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Carátula del disco Bill Haley & The Comets. Hecho en Polonia por Polskie Nagrania Muza y Crescendo Records. 1986. Colección Cuba Material.

Por cuatro pesos con noventa centavos, los cubanos pudieron comprar la copia polaca del disco rock and roll, de Bill Haley and The Comets. Para entonces, hacía más de dos décadas que esa música había sido si no prohibida al menos censurada por el gobierno de la Isla. Producido originalmente en Estados Unidos en 1973 por GNP Crescendo, esta versión polaca, con carátula de diseño local, parece haber sido una copia autorizada, pues la productora estadounidense aparece listada en los créditos del disco.

En 1986, tanto la perestroika —programa de reformas políticas y económicas lanzado en 1985 por el presidente soviético Mijaíl Gorbachov— como la apertura cultural hacia el Bloque del Este promovida por el presidente estadounidense Jimmy Carter comenzaban a manifestarse en una ambivalente tolerancia hacia la música rock por parte de los regímenes de Europa del Este y de la URSS —estos habían prohibido dicha música desde finales de los años cincuenta—. Al año siguiente de que se comercializara el disco que da título a esta entrada, en 1987, Billy Joel se presentó ante el público soviético por invitación del propio Kremlin (ya lo había hecho en 1979 en Cuba, en un teatro Karl Marx cuyas puertas permanecieron cerradas a los amantes del rock), a cuya actuación le siguió, en 1989, un concierto de heavy metal coauspiciado por autoridades soviéticas y estadounidenses, que contó con músicos de ambos países (de esto, junto con la visión de algunos de los participantes en dichos eventos, cuenta el documental Free to Rock).

En Cuba, donde, según refiere Frank Jack Daniel para Reuters, «when Carlos Carnero’s rock band Los Kent plugged in guitars and drums to play Rolling Stones covers on Cuba’s Island of Pines in the 1960s, soldiers stopped the gig at gunpoint in minutes and marched the musicians onto a boat heading back to the mainland», grupos locales como Viento Solar, fundado por Iván Fariñas en 1975, solo fue incorporado por el gobierno cubano en el registro de creadores dos décadas después, en 1995.

Disco Bill Haley & The Comets. Hecho en Polonia por Polskie Nagrania Muza y Crescendo records. 1986. Colección Cuba Material.
Disco Bill Haley & The Comets. Hecho en Polonia por Polskie Nagrania Muza y Crescendo records. 1986. Colección Cuba Material.

Podcast sobre el rock en Cuba, con Ernesto Juan Castellanos.

Free to Rock Trailer from Jim Brown Productions on Vimeo.

Envase de bombillo Tungsram. Hecho en Hungría. Colección Cuba Material.

Hace unos años, el estado cubano recogió los bombillos incandescentes que aún quedaban en los hogares. Parte de lo que se conoce como «revolución energética» consistió en sustituir estos bombillos por focos ahorradores, de filamento fluorescente. Me cuentan que, como cuando sustituyeron los viejos refrigeradores americanos, en cada casa se presentó un inspector estatal que contabilizó los bombillos existentes para luego reemplazarlos por bombillos ahorradores que, supongo, las personas debieron de comprar. Estos, los bombillos ahorradores, pequeños y de poca capacidad de iluminación, son los responsables de la luz mortecina y hambrienta que vemos en los interiores de las casas y comercios cubanos, todos invariablemente de escasa iluminación.

Poco después, mientras registraba la antigua vitrina de la sala de mis abuelos, encontré un bombillo incandescente Tungsram que nadie vio cuando los inspectores estatales se personaron para efectuar el cambio de bombillos. Mi abuelo se preocupó por el gasto energético que sus 100 watts conllevarían si algún día se veía en la necesidad de utilizarlo. Mi mamá me sugurió fotografiarlo para Cuba Material. Todos estuvimos de acuerdo en devolverlo a su sitio en el fondo de la vitrina. Cualquier día se podría necesitar.

Además de los bombillos incandescentes Tungsram, fabricados en Hungría, en Cuba se comercializaron otros dos tipos de bombillos incandescentes fabricados en Alemania en los años 1980s. Las marcas Osram y Narva, la primera de Alemania occidental y la segunda de Alemania del Este, aunque producida con tecnología Osram, se vendieron en ferreterías y establecimientos del mercado no racionado durante los años ochenta. Algunos  también sobrevivieron la recogida de bombillos incandescentes que el gobierno cubano llevo a cabo hace poco más de una década. He encontrado asimismo un bombillo soviético de marca Dredl o Predl, y uno polaco de marca Polam, los que, supongo, también se vendieron en Cuba por aquella época.

Algunos de estos bombillos, sin embargo, no son para uso doméstico. Mi abuelo los guardaba como repuesto para aparatos de fotografía o mecánica.

Caja de bombillos Tungsram. Hechos en Hungría. Colección Cuba Material.

Bombillo Polam. Hecho en Polonia. Colección Cuba Material.

Envase de bombillo Narva. Hecho en la RDA. Colección Cuba Material.

Bombillo Dredl. Hecho en la URSS. Colección Cuba Material.

nota: La película All my girls se desarrolla en parte en la fábrica estatal de bombillos Narva.

Detergente para fregar Antek

Detergente para fregar Antek

Detergente para fregar Antek. Hecho en Polonia. 1980s. Colección Cuba Material.

En los años 1980s se comercializó en Cuba un detergente líquido para fregar, hecho en Polonia, de marca Antek. Venía envasado en pomos plásticos de color gris o carmelita oscuro, con letras blancas. Cuando nos íbamos de vacaciones a la playa, me cuenta mi mamá que solíamos llevarnos este detergente para lavarnos la cabeza. Con él obteníamos mejor espuma que con cualquier otro champú comercial al mezclarse con el agua salobre de Guanabo.

En mi casa se guardaban los pomos de Antek para envasar insecticida u otros detergentes de fregar, pues su boca dejaba salir solamente un delgado chorro de líquido cuando se apretaba el pomo, de plástico flexible.