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celebración de la Semana Santa en Trinidad

Postal de celebración de la semana santa en Trinidad

Postal de celebración de la semana santa en Trinidad. 1960. Imagen enviada por Cristina González Béquer.

En su libro Hecho en Trinidad de Cuba, publicado en el 2014 por A&E ediciones, Cristina González Béquer publicó esta imagen conmemorativa de la celebración de la Semana Santa en la ciudad de Trinidad en el año 1960. Durante la presentación del libro que tuvo lugar en la ciudad de Nueva York en el 2014 conocí a la autora, quien me envió la imagen para su publicación en Cuba Material.

revolución, turismo y tradición

copas de gonzalo cordoba

Juego de copas diseñado por Gonzalo Córdoba. Foto tomada de la página de FB de Ernesto Oroza.

En Hecho a mano en Trinidad de Cuba, libro de Cristina González Béquer (E&A Editions 2013):

En el año 1959, cuando la Comisión Nacional de Turismo se convirtió en el INIT (Instituto Nacional de la Industria Turística) algunos especialistas fueron a conocer y a valorar la obra de los artesanos trinitarios. Una exposición, que debe haber tenido lugar a finales de ese año o a inicios del 60, recogió los resultados de la pesquisa y del trabajo directo con los artesanos para conseguir piezas de gran calidad. Por ese tiempo, dos arquitectos, Gonzalo Córdoba y María Victoria Caignet, ambientaron las cabañas del Motel Las Cuevas utilizando piezas de artesanía local. Las bases de las lámparas se hicieron en Los Hornos de Cal y fueron modeladas siguiendo los patrones que, unos años antes, habían aprendido los alfareros trinitarios de Amelia Peláez. Las pantallas fueron tejidas de carey, lo mismo que las empleitas con las que crearon vistosas esteras. Más tarde, por obra y gracia de esos pesquisajes, se mezclaron y se estandarizaron las manualidades en todo el país y se formó una mezcolanza de artesanías que impediría, por largo tiempo, reconocer las tradiciones locales.

A mediados de la década de los años setenta, Córdoba y María Victoria regresaron a Trinidad para realizar la ambientación del hotel que se construía entonces en la playa de María Aguilar y que se llamó Costa Sur. . . . Lorenzo Urbistondo y Aurora Mesa, que fueron los diseñadores designados para esa tarea, . . . recorrieron casas y patios trinitarios, visitaron el taller de alfarería de los Santander y conocieron a mucha gente anónima –que seguía trabajando en pequeña escala– con el propósito de utilizar sus obras en los espacios del hotel. Por ejemplo, los pañuelos de malla de Enriqueta Medina, hermana de Merceditas, iban a ser enmarcados para presidir los dormitorios. Llegaron a realizar el diseño para estampar un tejido, cuyo dibujo imitaba las ensaladillas que habían encontrado en las camas trinitarias. Con ese tejido proyectaron la elaboración de las sobrecamas del hotel.

La premura pro inaugurar el hotel hizo que estos proyectos decorativos nunca llegaran a realizarse. Las sobrecamas definitivas fueron de chenille, como las de todos los hoteles cubanos de esa época. (pp. 71-74)

Trinidad

Trinidad, Cuba. Julio 2014.

Trinidad, Cuba. Julio 2014.

Cuando, en 1998, fui por primera vez a Trinidad, el dólar había vuelto a tener circulación legal en Cuba y el estado cubano regentaba tiendas y restaurantes que operaban en divisas para un público mayoritariamente extranjero. Los trinitarios, como los habaneros y el resto de los cubanos, huían en masa de casi todos los empleos estatales para trabajar en el turismo, por entonces el más codiciado sector en términos de empleo en la isla.

Cuando regresé este verano, días antes de que el periódico El País le dedicara una nota al emergente capitalismo trinitario, los restaurantes, hostales y galerías de arte privados se extendían por toda la ciudad y sobrepasaban en número y calidad a los negocios estatales, especialmente en la zona del centro histórico, declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1988. Artesanos y cuentapropistas vendían todo tipo de mantelería bordada y canastas de mimbre en mercadillos callejeros, y los taxistas privados ofrecían viajes mucho más económicos y flexibles que las opciones estatales hacia la península Ancón y el Valle de los Ingenios, en donde el dueño de la estancia Guachinango sirve almuerzos campestres y ofrece excursiones a caballo por sus tierras. El camino que lleva hacia la torre Iznaga lucía ahora más parecido que nunca al de Teotihuacán, en donde los vendedores abruman al turista con la mejor artesanía local a precios que, mientras se avanza, se devalúan hasta llegar a un 10 por ciento de la cifra inicial.

En la Trinidad de hoy el negocio privado ha desplazado al estatal no solamente en cantidad y calidad como anota El País sino también en las ganancias que reporta y, sobre todo, en prestigio en la jerarquía de los puestos de trabajo locales. La prosperidad del negocio privado en Trinidad ha repoblado la villa con jóvenes que emigran desde otras regiones del país, incluyendo La Habana, y tiene cierto peso en la decisión de algunos trinitarios de no emigrar al extranjero. El taxista que contraté para hacer el recorrido por las distintas estancias del Valle de los Ingenios suele viajar a Canadá. El capital que reúne trabajando allí en la construcción lo invierte en mejorar su casa y su automóvil, tras lo cual se asentará definitivamente en tierras trinitarias para dedicarse al transporte de turistas. La habitación que renté, donde losas de barro y cenefas coloniales cohabitan con lámparas y vajilla adquiridos en una sucursal de Ikea europea, climatizada con un moderno y silencioso split, es propiedad de un matrimonio cubano-belga asentado en La Habana. Una joven familia habanera, ella promotora cultural y él músico, gestionan el negocio a cambio de cierta participación en las ganancias de la pequeña galería de arte que ocupa la sala principal de la casa y de la renta de las tres habitaciones de la estancia.

Sólo sobre las chinas pelonas de las calles, bajo el tórrido sol tropical, puede el visitante encontrar algo alegórico a la revolución cubana.

 

Souvenir de la empresa ARTEX. Trinidad. 1998.

Souvenir de la empresa ARTEX. Trinidad. 1998. Colección Cuba Material.