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termómetros

Termómetro soviético
Termómetro soviético

Termómetro Normalgias. Hecho en la URSS. 1970s. Colección Cuba Material.

Todos los cubanos usábamos el mismo termómetro, un Normalgias fabricado en la URSS. Antes de la caída del socialismo en Europa del Este y la desintegración de la URSS también se vendieron en Cuba termómetros chinos, más pequeños y embutidos en un estuche de goma, de forma cuadrada y de color azul. Tengo la impresión de que estos últimos eran los que se usaban en los hospitales en los años 1980s. Era difícil leer la temperatura en ellos, pues los ángulos del cuerpo del termómetro no dejaban ver la barra de mercurio. Ambos termómetros se ponían en la axila para medir la temperatura.

Durante la crisis del Período Especial, en la que hasta los termómetros escasearon, éstos se vendían en la bolsa negra. Es posible que todavía se puedan adquirir así.

Termómetro soviético

Termómetro Normalgias. Hecho en la URSS. 1970s. Colección Cuba Material.

marinos de la flota mercante

Cuchilla de afeitar Admiral
Cuchilla de afeitar Admiral

Cuchilla de afeitar capitalista, marca Admiral. Colección Cuba Material.

En Generación Y: Llévame a navegar por el ancho mar:

En una tierra rodeada de agua, el marinero es un vínculo con el otro lado, el portador de esas imágenes que la insularidad no deja ver. En el caso cubano, quien trabaja en un barco puede, además, comprar en el extranjero muchos productos inexistentes en los mercados locales. Una especie de Ulises, que después de meses navegando, trae su maleta llena de baratijas para la familia. El marino conecta los electrodomésticos trasladados en las barrigas de los buques con el mercado negro; hace que las modas lleguen antes de lo planificado por los burócratas del comercio interior.

Durante varias décadas, ser “marino mercante” era pertenecer a una selecta cofradía que podía ir más allá del horizonte y traer objetos nunca vistos en estas latitudes. Los primeros jeans, grabadoras de cintas y chicles que toqué en mi vida fueron transportados por esos afortunados tripulantes. Lo mismo ocurrió con los relojes digitales, los televisores en colores y algunos autos, que en nada se parecían a los poco atractivos Lada y Moskovich.

Para los parientes de un marinero, los largos meses de ausencia se suavizan con el bálsamo económico que producirá la estancia en puertos con precios más baratos y mejores calidades que las tiendas cubanas. Cuando llega la edad de jubilarse y de echar el ancla, entonces a vivir de lo que se ha podido transportar y de las imágenes que han quedado en la memoria. (…)

Código de Defensa Socialista

cuchillas afeitar astra
cuchillas afeitar astra

Cuchillas de afeitar Astra. Hecha en Checoslovaquia. Colección Cuba Material.

El Código de Defensa Socialista, promulgado en 1961 contra el acaparamiento y la especulación, prohibía, según Díaz Castañón (2004), “la venta callejera de 15 artículos: ‘cuchillas de afeitar, hilo de coser, jabón, sábanas y fundas, pasta dental, papel sanitario, vasos, platos, tazas, juegos de cristal, loza y plástico, pilas, linternas, detergente, tela antiséptica, mosquiteros, bombillos, desodorante, biberones y pezones de goma’.” (p. 169). En Díaz Castañón, María del Pilar. 2004. Ideología y Revolución. Cuba, 1959-1962. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.

automóviles – almendrones

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En Diario de Cuba, trailer del documental Car Havana, de Manuel Montejo Moreno:

 

 

En el capítulo “Our cars in Havana” (Nuestros carros en La Habana) del libro Autopia, Cars and Culture editado por Peter Wollen y Joe Kerr y publicado en 2002 por Reaktion Books, Viviana Narotzky dice que en los años 1980s el estado cubano intentó adquirir carros norteamericanos antiguos, cambiándolos por Ladas, para luego venderlos en casas de subasta y a coleccionistas privados. Narotzky estima en más de 5,000 los Chevrolets registrados en el 2002. Narotzky evalúa la prosperidad económica del músico Eliades Ochoa a través de las actualizaciones de su automóvil: dice la autora que Ochoa mejoró el Chevrolet de 1954 que poseía en los años 1970s cuando adquirió un Dodge de ese mismo año, que después cambió por un Peugeot 504, éste por un Lada 2105, y este último por un Mitsubishi 4×4.