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Cuba: the Times are Changing, documental

 

Cuba, los tiempos están cambiando, documental de Aljazeera filmado en la Habana, 2011.

(h/t: Ariana Hernandez-Reguant)

Al final del camino, documental

 

Documental de Diddier Santos y Yaima Pardo sobre la tercera edad, los problemas y carencias que viven los ancianos en la Cuba de hoy, y el envejecimiento poblacional. Obra ganadora de dos premios en la Muestra de Jóvenes Realizadores del ICAIC, 2011.

(h/t: Diario de Cuba)

república y modernidad

Detalle en el piso de los jardines del Hotel Nacional de Cuba
automóviles

Automóviles. La Habana.

Cortesía de Teresa Valladares:

El PRIMER TRANVÍA que se conoció en Latinoamérica circuló en la Habana en el año 1900.

También en 1900, antes que a ningún otro país de Latinoamérica llegó a la Habana EL PRIMER AUTOMÓVIL.

La PRIMERA CIUDAD DEL MUNDO en tener  TELEFONÍA CON DISCADO DIRECTO (sin necesidad de operadora) fue LA HABANA en 1906.

El 19 de Mayo de 1913 se realizó EL PRIMER VUELO AÉREO LATINOAMERICANO por los cubanos Agustín Parlá y Domingo Rosillo, el cual duró 2 horas y 40 minutos entre Cuba y Cayo Hueso.

En 1915 se acuña el PRIMER PESO CUBANO con un valor desde el primer día idéntico al del dólar, en muchas ocasiones hasta 1959, sobrepasando un centavo al valor del dólar norteamericano.

En 1928 Cuba tenía ya 61 EMISORAS DE RADIO, 43 de ellas en la Habana , ocupando el CUARTO LUGAR DEL MUNDO, superada solamente por E.U., Canadá y la Unión Soviética.   Fue Cuba, la PRIMERA EN EL MUNDO en número de emisoras por número de habitantes y extensión territorial.

EL PRIMER HOTEL DEL MUNDO CON AIRE ACONDICIONADO CENTRAL se construyó en la Habana : El Hotel Riviera, en 1951

EL PRIMER EDIFICIO DE APARTAMENTOS del mundo CONSTRUIDO CON HORMIGÓN se hizo en la Habana : (El FOCSA) en 1952.

En el 1953 se construyeron en este edificio los más modernos ESTUDIOS DE TV del mundo de aquellos tiempos: (C.M.Q. Televisión).

En 1957 la Habana se convierte en la SEGUNDA CIUDAD DEL MUNDO en tener cine en 3D y multipantallas (El Cine Radiocentro)

En 1958 Cuba es el SEGUNDO PAÍS DEL MUNDO en difundir  TELEVISIÓN A COLOR y posee el tercer canal de TV a color de todo el mundo.

En 1958, Cuba es el país de Iberoamérica CON MAS AUTOMÓVILES  (160 mil, uno por cada 38 habitantes).  El que más electrodomésticos tenía.  El país con más kilómetros de líneas férreas por Km2. y el SEGUNDO en el número total de receptores de radio.

En 1959,  la Habana era la ciudad del mundo con el MAYOR NÚMERO DE SALAS DE CINE: (358)  superando a Nueva York y París, que ocupaban el segundo y tercer lugar respectivamente.

jineterismo

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jineterismo

Explanada del Capitolio. 2011.

Iván García abunda en los orígenes y significado del verbo jinetear, en Cuba. Transcribo algunos fragmentos, y enlazo el texto de Diario de Cuba aquí. El autor ubica los orígenes del término en la década del 80:

Pero el jineteo en Cuba es más que sexo. En sus inicios, quienes jineteaban eran los hombres. El verbo jinetear nació a mediados de los 80, y se refería a aquéllos que se dedicaban a la compra y venta de dólares en las calles, un bisne entonces ilegal.

En esa época, los jineteros cazaban a los turistas fuera de los hoteles para proponerles cambios de moneda a mejor precio que el ofrecido por el gobierno. Si la policía te pillaba, ibas cuatro años tras las rejas. Jinetear con divisas era un negocio suculento.

