nacionalismo y moda

Imagen tomada del Registro Social de La Habana. 1959.

Imagen tomada del Registro Social de La Habana. 1959.

Declaraciones de los años 1950s, en Pérez, Louis, Jr. 1999. On Becoming Cuban: Identity, Nationality, and Culture. NC: University of North Carolina Press:

Fashion writer Angela Velarde urged women to patronize the domestic cosmetics industry and use products designed to meet needs peculiar to Cuban latitudes, not the climate of New York or Paris. Designer Raúl Hernández exhorted women to patronize local fashion designers, who were committed to developing styles appropriate for “our latitudes and climate.” Another designer, Lili del Barrio, struck a similar note, insisting that “we already  have in Cuba sufficient numbers of designers with talent and technical skills to produce our own styles.” Del Barrio told an interviewer from Vanidades magazine:

It is absurd that we continue to allow ourselves to be governed by the fashion canons of the French and Americans, inspired by a figure diametrically opposed to ours. The curvilinear shape is the dominant figure in our country. Tell the women readers of Vanidades that our designers are desirous of creating for them. . . . Our climate, moreover, demands a radical change. Styles should be made with light fabrics. . . . Colors should also be chosen carefully. It is not necessary to be restricted to the tyranny of foreign styles to appear attractive. Cuba can and should have its own styles and colors that accentuate the unrivaled beauty of the Cuban woman. (Pp. 474-476)

Generación Y: El reino de Adidas

Tenis Superga a la venta en la Habana Vieja. Foto 2013.

Tenis Superga a la venta en la Habana Vieja. Foto 2013.

En Generación Y: El reino de Adidas:

La lengüeta de su tenis Nike le hacen una mueca de superioridad a mis sandalias de piel sintética, mientras calculo que sus gafas italianas le han costado el salario de un mes. De su cartera, comprada en Vía Uno, saca unos cigarros Marlboro y me brinda, aunque sabe que no fumo. Vamos juntas hasta su casa del Cerro –una cuartería en un caserón habitado por siete familias-. Entro a la sala y sus impecables zapatos desafinan con una silla de cabillas sin espaldar, un colchón amorfo cubierto por una sábana gris y unas paredes que no se pintan desde que el abuelo murió. Me brinda café en una taza sin asa, pero sólo atino a ver la sortija de oro en su índice. “¡Yadira, –la increpo- con esa opulencia para vestir y no tienes ni un baño propio!”. Se sonríe y alcanzo a ver un pequeño rubí incrustado en su colmillo izquierdo.

Al salir de su casa reparo en la inaudita combinación de ostentación y miseria que “adorna” nuestras calles. En medio de los deteriorados portales de la avenida Reina veo el ir y venir de los Adidas, los Kelme y los Wilson, y mi nariz capta lo mismo el hedor de una fosa albañal –rota en plena acera- que la esencia inconfundible de Christian Dior. Las colas en las afueras de las boutiques, me hablan de una cantidad de dinero que llega a través de las remesas, las actividades ilegales o el desvío de recursos y que sostiene esas ínfulas de “pavo real”. Nadie quiere quedarse sin su ropa de marca, sea falsificada o auténtica.

Me han dicho que la tienda de Adidas ubicada en la esquina de 1ra y D, en el Vedado, es la filial que más ventas logra -por metro cuadrado- en toda Latinoamérica. Hasta el punto que piensan mudarla a un local más grande para duplicar las ganancias. Algunos de los productos que en ella se venden, serán comprados por personas que no tienen una habitación propia o que hacen malabares para poder comer cada día. Ellos han preferido llevar, lo más “valioso” que tienen, sobre sus propios cuerpos.

Desde los cristales de unas gafas UV, arropada en el algodón de una prendaPoint Zero, o con los cabellos olorosos a L´Oreal, Yadira no ve los azulejos caídos de su cocina y los muelles que se le salen al colchón. Para los que la conocen ella es una espléndida joven que viste con ropa de marca, y no la vecina de un pobre solar, donde cada mañana carga el agua hasta el diminuto baño colectivo.

nacionalismo y mobiliario

Foto de 1950. Aparecen en la foto Gertrudis Caraballo Gálvez, María Antonia Arús Caraballo y Leopoldo Arús Caraballo.

Foto de 1950. Aparecen en la foto Gertrudis Caraballo Gálvez, María Antonia Arús Caraballo y Leopoldo Arús Caraballo.

Declaraciones de los años 1950s, en Pérez, Louis, Jr. 1999. On Becoming Cuban: Identity, Nationality, and Culture. NC: University of North Carolina Press:

Nereida de Muxo opposed the use of styles and fabrics of North American furniture, “those immense sofa-chairs of heavy tapestry into which we Cubans literally sink and proceed to perspire profusely.” Moreover, de Muxo added: “It is ridiculous and illogical to see ourselves dressed in linen seated in sofa chairs designed for a cold winter night in the country of its origin.” She called for the use of rattan, bamboo, wicker, and iron, for “light and breezy furniture appropriate for our climate,” but most of all for a domestic furniture industry to meet national needs. (p. 474)

