Music

Children’s Songs in Cuba (1960s-1980s)

By Emilio García Montiel (translated by María A. Cabrera Arús)

Not all the songs of the lavish repertoire of children’s music that was broadcasted in Cuba during the 1960s, 1970s and 1980s have an exemplary revolutionary content. Some of them were just funny stories without a moral, or rhythmic orchestrations and memorable choruses and melodies. However, during this period the ballads—mostly of Spanish origin—that had traditionally animated children’s play lost preeminence, even if they continued to be transmitted through oral tradition. This is the case, e.g., of El patio de mi casa; Arroz con leche; A la rueda rueda; Alánimo, alánimo; La pájara pinta; Matandile dile do; Los pollitos dicen…; La señorita (…) entrando en el baile; Los pollos de mi cazuela; ¿Cuánto me das marinero?; Mambrú se fue a la guerra; Estaba el señor Don Gato; or the dreary ¿Dónde vas Alfonso XII?.

In contrast with the imaginary and vocabulary of most of these ballads (where ladies, widows, love, marriages, and household work predominates), and rather in consistency with the new ideological and political context, new songs appeared demanding boys and girls alike (as per their condition of pioneros) the fulfillment of their “revolutionary” duties. In some cases, this was directly expressed in the lyrics, such as in Mi escuelita (“as I am a revolutionary child, I daily care of my little school”) or Niñito cubano (“little Cuban boy / which are your plans for the future? / to create a world / fairer than the world of yesterday”); or in other songs that, in the same line, promoted world peace and solidarity, such as the iconic Barquito de papel (“down with the war! / we are for peace! / children want to / laugh and sing”); Abuela, ¿qué pasaría? (“Grandma, what / if men had no war?”); or Todos los niños del mundo (“that merciless monster / called the imperialist war / has taken too many children / and is threatening us again”). This kind of compositions will be mirrored in the repertoire of protest songs of the Nueva Trova movement.

At the same time, other songs popularized in the period promoted a healthy upbringing and taught respect for social and family values and good habits of study and work (that these are universal concerns does not hinder the fact that they served as propaganda for the regime). It worth mentioning, among these songs, the hits Juan me tiene sin cuidado, La mariposita vuela (teaching obedience and respect for elders), Hormiguita retozona (on doing domestic work), or Bañarse es sabroso (promoting habits of personal hygiene). Materialist philosophy was also reflected in a singular piece, Protesta infantil, in which children protest against the use of traditional legends to intimidate them, disapproving children’s stories due to their fictional character (“the Little Red Riding Hood is just a tale, a mere invention and fake”). Implicit in this children protest is the banning of Santa Claus, replaced with a state raffle in which the day and establishment in which each family would buy children’s toys (once a year, three per child, to be exact) would be determined.

Although the selection of tunes for this exhibition highlights the representation of the new political context in the children’s music of the period—as long as their recordings are available—, it must be said that this music shows high levels of diversity and quality (out of my consideration is how generational variations, or the new administrative policies with regard to music education, production and diffusion, have impacted it). Such a diversity and quality was the result of the coalescence of multiple factors, namely, the combination of diverse creative lineages, the participation of the most important and prolific Cuban composers of the genre (e.g., Africa Domech, Teresita Fernandez, and the duo of Celia Torriente and Enriqueta Almanza), the adaptation of the hits of Mexican composer Francisco Gabilondo Soler and Argentinean composer Maria Elena Walsh, the exquisite interpretations—imitating the voices of children—of actresses Consuelito Vidal and Aurora Basnuevo, and the contemporary adaptation of traditional foreign tunes (among them, the catchy piece, representing the Cuba-USSR friendship, Que siempre brille el sol). Other factors should be also considered when analyzing the children’s music of the period, such as the popularity of tunes from TV series (like those, very popular, from the Soviet cartoon Deja que te coja, the puppet show Toqui, or the series of adventures El capitán Tormenta), and the role that cartoon animations played as a mechanism of dissemination of musical hits (e.g., Marinero quiero ser; Vinagrito; the lullaby La calabacita; or A la escuela hay que llegar puntual). Whatever the reason, these songs were, in general, present (glossed, satirized, or simply mentioned) in the everyday life of Cuban children back in the 1960s, 1970s, and 1980s. Now, they are also part of its reconstruction.

