Penúltimos Días: El lento tren cubano, por Michael Kerr

Tren local. Trinidad, Cuba. 1997.

En Penúltimos Días, El lento tren cubano, crónica del periodista de The Daily Telegraph Michael Kerr, publicada en 2012 y traducida por Gerardo Cartaya:

Si de trenes se trata, españoles y cubanos no hablan el mismo idioma. Para un español, un tren rápido es aquel que cubre los 595 kilómetros de Madrid a Barcelona en dos horas y media. Los cubanos no son tan exigentes. El día que yo viajé en él, su tren de alta velocidad se tardó 18 horas entre La Habana y Santiago (unos 860 kilómetros).

Lo tomé por una mezcla de aventura y cobardía. Sería una oportunidad de ver la campiña, conocer al pueblo y aprender algunas frases en español. También era preferible a tomar vuelos internos en aviones cuyo desempeño en el aire se rumoraba era “cuestionable”.

Yo había reservado con bastante anticipación. La empresa de turismo local hizo que —para protegerme a mí o a la seguridad nacional— su representante me acompañara en el taxi desde mi hotel hasta la estación. Sorteamos el trayecto entre bicitaxis, motocicletas y carretillas, y luego zigzagueamos entre las cajas de cartón que sirven de maletas a muchos cubanos.

Poco después de las 4 de la tarde abordé el tren. Debía partir a las 4:30. No se movió hasta casi las 6, que fue más o menos cuando vino a arrancar el aire acondicionado. Las luces, salvo una bombilla en cada extremo del coche, no se encendieron en absoluto.

La locomotora diesel y sus cinco vagones estaban tan mugrientos como cualquier tren de vapor. En el interior, sin embargo, las butacas de cuero rojo eran mullidas y me fijé que tenían palancas para reclinarlas. Los vidrios de las ventanas estaban opacos como papel encerado, pero de cualquier modo había muy poco que ver: camiones oxidados; vacas con las costillas a flor de piel; campos de arroz y caña de azúcar; chozas en ruinas, pero con una antena de televisión en el techo. Cuba era una llanura con esporádicas elevaciones: Norfolk con palmeras. (…)

Continuar leyendo en Penúltimos Días.

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