“Recuerdo que compraba los dólares a cuatro pesos. Luego a un estudiante africano le pagaba un dólar por cada dos que yo le daba, y éste me adquiría pacotilla: pitusas, zapatillas, camisas de bacterias o shorts reversibles en tiendas para técnicos extranjeros. Las ganancias eran descomunales. Uno compraba un par de zapatillas Cast en dos dólares (ocho pesos) y las vendía en 120”, recuerda Jorge, un jinetero ya jubilado.

Cuando en 1993 Fidel Castro despenalizó el dólar, la palabra jinetera acabó colgada en las despampanantes muchachas que se prostituían, primero en los barrios habaneros, luego en el resto de las provincias.

(…)

Existen jineteras en moneda dura y en pesos cubanos. Las hay de 15 años y de 40 o más. Desde las que cobran 40 cuc, hasta guajiritas apeadas la noche anterior del tren procedente de Santiago o Guantánamo, que se ofertan por 80 pesos. O menos.

También ahora jinetean chicos que se pasan seis horas haciendo pesas en un gimnasio particular. Travestis que madrugan por las avenidas. Y gays orgullosos de los nuevos aires que corren y suelen ofrecer sexo oral en escaleras.

El verbo jinetear llegó para quedarse. Y va más allá. Se utiliza cuando alguien se aprovecha de una persona con dinero y se le pega como una lapa para que lo invite almorzar o le pague unas cervezas.

En aquellos centros de trabajo donde es posible viajar al extranjero, jinetear consiste en “trabajarle fino” al tipo que da luz verde para “fastear” [viajar]. Si el jefe es intransigente, se le hace una brujería. Si es “fácil”, se le ofrecen regalos y promesas de compartir con él una parte del dinero asignado. Cualquier cosa con tal de que tu nombre aparezca en la lista de candidatos del viaje a China o a alguna otra parte.

En ocasiones, incluso, se jinetea a la propia familia. Se acercan los 15 de la hija o las vacaciones están al doblar de la esquina y se quiere pasar un fin de semana en un hotel. Como los familiares viven lejos, se les llama a cobro revertido o se les envían emails. De poco valen los sermones del pariente, de que la crisis económica es real y no un invento del Granma. Después de la descarga, el jineteo sigue en pie: “Mira a ver si puedes mandar algo, hazlo por tu sobrina que este año termina la secundaria”.

El gusto exquisito, documental

Pueden ver aquí el documental, en dos partes, El gusto exquisito, documental de Lluis Hereu (2001), filmado en La Habana, Matanzas, Trinidad y Santiago de Cuba y presentado en You Tube como “una mirada un punto tierna, pero ferozmente irónica, sobre la manera de acicalarse, de adornarse para gustar al otro, de algunos cubanos”:

 

la vida cotidiana en Cuba según Monika Krause, sexóloga

Habana. Imagen tomada de Conexión Cubana.

En Diario de Cuba, entrevista a Monika Krause, sexóloga alemana y antigua directora del CENESEX, institución cubana encargada de elaborar y aplicar la política del estado cubano con relación a la sexualidad. En el siguiente fragmento, Krause compara la vida en Cuba y la extinta RDA:

¿Cuál es el balance que hace de su vida en un sistema comunista tropical? ¿Se vivía en Cuba mucho mejor o peor que en la Alemania comunista?

La primera fase de mi vida en Cuba la pasé en un estado de euforia, de expectativa, de ilusiones, de poder participar de algún modo en el proceso de cambios revolucionarios. Al mismo tiempo veía y sentía constantemente el desmejoramiento, la falta cada día más abrumadora de los productos alimentarios más elementales.

En pocas semanas —me remonto a los mediados del año 1962—,  nuestra dieta diaria, invariablemente, constaba de arroz y frijoles, frijoles y arroz, arroz congrí. Conseguir un huevo equivalía a un premio en la lotería (el Combinado Avícola Nacional aun no existía).

Para aquellos que no disponían de contactos con familiares o amigos en el campo, la carestía de todo era la normalidad. Claro, el clima cubano —en comparación con el de Alemania— tiene muchas ventajas: no hace falta la calefacción, no se necesita ropa apropiada para cada estación del año, se puede vivir con muy pocas prendas de vestir.