Canciones infantiles en Cuba (1960-1980)

Por Emilio García Montiel

Dentro del pródigo repertorio de música infantil cubana durante las décadas de 1960, 1970 y 1980, no todas las canciones ostentaron un contenido aleccionadoramente revolucionario. También se crearon divertidas fabulaciones sin moraleja, de rítmicas orquestaciones y memorables estribillos y melodías. No obstante, y aunque no dejaron de cantarse y de aprenderse por tradición oral, cada vez serían menos recurrentes las rondas y romanzas, mayormente de procedencia española, que tradicionalmente habían animado el entorno lúdicro infantil; rimas como El patio de mi casa; Arroz con leche; A la rueda rueda; Alánimo, alánimo; La pájara pinta; Matandile dile do; Los pollitos dicen…; La señorita (…) entrando en el baile; Los pollos de mi cazuela; ¿Cuánto me das marinero?; Mambrú se fue a la guerra; Estaba el señor Don Gato; o la tétrica ¿Dónde vas Alfonso XII?.

En contraste con el ámbito y el vocabulario de buena parte de estas rondas y romanzas (señoritas, viuditas, enamorados, matrimonios, guisos y labores hogareñas) aparecieron –en evidente consonancia con el nuevo contexto ideológico y político– canciones que conminaban a niños y niñas por igual (implícitamente sobrentendidos como pioneros) al cumplimiento de su deber revolucionario. Unas, con letras más directas, como Mi escuelita («como soy un niño revolucionario, mi escuelita, mi escuelita cuido a diario”) o Niñito cubano («Niñito cubano / ¿qué piensas hacer? / Un mundo más justo/ que el mundo de ayer»); y otras, que, en el mismo tenor, alentaban la paz y la solidaridad mundial, como el emblemático Barquito de papel, (« ¡Abajo la guerra! / ¡Arriba la paz! / Los niños queremos/ reír y cantar»); Abuela, ¿qué pasaría? («Abuela, ¿qué pasaría / si los hombres ya no tuvieran guerra?»); o la muy escenificada Todos los niños del mundo («Ese monstruo sin piedad / que es la guerra imperialista / se ha llevado a muchos niños / y hoy los vuelve a amenazar»). Composiciones, todas estas, que tendrían un espejo adulto en buena parte del repertorio de la canción política del movimiento de la Nueva Trova.

Paralelamente, estaban las numerosas canciones asociadas a la enseñanza de un crecimiento sano, de respeto social y familiar y de una cultura del estudio o del trabajo (temas universales, sin duda, pero no menos conjeturables como propaganda del sistema revolucionario). Dentro de ello, fueron éxitos Juan me tiene sin cuidado, La mariposita vuela (asociadas a la obediencia y el respeto a los mayores), Hormiguita retozona (sobre la responsabilidad compartida en el trabajo doméstico) o Bañarse es sabroso (en favor del cuidado de la higiene personal). Asimismo, puede decirse que hasta el trasfondo materialista de la educación quedaría reflejado en una singular pieza, Protesta infantil, en la que los niños se rebelaban contra las tradicionales leyendas empleadas por los mayores para intimidarles, haciendo patente, incluso, el carácter ficticio de los cuentos infantiles («El de Caperucita es sólo un cuento, un mero invento de mentiritas»). La supresión de la fantasía de los Reyes Magos como proveedores de juguetes, por un sorteo que determinaba el día y el establecimiento en que cada núcleo familiar podía comprarlos (tres por niño, para ser exactos), era parte de la realidad, voluntaria o involuntariamente reflejada tras esa protesta.

Aunque la selección de melodías para la presente exhibición ha procurado –en la medida en que ha sido posible conseguir las grabaciones– destacar este nuevo contexto, debe tenerse en cuenta que la música infantil del periodo (sin entrar a considerar los lógicos cambios generacionales y las políticas administrativas del gobierno con respecto a la educación, producción y difusión artística) también se caracterizaría por una alta diversidad y calidad musical. Ello, en principio, fue resultado de una particular conjunción de varias vertientes creativas: las más importantes y prolíficas compositoras cubanas del género (África Domech, Teresita Fernández y la dupla de Celia Torriente y Enriqueta Almanza); parte de los éxitos del mexicano Francisco Gabilondo Soler y de la argentina Maria Elena Walsh: las exquisitas interpretaciones, en imitación de voces de niños, de actrices como Consuelito Vidal y Aurora Basnuevo; y la selectiva recuperación, en versiones contemporáneas, de pegadizas tonadas tradicionales y foráneas (entre las que sería llamativa, como símbolo de la llamada amistad Cuba-URSS, la pieza rusa Que siempre brille el sol). Asimismo, ha de considerarse el popular arraigo de las sintonías de ciertos programas televisivos (como la serie de dibujos animados soviéticos Espera ya verás, el programa de marionetas Toqui o las serie de aventuras El Capitán Tormenta); la calidad de los dibujos animados como mecanismo de difusión de éxitos musicales (Marinero quiero ser; Vinagrito; la nana La Calabacita o, incluso, el tarareo de A la escuela hay que llegar puntual) y, en general, la persistencia de gran parte de estas canciones (glosadas, satirizadas o sencillamente referidas) en la vida cotidiana de entonces y, luego, en la reconstrucción de su memoria.

