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aceite ricino aromatizado

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aceite ricino aromatizado
aceite ricino aromatizado

Frasco de aceite ricino aromatizado. Comercializado por el MINSAP, Cuba. 1980s. Colección Cuba Material.

Conocí el aceite ricino, de oídas, cuando comencé la escuela. De vez en cuando algún niño lo traía a cuento para referirse a su sabor desagradable. Como jamás lo vi escrito, lo llamé siempre aceite de ricino, nombre con el que, al parecer, también se le conoce. Este purgante se utiliza en Cuba, además, para suavizar el pelo y, según la cronología de historia y política cubanas escrita por Leopoldo Fornés Bonavia (publicada por Verbum en el 2008), el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) lo utilizó,,bajo el gobierno provisional de Carlos Mendieta,  como tortura contra los periodistas de Acción Francisco Ichaso, Jess Losada y Eduardo Héctor Alonso, entre otros, el 12 de diciembre de 1934 (Acción era dirigido por Jorge Mañach y Mendieta había sido nombrado presidente por indicación del sargento del ejército Fulgencio Batista luego del golpe de estado al también gobierno provisional de Ramón Grau San Martín). En su historia de Cuba, Hugh Thomas refiere que, “en mayo de 1939, Felipe Rivero, editor del semanario Jorobemos, que había criticado al gobierno (de Federico Laredo Bru), fue obligado a beberse el contenido de una botella de aceite de ricino por cuatro matones no identificados, sin duda a sueldo del gobierno” (p. 534). También según Thomas, en su alocución del 5 de agosto de 1951, transmitida por la CMQ, el político y líder del Partido Ortodoxo Eduardo Chibás se refirió a “los coroneles del aceite de ricino” (p. 585) minutos antes de dispararse un tiro fatal en el abdomen.

(según Wikipedia, el aceite ricino, en efecto, se ha usado como método de tortura, ya que en elevadas dosis produce vómitos, diarreas agudas, náuseas y cólicos)

(el aceite ricino, uno de los más antiguos que se producen, se conoce también como Palmacristi)

Fidel Castro entrevistado por Lisa Howard, de ABC News

Entrevistas concedidas por Fidel Castro, en 1963 y 1964, a la periodista estadounidense Lisa Howard, de ABC News. También entrevistas a ciudadanos de la clase media-alta, que manifiestan su oposición al nuevo gobierno y describen las duras condiciones de vida en la sociedad socialista.

almendrones y política

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Gobernador Terry McAuliffe en La Habana (hotel Habana Libre), al timón de un Chevrolet BelAir de 1956. Imagen tomada de la cuenta de Twitter del gobernador. 5 de enero de 2016.

Ahora fue el turno del gobernador del estado de Virginia, Terry McAuliffe. No más viajó a Cuba a inicios del 2016 se retrató con Lola, el automóvil clásico con nombre de puta y color de conejita de Playboy que los anfitriones cubanos ponen siempre a disposición de los más ilustres de sus vecinos del norte que se llegan de visita a la isla. Antes, ya la había trajinado el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo, el primero en visitar la isla después del deshielo diplomático entre los dos países. De ello comenté en el texto Los almendrones, la política y la moda, del que reproduzco, con ligeros cambios, la segunda mitad, Almendrones y política:

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Menos predecible es, en cambio, la afiliación del almendrón con los discursos simbólicos que han acompañado el deshielo diplomático entre Cuba y los Estados Unidos. En agosto pasado, casi todos los medios de prensa que cubrieron la noticia comentaron sobre los tres almendrones estacionados tras el podio del secretario de Estado de los Estados Unidos John Kerry, justo frente al mar que separa a La Habana del punto más al sur de la Florida, durante la ceremonia que oficializó la reapertura de la embajada norteamericana en Cuba.

Con posterioridad, Kerry saludó al dueño de un flamante Chevrolet Impala de 1959 de color negro, estacionado en la Plaza de San Francisco al lado de un almendrón blanco y turquesa, durante el recorrido que realizara por la Habana Vieja, como también hiciera el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, en su visita a La Habana algunos meses antes, posando para la ocasión junto a un igualmente esplendoroso Chevrolet de 1956 en tonos de rosado, estacionado en algún punto de su recorrido.

Un simple repaso a las fotos publicadas en torno a la visita del secretario de Estado John Kerry a Cuba revela que los almendrones estacionados en la Plaza de San Francisco fueron los mismos que “adornaron” la escena del podio desde donde se oficializó la última maniobra del “deshielo” diplomático entre los dos países, lo que podría indicar que estos emplazamientos fueron planificados. La prístina apariencia de todos los almendrones con que se han “tropezado” los políticos de Estados Unidos de visita en Cuba, tan diferente de los desvencijados almendrones que a diario recorren las calles habaneras, sugiere también una intención de construir cierta escenografía.