Sin embargo, el transporte público adquirió características de servicio desconfiable. Escaseaban, o no existían ya, todo tipo de materiales de construcción para el mantenimiento de la vivienda. Mi primer hijo, nacido en febrero de 1963, tuvo que conformarse con que constantemente cambiara la composición de la leche (no había suficiente leche fresca, de forma que se la preparaba con leche en polvo, proveniente de diversas fuentes de importación).

La cantidad de pañales recibida por “la libreta” no alcanzaba ni para comenzar. La falta de agua —por apagones o por rotura de la bomba de agua, que para repararse demoraba semanas, meses— me tenía al borde de la crisis: bajar tres pisos para llenar cubos, palanganas, cazuelas de agua de la cisterna y luego subirlos tres pisos —sin elevador—  constituía una prueba de nervios casi insoportable. La tubería de gas estaba defectuosa y pasé un mes sin poder arreglarla.

¿Polvo de lavar? ¿Jabón de tocador y amarillo? Eran productos que aparecían de vez en cuando, pero nunca en cantidades suficientes. Durante mis casi 30 años en Cuba, la falta de agua, de gas, de alimentos, de prendas de vestir, de artículos electrodomésticos, de materiales imprescindibles para el mantenimiento de la vivienda, eran una constante.

En la RDA, ya en este tiempo el racionamiento de los alimentos no existía. Nunca faltaban los productos alimentarios esenciales: había pan (de diversas variedades), leche fresca y los derivados de la leche —quesos, mantequilla— y carne —de res, de puerco y pollo—, embutidos variados, todo tipo de granos, arroz, aceite vegetal, frutas y vegetales de estación (no se conseguían grandes variedades, puesto que apenas se importaban del área “capitalista”). Pero nunca a un niño le faltó la leche o su comida, ni a los adultos tampoco.

Podían adquirirse materiales de construcción para el mantenimiento de las viviendas. El surtido era pobre, pero nadie ha tenido que verse en la imposibilidad de pintar la casa, de arreglar una pila de agua, de comprarse una cocina nueva o una lavadora.

Los círculos infantiles ofrecían la capacidad requerida para permitir a las madres trabajadoras la permanencia en sus puestos de trabajo. El sistema de transporte público funcionaba, cumpliéndose los horarios puntualmente. Sin embargo, la tensión, la imposibilidad en la RDA de expresar libremente criterios inconformes con la línea política, el miedo de contradecir, de desacatar, de no haber sabido guardar la apariencia, de no haber respetado “las reglas de juego” de una sociedad socialista, costaba muchos nervios portarse como una ciudadana “digna de ser estudiante en una universidad socialista”, admirar incondicionalmente al gran país hermano, la Unión Soviética.

Los cubanos —chistosos, ocurrentes, afables, hospitalarios, sobre todo los amigos nuestros— me brindaron una acogida muy agradable. Lo mismo sucedió luego con mis colegas, pero siempre hubo un “pero”. Me resultaba difícil aceptar la falta de constancia, la exageración, los frenos, los obstáculos, los problemas reales e inventados y el eterno: “¡Ya verás, todo esto se resolverá!” “¡Patria o muerte!”

Por un lado me fascinaba mi trabajo; por el otro, me desesperaba vivir constantemente las contradicciones a todos los niveles: entre las declaraciones, las disposiciones, los lineamientos y la implementación de los mismos.

Para regresar al inicio, a la pregunta de si en Cuba se vivía mucho mejor o peor que en Alemania, mi respuesta es: ni mejor ni peor, sino muy diferente. Y al final, cuando había decidido regresar definitivamente a Alemania, sencillamente estaban gastadas mis energías, después de haberle dedicado a Cuba casi treinta años de mi vida, los años más importantes, cuando mi rendimiento intelectual, mis fuerzas y también mi capacidad de soportar reveses, estaban al máximo. Ya no quería batallar como Don Quijote contra los molinos.

Ver el resto de la entrevista aquí.

Ver también La vida cotidiana, texto de Raúl Rivero publicado por Le Monde el 2 de enero de 1999, en Carta de Cuba.

Los días no volverán: Por si acaso

Despensa. Foto 2012.