Lyrics: Celia Torriente and Enriqueta Almanza
Sings: Consuelo Vidal

Barquito de papel,
mi amigo fiel,
llévame a navegar
por el ancho mar.

Yo quiero conocer
a niños de aquí y de allá
y a todos llevar
mi flor de amistad.

¡Abajo la guerra!
¡Arriba la paz!
Los niños queremos
reir y cantar.

Barquito de papel,
mi amigo fiel,
llévame a navegar
por el ancho mar.

Gotica de lluvia

¿adónde tú vas?

Voy camino al río

y después al mar.

 

Granito de tierra

¿para dónde irás?

A ver los caminos

que pueda cruzar.

 

Niñito cubano

¿qué piensas hacer?

Un mundo más justo

que el mundo de ayer.

Mi escuelita, mi escuelita es más bonita

porque está muy cuidadita, cuidadita.

Como soy un niño revolucionario,

mi escuelita, mi escuelita cuido a diario.

Todos los niños del mundo

vamos una rueda a hacer,

y en mil lenguas cantaremos

que en paz queremos crecer.

 

Martí lo dijo en un libro

que me lee mi papá:

nacen para ser felices,

el porvenir es la paz.

 

Ese monstruo sin piedad

que es la guerra imperialista

se ha llevado a muchos niños

y hoy los vuelve a amenazar.

 

Todos los niños del mundo

vamos una rueda a hacer

y en mil lenguas cantaremos

que en paz queremos crecer.

Sings: Lourdes Torres and unidentified child

 

–Abuela, ¿qué pasaría

si me cae una estrella en la cabeza?

–No temas, no temas niña mía,

las estrellas no hacen nada como eso.

Están para adornar el cielo.

Están para adornar el cielo.

 

–Abuela, ¿qué pasaría

si me encuentro en el bosque con el lobo?

–No temas, no temas niña mía,

al momento lo vencen entre todos.

Y él no moverá, ni un dedo.

Y él, ya verás, no moverá ni un dedo.

 

–Abuela, ¿qué pasaría

si me encuentro un tesoro de repente?

–¡Uy! ¡Qué bueno! ¡Qué bueno niña mía!

Así, mira, lo repartes entre toda la gente.

Y todos quedarán contentos.

Y todos quedarán muy contentos.

 

–Abuela, ¿qué pasaría

si los hombres ya no tuvieran guerra?

–Qué bueno, qué bueno niña mía,

será el día más bello de la tierra.

El cielo brillará sereno.

El cielo brillará sereno.

Sereno.

Sings: Aurora Basnuevo

 

Juan “me tiene sin cuidado”

es un niño más que descuidado.

Su abuelita lo reprende

para ver si Juan aprende:

 

– ¡Juan, te tienes que bañar!

¡Juan, te tienes que peinar!

¡Juan, que estás muy desgreñado!

– Ah, me tiene sin cuida’o.

 

En todo el barrio no hay

otro niño igual que Juan.

Su abuelita lo reprende

para ver si Juan aprende:

 

– ¡Juan, tú tienes que cambiar!

¡Juan, tú tienes que estudiar!

¡Juan, te van a suspender!

¡Juan, no me hagas padecer!

 

–Ah, me tiene sin cuida’o.

Ah, me tiene sin cuida’o.

Ah, me tiene sin cuida’o.

 

Juan “me tiene sin cuidado”

una tarde se subió al tejado.

Su abuelita, que lo vio,

asustada, así gritó:

 

– ¡Juan, no seas tan malcriado!

¡Juan, baja del tejado!

¡Juan, debes obedecer!

¡Juan, que te vas a caer!

