Karol, K. S. 1970. Guerrillas in Power: The Course of the Cuban Revolution. New York: Hill & Wang:

According to the official figures published late in March 1968,, altogether 58,012 stalls, shops, and private service establishments were nationalized, and large secret stocks of consumer goods were confiscated. In Havana alone, the authorities closed 16,634 private enterprises.

This figure included 9,179 craftsmen working on their own, with and without licenses. They were all invited to take their righful place in the various factories. As for the illegal traders, a large body of them got together and offered to make good their past lapses with a promise of wholehearted collaboration with the authorities. The official figures tell us nothing about the precise number of people released for «more suitable» employment; they simply reveal that more than 50 per cent of the newly nationalized concerns had sprung up after the Revolution. In fact, 27 per cent of them had been started by workers who «have deserted their factories to turn into bourgeois egotists, and to accumulate riches by exploiting the very people from whom they had sprung.” (P.442)

Samples of the confiscated goods were shown on television; they were mostly spare parts for motor cars or television sets, linen, soap, condensed milk, flour, butter, perfumes, deodorants, and other products in short supply. Many of the traders had lived an extremely simple life, for fear that their neighbors would discover their crimes and become jealous of their good fortune. Other had lived off the fat of the land, flaunting their riches. But no matter what their attitude, all of them–according to the leader-writers–had modeled themselves on Julio Lobo. (P.443)

Datos tomados por K. S. Karol del número 12 de Bohemia, correspondiente al 21 de marzo de 1969.

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En el Informe del CC del PCC al Primer Congreso del Partido, publicado en La Habana (1978) (p. 49), y tomado de Rodríguez García, José Luis. 1990. Desarrollo económico de Cuba 1959-1988. Mexico D.F.: Nuestro Tiempo:

Tal medida [la Ofensiva Revolucionaria de marzo de 1968] no era necesariamente una cuestión de principios en la construcción del socialismo en esa etapa, sino el resultado de la situación específica de nuestro país en las condiciones de duro bloqueo económico impuesto por el imperialismo y la necesidad de utilizar de modo óptimo los recursos humanos y financieros, a lo que se sumaba la acción política negativa de una capa de capitalistas urbanos que obstruían el proceso. (p. 58)