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Cuban Finotype

el finotipo cubano, proyecto de Jacqueline Loss

El 21 de octubre pasado, en la sede de la revista Cabinet en Brooklyn, NY, se presentó el proyecto multimedia Finotipo/Finotype, de la profesora de la Universidad de Connecticut Jacqueline Loss. Loss explora las representaciones de lo fino que circulan entre los cubanos de allá y de aquí mientras prepara un documental sobre el tema, que co-dirige con el artista Juan Carlos Alom. El proyecto puede consultarse en el website Finotype, que además cuenta con archivos relacionados con las representaciones de lo fino que incluyen desde moda hasta prensa impresa, pasando, por supuesto, por el teatro y el arte.

En el evento, Jacqueline Loss y María A. Cabrera Arús leyeron ponencias. Las autoras curaron, además, una exposición de objetos de belleza de la colección de Cuba Material y el archivo de Cachita Abrantes, que se exhibieron junto con obras de los artistas Jairo Alfonso y Geandy Pavón.

Fragmento de la exposición Cuban Linotype and Its Materiality. Imagen Cabinet magazine.

Fragmento de la exposición Cuban Finotype and Its Materiality. 2015. Imagen Cabinet magazine.

"212." Jairo Alfonso. Foto de Ernesto René Rodríguez.

“212.” Obra expuesta en Cabinet magazine. 2015. Jairo Alfonso. Foto de Ernesto René Rodríguez.

Exposición Reciclarte en la Fábrica de Arte

Diario de Cuba: Cuando la moda quiere ser arte

Exposición Reciclarte en la Fábrica de Arte

Exposición Reciclarte en la Fábrica de Arte. 2014.

En Diario de Cuba: Cuando la moda quiere ser arte:

A Leticia le interesa la moda. Nunca quiso ser modelo, diseñadora, ni siquiera fotógrafa, pero disfruta de un diseño atractivo y de enterarse de lo que se lleva o no en el mundo y en La Habana. También es amante de las artes plásticas y escénicas.

Por eso, sacó su entrada para asistir a la pasarela de Trajes extremos que propuso en Bellas Artes la séptima edición de Arte y Moda.

El concepto del espectáculo era muy atractivo: diseñadores que, inspirados en obras de artistas plásticos cubanos, crearon 25 “trajes extremos”. Cada traje iría acompañado de una pieza musical que lo distinguiría y vendría a formar parte del significado de la obra.

Ya en el lobby de Bellas Artes, lleno de mujeres entaconadas y con vestidos de noche, Leticia escuchó a uno de los diseñadores hablando con amigos. “La organización es un desastre. Ayer, el día de la inauguración, nos pidieron ayuda para conseguir las luces, porque a esas alturas todavía no estaba lista la pasarela.”

Leticia trató de conseguir un programa, pero solo estaban disponibles para los invitados. No tuvo más remedio que pedir uno al señor que se sentó a su lado. El programa, impreso a todo color y en buen papel, era en realidad un catálogo de los trajes que se presentarían. Leticia no pudo evitar pensar que si no hubiesen sido tan pretenciosos, hubiese alcanzado para darle programa a todo el público. Y pensó que la gente de la moda no puede evitar ser elitista.

Sin embargo, las palabras leídas por la locutora al principio del espectáculo le parecieron un poco lastimeras. Esta pasarela era un esfuerzo para tratar de alejar el concepto que habitualmente se tiene de la moda como algo “frívolo y superfluo”. Era como si los creadores estuvieran pidiendo disculpas por dedicarse a la moda en lugar de a las artes plásticas o algo más “elevado”.

Otro detalle que le llamó la atención a Leticia fue el interés por poner la cubanía en primer plano. El desfile fue abierto por el himno nacional, interpretado con una trompeta ensordecedora; los primeros vestidos estaban inspirados en la bandera; abundaron los cantos afrocubanos en la banda sonora. Tanta insistencia era para Leticia una manera de legitimar la moda como algo compatible con la nación. “Como si hiciera falta. Ya el hecho de que los diseñadores sean cubanos le da nacionalidad a las creaciones.”