Solo el Gobierno de la Isla puede haber “construido” estas escenas. Es la única instancia con poder para contravenir las regulaciones de la policía de tránsito y estacionar vehículos en zonas cerradas al tráfico motorizado, como son la Plaza de San Francisco y el tramo del Malecón donde se encuentra la embajada norteamericana, cerrado desde horas antes del inicio de la ceremonia que oficializó la reapertura de la sede diplomática.

Poco se ha revelado de los acuerdos a los que han llegado, tras año y medio de conversaciones secretas, los gobiernos de los Estados Unidos y de Cuba, y poco se puede anticipar del curso que tomarán los cambios que se deriven de los mismos. Sin embargo, la recurrente apelación al automóvil clásico como recurso escenográfico, con todo y cuanto remite a una tácita sinergia entre la vida cotidiana cubana y los productos de la industria del “vecino del norte”, debe pensarse como algo más que un guiño de aprobación al nuevo acercamiento diplomático y al florecimiento de la gestión privada en Cuba.

Estos automóviles evocan una década que, si bien mucho más próspera, fue testigo de cortapisas al ejercicio democrático en Cuba por parte de un poder usurpador que nunca fue legitimado en las urnas, con el que, sin embargo, los Estados Unidos mantuvieron excelentes relaciones. El actual poder político cubano pudiera querer insinuar, con esta utilería cincuentera, la posibilidad de relaciones entre las dos naciones independientemente de la existencia de un orden político no democrático en la Isla. La diplomacia norteamericana, por su parte, pudiera buscar una tácita alusión a los millones de dólares reclamados como compensación por las propiedades expropiadas por el Gobierno cubano.

Son sólo hipótesis, pero, en cualquier caso, la protagónica presencia de almendrones en los discursos simbólicos de la diplomacia bilateral da cuentas del bien llevado equilibrio entre el poder y las mitologías estéticas. No sería entonces fútil proponer trascender el clásico almendrón para buscar nuevas metáforas con las cuales impulsar una Cuba tan próspera como genuinamente democrática.

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Gobernador del estado de Nuevo York Andrew Cuomo al timón del almendro Lola. 2015. Imagen tomada de internet.

las Damas de Blanco, la política y la moda

Sucesos del teatro Villanueva
Sucesos del teatro Villanueva. 1969. Imagen tomada de Bohemia en twitter.

Sucesos del teatro Villanueva. 1969. Imagen tomada de Bohemia en twitter.

En 1869, las patriotas criollas exhibieron los colores azul, blanco y rojo de la bandera de Céspedes en las cintas y peinados con que asistieron al teatro Villanueva, en apoyo a la causa independentista. No puede decirse, sin embargo, que en esta acción, como tampoco en otros usos del vestuario como arma política enumerados  más abajo por Enrique del Risco, la ropa haya constituido el elemento de identificación de un movimiento político o partido y, por tanto, su principal y casi único elemento de protesta.

La asociación más coherente y sistemática entre un movimiento de protesta y elementos del vestir corresponde al movimiento de las Damas de Blanco, agrupación de madres y esposas de prisioneros políticos surgida a raíz de la Primavera Negra del 2003. Diario las Américas caracteriza así la simbología del blanco en este grupo: “Damas, porque son mujeres que demuestran su noble ascendencia patriótica con sus valerosos acciones. De blanco, no solo por el color de su vestimenta, sino también por la pureza de sus intenciones en el reclamo de justicia para sus seres queridos.” Sobre dicho movimiento, el ex-prisionero político Arturo Suárez Ramos asegura que fue antecedido por el Comité de Madres y Familiares pro-amnistía Leonor Pérez, que se reunía en la iglesia Santa Rita desde el 2000, vestidas de blanco en verano y de negro en invierno, según Infobae.

En el presidio político, existe el precedente de los llamados “plantados,” quienes para exigir al régimen de Fidel Castro que se les reconociera como prisioneros de conciencia se negaron a vestir el uniforme carcelario, permaneciendo desnudos. También desde los años 1960s, como menciona Enrique del Risco, los testigos de Jehová se han negado a vestir símbolos políticos como la pañoleta de los pioneros. En ambos casos, sin embargo, se trata del rechazo a las políticas impuestas por ciertas instituciones y no de la elección libre del vestuario como discurso, y a la vez elemento de identificación, de una agrupación política.