exilio y ostalgia

Color+Cubano-+bilder+från+Kuba

Este día fui por primera vez a la biblioteca central de Estocolmo y saqué la tarjeta para sacar libros prestados. Habían allí un montón de libros en español y muchos de ellos me interesaban. Empecé, por supuesto, por esos libros y autores que conocía de oídas pero que eran muy difícil de leer en la Habana. Lo primero que leí fue “La Habana para un infante difunto” de Guillermo Cabrera Infante. Luego seguí con Reinaldo Arenas, Kundera y Vargas Llosa. A partir de ese día y durante un año estuve continuamente sacando prestados y leyendo libros por varias ciudades de Suecia. Cada mes leía al menos una decena de libros. Ninguna otra vez en mi vida, ni antes ni después, he leído tanto como durante ese año.
También este día fui a mi primer museo en Suecia. A Pepe, el de mi cuarto, le habían regalado varias entradas al Museo Etnográfico y él me regaló una a mí. El museo estaba lleno de objetos y fotografías que exploradores y aventureros suecos habían recolectado durante siglos. Lo mismo había un tótem de una tribu de indios norteamericanos, que la lanza de un guerrero masái o el bumerán de un aborigen australiano. Había también una exposición temporal con un tema que yo conocía bien: Cuba.
La exposición, llamada Color Cubano, estaba compuesta principalmente de fotografías tomadas en la Habana contemporánea. Había también una típica sala cubana con muebles desvencijados, un televisor Caribe y una mesa cubierta con un nylon a forma de mantel. Sobre la mesa descanzaba una latica vacía de leche condensada que se había usado para medir un montoncito de arroz que alguna abuela iba a escoger. De las paredes colgaba la foto de algún barbudo, líder político o martir, no recuerdo. Los adornos podían ser un indio de yeso o laticas de Coca Cola cortadas para funcionar de búcaro a unas flores de plástico.
En el lugar también había un típico almendrón. Uno entraba por las puertas traseras y al son de música cubana que salía por las bocinas se ponía a mirar una serie de diapositivas que se proyectaban en el parabrisa del carro. Y allí sentado, me dí cuenta que esas escenas y esos objetos que hasta hace unas semanas eran tan familiares para mí, esos niños descamisados jugando al cuatroesquina o esa latica para medir el arroz, serían eso para mí: algo que miraría con la distancia que se mira un objeto de museo. Y por mucho que me alegrara de despedirme de muchas de esas cosas no podía negar el dolor que sentía al separarme de otras tantas. Y, por supuesto, me entró el gorrión y me eché a llorar a moco tendido, con sollozos y todo, por un buen rato. Por suerte ese día los suecos no estaban puestos para la etnografía y nadie se portó por allí durante ese tiempo. Si no, alguien hubiese pasado el embarazo de abrir las puertas de un almendrón y, entre las notas de un bolero, encontrarse a un tipo, flaco y pelúo, llorando desconsoladamente.

Por Ernesto Fumero Ferreiro

Bitácora participativa: Un agujero en el recuerdo

CHancletas. Imagen tomada de internet.

Chancletas. Imagen tomada de internet.

Periódico Magacín. 28 de agosto de 1976.

Periódico Magacín. 28 de agosto de 1976.

Bitácora participativa: Un agujero en el recuerdo:

Si usted es cubano y recuerda los pantalones de laxter elastizados, de tela brocada o los ´´pitusas´´(jeans) de corduroy que se combinaban con una manjata o una blusa de jersey, entonces recordará también los aberrantes calores de Agosto que provocaban un sudor insoportable menguado un poco quizás con aquellos desodorantes de tubito donde el alcohol creaba los famosos golondrinos a los que se atacaba enseguida con antibióticos, crema la sal(útil para todo) y después leche magnesia con alcohol. Método infalible para detener el olor pero, sobre todo, le enseñaban desde pequeño a no oler si había ´´peste´´, que eso se pega.

Si haciendo un esfuerzo puede aún sentir el fuerte aroma del Moscú Rojo, un perfume que cegaba los instintos y provocaba mareos o también puede recordar la suavidad de Pétalos de Violeta o el pequeño extracto de Rococó cuando el cristal impactaba con su diseño conocido: el clásico racimo de uvas que solo veíamos en las películas. Si su olfato se detiene en el Bermellón una esencia que dejaba por sentado su uso oficial para ir a la escuela o el trabajo, entonces recordará también ´´Los Quince´´

Esta celebración quizás esté más a flor de piel porque es una fiesta que jamás ha dejado de tener su lugar aunque ya no se recuerde el motivo.
La figura principal, no es la homenajeada sino el cake, tan grande como la suma de los futuros pedazos a repartir entre amigos, familiares, invitados, ausentes, santos y demás. El diseño de la mesa, la figurita encima del merengue y el relleno no dejaban escapar su importancia por más que siempre se hicieran acompañar de la ensalada que a veces reforzaba su sabor a piña con el polvito de hacer refresco instantáneo. Las croquetas serían el sello. Todo ya preparado en una cajita de cartón lista para repartir. La cuchara podía ser un pedazo de la tapa y los vasos reciclados de antes de 1959 cuando la cerveza polar. Tan magnánimo agasajo tendría garantizada unas cajas de refresco y algunas de cerveza siempre y cuando usted cumpliera con aquello de: ´´entregar el vacío p´recoger el lleno´´.

El maquillaje era un dilema pero siempre había una peluquera que junto a la costurera del barrio sabían hacer milagros para que los zapatos de Primor parecieran únicos en cada homenajeada. El pelo demostraba su disciplina cuando al intervenir el champú ´´fiesta´´ se dejaba moldear para poder lucir los encantos que se descubrían con la llegada al salón, la sala o el espacio, destinado para todos.. Rolos de los rollitos de papel sanitario. El inolvidable torniquete que se ajustaba con el gorro formado por la punta de una media de nylon, completaba la escena previa. La casa de los festejados y de los invitados ya desde una semana antes puede parecer un loquero, porque si usted recuerda la madre debía lucir bella y joven montada sobre los fabulosos ´´catarritos´´ que hacían una única aparición porque después la suela se abría en eterna carcajada.

Si, usted recuerda seguramente que en esta fiesta no faltaba la historia completa de la parentela. Las baby flowers, los adornos y fotos, tampoco se podía olvidar al combo para amenizar que después seguían al día siguiente con el pique, una celebración más informal. Al pasar unos años la grabadora sería el instrumento de más uso pero siempre necesitaría del tocadiscos Accord para amplificar el sonido y de vez en cuando escuchar el crash de los discos de 45rpm o aquellos azulitos que nunca dejaban claro que música tenían impresa.