La presunta desorganización no se hizo notar en la pasarela. En el fondo se proyectaban los cuadros que inspiraron los diseños, mientras los modelos bailaban más que desfilar. Unos trajes eran más atrevidos que otros, la música seleccionada se ajustaba más al diseño de vestuario en algunas ocasiones que en otras. Pero eso se debe más al concepto de cada artista que a la organización, supuso.

Vio danzar sobre la pasarela los más llamativos atuendos. Un traje de aspecto robótico; una armazón con corazoncitos colgando, un vestido con manzanas verdaderas dentro de la falda; vestidos plateados con enormes cuernos rojos o negros; un sombrero en forma de caballito de mar; un traje negro que parecía de samurai, un tocado de varillas con flores.

El público a su alrededor aplaudió mucho un traje de diseño geométrico cuyo sombrero se transformaba, de un panel que no dejaba ver la cara de la modelo en un atrevido tocado que la liberaba. A Leticia también le gustó, pero el que más le llamó la atención fue un vestido confeccionado con material plástico de embalaje, que por el frente conservaba la leyenda “Frágil”, y por la espalda “Made in”. Las mangas y el sombrero eran lámparas japonesas y los zapatos, también de inspiración japonesa, eran de tiras blancas y plástico transparente.

Leticia quedó satisfecha con el espectáculo. “Fue hermoso. Además, se ve que no faltan diseñadores con talento en Cuba. Solo me gustaría que dejaran de tratar de justificarse. Lo que la gente ve como frívolo es la moda que se viste, la utilitaria, y esa idea ya es cuestionable. Estar satisfecho con la imagen de uno no tendría que ser considerado superficial. Imagínate tú estos vestidos… A nadie se le ocurriría salir así a la calle. No fueron pensados para eso, desde su concepción fueron piezas artísticas. Ni siquiera hay que tomar como pretexto la obra de un pintor para ‘acercar la moda al arte’. La moda puede ser arte en sí misma. El buen diseñador es un artista, aunque no exponga en el Museo Nacional.”

 

kikos plásticos

Cuba soviética

Kikos plásticos. Imagen tomada de Facebook.

Kikos plásticos. Imagen tomada de Facebook.

En un foro de Yahoo, respondiendo a la pregunta ¿que me dicen de esto los cubanos que ya peinamos canas?:

– Las escuelas al campo. (horribles!)

– Las colas para comprar los zapatos en ‘Primor’ con la libreta que era
A, y mi mama A1, o C4, y mi prima B2; y tu qué letra eras?; (de madre!)

– Los turnos por teléfono para comer en el Emperador; La Carreta,
Monsigneur, El Conejito, el restaurant Moscú, La Torre, (tenian su
cosa!)

– La durísima y sin igual Playita de 16; (no, que no?)

– Las vacaciones en Varadero y la posiblidad de ir y virar en el día a
Varadero (fuiste?)

– Y almorzar en el Cochinito y no gastar mas de 6 pesos por persona,
(coño de lo último no me acuerdo)

– O Santa María en el refuerzo de guaguas una detras de otras, pasarte
el dia y gastar 40 ctv. (realmente esto no lo hice nunca, nunca?)

– Las meriendas en el Potín y en el Carmelo de Calzada o de 23 (eso
SIEMPRE…siempre)

– Y aspirando para dar La Vuelta a Cuba, los países socialista por 250
pesos por persona, a los cayos de Cuba, (tu si?)

– Yo conocí la espectacular 190 que traía a las maravillas del mundo en
el piquete de estudiantes de la Cujae; también la 37, la 114, la 24,
la 1, la 85, la 7, la 107, la 98 y la 198. (oye esto a mi no me
gustaba ni un poquito, chico que cosa mas grande caballero!)

– Tomé en el Coppelia, Soldadito de Chocolate y el suero de Vainilla
Chip que tenía en el fondo los trocitos…….., Sunday, Copa Lolita con
flancito y Tres Gracias con barquillitos, sirope y merengueee, y las
ensaladas de 5 bolas grandessssssss. (llegabas con la lengua afuera
despues de tanta cola, pero… que ricooooooooooooo el helado no?)

– Mi mamá me regaló un radio Vespa, ‘y un reloj Poljot, tuve un radio
Meridian.

– Y qué me dicen de las quillas a los pantalones para hacerlos campana.
(quien no los tuvo?)

