la estética, el progreso y el Día de Reyes

Fragmento del diario que mi mamá empezó a escribir en una agenda de UNICEF de 1974.

Fragmento del diario que mi mamá empezó a escribir en una agenda de UNICEF de 1974.

Para cuando pude al fin hacerme una idea estética del mundo, el socialismo cubano era tan feo que el mismo día en que descubrí la agenda de la UNICEF en la que mi mamá había comenzado a narrar las pocas peripecias de mi vida la examiné embelesada, no por lo que decía de mí sino por la calidad que, a todas luces, exudaba el producto y que, sin dudas, denunciaba su procedencia de “afuera.” Hojeé y garabateé aquella agenda infinidad de veces a lo largo de mi vida, sin prestarle atención a lo que decía mi madre, sino más bien disfrutando de las ilustraciones que veía y el papel cromado de las páginas. Sólo ahora he notado que el primer 6 de enero de mi vida, en el año 1974, recibí de regalo por el Día de Reyes tres películas Diafilm para mi proyector. Así se presentaba el socialismo en los 1970s: si bien para adquirir mi canastilla, incluyendo los pañales de gasa y la tela antiséptica, mi madre debió valerse de la libreta de racionamiento prenatal, con apenas dos meses su bebé recién nacido poseía un proyector de vista fija y, al menos, tres películas que proyectar en él. Una muy particular manera de concebir el progreso.

Libreta de racionamiento prenatal. 1973.

Libreta de racionamiento prenatal. 1973.

Películas Diafilm de vista fija adquiridas en los años 1970s.

Películas Diafilm de vista fija adquiridas en los años 1970s.

Sobre el comercio de juguetes y las Navidades, dice Diario de Cuba:

Cada vez se hace más difícil divertir en Cuba a los más pequeños. Los pocos parques y otros centros recreativos existen solo para exhibir su creciente deterioro. Y, al no existir suficientes lugares para el sano esparcimiento y el entretenimiento, los padres no tienen otra opción que distraer a sus hijos comprándole juguetes.

Pero Papá Noel o los Reyes Magos parecen haber renunciado a este país en el que todo es un problema. Algunos niños los esperaban en enero, otros lo siguen esperando y en las semanas de receso y en vacaciones los esperan en vano, rehaciendo las carticas. Conservan aún su inocencia, que poco a poco se va desvaneciendo, esperando que los funcionarios encargados de surtir las tiendas de juguetes dejen de estafar a sus padres.

Los juguetes en Cuba se han convertido en un artículo de lujo, cada vez más costosos y de exigua calidad. Resultan un negocio redondo para el Gobierno, que invierte muy poco en China comprando los artículos plásticos más baratos que encuentra y que luego comercializa, apelando al sentimentalismo de los padres, a precios increíbles. Tan malos son esos juguetes que no parecen haber pasado el control de calidad en sus fábricas. Son, en resumen, una verdadera estafa.

Sin embargo, de vez en cuando se encuentran en las tiendas cubanas juguetes raros y valiosos, de prestigiosas compañías como Disney, Mattel, Fisher Price, Peg-Perego y Chicco. Son juguetes exclusivos que llegaron a las vidrieras de una única y mística forma, porque no son los productos chinos que habitualmente se comercializan. Estos son juguetes de verdad, que sustrajeron de alguna donación de las muchas ONG y que, en lugar de entregarse en escuelas y hospitales infantiles, terminan a precios exorbitantes en las tiendas en moneda dura, de los hoteles mayoritariamente. Ejemplo de esto son algunos personajes de dibujos animados, construidos de material hipoalergénico y con su sello de autenticidad de las tiendas Disney Pixar, como los que pueden encontrarse en la juguetería del hotel Tritón, en Miramar. (Algo similar sucede con las medicinas de las donaciones extranjeras, pero eso es tema para otro artículo.)

En ocasiones hasta los directivos y dependientes de esos establecimientos multan los precios e ignoran las rebajas, y hasta comercializan las mermas, co mo ocurreen la juguetería de la calle Obispo, la de la Galería Amazonas, de 23 y 12, y de la Plaza Carlos III, donde, entre otras irregularidades, una muñeca ostenta precios distintos según sea la tienda.

