automóviles y clases sociales

Alfa Romeo de Fidel Castro

Alfa Romeo de Fidel Castro. Imagen tomada de internet.

El turismo y la apertura al extranjero han llevado a los cubanos a revalorizar los automóviles norteamericanos de la primera mitad del siglo XX, cotizados en los Estados Unidos y en el resto del mundo. Se han puesto de moda en las bodas y en los quinceañeros, y a los artistas, uno de los pocos sectores con suficiente poder adquisitivo para comprar vehículos, se les ve con frecuencia manejando estos automóviles “vintage”. Mientras, los Ladas se desvalorizan a la par del sistema político que una vez los repartió como premio.

Si algún objeto ha constituido un claro marcador de las diferencias de clase en la Cuba socialista han sido los automóviles. El que así sea no ha sido del todo culpa del castrismo, más este sistema sí es del todo responsable de politizar los significados en los que tales diferencias se sostienen. Durante las décadas de los setenta y ochenta, el Rambler de mi abuelo, con su eje imperfecto que a cada rato se rompía en medio de un paseo, y el Opel de su hermano en el que mi prima se negaba a mostrarse en su elitista escuela de Nuevo Vedado no nos aportaban mucho capital simbólico en términos de prestigio social en nuestros barrios del municipio Plaza de la Revolución. El Lada, en cambio, era un marcador claro de pertenencia a la nueva jerarquía política.

7 comentarios
  1. Anónimo
    Anónimo Dice:

    Feb 8, 2012 02:15 PM
    me tomo linea y media para estar en desacuerdo contigo. a ti te tomo un poco mas. Si el carro ha constituido un claro marcador de las diferencias de clases en Cuba es gracias al castrismo. Antes cualquiera podia comprarse el carro que quisiera si tenia dinero. O si lo pedia prestado. O si lo robaba. Busca en el libro de la visita de Sartre a Cuba en el que da cuenta de lo que le choca la gran cantidad de carros nuevos que circulaban por La Habana (ya la habia visitado antes, en 1948) que a diferencia de Europa no son un privilegio de las clases altas sino que estan en manos de las clases populares tambien. De ahi pasa a decir que lo suyo es un espejismo porque la economia de Cuba esta deformada y se puede dar el lujo de comprar tantos carros pero no de desarrollar una industria propia etc pero a su pesar debe reconocerlo. Tu mismo te contradices al afirmar que en la Cuba de tu infancia la gente no pareciaba los viejos carros americanos como simbolo de estatus. por que tu crees? no sera porque entre otras cosas porque aquellos viejos acrros no concedian estatus precisamente porque en su momento cualquiera podia acceder a ellos? el castrismo si invento un sistema para concederle estatus a la tenencia de carros. y eso subsiste hasta hoy cuando en la flamante ley sobre los carros adquirir vehiculos nuevos sigue siendo un privilegio de aquellos designados por el gobierno.

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    • Maria A Cabrera Arus
      Maria A Cabrera Arus Dice:

      Feb 8, 2012 10:44 PM
      no lo creo. y mira, disiento en media linea.
      fidel no invento que los que manejan bentleys se comporten como clase de un modo diferente a los que manejan toyotas, ni que los ex-hippies de los 60 se identificaran con el beetle, o los cool-hunters de ahora con el mini cooper, o los environmentalists con el prius, o las amas de casa suburbanas con el suv.
      en mi opinion lo que sucedio a partir de 1959 no fue una asociacion entre automovil y estatus o clase, sino una recodificacion de la manera en que esa asociacion se produciria.

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    • Maria A Cabrera Arus
      Maria A Cabrera Arus Dice:

      Feb 9, 2012 05:34 AM
      Sartre se refería a la abundancia de carros como signo de prosperidad economica de la nacion, para concluir, creo q a tono con las corrientes democratizadoras y modernizadoras de las ciencias politicas del momento y el discurso sobre el subdesarrollo economico de sus colegas cubanos, el espejismo que dicha prosperidad significaba y la condicion subdesarrollada y diabetica de cuba.

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  2. Anónimo
    Anónimo Dice:

    Feb 9, 2012 01:44 PM
    Sartre lo que estaba era muerto de envidia de no tener el desarrollo que presentaba La Habana en contraste con media Europa que comenzaba a resurgir apenas del fin de la segunda guerra mundial 14 años atrás y que todavía se estaba comiendo un cable más la otra mitad de Europa que quedó sojuzgada por el imperialismo soviético y que se estaba comiendo un doble cable. El espejismo y la “diabetes” estaban bien sustentados por una economía pujante y sólida que ya “la Revolución” se estaba encargando de socavar. Me consta porque yo estaba allí.

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  3. Anónimo
    Anónimo Dice:

    Feb 9, 2012 04:45 PM
    La creacion del “automovil ideologico” es un fenomeno socialista, ampliamente conocido por los cubanos. No bastan los meritos de cualquier indole si no se acompanan del “merito revolucionario”, por lo tanto, el precio lo aportas con tu trabajo y el derecho claudicando tus pensamientos. El “automovil no ideologico” solo depende de tu trabajo, el derecho es constitucional y por lo tanto irrevocable.

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  4. Anónimo
    Anónimo Dice:

    Feb 21, 2012 09:15 PM
    Creo que en el mundo material moderno las pertenencias avalan nuestro estatus social. El automovil se presta mas facil a ser muestra de quienes somos por su condicion, valga la redundacia, movil. La Cuba poscastrista, paradojicamente, es uno de los lugares donde mas se “especula” con lo que cada cual tiene; desde unas baratas gafas de sol hasta un misero auto. Aunque para ser justos la “virtud” mostrona del cubano precede a la actual dictadura y se desborda mas alla de la geografia islena

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  5. Maria A Cabrera Arus
    Maria A Cabrera Arus Dice:

    Feb 21, 2012 09:17 PM
    acabo de leer el libro Fast Cars, Clean Bodies, donde la autora discute la saturacion del discurso reflexivo (por parte de filósofos, escritores, cineastas y críticos) en torno al automóvil durante finales de los 50s y principios de los 60s en Francia, y esto debe tomarse como referencia para entender el comentario de sartre y su preocupacion con los automóviles y las consecuencias sociales de la generalizacion en gran escala de su consumo y uso, proceso que también estaba ocurriendo en francia durante la misma época.

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