– Todos van a recordar la camisa de mangas largas que nos dieron en el
módulo para la Escuela al Campo y nos bordaron en la espalda, diciendo
‘…..busca un amor, para tu vida…..’ o ‘…..Anduriña dónde
estás….’, ¿se acuerdan? ¡¡¡¡Qué onda!!!!!

– Y los famososssssss tenissss que hoy son el último grito de la
modaaaaaa viraditos hacia arriba

– Y los zapatos plásticos, los kikos????

– Y qué me dicen de las manhatannnnnn, ñoooooo

– Y del juego de pantalón y chaqueta Jiquí, y de las camisas Yumurí (las
tostenemos).

Estuche de película ORWO

película de fotografía ORWO

Foto 2014, cortesía de Pepe Menéndez.

Estuche de película ORWO. Foto cortesía de Pepe Menéndez.

Tengo muchas fotos hechas por mi abuelo. Las tomara él mismo o mis padres, siempre las revelaba e imprimía mi abuelo. Algunas, de finales de los años 1980s, las tomamos mis amigos y yo. Éstas las llevábamos a revelar al estudio fotográfico de 12 y 23, pues a mi abuelo le escaseaban para entonces la química y el papel. Todas fueron hechas con películas ORWO, producida en la antigua RDA.

Foto 2014, cortesía de Pepe Menéndez.

Estuche de película ORWO. Foto cortesía de Pepe Menéndez.

Estuche de viaje con artículos de tocador

La Habana del matrimonio Lewis (Oscar y Ruth)

Estuche de viaje con artículos de tocador

Estuche de viaje con artículos de tocador. 1940s. Colección Cuba Material.

Tomado del Lewis, Oscar, Lewis, Ruth M. and Rigdon, Susan M. 1978. Neighbors. Living the Revolution. An Oral History of Contemporary Cuba. Urbana: University of Illinois Press:

By the late 1960s, Havana was far from the city of privilege it once had been. The heavy downtown traffic, motor and pedestrian, had disappeared; nightclubs, shops and small businesses, many restaurants, concessions, and vendors had been “intervened” (nationalized) and shut down, or reopened on a part-time basis under state management. Tourism was, of course, greatly curtailed. . . . Hotels, private clubs, and beaches were taken over by the National Institute of the Tourist Industry; clubs and beaches were opened to the public and hotel room rents were lowered by as much as $35 a day, making them available to large number of Cubans. (P. xiv)

In 1960, schools, clinics, and rest homes were established in Miramar’s larger vacated residences. The medium and smaller-sized homes became foreign embassies, administrative offices, and dormitories for boarding students on scholarships. . . . Single-family residences and apartments were assigned to visiting dignitaries, foreign technicians working on agricultural or industrial development programs, and diplomatic personnel. In one part of Miramar a small community was established for the families of counterrevolutionaries who were serving time in prison or on work farms. Brought to the city in 1965 at state expense, these families, once numbering 1,000 people, from rural Pinar del Río and Las Villas provinces, were to be “rehabilitated” and integrated into the Revolution while husbands, sons, and fathers underwent the same process un prison.

For the old residents who remained in Miramar, personal lives were turned upside down. . . . They were no longer able . . . to organize landowners’ associations to maintain the appearance of the community, or a private police force to keep “undesirables” from entering the neighborhood. The “undesirables” had moved next door and had taken over the private beaches and clubs. The scholarship children played in the streets, parks, and yards, picked fruit from private gardens, and marched in formation past their homes, singing and shouting slogans of the Revolution as they went. (Pp. xiv-xv)

El matrimonio Lewis identificó cinco principales áreas de cooperación entre los nuevos y antiguos inquilinos: “(1) borrowing food, household items, and tools, and exchanging foods, (2) running errands, shopping or standing in line for one another, and informing each other of items available in the stores, (3) occasionally taking care of each other’s children, (4) working together in block or neighborhood organizations, (5) sharing items of luxury or privilege, such as telephones, automobiles, refrigerators, and small appliances” (p. xxxvi).

niñez y bienes de consumo

Pelota. 1970s y 1980s. Imagen tomada de internet.

Pelota hecha en Cuba. 1970s y 1980s. Imagen tomada de internet.