El cubano siempre ha asociado las fiestas con la bebida porque con ella los más ´´patones´´ (portador de dos pies izquierdo y una caja de fósforo sin fósforo en cada oreja) y penosos se atrevían a bailar. Ronda, Matusalén, Legendario, Castillo, Coronilla, Bocoy, Guayabita del Pinar o Villa Clara, con el tiempo se sintieron abochornados al aparecer el ´´chispa e´tren´´ dudoso producto de fabricación casera que parecía más una bomba estomacal que licor de bebederos, pero ya para esa época usted, quizás, estaba tomando otras bebidas más fuertes, más suaves, diferente.

Después de la reseca venía el agotador domingo, un aburrido día que se atraviesa a principio o final de la semana depende como usted lo vea. Este se transformó de la noche a la mañana en el preferido de todos cuando La Tanda del Domingo y Mario Rodríguez Alemán nos dieron la oportunidad de conocer buen cine aun cuando ya existía otro programa de calidad que nos permitió ver la diferencia entre el cine de hollywood y la reserva anterior de pantalla cinco o la película de las 2 y media cada tarde entre semana que aceptaba como únicas las películas mexicanas, argentinas y españolas guardadas en la cinemateca. Colina, un ´´describidor´´ de imágenes.

Cuando la quinceañera hacía su desfile en el barrio podía servirse de un carro antiguo funcionando como nuevo o de los carruajes, si era en el campo, pero usted sabía de qué familia venía si el resto llegaba en Lada, Moskovish, Fiat polaco o de 4 puertas que eran los europeos y si por algún motivo alguien se bajaba de un Volga o Peugeot ya ahí si se ponía bueno el festejo porque ella tenía familiares o amigos en el gobierno aunque quedaba por sospecha que pudiera ser un chofer de servicio especial desviando la ruta. Buen motivo para especular con el arte incontrolable del chisme que para un buen cubano es la cienciología sublimada. Un acto secreto y pleno de conjuros.

Llegado el momento no faltaron los recuerdos de toda la familia e incluso el álbum familiar para demostrar que no habías crecido de la nada sino después de un duro esfuerzo de tus padres por hacerte entender que andar con short, pullover y tenis no sería eterno. En algún momento llegaría este día especial, después de haber pasado por varias facetas de uniforme que fueron desde el gris hasta el rojo y ahora el mostaza o el azul dependiendo si estabas becada o estudiabas en la calle. Claro que el verde de las conocidas Macarencos, nunca sería olvidado.

Por las viejas fotos recordarías que de niña usaste medias tejidas con hilo ´´osito´´, suéteres de estambre y un elástico impediría que tus medias blancas cayeran sobre el zapato, ese mismo elástico blanco de un rollo comprado sabe Dios donde, sostenía tu pelo que lucía motonetas amarradas con bolitas de diferentes colores. ¿Podrás recordar que escuchaste Nocturno en tu radio Siboney, quizás en el Taíno?, si tuvistes suerte tus padres te regalarían el Sokol, pequeño, portátil y todo un éxito que no te prohibía hacer las tareas mientras escuchaba lo último en el hit -parade de los años 60´. Lo máximo podía ser tener un Veff o un Selena para sintonizar la Voz de los Estados Unidos de América o poder estar ´´alante´´ con la música.

Todos esos recuerdo, incluidas las fotos donde tu mamá lucia espectacular al lado de un padre galante y nada gordo quizás con espejuelos de armadura de pasta, están en tu memoria pero es probable que no puedas descifrar aquella de la esquina que tiene unas chancletas ´´metedeo con un floripondio´´ dejando entrever el increíble arreglo de sus pies con una luna de preciso diseño y en la cabeza un pañuelo de seda con hilos plateados. La moda cambia, pero la personalidad se mantiene y a esa, la conoces por la parada y el cigarro. Te queda una duda ¿qué fumaba la tía? Vegueros, Populares, Ligeros porque si había otra no te acuerdas. Cuando aquello no estaba la furia del cáncer por fumar, todo se solucionaba con un pomo de bicomplex, viña 95 y una yema de huevo, aceite de hígado de bacalao y si se ponía muy difícil la situación la penicilina o la gamma resolvían el problema.

Al pasar de los años quizás lo hayas olvidado, pero si te lo menciono, tú te emocionas cuando recuerdas las Aventuras, San Nicolás del Peladero y su Juan primito, la alcaldesa, una mujer bella y calmada, símbolo de rebeldía y elegancia que contrataba con la potente voz de Raquel Revuelta en su inolvidable Doña Bárbara en el gustado espacio de la novela cuando de un momento a otro comenzaron a competir las nacionales y las extranjeras que bajo su influencia soñábamos. De lo que si no te olvidas es de la Comedia Silente, Nitza Villapol, Detrás de la Fachada un programa que no nos permitía odiar a Consuelito porque sus constantes intervenciones servían de pie al inolvidable Bernabé para hacer de las suyas.

Aunque la televisión a color se conocía en Cuba hacía mucho tiempo atrás, siempre decíamos ¡bendito televisor! Que nos permitía entretenernos. Un Caribe, con sus delgadas patas a punto de caer, el Krim 218 u otro cualquiera que en blanco y negro o más adelante, pintada la pantalla serviría para descubrir un mundo de conocimientos. Escriba y lea, el panel de los sabios con su clásico ´´ vamos a la siguiente vuelta´´ del moderador, después de las preguntas que aquellos catedráticos respondían sin temor- ¿posterior a la edad media?, ¿siglo XIX o XX?. De la Gran Escena nos obligaba a entender la música más allá de las orquestas. ¡ ahhh!, no te escapas, “Tía Tata cuenta cuentos”, fue tu primer despertador.

