Cojín de flores importado del campo socialista. Foto hecha en La Habana en el 2013.

Mi abuela compró estos cojines de flores en los años ochenta en el mercado paralelo. Desde entonces, y hasta el día de hoy, adornan los sillones de la sala de su casa y el butacón y el sillón del comedor. En ellos aún suelen sentarse mi mamá y mi abuelo. Desteñidos, algunos en jirones, la esponja del relleno es una fina película que apenas les da un poco de estructura.

5 comentarios
      • Alfredo Sainz Blanco
        Alfredo Sainz Blanco Dice:

        Yo pensé que esos cojines los elaboraba la gente en su casa. Recuerdo que generalmente se colocaba una tabla —muchas veces de bagazo de caña— bajo la pajilla para darle fortaleza a esta que era «producto deficitario», como casi todo.
        Las losetas del piso, sobrevivientes en la Cuba castrocomunista, son una maravilla.

        Responder
        • María Antonia Cabrera Arús
          María Antonia Cabrera Arús Dice:

          Los de la foto son comprados en la tienda, en Cuba. Es posible que sean los únicos cojines industriales que se vendieron. Y sí, la tabla de madera sustituyó la rejilla de los sillones y sillas.
          El piso de casa de mis abuelos es precioso, e increíblemente hubo un tiempo en que no me parecía así. Me gustaban más los pisos de granito de los apartamentos modernos del Vedado, pero eso ya se me pasó.

          Responder
  1. Alfredo Sainz Blanco
    Alfredo Sainz Blanco Dice:

    Yo pensé que esos cojines los elaboraba la gente en su casa. Recuerdo que generalmente se colocaba una tabla —muchas veces de bagazo de caña— bajo la pajilla para darle fortaleza a esta que era «producto deficitario», como casi todo.
    Las losetas del piso, sobrevivientes en la Cuba castrocomunista, son una maravilla.

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Notify via Email Only if someone replies to My Comment