En Progreso Semanal: Una niñez muy feliz:

Yo tuve una niñez muy feliz en Cuba, y lo siento mucho por aquellos que no la tuvieron. Yo fui pionero y eso no me causó trauma alguno. Todo lo contrario, me educó en el respeto a los símbolos patrios, a mi país.

Yo tuve que ir a la escuela siempre pelado, limpio, abotonado, con las tareas completas, libretas ordenadas. Yo tuve maestros estrictos pero amables y buenos. Tuve amigos, muchos amigos, que nos permitían tener interminables horas de juegos. Yo jugué al cuatro esquinas, la tacha, el pon, el quimbe y cuarta, al taco, al burrito 21, al come fango, a los escondidos, los pistoleros, el pega´o.

Yo toqué puertas en las noches, tiré huevos, puse alambres entre los canteros. Yo tuve muchas novias que nunca lo supieron pero que me hicieron muy feliz. Yo aprendí a hacer papalotes, chiringas, picuas; aprendí a hacerles los frenillos, a ponerle cuchilla en el rabo para la competencia. Yo tuve un guante de pelota marca Batos y una pelota de poli que era roja y blanca, también un bate que me regaló un pelotero pero que estaba astillado. Todo me duró una inmensidad.

Yo tuve un triciclo de rueditas macizas y una vez arrollé a mi abuelita porque se le fue la catalina. Yo tuve patines de hierro, una carriola china inmortal y veloz. Yo hice tacos con pomos de alcohol boricado relleno con trapos y quemada la punta para que no se salieran los trapos…rompí cristales con algún batazo incierto y fui regañado muchas veces por malcriadeces típicas de niño libre y despierto.

Yo tuve un hermano que me preparaba las cervatanas plásticas con mirillas hechas por él; que me engrasaba mis patines para poder ser yo el ganador; que me enseñó a trabajar la madera haciendo avioncitos pequeños a pura talla sin recurso alguno. Yo tuve siempre una madre y un padre a mi lado…siempre…nunca faltaron, nunca faltarán.

Yo tuve unas plataformas de charol y un jeans Levi’s rojo marrón que me mandó el tío que un día abandonó Cuba. Me los ponía con una manhattan que heredé de mi hermano que era de barcos y otra de betas naranjas y blancas.

Es bueno tener poco por que uno puede recordarlo todo, y añorarlo. La abundancia atenta contra la memoria, te hace frágil al olvido, evita que puedas contar historias.

Yo tuve mis cumpleaños siempre repletos de niños, tomando refresco blanco y esperando la rifa. Tuve un beisbolito que era un juego de beisbol de mesa, con él pasaba horas, días, y me sabía todas las reglas del béisbol…todas.

Yo fuí a todas las escuelas al campo y no me rajé en ninguna. Tuve miedo en algunos momentos pero aprendí a superarlo con el pasar del tiempo. Yo pasé horas acostado mirando a las estrellas, con un libro que describía las constelaciones; un libro de astronomía que me regaló mi amigo Jorge Luis. Yo aprendí a defenderme solo, a cuidar de mis alimentos, de mi maleta siempre abierta. Yo nunca fui bueno en combates por lo que el campo me enseñó la habilidad del convencimiento y terminé siendo siempre el chico protegido por los guapos del barrio: Amió, Julian, Tony…esos eran los jefes, y yo su guía espiritual.

Yo aprendí a cortar caña, a sembrar tabaco y recogerlo, aprendí tambien a dormir encima de los cujes resecos y polvorientos. Yo supe cómo trabajar la col, el tomate, la lechuga; aprendí a entender la naturaleza, a ser parte de ella, a refugiarme cuando era necesario y a disfrutarla cuando lo merecía.

Yo corría por las calles, me iba lejos de casa, horas enteras, era libre, muy libre; nunca sentí miedo de la lejanía. Yo nunca tuve un amigo raptado, violado, con problemas de violencia doméstica.

Yo me iba solo con 12 años para la playa todo un fin de semana, con amigos claro está; era la época de la cacería de chicas, la pubertad entretenedora y dislocante de la adolescencia. Yo nunca supe qué era la marihuana, el crack, la heroína. Mi español se enriqueció en el exilio.