En Cuba cada vez hay menos juguetes, y al Gobierno le conviene seguir importando juguetes y venderlos como espejitos a los indios. De ahí la desaparición de la producción nacional que antes lideraba la fábrica Juguemil, que hacía las muñecas Doroteas y Lilis, tan demandadas por las niñas cubanas. No existe ya el propósito socialista de racionalizar para disfrute de todos, con su sistema de cupones, también bastante injusto. Y habría que preguntar qué fue de la promesa inicial, demostrada con las avionetas de combate que sobrevolaban la Sierra Maestra y lanzaban juguetes a niños que jamás habían visto uno, enviándole un mensaje rotundo a toda la nación: ahora el Rey Mago es el Estado.

Abundan los casos de padres profesionales que, víctimas de los bajos ingresos, no pueden regalar un juguete a sus hijos. Y no hablemos de padres con menos posibilidades. Todo parece indicar que tanto los Reyes Magos como Papá Noel sufrieron un fuerte despido. Hay entonces que depositar la confianza en artesanos clandestinos que trabajan con plástico de depósitos de basura, hule de cable eléctrico, plomo o latón, y reinventan lo más parecido a juguetes de módico precio adquiribles en el Zoológico, en el Acuario o en los decadentes parques de diversiones que aún persisten, como el antológico Jalisco Park, al que dejaron solo en la aún vigente canción de Carlos Varela.

Ya no solo es el dónde jugarán los niños lo que se pregunta en Cuba, sino con qué jugarán. La situación es tal que para encontrarle salida es preciso esperar a que los caprichosos infantes del Gobierno terminen de jugar a los soldaditos en su isla de juguete.

Sentir y Hacer, conferencia de Nicolás Quintana

 Nicolás Quintana dictó esta conferencia el 7 de febrero del 2011, sobre “cómo las imágenes lo afectan a uno y lo convierten en una cosa determinada.”

Últimos días de una casa, documental

trajes de baño Nicolita

 

Do you hate when your bikini bottoms dig into your hips? Have no fear, Nicolita NO PINCH FIT Cuban Style Bottoms are here!!

Así se anuncia la marca de trajes de baño Nicolita, de la californiana Nicole di Rocco, hija de emigrantes cubanos. Para buscar inspiración, Nicole se fue a Cuba, viaje durante el que filmó el documental Pastport Cuba, cuyo trailer he enlazado y que puede adquirirse desde la página de la diseñadora. Allí se muestra, también, una sesión de fotos ambientada en la isla, en donde, por supuesto, no falta el almendrón:

Nicolita.2011_Collection_Swimwear9_grande

Tomado de la página de Nicolita. 2011.

 

Aquí la diseñadora explica si técnica:

CCTV America: Reinventing Cuba

 

Amistad fraternal e inquebrantable

amistad cuba urss1 copy

Aquí pueden ver las primeras cinco páginas del libro Amistad fraternal e inquebrantable, publicado en 1973 por la Agencia de Prensa Nóvosti. Mientras las escaneaba, pensaba en el comentario de la escritora Anya Von Bremzen en el panel “Grown-Up Children from State Socialist Regimes” celebrado como parte de la exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialist Childhood el pasado septiembre. Decía Von Bremzen que su círculo de amigos se cansó muy pronto del apoyo material que la URSS le daba al pueblo cubano, al que atribuían las penurias que la Unión Soviética sufría por entonces. “Being told that things had to be exported to Cuba in exchange for sugar, she and her friends had wished to send the sugar back to Cuba in order to have enough wheat to make their own bread, and imagined themselves saying to Cubans “take back your sugar and return our wheat!”.

expediente acumulativo del escolar

Expediente escolar usado desde finales de los años 1970s.

Expediente escolar usado desde finales de los años 1970s y durante los años 1980s.

Castro en 1964:

“Tiene que llegar el día en que estemos organizados de manera que se sepa la historia de cada cual, que cada ciudadano tenga un expediente desde niño, desde que entró en el primer grado, qué hizo, cuáles eran sus características, su comportamiento como joven, como técnico, como trabajador en cualquier centro. Tiene que llegar el día en que tengamos el expediente de cada ciudadano.”

h/t Mirta Suquet.

El expediente que se muestra fue también mostrado en la exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialist Childhood, abierta al pública entre el 17 de septiembre y el 1 de octubre de este año en la Sheila C. Bronson Galleries de Parsons School of Design/The New School, acompañado del siguiente texto explicativo:

Student record book

1979

The student book is an official record that documents a student’s academic performance, political values, and physical and psychological development.