En Los días no volverán:

(…) Abro una gaveta y me encuentro unos espejuelos sin una pata, y cuando pregunto a mis padres por qué los guardan, me dicen con toda la lógica del mundo: por si el tornillito de la pata que queda se puede usar de repuesto. Los frascos vacíos ni se botan ni se reciclan, se acumulan por si hacen falta; algunas medicinas se atesoranpor si escasean cuando se necesiten.

Una batidora nueva, por muy sofisticada que sea, jamás echará a la basura la batidora rusa con el vaso de aluminio. Cuanto más, la desplazará hacia un lugar menos estratégico en la meseta. Y en efecto, mis padres saben lo que hacen: los equipos rusos parecen eternos, irrompibles. Las lavadoras Aurika continúan funcionando, aunque la mayoría esté mutilada -es preferible exprimir la ropa con las manos a cambio de tener un potente ventilador en casa, hecho con el motor de la centrífuga. Y la Aurika de mis padres no se usa porque otra más moderna hace su trabajo, pero está ahí, como la reina vaga de la casa, por si.

Leer toda la entrada.

tres proyectos en Yagruma sobre cultura material (video)

 

Yagruma, una plataforma para gestionar el micro-financiamiento colectivo de proyectos de artistas cubanos, anuncia la campaña de recogida de fondos para Normal is Good, de Yali Romagoza, diseñadora de modas que “fuerza los límites entre arte conceptual y moda”; Navidad, de Yadniel Padrón, fotógrafo; y Alamar cuenta su historia, proyecto audiovisual de Miriam Real Arcia.

Del proyecto de Yali Romagoza dice Yagruma:

La primera colección, presentada durante la 10ª Bienal de La Habana, elimina la cartera como accesorio femenino, e incorpora espacios o bolsillos escondidos en el interior de cada prenda como modo alternativo para cargar nuestros objetos cotidianos (…).
“De este modo se enfatiza en la función social con diseños transformables que se vuelven autosuficientes”, explica.
Yadniel Padrón explica su idea:
Consiste en la acción de soltar sobre la entrada de la bahia de La Habana mil cajas de regalos de un metro cuadrado, de colores llamativos, en una hora en la que la marea envié las cajas hacia la orilla haciéndolas encallar en el muro del Malecón provocando la interacción con los espectadores presentes y cualquier tipo de reacción que pueda despertar a raíz del objeto que llega, para cuestionar el deseo por lo novedoso, ideas incorporadas en el cubano actual, con este intercambio pretendo enfocarla mirada hacia lo propio, lo autóctono, Navidad responde a esta idea y a todo lo que pueda generarse alrededor de este contexto.
En cuanto a Alamar:
Trata de un documental que contaría cómo viven las personas de Alamar, uno de los municipios más suigeneris de la isla, caracterizado por un fuerte movimiento artístico independiente, donde viven personas de diferentes niveles educacionales y sociales y donde se manifiesta claramente cómo vive el ciudadano de a pie en Cuba.
Los invito a visitar sus sitios en Yagruma para contribuir con los autores.

el bien de todos, Noticiero ICAIC Latinoamericano

 

Noticiero ICAIC Latinoamericano 1989, dirigido por Santiago Álvarez.

Cubana de Aviación

Almanaque de pared de Cubana de Aviación
Almanaque de pared de Cubana de Aviación

Almanaque de pared de Cubana de Aviación. 1979. Foto cortesía de Ariana Hernández-Reguant.

Cubana de Aviación, la aerolínea bandera de la República de Cuba, fue creada el 8 de octubre de 1929 cuando en América sólo existían ocho aerolíneas y en el resto del mundo 21, pasando a ser enteramente cubana en 1954. Cuenta Sartre que los nuevos líderes revolucionarios solían viajar, allá por la época en que éste visitara la isla, en clase económica, para así ahorrar los dineros públicos que debían administrar. En 1996 hice mi tesis de licenciatura en esta empresa. Para entonces, el jefe del gobierno cubano viajaba en tres aviones, que eran desviados de la flota comercial no para trasladar una extensa comitiva presidencial sino como medida de seguridad.

La Maison

Almanaque de 1983 producido por La Maison

 

Almanaque de 1983 producido por La Maison

Almanaque de 1983 promocionando La Maison con diferentes diseños inspirados en la guayabera, para hombre y mujer, producidos por CONTEX. Foto cortesía de Cachita Abrantes.