Seguro ahora te vendrá a la memoria que después de abrir las ventanas y puertas para soportar las noches de poca brisa sin perder un detalle de la programación, dormir en cama generacional o el viejo pimpampum no sería un problema. El dilema comenzaba cuando el ventilador General Electric después 2millones de reparaciones y cables ´´enteipados´´ fue sustituido en sus funciones. Un aparato blanquito, plástico, y con paletas, aparecía en escena con la arrogante osadía de querer llamarse ventilador. Por ser moderno venía sin protector. Su único problema es que había sido creado para ayudar a descongelar un refrigerador y su uso continuo le provoca ansias de rebeldía por lo que había que amarrarlo a la silla y calzarle la cabeza. Ruso al fin y al cabo no nos entendía y quería salir caminando pero ante nuestra actitud inconsecuente bajaba la cabeza y se suicidaba en su propio calor. Quedaba reducido a la nada plástica.

Si usted recuerda los cubanos podían ser pobres pero limpios por eso hervir la ropa blanca, lavarla con Batey y ponerla al sol era la mejor manera para conservarla ¡qué debía durar unos cuántos años! Lavarla en la Aurica y después en la centrífuga, un equipo pequeño pero útil lo único es que con el uso podía destrozar lo que costó mucho conseguir. Los zapatos de tela, ni soñarlo, esos se lavaban con un cepillito y jabón de olor después se colgaban al sol, cogidos con palitos de tendedera por la lengüeta.

Aunque su mente se ponga a vagar en los recuerdos, tiene fija la foto que recoge cuando tomaste de encima de la cama los regalos, el ´´pitusa Jiquï con la chaqueta´´, no sabes si fue tu tía o tu mamá pero alguien convirtió en batalla conseguir este preciado regalo. El Caribú te lo regaló tu abuela que estuvo esperando conseguirlo por la libreta y cuando lo compró todo el mundo se le quedó mirando porque nadie imaginó a tan respetable señora en aquellos pantalones tan delgados. El mundo corría rápido sólo en tres generaciones y la sociedad se veía distinta. Todos fueros a formar parte de tus prendas personales dentro del escaparatico.

El talco, los perfumes, jabones, las ´´cocalecas´´ (con suela de goma de carro) . Tu papá hizo uno que otro negocio entre los conocidos y te compró unos pullovers que venían con unas mariposas delante, una enguatada de las que daban para la escuela al campo que con un amigo le mandó a pintar una pareja bailando aquello de bim bóm bim bóm..¡.era gracioso! Se usaban la plataforma y había un tenis que se los habías visto a tus amiguitas y sin saber que ellos te guardaban un par les confesaste que te gustaría tener uno. Eran puntiagudos delante y negros, muy bonitos.

Para aquel entonces podías conseguir un pitusa JOUJOU que todavía si cierras los ojos sientes el olor de la mezclilla y la alegría de tener uno de verdad. Muchas de estas cosas te las mandaban de ´´afuera´´ y otras se las compraba tu familia a los rusos del Focsa o los marinos mercante. Todo venía de 15 años reuniendo porque desde que tu naciste se esperaba este día como ´´cosa buena´´. Incluso Bruce Lee, entró en Cuba con aquellos pullovers que se pegaban al cuerpo con el más mínimo sudor.

Pasadas las fiestas, un momento único, se volvía a la realidad y si todavía a la menoria te llega el olor de tus pies después de usar los kikos plásticos entonces es que nunca tuvo tu familia un amigo médico que declarara tu defecto en la columna lo que impedía usaras un zapato que no fuese cerrado y para ello lo mejor serían los colegiales. Claro que tampoco estuviste ajena de los dos tonos, la puntera de piel y el resto de lona. El fin de semana siempre fue distinto, cuando te quitabas el uniforme y podías discutir tu entrada al cine o al teatro. Seguro no olvidas las Ferias de Telarte, con telas que hicieron furor. La moda de los 80´, la costumbre del libro bajo el brazo que mirándolo bien debajo de tu brazo siempre se acomodaba la cultura y la comida: el pan y el libro.

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14ymedio: La guagua fantasma de La Timba

Guagua Ikarus. Circa 1989. Imagen tomada del muro de FB de Francisco Ferro.

Guagua Ikarus. Circa 1989. Imagen tomada del muro de FB de Francisco Ferro.

En 14ymedio: La guagua fantasma de La Timba:

La ruta 67 es lo que decimos en Cuba una guagua fantasma. Sin embargo, para los habitantes del popular barrio de La Timba este es el único transporte público que los lleva al centro de la ciudad y a su casco histórico. Los timberos le tienen tomado los horarios en los que pasa y hasta se saben de memoria el nombre de los choferes que la conducen. Osvaldo es uno de ellos y ostenta la condición de Vanguardia Nacional por su dedicación al arte del timón y la alcancía.

En los años ochenta, existían varias rutas que entraban a esta pobre barriada habanera. Durante el Período Especial el Ministerio del Transporte hizo un reordenamiento y suprimió muchas de ellas. La 67 quedó entonces como única sobreviviente. Pertenece al paradero de Palatino y lo normal es que funcione con un solo ómnibus. Se le ve pasar cada dos horas. La primera guagua sale a las 6:20 am, acercando a su destino a los obreros que madrugan. En días que se constituyen en verdadero milagro, hay dos carros que pasan cada hora.

Algunas personas mayores, para evitarse las caminatas con la bolsa de mandados a cuesta, esperan el solitario ómnibus para bajarse en una o dos paradas. Son los menos y pertenecen a una cofradía que conoce al dedillo los horarios de la ruta. Una especie de “Club de la 67″, conformado en su mayoría por ancianos que rememoran entre ellos la época dorada de su guagua preferida.