The student record book followed each student while progressing from kindergarten through middle school. Of paramount importance was the need to keep this record book free of demerits or negative notations (“manchas”), since it was the first document an authority would review when evaluating a student for further academic progress.

If a student was transferred to another school, a strict chain of custody was maintained when the document itself was moved in order to maintain confidentiality and prevent information tampering. Students never had access to their record book when transferring to a new school.

televisor Krim-218 (II)

tv krim 1981 (2) copy

El televisor Krim-218 de mis abuelos fue adquirido en la ferretería Variedades Vedado el 24 de julio de 1981. Mis abuelos pagaron por él 650 pesos, moneda nacional, y recibieron, junto con el equipo, estos Certificados de Propiedad y de Garantía, este último cubriendo por un año cualquier problema del tubo de pantalla y por tres meses el resto del equipo. Para reparaciones, el Certificado de Garantía establecía que mis abuelos debían presentarse en el consolidado de Línea entre 4 y 6, también en el Vedado. Hace unos 5 años, mi abuelo y mi mamá decidieron deshacerse del viejo televisor Krim, en el que apenas se veían sombras.

tv krim 1981 copy

 

oro para el Banco Nacional de Cuba

oro al banco nacional cuba copy

Tres aretes, una sortija y un puente de espejuelos de oro que sumaban 2,980 gramos de oro de 10K a 12K y una caja de reloj de oro de 18K con un peso de 3,777 gramos fueron algunas de las piezas que mi abuela donó en 1960 al Banco Nacional de Cuba. Conservó para ella todas sus prendas y no creo que después de esta fecha haya vuelto a donar alguna más hasta que se vio forzada a intercambiar algunas piezas de oro en las llamadas casas del oro y la plata, a fines de los años 1980s.

oro2 copy

televisores Krim-218

TV Krim copy

Este es el manual con el que se vendían los televisores Krim 218, muchos de los cuales suman los “759,164 televisores en blanco y negro . . ., todos con más de 25 años de explotación”, que en el 2012 se encontraban en funcionamiento en Cuba, según censo publicado por Café Fuerte. Para descargarlo, presione aquí.

 

camisetas Perro

1960s

Cuando se casó con un técnico inglés que trabajaba en Cuba en los tempranos 1960s, mi tía abuela, que trabajaba en las oficinas de la fábrica de las “famosas” camisetas Perro, se fue a vivir con él a Londres. Este es el sobre de la carta de renuncia.

Esta famosa marca per-revolucionaria aparece registrada, en el registro de marcas y patentes cubano, en el año 1979, y reconocida como marca en 1981.

Marca PERRO
     F.solicitud 10/04/1979
Camisetas atléticas de hombre, joven y niño
    Titular EMPRESA DE CONFECCIONES PUNTEX
     Estado administrativo Concedida desde 24/11/81
     Fecha registro 24/11/1981
     Fecha vigencia 10/04/1979
     Fecha expiración 24/11/2016

el álbum de la revolución cubana

scoutMap

En Cuba Counterpoints: Fate, the State, and the Everyday, by Alan West-Durán:

. . .

One item that stands out from the beginning of the revolution is “El álbum de la Revolución Cubana,” published by La Revista Cinegráfico (under René Jiménez in 1960, it was a reprint of a 1959 first edition), but underwritten by the company Felices, maker of candy and preserves. They had traditionally made their candies offering postalitas (baseball cards), but now they were taking the postalita concept and applying it to an album-length narrative of the Cuban revolution that begins with Batista’s coup on March 10, 1952 and ends with the triumphant arrival of Fidel to Havana on January 8, 1959 (and, interestingly enough, with the execution of prominent batistianos involved in war crimes in the last three closing images). Through 268 card-images, a colorful, if somewhat ideology-laden story unfolds, even if the facts are pretty accurate. There is one ad for Guava Marmalade, on the back cover, from Felices with a little girl in blonde pigtails saying “Thank you, mom, for today’s dessert!”