Yo nunca vi a mis padres pelear, por el contrario, mi hogar fue un hogar de fiestas constantes, de visitas inoportunas, de dominó, de guateque, de casino…luego lo fué (por mi hermano mayor) de rock and roll y trova. Yo me levantaba los domingos esperando ansioso el plan de la calle, eran domingos felices, alegres.

Yo tuve un papá que muchas veces me despertó en la madrugada para irnos a pescar y que no era más que un pretexto para estar a mi lado, para rellenar esos días de semana en que llegaba tarde del trabajo y no tenía tiempo para mí.

Yo inauguré el palacio de los pioneros Ernesto Guevara; trabajaba en la sección de video y edición, aunque tuve que ser camarógrafo. Yo pasaba horas pintando y nunca guardé una de mis pinturas… Lo hacía con un lapiz HB, no había otro. Pintaba rostros y competía con mi amigo Tonito a ver quién tenía la letra mas bonita.

Yo sentí amor siempre, sentí compañerismo, no recuerdo ningún sufrimiento, no recuerdo a alguien hablando de odio y de venganza. Yo fui muy feliz cuando niño…tan feliz que hoy puedo, cada día, dormir a mis hijos con una historia diferente de mi niñez; historias que ellos me piden ansiosos antes de ir al sueño. Yo no puedo odiar entonces; no puedo ser cruel, no puedo ser vil; yo solo puedo hacer felices a quienes me rodean porque no tengo otra cosa en mi interior que paz y lindos recuerdos.

h/t: Sandra Álvarez, la negra cubana.

Lavatin

Lavatín

Lavatin

Lavatín del Vedado. 1980. Imagen de Margaret Randall.

En los años 1980s el gobierno cubano abrió, en los principales vecindarios de La Habana (desconozco si el proyecto se extendió a las provincias), lavanderías de autoservicio. Cerca de casa de mi abuela abrió un nuevo Lavatín, en una edificación que parece haber sido construida para ello en la avenida 23 entre 2 y 4, en el Vedado.

Mi abuela, que no tenía lavadora en casa desde que la que había comprado antes de 1959 dejó de funcionar, y que como ama de casa nunca tuvo derecho a comprar una lavadora semiautomática soviética, iba con regularidad al Lavatín. La acompañé algunas veces hasta la avenida 23, donde tomaba un taxi que, por 80 centavos, la dejaba, cinco cuadras después, en su destino.

Duró poco este servicio de autolavado. Años después, mi abuela compró una lavadora soviética de uso.

* * *

En Penúltimos Días: Lavatín, autoservicio, texto de Emilio García Montiel inspirado en la canción Sube espuma de Juana Bacallao:

 Tal vez el momento más simpático de esta versión de “Sube espuma” no le corresponda precisamente a Juana Bacallao —menos excéntrica aquí que lo habitual—, sino al brevísimo coro con que la Ritmo Oriental introduce la pieza. La composición de Obdulio Morales, también cantada por Xiomara Alfaro, Armando Orefiche y Ninón Sevilla, resulta, de ello, temporalmente contextualizada —ocurrencia, a no dudar, de la propia Juana— a partir de lo que, probablemente, debió constituir la “novedad” de turno dentro de las exiguas disponibilidades tecnológicas en servicios y bienes de consumo de la Cuba revolucionaria: el autoservicio de lavandería o Lavatín.

En la música bailable posterior a 1970, el tema de estas novedades industriales —o mejor, su tardía aparición o reaparición en la isla, así como su relativa posibilidad de adquisición o uso— provocó estribillos, ciertamente más recordados que memorables, dedicados a la olla de presión (“cómo hace la olla cuando pita: pi, pi; cuando explota: po, po”), a la televisión en colores (“televisión a colores, qué bien se ve”), y a los ómnibus japoneses Hino (“la Hino es una guagua nueva”).

