fundas para carnés

Estuche para carné

Estuche para carné. 1970s y/o 1980s. Colección Cuba Material.

Un día de 1980,  mi abuelo me llevó caminando por la avenida 23, rumbo hacia el mar, hasta la esquina, creo, de 23 e I. Allí, al lado de una barbería que seguía teniendo la espiral de tres colores giratorios que solía identificar este tipo de negocios, un señor mayor se dedicaba a plasticar documentos. No recuerdo bien si plasticamos un distintivo o un carné escolar, pero sí, haberme quedado embelesada contemplando cómo aquel señor manipulaba la plancha rústica y simple que en cuestión de minutos transformó mi frágil pedazo de papel en una identificación de plástico, dura e impermeable, de superficie corrugada y bordes romos.

Una versión de aquellos carneses plasticados, un poco más tosca, eran las fundas hechas con acetato de radiografías y bordes de tela, plástico o tape (cinta adhesiva), muy parecidas a las que se fabricaban para proteger las libretas de racionamiento. Muchos años después de que se retirara en los ochentas, incluso avanzado el siglo xxi, mi abuelo continuaba guardando sus carnés de salud e identidad en una de esas fundas. Por las tardes, cuando se bañaba y entalcaba, se ponía una camisa de algodón sobre una camiseta y se echaba en el bolsillo un peine, un pañuelo, un bolígrafo y la funda de los carnés.

Estuche para carné

Estuche para carné. 1970s y/o 1980s. Colección Cuba Material.

2 comentarios
  1. Teresa Dovalpage
    Teresa Dovalpage Dice:

    Creo que las barberías eran sitios preferidos para los “plasticantes” de carnés porque recuerdo haber llevado el de la biblioteca de mi escuela primera, la José Joaquín Palma (el primer carné de que tengo memoria) a plasticar junto a una barbería que quedaba en Infanta. ¡Como no se tratara de la misma!

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