Pure fifties imagery of what is supposed to be the typical middle class Cuban family, which if not in Spanish could be an ad from any U.S. magazine of the time. The front cover has an explosion of color to match the one depicted of a battle. On top are the Cuban and the July 26th flags, below which, in bold yellow lettering are the words Revolución Cubana in full caps. Next to that lettering stands Fidel himself holding a rifle. He looms large over the landscape and to his right is both the Sierra Maestra (the mountain range that harbored the incipient guerrilla movement), and above the mountains is a kind of spirit-cloud with the face of José Martí, Cuba’s “imaginary monarch” (Rafael Rojas’s words), the political and moral inspiration of the Cuban revolutionary movement. At ground level are scenes of battle (with soldiers, planes, tanks and an explosion with billowing red smoke), as well as a depiction of the Granma, the boat used by the July 26th rebels to go from Mexico to Cuba (now prominently displayed in the Museum of the Revolution). To say the cover is over the top would be an understatement, but it does have an appeal for those who enjoy an action comic aesthetic with clear heroes and villains. The difference between the covers is striking: revolutionary propaganda (Fidel, Martí, July 26th Movement) on the front; capitalist propaganda (Guava marmalade) on the back. Blood and heroism on the cover, sweetness and pleasure on the back: good old Cuban dialectics at work.
Surprisingly, for an object for young collectors, the album depicts many scenes of violence, be it acts of repression of the Batista government to battle scenes with bodies strewn about, to attempts on the life of Batista, to the assassination of underground leader Frank País, or the blowing up of trains in Santa Clara. Indeed, it is a graphic and bloody depiction of an insurrectionary war and those who died in the revolutionary struggle are shown as heroes and spoken about in the language of Christian martyrdom.

Leer todo el texto en Cuba Counterpoints.

Ver el álbum de la revolución cubana en pdf, creado con las imágenes de Vernacular Typography.

los almendrones y la alta costura

Fotografía de Haper's Bazaar. 1992. Imagen tomada de Pinterest.

Fotografía de Haper’s Bazaar. 1992. Imagen tomada de Pinterest.

Hace ya unos días, el periódico español El País publicó el texto “La moda enloquece con Cuba.” No puede describirse mejor el último episodio del no tan nuevo maridaje entre los discursos simbólicos de la industria de la alta costura internacional y la cultura material de la Cuba post-soviética, país donde, sin embargo, se emite desde hace décadas una libreta de racionamiento anual para la adquisición de prendas de vestir que ni siquiera logra satisfacer las necesidades de uniforme escolar.

El compadrazgo entre la alta costura y las representaciones de la isla debutó en 1992, aún cuando ya en la “era soviética” el país se acercó a la industria de la moda internacional al invitar a creadores tan reconocidos como Emilio Pucci y Paco Rabanne, por sólo mencionar algunos de los modistos que visitaron el país en los años 1980s. Sin embargo, durante el período denominado Especial (eufemismo que distinguió a la crisis provocada en Cuba por el desplome del socialismo en Europa del Este y la desintegración de la URSS) se forjó un nuevo vínculo entre la industria de la moda foránea y algunas formas de representación de Cuba y la cubanidad que perduran hasta hoy.

Un lugar preponderante en esta identificación lo ocupan los automóviles clásicos norteamericanos, en gran medida debido a que remiten a un período anterior a 1959, con toda la nostalgia y, sobre todo, el anacronismo que ello implica en un país que, más o menos a partir de ese año, se pasó al bando contrario en el conflicto mundial conocido como la Guerra Fría. Los almendrones, como se les conoce desde hace tiempo en Cuba, constituyen la herencia más conspicua de aquel pasado donde los estrechos vínculos con los Estados Unidos, la relativamente buena salud de una abundante clase media, y las garantías a la gestión y propiedad privadas condujeron a que La Habana tuviera en su momento más Cadillacs per cápita que Nueva York.

Todo parece haber comenzado en mayo de 1992, cuando el editorial “Cuba Libre” de Harper’s Bazaar mostró a la modelo Kara Young sobre un flamante auto clásico descapotable de color rosa pelícano, en una escena con visibles errores de ambientación como el anuncio que se lee en un segundo plano. En la escena, obviamente no construida en Cuba, el único elemento que denota cubanía, más allá de dos ralas palmeras, es la presencia central del almendrón. La revista estadounidense volvió a abordar el tema cubano en 1998 cuando, esta vez sí, envió a las modelos Naomi Campbell y Kate Moss a La Habana, lo que le costó $31,000.00 de multa por infringir los términos del embargo norteamericano a la isla. En esta ocasión, puede verse a las modelos compartiendo escenas de la vida cubana, una de ellas viajando en lo que se intuye como un descapotable que necesariamente tiene que ser antiguo, pues no se importaron automóviles de este tipo con posterioridad. Éste, sin embargo, no se muestra en la imagen, que se concentra en los cabellos revueltos por la brisa, mostrando como fondo una calle habanera.