De considerar el tema en lo que bien podría ser su opuesto —la inventiva doméstica ante la consuetudinaria carencia de bienes necesarios— habría que añadir composiciones como “dime dónde quieres que te ponga la barbacoa”, de Los Van Van (muy lejos, sin dudas, de aquel despreocupado “Cemento, ladrillo y arena”, de José Antonio Méndez); “El palito de la alcancía”, de El Guayabero (tanto por la alcancía como por el palito, que llegarían a alcanzar la categoría de “innovaciones”); o “El mechón”, de La Monumental, símbolo más de apagón que de luz. Todo ello, obviamente, en contraste con las utopías de bienestar social y personal aludidas no sólo en piezas al uso como “La nueva escuela”, de Silvio Rodríguez, sino, igualmente, en la muy bailada “Me voy pa’ La Habana”, de Sergio Rivero e interpretada por Los Latinos, quizás una de las que mejor sintetiza —desde el irresoluble tema de La Habana y sus inmigrantes— lo que la maquinaria “moderna” gubernamental llegaría a convertir en la mayor —y acaso única— aspiración de muchas familias cubanas de la época: poseer un “… apartamento en el reparto Alamar, con frío y televisor…”. . . .

Ver texto completo en Penúltimos Días.

la lenin

Escuela Vocacional Lenin

Invitación a la inauguración de la Escuela Vocacional Lenin. 1974. Imagen enviada por Damaris Puñales-Alpízar.

Invitación a la inauguración de la Escuela Vocacional Lenin. 1974. Imagen enviada por Damaris Puñales-Alpízar.

Ayer se cumplieron 40 años de la inauguración de la Escuela Vocacional Lenin, luego convertida en Preuniversitario de Ciencias Exactas y, con mucho, la mejor escuela de enseñanza media del país en los años 1980s, junto con la también de régimen interno Humbolt 7. El 31 de enero de 1974, el Comite Central del Partido Comunista de Cuba fue el anfitrión de la actividad cultural con la que quedaría inaugurado el ambicioso proyecto educativo. Ya he dicho en otro post la visión de progreso tecnológico con que regresé a casa el día que este preuniversitario abrió las puertas a los mejores alumnos de mi escuela secundaria en el Vedado para convencernos de que consideráramos realizar los estudios de enseñanza media superior allí. Muchos de mis amigos lo hicieron, con lo que me despedí, en la mayoría de los casos para siempre, de quienes me habían acompañado en la secundaria y el pre, más dispuestos que yo a soportar el régimen becado.

En el exilio, muchos de mis nuevos amigos cursaron el bachillerato en la Lenin. Cuando se encuentran más de uno, no faltan las preguntas sobre las unidades, los maestros, los años en los que estuvieron internados, los amigos que hicieron, las indisciplinas, las parejas, las exigencias del código disciplinario. En esos casos me consuelo pensando en la libertad de que gocé en mi preuniversitario urbano en el Vedado.

Acto de inauguración de la Escuela Vocacional Lenin. Imagen tomada del muro de FB de Willy Castellanos.

Acto de inauguración de la Escuela Vocacional Lenin. 1974. Imagen tomada del muro de FB de Willy Castellanos.

Dice el periódico Trabajadores:

Ese día se hacía realidad uno de sus grandes sueños [de Fidel Castro]: crear una escuela  vocacional en la que los estudiantes   se vinculaban a círculos de interés   atendidos por otras instituciones interesadas,   para ir formando el amor   hacia diferentes especialidades que   eran de importancia para el desarrollo   económico de nuestro país.

La nueva escuela era una fusión   de la Vocacional de Vento y el Instituto   Preuniversitario Especial Raúl Cepero   Bonilla, ambas con muy buenos profesores,   pero sin todos los recursos para la   formación integral de sus estudiantes.

La Lenin surgía con los más adelantados   laboratorios de física, química   e idiomas, donados por la antigua URSS, teníamos piscinas olímpicas y un tanque de clavados, un gimnasio   con todas las condiciones, un edificio   completo dedicado a la formación cultural,   un teatro y varios anfiteatros,   industrias para vincular el estudio   con el trabajo, etcétera.

Ya la escuela ha logrado 39 graduaciones   y este que trascurre es nuestro   año del aniversario 40. Por parte   de los egresados va estar lleno de actividades   conmemorativas. ¿Pero tiene   para el país (MINED, MES, la propia   escuela Lenin, etcétera) este año la   misma importancia que para los miles   que hemos pasado por ella? Para mi   dolor, al parecer la respuesta es NO.