. . .

Los apasionados usuarios no entienden cómo es posible que no se le dé valor a la función social que representa su ruta preferida. Ni de cómo en esas instancias se estudie el caso solamente desde el punto de vista económico. No lo entienden, porque para ellos, esta ruta es parte de la vida de su comunidad. Es un trozo de su entorno. La 67, como ellos la llaman, es parte imprescindible de la cultura urbana de La Timba.

 

comercio de la nostalgia

museo historico cubano (2)

Estuve muy poco tiempo en LASA 2014. Apenas llegué el viernes en la tarde para presentar una ponencia sobre la cultura material y el discurso político cubano muy temprano en la mañana del sábado –con lo que aprovecho para agradecer a quienes casi madrugaron para asistir– en un panel organizado por Jessica Gordon-Burroughs y Walfrido Dorta y luego, al mediodía, participar del workshop que Lillian Manzor e Iraida López tuvieron la gentileza de organizar, dedicado a las “nuevas voces” en la historiografía cubana –y aquí también agradezco a las organizadoras por la nutrida concurrencia y a mis co-panelistas por sus excelentes perspectivas. Y es precisamente de la propuesta de uno de ellos que quiero hablar.

En los 10 minutos de que dispusimos para presentar nuestros trabajos, Albert Laguna tuvo tiempo para hacernos saber que, en efecto, las relaciones entre el exilio y la isla han cambiado muchísimo, tanto como el propio exilio y la isla, aunque no exactamente de la manera que muchos habían imaginado y aún quisieran. Según Albert, casi el 90 por ciento de los objetos de nostalgia que se comercializan en Miami son importados por nuevos inmigrantes, quienes antes de abandonar Cuba se informan mediante una simple búsqueda en la web sobre lo que, como diría un salsero cubano en los años 1990s, “se vende como pan caliente” en Miami, es decir, los objetos más codiciados por los compradores miamenses. Así ilustrados, estos nuevos inmigrantes se las ingenian para conseguir lo que imaginan les traerá alguna ganancia en su recién estrenado exilio, y cargan con la mayor cantidad de cosas que pueden conseguir, con cuya venta obtienen cierto dinero de bolsillo –tiempo no tuvo Albert para precisar la naturaleza de estos objetos, sin embargo.

Mientras Albert hablaba, pensaba en un coleccionista y vendedor de antigüedades de Miami, a quien tuve el placer de visitar el verano pasado. Este octogenario señor posee la más extensa colección de objetos de la república cubana que jamás he visto, incluidas dos de las cuatro ruletas del casino del cabaret Tropicana –entre col y col, puede uno encontrar allí también algo de la cultura material del socialismo cubano, aunque es poco, en realidad, lo que posee de este periodo, principalmente objetos de índole militar. Según el muy bien informado coleccionista, gran parte de su colección la ha construido gracias a las “mulas” que llevan paquetes a la isla y que, en virtud del bizarro interés de este señor de Coral Way, obtienen beneficios económicos con el viaje de regreso, que se convierte también una buena oportunidad de hacer negocio, aunque últimamente, he sabido, es poco lo que queda por comprar en Cuba.

premios ONDI de diseño 2014

Imagen tomada de Cubahora.

Premio de diseño 2014. Imagen tomada de Cubahora.

Acaban de entregarse los premios ONDI de diseño que, desde 1989, otorga la Oficina Nacional de Diseño Industrial a los diseñadores que concibieron los mejores diseños producidos durante el año precedente –desde 1997 este concurso tiene una frecuencia bianual. Sobre los mismos dice Cubahora:

En ceremonia oficial celebrada en el salón Vedado del Hotel Nacional de Cuba, la Oficina Nacional de Diseño (ONDi) premió a los ganadores en las distintas categorías propuestas para el Premio ONDi de Diseño 2014, alto reconocimiento que valora los proyectos, productos o sistemas de productos con aportes significativos de índole económico y/o social, desarrollados y concluidos en los dos años previos al evento, tanto por profesionales como por estudiantes de Diseño o carreras afines.

El jurado estuvo integrado por Miriam Abreu Oramas, Milvia Pérez Pérezy Roberto Chavéz Miranda como presidentes, además de Jesús Frías Báez, Carlos Labori, Sulumi Sánchez, AnniaAtta Peña, Evil Ramosy, y Richard Velázquez, prestigiosos profesionales con altos reconocimientos y desempeño en el gremio. Los premios y las menciones fueron evaluados de acuerdo con las distintas categorías propuestas por las bases del concurso, y que comprendían el Diseño de Comunicación Visual, el Diseño Industrial, tanto de Mobiliario como de Vestuario, además del Premio Proyecto de Diseño.

De igual modo se evaluó tanto la calidad de los trabajos como el significado económico y social, el nivel de innovación para las soluciones de los diversos componentes del propio diseño y el resultado final. Todo justipreciado a través del análisis de las oportunidades asociadas al mercado, la utilidad, la producción y el respeto a la ecología.

Se les otorgó Mención  a Arianna Cabrera Piña, Olga Aylén García Fernández, Alejandro Romero Rosell, y Claudia Hernández Colomer por el Diseño de la multimedia de desastres en Cuba, en el que se recopilan y organizan contenidos que se encontraban dispersos y que resultan de gran utilidad para la Defensa Civil.

De igual modo les fue otorgada una Mención a Alicia Fernández y Martha R Llorente Fernández por el Motocultor para organopónicos por su alta utilidad en la agricultura urbana.