Algo después, en el 2010, la French Revue de Modes incluyó en su edición de primavera el foto-reportaje de ficción de una pareja en una Habana ruinosa. La única escena urbana muestra a la modelo, morena, recostada a un viejo almendrón de alquiler, azul cobalto, en una pose que podría remitir al fenómeno de la prostitución en Cuba. Ese mismo año, Vogue UK 2010 también ambientó en Cuba una sesión de fotos. En “Viva Cuba”, título dado al reportaje, una modelo rubia se pasea por calles rotas, por donde circulan viejos almendrones.

En el 2012, la edición de marzo de Marie Claire France mostró a la modelo Cris Urena combinando lo mejor de la alta costura internacional con el decadente entorno de La Habana, en escenas que también incluyen automóviles clásicos. El reportaje, titulado “Mambo Show”, dice recrear el ambiente de los años 50. También en 2012, la revista Elle mostró a Rihanna viajando en un envejecido almendrón descapotable junto a un modelo que encarna el clásico estereotipo del latin lover latino, en una escena que supuestamente recrea La Habana de 1956. Para la ocasión, la revista produjo un video clip de la cantante en el que también se incluyen almendrones despintados. Ese mismo año, la firma española YERSE ambientó su colección de primavera-verano en una Cuba cuyo elemento más conspicuo parece ser el clásico almendrón. En una de las imágenes, YERSE utiliza como único “soporte” de uno de los pañuelos de su colección el asiento trasero de un auto clásico norteamericano, tapizado con un bien cuidado cuero, cosa poco común en una Cuba por décadas abatida por la escasez.

Al año siguiente, la edición de abril de Cosmopolitan UK colocó a la modelo Michelle McCallum junto a un flamante descapotable rojo. Otras imágenes también la muestran sobre el capó de un almendrón rojo un poco más deteriorado, en cuyo parabrisas puede verse la bandera cubana, o caminando por una calle desolada donde sólo circulan almendrones.

Sin embargo, como anota Begoña Gómez Urzaiz, autora del texto de El País “La moda enloquece…”, en los últimos meses la mentada componenda entre La Habana y la moda parece haber adquirido visos apoteósicos y, con ellos, también el vínculo entre los almendrones y la industria de la alta costura internacional. Está por ver si Karl Lagerfeld, que acaba de anunciar que en mayo próximo tendrá lugar en Cuba el desfile de la colección Crucero 2017 de Chanel, hará desfilar a las modelos sobre descapotables, o las pondrá a caminar en tacones en forma de almendrón, o cualquier otra variante. A día de hoy, las revistas Vanity Fair, en su edición de noviembre -cuya portada ha dedicado a la cantante y modelo Rihanna-, Marie Claire US, en su edición de septiembre, W, en su edición de agosto, y Porter Magazine, en su edición de otoño, todas con sesiones fotográficas ambientadas en una muy deteriorada, y a estas alturas pueblerina, Habana, incluyen en sus fotos al menos un almendrón.

En la última entrega de Vanity Fair, los almendrones llegan incluso a desplazar a la popularísima Rihanna, como se ve en la imagen a dos páginas que encabeza el artículo dedicado a la cantante. En ella, la estrella del mundo del espectáculo, de rojo, se pierde entre las paredes también rojas de un bar de mala muerte, ambos en un segundo plano dominado por un lustroso Lincoln Continental rojo que, según aclara el pie de foto, perteneció a Marta Fernández de Batista, la última Primera Dama que conocieron los cubanos (como también, me dijeron, perteneció a ella el Lincoln Capri de color negro en que una vez me trasladé al aeropuerto).

La revista W, por su parte, no conjuga carísimos diseños de alta costura con automóviles clásicos, pero no deja de incluir una fotografía en donde, sin que se muestre ninguna prenda de vestir, sólo aparece un automóvil clásico. Como si de no dejar ninguna duda sobre la identificación del almendrón con la isla se tratara, la disposición de los diferentes elementos de la fotografía parece sugerir el diseño de la bandera cubana, el rojo almendrón representando el escudo que, ni más ni menos, simboliza la sangre que los patriotas cubanos alguna vez derramaron por la patria.