Aunque hace pocos años la prensa   habló de la importancia de esta escuela   para formar los futuros ingenieros,   científicos (y yo agregaría también dirigentes,   artistas y muchísimos ejemplos   más en todas las esferas), no se ha   hecho nada, o muy poco, por ella. Esto a pesar de ser una de las   pocas escuelas internas que aún tenemos,   lo que podría ser una ventaja   para recibir un apoyo económico institucional   diferenciado.

La realidad es   que incluso muchos estudiantes muy   buenos han dejado de optar por ella,   por sus malas condiciones de vida, lo   que considero una gran derrota. ¿No es posible vincular la escuela   con centros de investigación como el   CIGB, CIM, universidades, industrias,   etcétera, y así poder trabajar por recuperar   el espíritu por el que fue creada?   ¿No es posible que centros del país que   sientan interés en recibir en un futuro   trabajadores con una buena formación,   aporten para que la escuela pueda tener   de nuevo buenos laboratorios? Creo que todos unidos podemos lograr   que la escuela Lenin de nuevo tenga   el esplendor que tuvo y que los jóvenes   al poner en una balanza las ventajas   de estar en un Pre de la calle o acceder   a todas estas posibilidades de estudios,   decidan por esto último.

Yo fui estudiante, profesor de la   Lenin y aún sigo siendo profesor, lo   que me permite tener una visión de ella   desde muchos ángulos. Ahora en la CUJAE   he tenido la oportunidad de recibir   magníficos estudiantes para formarlos   como ingenieros y una buena parte de   ellos son egresados de esa maravillosa   escuela. ¿Dejará de existir este sueño que el   Comandante en Jefe logró hacer realidad?   Me gustaría que, junto con las   autoridades pertinentes, reflexionemos   sobre este tema, encontremos las respuestas   y emprendamos acciones para   revertir esta situación.

Distintivo de la Escuela Vocacional Lenin. Imagen tomada de Generación Asere.

Distintivo de la Escuela Vocacional Lenin. Imagen tomada de Generación Asere.

La Habana no aguanta más (video)

Decían los Van Van que el gobierno cubano había construido nuevas bibliotecas, cines de estreno, y apartamentos bien amueblados en el interior del país y, sin embargo, la migración hacia La Habana estaba a punto de hacerla colapsar.

Escuchar la canción en Spotify.

talco Tú

consumo en los años 1980s

Talco con mota "Tú". Imagen tomada de internet.

Talco con mota “Tú”, producido en Cuba en los años 1980s. Imagen tomada de internet.

Tomado del libro de Jatar-Hausmann, Ana Julia (1999) The Cuban Way: Capitalism, Communism and Confrontation, editado por West Hartford, CT: Kumarian Press:

But the ’80s were different. Julio’s wife, Albita, was fortunate to be pregnant in a very different era. Flourishing trade with the socialist bloc and market-oriented reforms had vastly improved life for Cubans. Fruit yogurt with buffalo milk and Coppelia, the best ice cream in Cuba, were sold in food stores; shrimp, crabs, chocolates, Polish pickles, cold cuts, cakes, perfumed soap, and shampoo were among the large variety of products available in pesos at the Amistad  stores. Julio was a university professor. he was making 320 pesos a month and his wife made 280. With the bonus system, he managed to make another 400 pesos by teaching a few more hours a week. Material incentives had also been implemented in the universities. Bonuses were been used to increase productivity and it was working. With a family income of 1,000 pesos, 55 pesos for the libreta, another 100 pesos for rent and transportation, they lived well. And under the new real state law, they could finally buy the apartment they had been living in for the past six years.

Ten years later, the same couple would be earning a salary only fifteen percent higher–without bonuses–while for would be twenty times more expensive. But in those days, Julio was optimistic about the future; he had no reason not to be. (p. 29)

Planta eléctrica Tallapiedra

proyecciones económicas

Planta eléctrica Tallapiedra. La Habana. Imagen tomada de Havana Retro Cuba.

Planta eléctrica Tallapiedra. La Habana. Imagen tomada de Havana Retro Cuba.

