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peines

peine

Peine. Colección Cuba Material.

En la Cuba de mi infancia no había abundancia de nada, ni siquiera de peines. Crecí desenredándome el pelo con uno de plástico negro marca Kico Plastics, hecho en la Cuba republicana por la compañía homónima que luego se inscribió en la Florida bajo el mismo nombre (estuvo activa desde el 1 de marzo de 1960 hasta el 28 de agosto de 1964 y su presidente, Enrique Kalusin, un judío cubano-americano, fundó también el Círculo Cubano Hebreo de Miami, o Cuban Hebrew Social Circle of Miami, Inc., el 22 de septiembre de 1961), hasta que, en algún momento en los años 1980s, mi mamá compró un peine polaco de color amarillo, mucho más bonito que el que había usado hasta entonces. Quizás por eso me gustaba siempre buscar en el bolsillo de la camisa de mi abuelo el peine de pasta color crema que acostumbraba usar desde su juventud, en los años 1940s, el más bonito de todos.

peine polaco

Peine. Hecho en Polonia. 1980s. Colección Cuba Material.

Peine Kico Plastics

Peine Kico Plastics. Hecho en Cuba. Colección Cuba Material.

la industria y el comercio a principios de 1959

Billete de un peso. Serie de 1966

Billete de un peso. Serie de 1966. Colección Cuba Material.

En Pérez-Stable, Marifeli. 2008. La revolución cubana. Orígenes, desarrollo y legado. Madrid: Colibrí. Original en inglés publicado en 1993):

Según este periódico, en 1959 el poder adquisitivo de la población aumentó en 200 millones de pesos en ocho meses. “Las solicitudes de inversión se multiplicaron por dies y las de licencias para pequeñas empresas crecieron en un 400%” (en Pérez-Stable 2006:116).

Y continúa: “La Asociación Nacional de Industriales de Cuba estuvo de acuerdo en formar parte de las filas revolucionarias, y a pesar de que se quejaba por el aumento de los salarios, respaldaba la industrialización y sometió su propio programa a la consideración del gobierno revolucionario” (p. 117).

“El 1ro de enero de 1960 la ANIC felicitó al gobierno revolucionario en ocasión de su primer aniversario, y elogió el programa de industrialización, la honestidad administrativa, la expansión del mercado nacional y las regulaciones del comercio exterior. De igual manera, los industriales se ofrecieron para lanzar una campaña internacional dirigida a mejorar la imagen de Cuba en el ámbito financiero.” (p. 117)

Esta luna de miel duró mientras el régimen no se radicalizó. “A medida que se definía el carácter del nuevo gobierno, las clases económicas comenzaron a retirar sus inversiones” (p.119).