Merecida Mención tuvieron Darlyn Robert Errasti y Anamary Rodríguez Arias  quienes desde su primer año presentaron el proyecto Anímate Anímame que propicia, además del conocimiento del mundo natural, el desarrollo de habilidades manuales así como el intercambio familiar durante el juego para los que comienzan el camino del Diseño.

Especial, útil diseño de contenedores para especias, que contribuye a mejorar las condiciones  ambientales y de trabajo de la cocina de la vivienda cubana, también obtuvo mención y estuvo a cargo de Ernesto Iglesias Díaz.

Uno de los premios Ondi de Diseño 2014 fue concedido al proyecto de Identidad Visual Pautas de interfaz gráfica para el portal de la salud Infomed, por Yondainer Gutiérrez Fernández y Yelene Béquer Crespo, quienes en su rediseño han ayudado a elevar la calidad de la interfaz gráfica de este valioso portal dedicado a la salud cubana y que tiene una amplia visibilidad nacional e internacional.

Otro de los Premios fue otorgado a Cultura entre las manos, por Maité Fundora Iglesias, que responde a una solicitud de la Oficina del Historiador de la Ciudad a través de Habana Radio. Este depurado y minucioso trabajo es de gran interés y actualidad y refleja además la alta dedicación al mismo por su autora.

También se le otorgó Premio a Adriana Horta Ramos y a Eduardo Velazco Álvarez por el Sistema de juguetes de madera para niños de 3 a 6 años, producto altamente demandado y de gran necesidad que se ajusta a las posibilidades productivas y de recursos del país y que, de igual modo, da respuesta a la doble función del juego y el almacenaje.

El Diseño de espacios interiores: “Nuevo Hotel Varadero Internacional” llevado a cabo por Carla Oraá Calzadilla se alzó con otro de los premios por su alta calidad y estudio minucioso en cuanto al diseño en pos de la iluminación, pantallas divisorias, aprovechamiento del espacio, mobiliario, y como cuidadosa respuesta al lamentable hecho de tener que prescindir del mundialmente conocido Hotel “Internacional de Varadero”.

Alicia Fernández y Martha R. Llorente Fernández fueron merecedoras de otro de los Premios por la propuesta ONBIKE. Alternativa ecológica para el transporte, que aborda el problema de la transportación personal diaria y combina el empleo de ciclos con transporte colectivo para distancias cortas y largas. Se trata de un ciclo concebido para su plegado y porte al abordar el transporte colectivo, además de que elimina el problema del parqueo.

En la categoría de trabajos profesionales de Diseño Industrial, el jurado concedió una Mención a David Rodríguez y Adrián Miranda por el  Proyecto de Diseño de la identidad e interiores de la Casa del Queso “Le Marriage”, así como a Raúl Francisco Vázquez por el Sistema de identificadores y uniformes infantiles de béisbol de La Habana.

El Diseñador Industrial Luis Ramírez se alzó con el Premio Ondi 2014 en esta categoría por su Sistema de luminarias y piezas utilitarias  móviles para el hogar, por la calidad de sus propuestas.

En la categoría de trabajos profesionales de Diseño de Comunicación Visual se otorgaron dos menciones, al Diseño editorial para libros de Ediciones Boloña, elaborado por Themis García Ojeda, y al Sistema de Identidad Pablo Milanés (Obra musical y oficina artística) por Laura Cuendia y Yosvenky Camiña, así como a la  Campaña “Protejamos las playas del Este”, por los autores Carlos Mesa Vera, Alejandro Escobar y Alfredo Aguilera Torralba. La Revista de literatura y arte UNIÓN también fue merecedora de una Mención que se les otorgó a los autores Viviana Caballero Carrasco, Alejandro Rodríguez Fornés y Yusell Marín Gutiérrez.

En esta categoría de Comunicación Visual el premio Ondi 2014 lo ganó la  Campaña para el premio “Casa Víctor Hugo 2013”, por su discurso de elevada identidad , coherencia y calidad gráfica y  artística, además del uso adecuado de los colores representativos de Cuba y Francia. El trabajo fue presentado por Darwin Fornés y Michel Faz Fajés.

La velada se caracterizó por un espíritu alegre y de camaradería en la que compartieron concursantes, jurado, familiares y amigos de los premiados, así como periodistas de los distintos medios que dieron cobertura al evento. Luego de la premiación en el Salón Vedado del Hotel Nacional se dio paso a una muestra expositiva de las obras premiadas en el Cine La Rampa, en la que se pudieron apreciar imágenes de dichos trabajos.

Sin dudas, esto es una demostración del estímulo e inserción del Diseño Industrial y la Comunicación Visual en la economía y la cultura cubanas que fomenta el desarrollo de esta actividad en los sectores productivos y de los servicios, como parte de los objetivos principales de la ONDi, organizadora y promotora del evento.

El concurso fue convocado en diciembre pasado. Ver la convocatoria aquí.

Imprenta Nacional de Cuba

Edición del Quijote de 1959. Ediciones Revolucionarias Imagen tomada de Cubahora.

Edición del Quijote de 1959. Ediciones Revolucionarias Imagen tomada de Cubahora.

En Cubahora:

El 31 de marzo del 1959 se fundó la Imprenta Nacional de Cuba a través de la Ley 187 del Gobierno Revolucionario. . . .

El primer libro impreso fue una de las obras cumbres de la literatura hispana: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, dividido en cuatro tomos y con ilustraciones de Gustavo Doré y Pablo Picasso. Su precio: 25 centavos. Con esta, se inauguró la colección Biblioteca del Pueblo, destinada a los clásicos de la literatura universal.

Alejo Carpentier estuvo al frente de la institución durante los primeros años e impulsó la publicación masiva de libros. Después del Quijote, se imprimieron antologías de poéticas de Rubén Darío, César Vallejo, Pablo Neruda y Nicolás Guillén, tres tomos de la Antología de Poesía Cubana, a cargo de Lezama Lima, además de las novelas Doña Bárbara de Rómulo Gallegos, A sangre fría, de Truman Capote y Un amor de Swan, de Marcel Proust.