Decía Ernesto Guevara en la Conferencia de Punta del Este, Uruguay, el 8 de agosto de 1961 (publicado en Pérez-Stable, Marifeli. 2008. La revolución cubana. Orígenes, desarrollo y legado. Madrid: Colibrí, original en inglés publicado en 1993):

¿Qué piensa tener Cuba en el año 1980? Pues un ingreso neto per cápita de unos tres mil dólares, más que los Estados Unidos actualmente. Y si no nos creen, perfecto; aquí estamos para la competencia señores. Que se nos deje en paz, que nos dejen desarrollar y que dentro de veinte años vengamos todos de nuevo, a ver si el canto de sirena era el de la Cuba revolucionaria o era otro.

Se les dejó, señores, y se les dio, además, muchísimo dinero.

chapa de metal Viva Fidel

promesas y garantías de la revolución

Chapa de metal, de la misma factura y diseño de las que rezaban "Fidel, esta es tu casa," en uso en 1959. Foto 2013.

Chapa de metal para las puertas. Circa 1959. Colección Cuba Material.

Decía Fidel Castro desde la tribuna de la Universidad Popular en 1961:

La Revolución puede garantizar al pueblo seis cosas fundamentales: ropa, zapatos, comida, educación, recreo, medicinas.

Publicado en Bohemia y citado por María del Pilar Díaz Castañón en su libro Ideología y Revolución. Cuba, 1959-1962. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales (2004).

Estrella y Luceros del Carnaval de La Habana

estrella carnaval 1970 revista cuba blog pedraza ginori

Estrella del Carnaval de La Habana. 1970. Publicado en la revista Cuba. Imagen tomada de El blog de Pedraza Ginori.

El blog de Pedraza Ginori: Estrella y Luceros del Carnaval de La Habana 1970:

Cuba, a mediados de 1970. Tras el reciente y estrepitoso fracaso de la zafra de los 10 millones que iban pero que no fueron, el país andaba cabizbajo, medio depresivo ante la evidente realidad de que, a pesar de los esfuerzos y los sacrificios, no siempre se triunfaba. Y ese sentimiento de derrota, de gran abatimiento colectivo, no era el adecuado si se quería seguir contando con el favor de las masas.
Así que alguien consideró que lo mejor para sacudir el muermo era, dado el carácter fiestero del cubano, darle alegría a su cuerpo macareno (1). Y se decidió hacer los carnavales más carnavales de todos los carnavales. Desde la capital hasta el pueblito más pequeño y perdido, las autoridades botaron la casa por la ventana dotando de presupuesto y recursos suficientes a las carrozas y comparsas, sacaron a la venta la jama y la bebida que andaban perdidas y crearon el ambientazo. El perico de Tata Güines y sus Tatagüinitos se puso a llorar y la gente a bailarlo y a tirar hacia arriba los envases de perga llenos de cerveza mientras los vigilantes hacían la vista gorda porque las órdenes eran que el pueblo se divirtiera.

De todas maneras, creo que puede resultar interesante leerlo hoy para recordar situaciones y analizar cómo las costumbres y usos de la época republicana, a más de once años del 1 de enero del 59, mantenían su vigencia y luchaban por pervivir en la nueva era.

Continuar leyendo. Encontrarán un buen reportaje, discrepo con Pedraza Ginori, que además de informativo es muy dinámico.

El régimen que apenas un año antes condenó los blue jeans y las melenas paseó en la madrugada de la premiación de la estrella y los luceros de aquel estrepitoso carnaval a las afortunadas “en convertibles, escoltadas por motociclistas con sirenas y una caravana de autos que suenan sus claxons,” para solaz de un pueblo al cual se le pedía austeridad camino a convertirse en colectivo de hombres nuevos, y también para sorpresa de Pedraza Ginori, que concluye: “A pasear por La Habana ¡a las tres de la mañana!”

Llama la atención en la foto el entorno de ruinas en donde fue fotografiada la modelo, recién elegida Estrella del Carnaval de 1970, quizás con la idea de representar un renacer que despertara lealtades tras el fracaso económico de la fallida zafra. Hoy, sin embargo, estas ruinas hablan, más que de las cenizas de un pasado que aquel régimen apostaba por dejar atrás, de pródromos de un futuro hacia donde descabelladas políticas económicas conducirían a la por entonces imaginada cantera comunista.

h/t: Emilio García Montiel, vía Enrique del Risco.