 

– Ah, me tiene sin cuida’o

Ah, me tiene sin cuida’o

…¡aaaaaaaaaaaaaaaay!

 

Juan terminó con un chichón

como un melón, y la canción ya se acabó.

Y que te sirva de lección, ¿eh?

Lyrics and Song: África Domech

 

La mariposita vuela

con permiso de su abuela,

va a pasear por el jardín

y se posa en un jazmín.

 

Todas las mañanas ella

se levanta fresca y bella,

y el espejo la ve y dice

«es linda como una estrella».

 

La mariposita vuela

va a pasear por la ciudad,

y regresa tempranito

como quiere su papá.

 

Todas las mañanas ella

se levanta presurosa,

y el espejo la ve y dice

«es linda como una rosa».

 

La mariposita juega

con permiso de su abuelo,

pero cuida su vestido

y no se sienta en el suelo.

 

Todas las mañanas ella

se levanta muy feliz,

le da un besito a su abuela

y se va para la escuela.

Lyrics and Song: África Domech

 

Hormiguita retozona

no hacía más que jugar

y su mami le decía:

ven y ayúdame a lavar.

 

–- ¿A lavar, mami?

Ay, no, chica, a mí no me gusta lavar.

 

Hormiguita retozona

no hacía más que jugar

y su mami le decía:

ven y ayúdame a planchar.

 

– Esta mami, cada vez que me ve jugando a los yakis

me dice que vaya a planchar. Ah, pues no.

 

Hormiguita retozona

no hacía más que reir

y su mami le decía:

ven y ayúdame a zurcir.

 

– ¿A zurcir, mami?

No, no me gusta zurcir, chica.

 

Hormiguita retozona

no hacía más que jugar

y su mami le decía:

ven y ayúdame a fregar.

 

– ¿Y si se me rompe un plato?

¿Para que me regañes?

¿Tú crees que yo soy boba?

 

Hormiguita retozona

no hacía más que decir:

– Ay, mami, chica, mira, no te pongas brava,

pero ya yo te he dicho que a mí no me gusta lavar,

ni planchar, ni zurcir, ni fregar, mami, ni fregar.

a mi nada más que me gusta jugar, jugar y jugar.

 

Pero…un día la mamá de hormiguita retozona

cogió una gripe tan fuerte

que parecía otra persona.

No se pudo levantar.

No pudo lavar la ropa.

Como nadie la ayudaba,

no tuvo un plato de sopa.

Ella tenía mucha fiebre

y temblaba, pobrecita.

Hormiguita retozona estaba muy asustadita.

Hormiguita retozona sintió ganas de llorar

y de pronto dijo así:

–Pobrecita mi mamita,

yo la tengo que ayudar.

 

Fue a la cocina y cogió

para la sopa una olla.

La llenó de agua con sal

y le puso una cebolla.

Le echó carne, zanahoria,

papa, tomate y maíz.

Puso bijol y fideos,

ajo porro y un ají.

 

La mamita se tomó

una sopa muy sabrosa.

Y hormiguita, cariñosa, le dijo:

— Mami, reposa.

 

Hormiguita retozona

desde ese día juró

ayudar a su mamita,

y su promesa cumplió.

 

Hormiguita retozona

fue muy dichosa y creció

ayudando a su mamita,

y mi cuento se acabó.

Lyrics: Celia Torriente and Enriqueta Armanza

Sings: Amparo Ochoa

 

¡Protesto!… ¡Protesto y vuelvo a protestar!,

con las mentiras tenemos que acabar,

a los embusteros hay que desmentir

¡Basta!, basta ya de decir:

«Uuh, ahí viene el lobo»

«Uy, la bruja de la escoba»

¡Ni que yo fuera boba!

¡Protesto!… ¡Protesto y vuelvo a protestar!,

con las mentiras tenemos que acabar,

a los embusteros hay que desmentir.

¡Basta!, basta ya de decir:

«Uy, te lleva el coco»

«Ay, ahí viene el lobo»

¡Vaya! qué tonterías,

como si los niños no supieran zoología.

El de Caperucita es sólo un cuento,

un mero invento de mentiritas,

la bruja de la escoba es otro engaño

que a los chiquitines hace mucho, mucho daño.

 

Miren, señores embusteros:

Que no hay más coco que el que dan los cocoteros.

Y ahora pido una buena rechifla para todos los que engañan a los niños…

¡Mentirosos! ¡A los niños no se les asusta!

¡Fuera, fuera, fuera!

