Entradas

estuche para lápices

estuche de lápices
estuche de lápices

Estuche de lápices. 1980s. Donación de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

Cuando estudiaba la escuela primaria, llevaba los lápices y los bolígrafos (había que escribir con bolígrafo obligatoriamente, al menos en primer y segundo grados) en un estuche de vinyl, tipo funda, hecho por un talabartero, que cerraba con un zíper y hacía juego con la mochila-maletín que mis padres nos mandaron a hacer a mi hermana y a mi cuando comenzamos la escuela. Cuando llegué a la secundaria, a mediados de los años ochenta, en las tiendas “sacaron”, quizás un par de veces y en cantidades siempre insuficientes, bolsos de nylon, “popis” (tenis o zapatillas deportivas) y estuches como el de la foto para guardar los lápices. De venta liberada (es decir, con precios no subsidiados), estos productos distinguían a los hijos de familias con dinero (miembros de la clase profesional, dirigente, militar o “bisnera”) de aquellos cuyos padres no podían pagarlos o simplemente no alcanzaban a comprarlos porque se agotaban casi al momento de la venta. No tuve estos estuches de vinyl que cerraban con broche magnético y estaban adornados con cisnes y otros dibujos kitsch que me encantaban. El de la foto, cuando ya no se usó más para llevar los lápices a la escuela, fue adaptado como contenedor de cosméticos. Aún tiene pegadas las bandejitas de sombras compactas para los ojos y coloretes que la mamá de mi amiga le compró por su “quince” y que, cuando el contenedor original se rompió, decidió pegar en este estuche para lápices.

crayolas Arcoiris

Estuche de crayolas Arcoiris
Estuche de crayolas Arcoiris

Estuche de crayolas Arcoiris. Hecho en Cuba. 1980s. Donación de Meyken Barreto. Colección Cuba Material.

En Cuba, a los crayones para colorear se les llama crayola, como la marca norteamericana (igual pasa con el detergente de lavar, al que llamamos Fab y los refrigeradores, a los que decimos Frigidaire). Se les llamó así, incluso, durante el período de socialismo de estado, a pesar de la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con los Estados Unidos, del embargo norteamericano, y de la sovietización de la sociedad y la economía cubanas. La marca local Arcoiris identifica correctamente las crayolas como crayones para colorear, aunque utiliza el cubanismo creyones, no reconocido por la RAE.