Si había un sitio en La Habana de los años 1980s que atrajera el glamour y la farándula locales, además de las fiestas del Festival de Cine Latinoamericano, que por entonces se celebraban en el círculo social del Ministerio del Interior Cristino Naranjo, era la casa de modas La Maison, con la ventaja de que sus fiestas duraban todo el año. Por allí pasaban los pocos turistas que asomaban sus narices en La Habana de entonces, los generosos parientes de la comunidad de visita en la isla y los varios personajes de la industria internacional de la moda que por entonces visitaban a Cuba (así, Giorgio Armani, Pierre Cardin y Paco Rabane, entre otros, conocieron de primera mano la isla comunista).

estilo cubano

Silla dujo similar a la que reprodujera Rita Ponga para el centro turístico aldea taína Guamá

Silla dujo similar a la que reprodujera Rita Ponga para el centro turístico aldea taína Guamá. Imagen tomada de internet.

El 31 de enero, Diario de Cuba publicó un artículo de opinión, por Teresa Dovalpage, en cuyo título la autora preguntaba retóricamente si existía un estilo cubano, cuya ausencia lamentaba. La realidad del interior doméstico cubano se ha vuelto cada día más fea. Se revela fea con sólo hurgarla a través de las ventanas mal cerradas, o permanentemente abiertas, que borran los límites entre lo privado y lo público en la isla. Abunda en Cuba la carencia, no ya de estilo sino de la más mínima intención decorativa o estética, imposible entre paredes gastadas y rotas, ventanas roídas, techos perforados, y el monocromatismo que sólo el tiempo y el descuido conceden al entorno material.

La Habana republicana

Calle Neptuno. 1941. En la foto, Consuelo Gálvez Alum, mi bisabuela.

La entrada “Habana” de la Enciclopedia Espasa-Calpe ocupa más de 30 páginas. En ella se describe la vida en la única ciudad de Cuba cuyos habitantes superan el millón (desde 1943), una ciudad pintoresca, colorida, de ebullente comercio y rica vida social. Se parece mucho esa ciudad a la que conoció mi abuelo, ahora de 94 años, cuando sus padres se trasladaron a La Habana a principios de los años 1930s. Una ciudad con tranvías; baños públicos allí donde la calle E se encuentra con el Malecón (avenida que mi abuelo sigue llamando Baños), con áreas separadas para hombres y mujeres y casillas privadas; con trenes de lavado chino como el de la esquina de 21 y C; con dulcerías de lujo como la casa Potin y el Carmelo. Una ciudad donde la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana aún radicaba en donde ahora está la Facultad de Biología, y cuyo claustro hoy da nombre a algunos hospitales como el Aballís; con Casas de Socorro donde muchos recibían los primeros auxilios; con Caballero de París antes de que ingresara en el hospital Mazorra. En La Habana de los años 1930s se vivía así:



modernidad “a lo grande”

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“Viva Cuba.” Vogue UK. Junio 2010.

El entorno material de Cuba sirvió de escenario a Vogue UK en el 2010. Antes, en los 90s, lo explotó Mango, la marca de ropa española. Éstos no son los únicos fotoshoots en los que el mundo de la moda internacional eligió a Cuba, pero sí los más famosos. Arjun Appadurai reconocería en ellos la incorporación de Cuba al imparable flujo de imágenes, ideas, dineros, tecnología y personas que dan cuerpo a nuestra modernidad.

(h/t Penúltimos Días)

Estética, documental de Enrique Colina

Estética, dirigido por Enrique Colina, fue producido por el ICAIC en 1984. Para entonces, ya desde finales de los años 1970s, existían, según el Instituto Cubano de Investigación y Orientación de la Demanda Interna (ICIODI), 809 millones de pesos en inventarios de productos ociosos, sin salida en el mercado minorista.

 

el cuarto de mis abuelos

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Habitación. Vedado, Habana, 1975.

Cuando era niña, el cuarto de mis abuelos me parecía mágico. Tenía cortinas de papel, que en lugar de cubrir adornaban el marco de la ventana, cayendo a los lados de la cama, y una lamparita de leer, de madera, adosada al respaldar, con dos tubitos diminutos de luz fría y un encendedor colgante. El lugar ideal para una vida confortable y feliz.