consomé de la reina, por María Luisa Pérez

Consome de la Reina copy

El viaje de Oriente a Las Villas todos los veranos para visitar a mi abuela paterna en el campo, cerca de la ciudad de Placetas, casi siempre lo hacíamos mis padres, hermanos y yo en las flamantes guaguas de la ruta Santiago-Habana. A mi corta edad, aquello era toda una aventura. El ómnibus con olor a nuevo, asientos cómodos y aire acondicionado me parecía todo un lujo. Recuerdo también sus almidonados choferes, con gafas de sol y uniforme azul marino y blanco, que parecían glamorosos pilotos de aviación. Procuraba sentarme en el primer puesto porque siempre he padecido de nauseas al viajar, aunque creo que también exageraba un poco para poder ocupar el lugar que consideraba privilegiado.

Uno de mis recuerdos favoritos es la parada, a la hora de almuerzo, en el hotel del mismo nombre, Santiago-Habana, en Ciego de Ávila. No olvido la gran barra de madera con grandes espejos de fondo y los blanquísimos manteles que cubrían las mesas. Es allí donde primero degusté el famoso “Consomé de la Reina”.

Resulta que a mi no me gustaban para nada las sopas, pero en mi afán de parecer mayor y más refinada que mi hermano Remberto, ordené el plato que me pareció mas elegante en el menú. Mi madre, que no perdía ninguna oportunidad didáctica, me preguntó: “estás segura que eso es lo que vas a almorzar?” Y yo asentí. Mi hermano, con sana rivalidad fraternal, comentó: “ella siempre gana, yo pedí lo mismo de siempre, bistec con papas fritas”, creyendo él que me traerían un gran manjar. Fue muy gracioso para todos, menos para mí, cuando el mesero se apareció con un humeante plato de sopa. Tuve que aguantar las risas de todos en la mesa y las burlas de mi hermano el resto del viaje. Hasta el día de hoy, los Pérez-Herrera recordamos el gracioso incidente cada vez que escuchamos la palabra consomé.

Hay varias recetas de este plato. La que comparto, muy sencilla y deliciosa, es la original según se asegura en el libro La cocina actual de La Casa de Alba y la más parecida a la que recuerdo haber probado en el hotel Santiago-Habana.

Se dice que la refinada reina Margarita de Valois, esposa de Enrique IV, era muy aficionada a esta sopa, como su esposo, que popularizó en Francia la poule au pot, que en castellano se conoce como gallina a la olla. A la reina Margot le encantaba la crema de gallina, origen de esta receta de consomé a la reina, que tomaba cada jueves para desayunar y almorzar.

Los ingredientes son sencillos y es muy fácil de hacer, aunque requiere tiempo para la perfecta cocción. Aunque originalmente se hacía con pechugas de gallina, pueden usarse pechugas de pollo, más fáciles de encontrar. La receta está tomada del libro La cocina de la Casa de Alba.

Ingredientes para 4-5 personas.

4 pechugas de pollo (o gallina), 1 cebolla grande, 6 zanahorias, medio repollo, 200 cc. de nata, sal y pimienta.

Elaboración.

La preparación es bien sencilla, se ponen las pechugas en una olla grande, con la cebolla pelada, las zanahorias peladas y el repollo, todo cortado en trozos medianos. Se cubre de agua y se deja cocer a fuego lento una hora o algo más, o hasta que quede muy tierno.

Con la batidora o robot de cocina se trituran bien los ingredientes, hasta que quede una crema muy fina. Se añade la nata, sal y pimienta y se calienta brevemente.

Si tienes poco tiempo puedes hacer la cocción en olla a presión, acortando el tiempo unos 30 minutos aproximadamente.

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