el cuarto de mis abuelos

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Habitación. Vedado, Habana, 1975.

Cuando era niña, el cuarto de mis abuelos me parecía mágico. Tenía cortinas de papel, que en lugar de cubrir adornaban el marco de la ventana, cayendo a los lados de la cama, y una lamparita de leer, de madera, adosada al respaldar, con dos tubitos diminutos de luz fría y un encendedor colgante. El lugar ideal para una vida confortable y feliz.

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