En 1962 la Imprenta Nacional de Cuba se convirtió en la Editora Nacional y Carpentier se mantuvo en la dirección de esta institución durante cuatro años. Cinco años después se creó el Instituto Cubano del Libro y se conformó un sistema de editoriales nacionales y provinciales para cubrir tanto las necesidades de los lectores como para dar cabida a los escritores de diferentes provincias y a los distintos géneros literarios.

. . . En total, cerca de 70 mil títulos de escritores cubanos y de otras nacionalidades han sido publicados en el país después del triunfo de la Revolución. En 1981 fue declarado el 31 de marzo el Día el Libro Cubano como homenaje a la creación de la Imprenta Nacional de Cuba en 1959.

Reboiro. Carteles. Cine. Posters, el libro

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Cartel. 1973. Imagen tomada de Cubaencuentro.

La editorial madrileña El Gran Caíd SL ha publicado, en formato digital, el libro Reboiro. Carteles. Cine. Posters (2014, 272 páginas), reseñado por Carlos Espinosa Domínguez en Cubaencuentro. Sobre el mismo, dice Espinosa:

El hermoso libro cuenta con edición de Antonio García Rayo y diseño de Alberto Jiménez García. Para acompañar la reproducción de sus afiches, Fernández Reboiro redactó un texto titulado “Mi pasión: el diseño”. Creo que es la primera vez que él se refiere extensamente a su trabajo. Eso hace que esas páginas resulten muy valiosas, por toda la información que proporcionan. En ellas narra sus inicios como diseñador de carteles cinematográficos, y sobre ello apunta:
“En 1963, supe por unos amigos que el ICAIC quería formar un nuevo equipo para diseñar carteles de cine. No conocía a nadie allí. Así que me presenté y de ahí empezó mi colaboración. Es el momento en que comienza el fenómeno cultural del cartel de cine cubano, al tiempo que el gobierno controlará y dirigirá la propaganda de todas las películas que se proyectarán en Cuba. Realizábamos nuestro trabajo como freelance. Había muchos diseñadores en Cuba, pero no todos querían colaborar con el nuevo régimen, así que tomaron la decisión de marcharse. Quedamos [Eduardo] Muñoz Bachs y yo. Luego se incorporaron Ñico, Dimas y Julio Eloy. Como invitados llegaron Alfredo Rostgaard, Raúl Oliva, Umberto Peña, Yanes, Navarro y otros. Años más tarde se unirán Luis Vega, Damián y Oliverio. Por último, algunos pintores como Antonio Saura, René Portocarrero, Servando Cabrera Moreno, Raúl Martínez y Mariano Rodríguez hicieron algún cartel por encargo del director de la película o de la dirección del ICAIC”. Fernández Reboiro cuenta que en 1967 los diseñadores dejaron de trabajar como freelance y pasaron a formar parte de la plantilla del ICAIC.
Acerca de cómo trabajaban, señala que “todos los carteles los aprobaba Saúl Yelín, que dejaba una total libertad de creación, hasta el punto de que muchos desafiaban la orientación del realismo socialista. Los carteles y las vallas se preparaban una semana antes del estreno, hasta que en 1965 llegó la orden de Fidel de que no podía haber propaganda de ninguna índole en la calle, salvo la del gobierno. Así acabó la inmediatez del cartel y se convirtió en un hecho plástico singular que rompió los esquemas. Al menos su primera regla: la de que un cartel es publicidad y debe anunciar un evento”.

Leer toda la reseña aquí.

datos de producción de calzado

delgado.diseñodecalzadocubano.tesis.

En el Informe del Dr. Ernesto Guevara, Ministro de Industrias en la Reunión Nacional de Producción de 1961 (publicado en Díaz Castañón, María del Pilar. 2004. Ideología y Revolución. Cuba, 1959-1962. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales):

Grupo de Cuero y Derivados. Zapatos. Todos los tipos. El aumento de la producción es del 57 por ciento. Aquí sí ha habido… aquí sí es uno de los casos donde sí ha habido presiones por el aumento enorme del consumo. Del año 60 3,840,380 pares, al año 61 6,071,22 pares en seis meses (APLAUSOS).

No aplaudan tanto porque esta es una de las industrias donde es posible que los datos sean falsos, saben. Los del año pasado; los de este año ya son exactos, ya tenemos datos más precisos, pero hay que pensar que hemos tenido que hacer un cálculo de la producción total de una industria que es, casi en un 90 por ciento, artesanal de tal manera que no hay ninguna seriedad en los cálculos. (p. 253)

Frank Delgado: Konchalovski hace rato que no monta en Lada

 

Ya no podré leer más ningún libro de esos
de Editorial Raduga, de Editorial Progreso.
No podré disfrutar más de aquel Tío Stiopa
de estatura increíble y tan horrible ropa.
No te puedo negar que los ojos me arden.
Maiakovski ya deja reptar a los cobardes
y no podré tomar el té negro en las tardes.
El teatro Bolshoi aún no ha sido saqueado
hay Noches de Moscú, crimen organizado
los Estudios Mosfilm seguro que han cerrado.

No me volveré a emocionar con “Siberiada”.
Konchalovski hace rato que no monta en Lada.
No podré disfrutar de aquellas olimpíadas
con los soviets ganando todas las medallas.
La Kasánkina grita: no me dejen sola.
Serguei Bubka se venga, toma Coca Cola
con Salenko, que juega en la Liga Española.

Alguien a mí me preguntó si me había leído “El Capital”:
Sí, pero a mí no me gustó, pues la heroína muere al final.
En fin, que no me gusta tanta economía novelada
que escribió el tal Carlos Marx.