Otras alianzas de la moda y la política, según Enrique del Risco:

En 1851, a raiz del fusilamiento de Joaquín de Aguero y Aguero y tres de sus compañeros alzados contra España, las mujeres de la aristocracia camagüeyana se cortaron el pelo en señal de luto. Durante la primera guerra mundial, los cocheros se ataviaban en La Habana de colores distintos para indicar que estaban a favor del bando aliado o de la entente. Entre 1933 y 1935 los seguidores del partido ABC desfilaban con camisas verdes imitando a los camisas negras del fascismo italiano y a los camisas pardas del nazismo. Los desfiles de mujeres en Santiago de Cuba en 1957, vestidas de negro para protestar por los asesinatos de la dictadura de Batista. Los famosos batiblancos, como les llamaban a los testigos de Jehová en los 60, convertidos en disidentes por el régimen.

estímulos materiales

Radio Siboney 240
Radio Siboney 240. Foto 2013. Vedado.

Radio Siboney 240. Foto 2013. Vedado.

En el texto de Manuel Zayas, publicado en Diario de Cuba, sobre las UMAPs (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), el autor contrasta los reportajes de Paul Kidd, periodista canadiense que denunció las UMAP, y la revista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Verde Olivo:

…”El sistema de disciplina era simple. Los confinados que no trabajaban, no recibían alimentación. Y a menos que su trabajo llegara a la norma asignada, no se les autorizaba salir. En el segundo domingo de cada mes, a los confinados se les permitía recibir visitas de sus familias, que podían traerles cigarrillos y otros pequeños artículos. Si un confinado no obedecía órdenes, esos objetos eran retenidos. Los informes de brutalidad física en los campamentos circulaban ampliamente en Cuba”.

El corresponsal resumió la existencia de las UMAP como una fuente de mano de obra casi esclava, hecha a la medida.

Paul Kidd recibió el Premio Maria Moors Cabot de 1966, que otorga la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia. El PEN de escritores canadienses concede cada año un premio con su nombre, el Paul Kidd Courage Prize.

Después de que el corresponsal canadiense fuera expulsado, la revista Verde Olivo, órgano de propaganda del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, publicaba un reportaje elogiando las bondades de esos campamentos y reseñaba un acto que “desbarataba una vez más la sarta de mentiras echadas a rodar por los enemigos de la Revolución que trataban de presentarla como una institución de sometimiento”.

El singular acto consistió en la premiación a algunos “macheteros” de las UMAP con la entrega de “motocicletas, refrigeradores, radios y relojes”, además de la imposición de medallas a “cuadros de mando”. …

la política y la cultura material

soldado

Según el historiador Juan Pérez de la Riva (1966), los cubanos pro-independentistas del siglo XIX preferían beber café en lugar de chocolate y comer arose blanco con frijoles negros en lugar de la paella y los garbanzos españoles. De igual modo, pintaban sus casas en los colores de la bandera de La Demanjagua.

Me cuenta mi abuela que su abuela, Gertrudis Mueses, cuyo nombre de pila ella heredó, había sido, además de prima, novia de Pascual Rodríguez y Pérez, uno de los ocho estudiantes de medicina fusilados el 27 de noviembre de 1871, acusados de profanar la tumba de un oficial español. Dice mi Gertrudis que a su Gertrudis todo lo relacionado con España le parecía feo, y que encontraba defectos en todos los objetos asociados con la antigua metrópolis.

De mi bisabuela Rosa, la madre de mi Gertrudis, heredé este muñequito, al que siempre le ha faltado una pierna. No sé la nacionalidad del uniforme que viste, pero no creo que sea español.

tecnología y política

Third World Internet Cafe
Third World Internet Cafe

Third World Internet Cafe. Obra de Abel Barroso. Imagen tomada de internet.

En el libro American Philosophy of Technology: The Empirical Turn (2001. Bloomington, IN: Indiana University Press), Pieter Tijmes escribe sobre Borgmann y la relación entre tecnología y política. Dice Tijmes que no solamente existe entre ambas realidades una relación de afinidad, sino que la democracia depende, y subraya el verbo depender, de la tecnología para realizar sus metas. Según este filósofo, una elección en contra de la tecnología o en contra de una democracia tecnológicamente impreganada es una elección que va en contra de la libertad y en favor del prejuicio y el paternalismo, pues rechazar la promesa de libración y enriquecimiento es aceptar la opresión, la pobreza y el sufrimiento, y ésto, dice, no es una opción democrática.