la diplomacia de la moda

Foto de la cena de estado ofrecida por el presidente Raúl Castro al matrimonio Obama en el  Palacio de la Revolución. Imagen tomada de internet.

Raúl Castro y el matrimonio Obama, durante  la cena de estado ofrecida por el presidente Raúl Castro al presidente Obama en el Palacio de la Revolución. Marzo de 2016. Imagen tomada de internet.

Según la biógrafa de Celia Sánchez, a su llegada a La Habana al triunfo de la revolución ésta se fue de compras a El Encanto. Adquirió cuatro vestidos, uno de ellos de seda azul marino con lunares blancos, y varios pares de zapatos de tacón y puntera, pensando quizás en una posible coronación como Primera Dama. La Habana, explica la biógrafa, esperaba a una guerrillera veterana. Celia Sánchez se presentó, en cambio, como una dama fina y elegante. Así también la conoció, en un cóctel, el escritor Miguel Barnet, quien confesó luego que quedó impresionado con la elegancia de la guerrillera.

Una foto de Raúl Corrales tomada en Abril de 1959 en Nueva York muestra a Celia Sánchez al teléfono, vestida con un traje entallado y adornada con un llamativo collar. Días antes se la había visto, en la recepción ofrecida por la embajada cubana, luciendo un vestido de gala y un peinado con tocado, junto a un elegante Fidel Castro en traje civil. Sin embargo, las demás fotos del recorrido de la delegación cubana en los Estados Unidos muestran a Fidel Castro y a Celia en el uniforme verde olivo que desde entonces siempre los identificará. Nunca más usó Celia sus vestidos de El Encanto salvo, quizás, en una rara fotografía de Korda tomada en la sala de su casa, conservada en la Universidad de Duke.

Cincuenta y siete años después, cuando el primer jefe de estado norteamericano que visita La Habana en la era post-revolucionaria aterrizó en la isla, la Primera Dama de los Estados Unidos saludó a los cubanos desde la puerta del Air Force One vestida por la venezolana Carolina Herrera. Durante ninguna de sus apariciones públicas en Cuba, en las que exhibió otros tres modelos diferentes, se vio a Michelle Obama con un traje diseñado por un cubano-americano. Tampoco se le vieron muestras exageradas de lujo o elegancia.

Los medios de comunicación de casi todo el hemisferio llevaban días tratando de adivinar quiénes serían los modistos elegidos por la Primera Dama durante su histórica visita a Cuba, pues se conoce su costumbre de agasajar a anfitriones y huéspedes extranjeros con trajes diseñados por ciudadanos norteamericanos nacidos en el país de los interlocutores. Resultaba entonces lógico pensar que Mrs. Obama desplegaría su diplomacia de la moda en Cuba, teniendo en cuenta, además, la inclinación de la Primera Dama por los diseñadores cubano-americanos –fue Isabel Toledo quien diseñó su vestido para la toma de posesión presidencial en el año 2008.

Es curioso que los Obamas hayan dejado pasar la ocasión de ofrecer otro simbólico guiño a la comunidad cubana en el exilio, a la que el presidente de los Estados Unidos dedicó, sin embargo, los minutos finales de su brillante discurso en el Gran Teatro de La Habana, admitiendo que gracias a dicha comunidad pudo llevarse a buen término la apertura diplomática hacia Cuba impulsada por su administración. Bien hubiera podido Michelle Obama mostrarse en Cuba vistiendo un traje diseñado por algún modisto cubano del exilio.

h/t Odette Casamayor, que puso el tema sobre el tapete en su muro de Facebook y me dio entrada en la conversación.

uniforme verdeolivo. Celia Sánchez, Fidel Castro

Celia Sánchez y Fidel Castro en uniforme verdeolivo. Imagen tomada de internet.

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