Ahora que los censores no pitchean bajito
ya podemos burlarnos de sus muñequitos.
Ahora que los ministros cambiaron las banderas
podemos hablar mal de su industria ligera.
Hoy que llevo en la frente el cuño del vencido
y me acusan de muros que al fin se han caído
puedo ser post-moderno, perder el sentido.
Renegar de las utopías en que creo
o ensañarme con toda la ley y el deseo
con la momia de Lenin y su Mausoleo.

Hoy que sólo del vodka queda la resaca
yo me niego amor mío, cambiarme la casaca.
Hoy que los Konsomoles van pasando de todo
abrázame mi china, y no me dejes solo.
Y mientras Fukuyama repite iracundo
que estamos ante el fin de la historia del mundo
mi amigo Benedetti abre el tomo segundo.

Alguien a mí me preguntó si me había leído “El Capital”:
Sí, pero a mí no me gustó, pues la heroína muere al final.
En fin, que no me sirven estas novelitas de tres tomos
que escribió el tal Carlos Marx.

Dice Jacqueline Loss (2013): More than any other artistic piece, the 1995 nueva trova song “Konchalovsky hace rato que no monta en Lada” (Konchalovsky Hasen’t Ridden a Lada in a While) . . . captures what it feels like to inhabit the remains of the Soviet Bloc in the Caribbean. (Dreaming in Russian: The Cuban Soviet Imaginary. Austin: University of Texas Press)

Código de Defensa Socialista

Estambre adquirido en los años 1950s. Foto 2013.

Estambre. 1950s.

El Código de Defensa Socialista, promulgado en 1961 contra el acaparamiento y la especulación, prohibe, según Díaz Castañón (2004), “la venta callejera de 15 artículos: ‘cuchillas de afeitar, hilo de coser, jabón, sábanas y fundas, pasta dental, papel sanitario, vasos, platos, tazas, juegos de cristal, loza y plástico, pilas, linternas, detergente, tela antiséptica, mosquiteros, bombillos, desodorante, biberones y pezones de goma’.” (p. 169). En Díaz Castañón, María del Pilar. 2004. Ideología y Revolución. Cuba, 1959-1962. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.

guayabera

Guayabera que la familia Payá-Acevedo ofreció al papa Francisco. Imagen tomada de la cuenta de Tweeter de Rosa María Payá.

Guayabera que la familia Payá-Acevedo ofreció al papa Francisco. Imagen tomada de la cuenta de Twitter de Rosa María Payá.

Cuando digo que la guayabera es a la moda cubana lo que José Martí a la política nacional, no sólo me refiero al encumbrado sitio de ambos en el imaginario nacionalista cubano en tanto epítomes de cubanidad, sino también a su valor político para la isla y su diáspora. Con relación a la guayabera, prenda que usara antaño el ejército mambí, ya en 1959 el gobierno revolucionario había subsidiado temporalmente su producción para vestir con ella a quienes asistieron a la Concentración Campesina que se celebró el 26 de julio en la Plaza de la Revolución cuando,poco después, en 1965, creó la marca de guayaberas Criolla, producida por la empresa estatal Moda Cubana. En Cuba, en los años 1970s la guayabera se convirtió en modelo femenino; en los años 1980s fue el uniforme de los empleados de la gastronomía; en 1994 vistió a Fidel Castro en su primera aparición pública sin uniforme militar; y hace tres años fue decretada vestuario oficial de la diplomacia de la isla.

Asesores de alto nivel recomendaron al ex-presidente Jimmy Carter vestir de guayabera cuando visitó la isla en el 2002 –y así aparece en fotos junto a Fidel Castro, que también llevaba una–, al candidato presidencial Mitt Romney cuando se dirigió a los votantes del condado de Miami, en la Florida, en enero del 2008, y al presidente Obama cuando asistió a la Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena de Indias en el año 2012 –éste, sin embargo, no se vio con ninguna.

Cubanos de Cuba han vendido guayaberas en Miami, y cubanos de Miami la han importado a Cuba. Se vende en la pequeña tiendecita del aeropuerto de La Habana desde donde salen los vuelos con destino a Miami, y en la Pequeña Habana de Miami donde viven muchos de los que vuelan a Cuba.

Ayer, cuando el papa Francisco recibió a la familia Payá-Acevedo, éstos le ofrecieron una guayabera y, según comentó Rosa María Payá por Twitter, “el Papa bromeó con posibilidad de ponerse guayabera que una familia cubana en el exilio nos dio para él”.

el nuevo precio de los trámites relacionados con la materialidad

Ticket para adquirir el almuerzo en el Instituto Superior de Arte. Cortesía de Alexis Jardines.

Ticket para adquirir el almuerzo en el Instituto Superior de Arte. 2006. Cortesía de Alexis Jardines.

En Havana Times:

La Gaceta Oficial publicó las nuevas tarifas para el procedimiento de obtención y certificación de los documentos necesarios para su aplicación fuera de la Isla, así como algunos servicios requeridos por los extranjeros que visitan o viven en Cuba, informó el sitio web Cubadebate del gobierno.

La resolución emitida por el Ministerio de Justicia incluye el costo de los documentos en el sector inmobiliario, seguros, auditorías financieras, propiedad intelectual, procedimientos de inmigración, entre otros.

La nueva legislación se aclara que las tarifas aprobadas “se aplican a las personas naturales y jurídicas, cubanas o extranjeras.

En el caso de las personas naturales cubanas residentes en el país solamente se aplican a la obtención, certificación y legalización de documentos para surtir efectos en el exterior”. Ahora todos los servicios deben ser pagados en la moneda dura cubana, el CUC.

Ver las tarifas en Havana Times.

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