El capital simbólico acumulado por los autos clásicos antiguos es compartido también tanto por las actrices y modelos que usualmente aparecen en las páginas de las revistas de moda como por la gente común que consume estos medios. Paris Hilton y Naomi CampbellBeyoncé y Jay Z son algunos ejemplos que han inspirado a otros a fabricar en Cuba sus escapadas de ensueño, en las que nunca falta el ubicuo almendrón. Tal es el caso de Suzie y Max, cuya boda, según la propia Suzie, hubiera estado incompleta “without a fleet of classic American cars”.

Los almendrones cargan una gran dosis nostalgia, elemento al que la industria de la moda gusta apelar, contrastando lo nuevo con lo viejo, el hoy con el ayer, el nosotros con el ellos, el imperio con las dependencias de ultramar, la modernidad con las ruinas. Es por ello que no hay en este repaso otra intención que la de anotar el recorrido, más o menos predecible, del encuentro de algunos de los discursos simbólicos de la moda contemporánea con el anacronismo de la cultura material cubana.

 

Fotografía publicada por Vanity Fair. Noviembre del 2015.

 

Escuela Ana Betancourt

 

diploma corta y costura ana betancourt copy

Sobre el programa Ana Betancourt, dice Bohemia: “La escuela se instaló en el mismísimo Hotel Nacional de Cuba, cara a cara con el malecón habanero. Miles de muchachas, procedentes de las áreas rurales, recibieron clases de corte y costura, superación cultural y una preparación esencial que las capacitaba para actuar como agentes impulsores de los cambios sociales en sus comunidades.” Dice también que “A esta escuela pronto se sumaron las de superación para las antiguas domésticas y las que prepararían a las directoras, asistentes y educadoras de otro programa de estreno: el de los Círculos Infantiles.”

En 1963 eran ya 15,000 las jóvenes campesinas graduadas de la escuela Ana Betancourt. En 1970 esta cifra sumaba 70,000. La historiadora Lillian Guerra comenta: “The vast majority of girls were from Cuba’s most isolated zones, especially the Sierra Maestra, Pinar del Río’s Guanahacabibes, and the Zapata Swamp. With classes at Havana’s five-star Hotel Nacional and housing provided in the newly confiscated mansions of Miramar, the Ana Betancourt School focused on training girls in the art of corte y costura as well as political studies on the Revolution. Symbolic of the school’s culture and program, the FMC feted the first one thousand students with a first-class cocktail reception in the gardens of the Hotel Nacional. Guests included top radio and television stars along with “distinguished personalities of the Revolutionary government.” (Guerra 2012:221-2)

Guerra, citando a Vilma Espín y a la revista INRA, dice también que 300 de las mejores graduadas de 1961 continuaron estudios en La Habana, en la recientemente inaugurada escuela de alta costura.

Tomado de una revista de modas de los años 1960s.

Tomado de una revista femenina de los años 1960s.

* * *

Lean aquí un fragmento de la entrevista a Elsa Gutiérrez Baró, antigua directora de la escuela Ana Betancourt, publicada por Cubarte:

…Después del 59 yo hice muchos trabajos que no eran propiamente de un psiquiatra, pero yo era una médica que quería colaborar y contribuir al desarrollo del país y entonces la psiquiatría quedó un poco atrás, porque era necesario un cambio social y por supuesto me integré a la Revolución.

¿Entre esos trabajos estuvo la dirección de la Escuela Ana Betancourt?

Sí. Yo no soy maestra, pero fui directora de la primera escuela del plan Ana Betancourt que comenzó a funcionar en el Hotel Nacional, a finales de 1960; éste fue un proyecto de la Federación de Mujeres Cubanas, para educar a muchachas campesinas, a partir de una idea de Fidel, que, lleno de ilusiones, quería propiciar que éstas se prepararan, mejoraran su escolaridad, aprendieran corte y costura y multiplicaran en sus lugares de origen las experiencias y conocimientos que habían adquirido. La aspiración era que enseñaran a diez muchachas de sus pueblos, lo que ellas habían aprendido.

Las alumnas venían de lugares muy distantes como el Escambray o la Sierra Maestra y eran muy diferentes a las adolescentes que yo conocía de la ciudad y me dejaban asombrada porque eran muchachas que nunca habían visto nada de la llamada civilización y además tenían muchos prejuicios.

Hay una anécdota que ilustra lo que digo; en uno de los ómnibus que las traían de sus casas y que venía por una zona alta de la carretera, una adolescente de pronto preguntó: “¿qué pueblo es ese que tiene las estrellas tan bajitas?”, se estaba refiriendo a un pequeño pueblo que tenía luces eléctricas.

