Propiedad Horizontal

brochure promocional de la propiedad horizontal

Brochure promocional de un edificio de propiedad horizontal. 1950s. Colección Cuba Material.

Algunos de mis amigos de infancia vivían en apartamentos de propiedad horizontal. Para mí, se trataba simplemente de apartamentos en edificios mucho más modernos que el pequeño Pastorita en el que yo vivía. Edificios con nombres como Naroca, que incluso tenía una peluquería de lujo (Hermanas Giralt) y una oficina de correos; con piso de granito, por lo general de color blanco, colector de basura, ventanas de cristal, instalación de aire acondicionado, cocinas eléctricas y entrada de servicio. Propiedad horizontal significaba, también, elevador, amplia entrada de paredes de mármol y canteros menos chapuceros que el de los bajos de mi casa. Pensaba también que la “verdadera” propiedad horizontal era aquella que tenía elevadores que abrían en el recibidor de los apartamentos, y que sólo aquellos que ocupaban todo un piso o planta podían considerarse como tales. Un día me tropecé con los folletos que mi abuelo conservaba de cuando hacía planes para comprar apartamento. En uno de ellos dice:

La Propiedad Horizontal en Cuba ha sido creada por el Decreto-Ley número 407 de 16 de septiembre del año 1952 y esto ha proporcionado un gran plan de financiamiento, a tal extremo, que en muchos casos se paga menos comprando la propiedad, que alquilando el apartamento.

La propiedad horizontal, en realidad, fue un término acuñado cuando se pudo adquirir propiedades independientes en edificios de vivienda, por medio del desglose y venta de cada una de sus unidades habitacionales. Esto, antes de 1952, no era posible en Cuba. Sólo se podía ser dueño del edificio y del terreno.

El brochure promocional del edificio construido justo en la intersección de las calles Línea, Calzada y 15 anuncia, sin embargo, como “La verdadera Propiedad Horizontal, un solo apartamento en cada piso”.

Vea el folleto en pdf del edificio de propiedad horizontal de Línea, Calzada y 15.

Gracias a Jacqueline Loss por traer de Cuba el documento.

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