¡Mentirosos, mentirosos, mentirosos, mentirosos!

Lyrics and Song: Francisco Gabilondo Soler

 

Que dejen toditos los libros abiertos

ha sido la orden que dio el general.

Que todos los niños estén muy atentos,

las cinco vocales van a desfilar.

 

Primero verás, que pasa la “A”

con sus dos patitas muy abiertas al marchar.

Ahí viene la “E”, alzando los pies.

El palo del medio es más chico como ves.

Aquí está la “I”, la sigue la “O”.

Una es flaca y otra gorda porque ya comió.

Y luego, hasta atrás, llegó la “U”,

como la cuerda con que siempre saltas tú.

Lyrics and Song: Maria Elena Walsh

 

La mona Jacinta

se ha puesto una cinta.

Se peina y se peina

y quiere ser reina.

 

Ay, no te rias de sus monerías.

Mas la pobre mona

no tiene corona.

Tiene una galera

de hoja de higuera.

 

Ay, no te rias de sus monerías.

 

Un loro bandido

le vende un vestido

un manto de plumas

y un collar de espumas.

 

Ay, no te rias de sus monerías.

 

Al verse en la fuente,

dice alegremente:

qué mona preciosa,

parece una diosa.

 

Ay, no te rias de sus monerías.

 

Levanta un castillo

de un solo ladrillo,

rodeado de flores

y sapos cantores.

 

Ay, no te rias de sus monerías.

 

La mona cocina

con leche y harina.

Prepara la sopa

y tiende la ropa.

 

Ay, no te rias de sus monerías.

 

Su marido mono

se sienta en el trono,

sus hijas monitas

en cuatro sillitas.

 

Ay, no te rías de sus monerías.

Original lyrics: Arakadi Ostrovski and Lev Oshanin

 

Un cielo azul y un redondel

es el dibujo de un niño.

Y en una esquina del papel

escribe el niño después:

Quiero que haya sol siempre,

que también haya cielo,

que mamá siempre viva,

que también viva yo.

Tú sabes bien, amigo fiel,

que paz el mundo desea,

y en toda edad, el corazón

canta la misma canción.

Lyrics and Song: Teresita Fernández

 

Vinagrito es un gatico

que parece de algodón.

Es un gato limpiecito,

relamido y juguetón.

Le gustan las sardinas

y es amigo del ratón.

Es un gato muy sociable

mi gatico de algodón.

 

Yo le puse Vinagrito

por estar feo y flaquito,

pero tanto lo cuidé

que parece Vinagrito

un gatico de papel.

!Miau, miau, miau, miau,

con cascabel!

Miau, miau, miau, miau,

con cascabel!

 

Estaba en un cartucho

cuando yo lo recogí,

chiquito y muerto de hambre,

tirado por ahí.

Le di un plato de leche

y se puso tan feliz

que metía los bigotes,

las patas y la nariz.

 

Yo le puse Vinagrito

por estar feo y flaquito,

pero tanto lo cuidé

que parece Vinagrito

un gatico de papel.

!Miau, miau, miau, miau,

con cascabel!

Miau, miau, miau, miau,

con cascabel!

 

No se va para el tejado

porque no sabe subir,

y sentado en la ventana

mira la luna salir.

La luna es un queso

metida en un mar de añil,

y mi gato se pregunta

si habrá sardinas allí.

 

Yo le puse Vinagrito

por estar feo y flaquito,

pero tanto lo cuidé

que parece Vinagrito

un gatico de papel.

!Miau, miau, miau, miau,

con cascabel!

Miau, miau, miau, miau,

con cascabel!

Ya la noche se está haciendo vieja,

allá en el patio duerme una flor.

Los juguetes están muy cansados,

caen en sus cajas y dicen adiós.

Doña Gallina tapa a sus pollos

y la lechuza sale a cazar,

mientras los niños guardan sus libros,

van a la cama, y a descansar.

¡Hastaaa mañanaaaaaa!

Lyrics: Juan Almeida

Sings: Ariel

 

Papá, yo quiero que tú

me enseñes a navegar

por esos mares del mundo

que tú has transitado ya.

Marinero quiero ser,

y enfrentarme a los tiranos

que encierran los océanos

para, como tú, vencer.

Y en cada puerto tener

una aventura de amor

hasta encontrar, como tú,

quien me rompa el corazón.

Marinero quiero ser,

marinero como tú,

para dejar de jugar

con mi barco de papel.