Ellas se instalaron fascinadas y asombradas en el Hotel Nacional, pero estaban llenas de temores, creencias y prejuicios en cuanto a la alimentación, al aseo, a la menstruación, a casi todo; por otra parte descolgaban el teléfono para oír el aparato y salían de las aulas para subir y bajar en el elevador, tenían un extraordinario nivel de ingenuidad e ignorancia.

¿Cómo llegó a desempeñar esa dirección?

Yo era la vicepresidenta nacional de la Federación de Mujeres Cubanas cuando se fundó, y me dieron la tarea de dirigir esa escuela que empezaba en el hotel con mil alumnas, pero que se iba a ampliar hasta tener una matrícula de 10 mil o 12 mil, yo no tenía experiencia, pero lo asumí como un fuerte compromiso de que debíamos triunfar porque era el triunfo de la federación y de la Revolución.

En esta etapa ocurre la invasión de Playa Girón, ¿no afectó este hecho el funcionamiento de la escuela?

No, pero las madres venían a buscar a sus hijas, estaban aterradas pensando que les podía pasar algo allí, lejos de sus familias.

Nosotros por nuestra parte estábamos preocupados por lo que podría ocurrir y por eso le pedí a Fidel que mandáramos a las muchachas de regreso a sus hogares, para seguridad de ellas porque el hotel podía ser bombardeado y Fidel me llamó y me dijo con ese optimismo suyo: “no, no te preocupes, este problema de Girón lo vamos a resolver en tres días, y si las mandamos para sus casas, para reunirlas de nuevo, se va a perder tiempo y las clases tienen que continuar”.

Por supuesto continuamos.

¿Cuáles fueron los resultados de esa primera graduación?

Aquella fue una experiencia en la que ellas aprendieron, pero nosotras, las organizadoras, aprendimos mucho más, porque aprendimos que las personas se pueden superar y pueden modificar sus pensamientos e ideas y eso fue muy importante en el trabajo que hice posteriormente como psiquiatra.

Casi todas mejoraron su escolaridad, aprendieron a coser definitivamente y se confeccionaron las ropas que usaron en la graduación y cuando se presentaron en la Ciudad Deportiva, modelando como profesionales, aquel lugar se caía abajo de los aplausos; el triunfo fue tan hermoso que siguieron viniendo las campesinas a estudiar.

Ese primer grupo se graduó el 31 de julio de 1961 y regresaron a sus hogares con una máquina de coser para que multiplicaran lo aprendido en sus lugares. Muchas de estas muchachas, después fueron maestras, dirigentes de la FMC, algunas estudiaron Derecho, o sea la escuela les dio proyectos de vida.

¿Cuándo comenzó a dirigir la revista Mujeres?

En el año 62, la dirección de la FMC me da la tarea de convertir Vanidades, ―que era una revista hermosa pero su contenido fundamentalmente era de modas y consejos― en Mujeres para que fuese realmente una publicación donde las mujeres cubanas tuvieran una representación, tanto las campesinas, como las profesionales, las amas de casa, todas.

Yo, que nunca me he considerado escritora, que nunca había dirigido algo así, me apoyé en un buen consejo de dirección que tenía mucha experiencia, muchas de sus integrantes procedían de Vanidades y aprendí mucho allí….

Continuar leyendo.

Plantilla para corte.

Plantilla para corte.

breve cronología del carné laboral

Carné laboral. 1969.

El 1 de agosto de 1962 el nuevo gobierno cubano impuso a los trabajadores el uso del carné laboral, distribuido por el Ministerio del Trabajo. Sobre sus significados políticos y económicos en la Cuba del momento, nótese que la película La muerte de un burócrata, de Tomás Guitierrez Alea (Titón), estrenada en 1966, gira en torno a las peripecias para “recuperar” dicho documento de la tumba de un trabajador “ejemplar” enterrado con su carné laboral en reconocimiento a sus méritos, de modo que su viuda pudiera adquirir el derecho a disfrutar de una pensión.

En 1969, el Ministerio del Trabajo introdujo una ley que decretaba, entre otras cosas, la obligatoriedad de portar el carné laboral por parte de los trabajadores.

carne laboral1 copy

Carné laboral. 1969. Reverso.

 

Page 3 of 56«12345»102030...Last »