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Vedado, territorio libre de analfabetismo

Notificación de territorio libre de analfabetismo

Notificación de territorio libre de analfabetismo. 1961. Colección Cuba Material.

Mi mamá y mi abuela alfabetizaron en el Vedado. A mi mamá no la dejaron ir al campo ni visitar a sus alumnos en sus casas, por lo que éstos iban a la casa de mi abuela a tomar clases con mi mamá. Mi abuela, en cambio, sí daba sus clases en un local del edificio FOCSA, o cercano a éste, según creo recordar. Ambas recibieron como recompensa la confirmación de que el Vedado era un “territorio libre de analfabetismo”. Es posible que este pequeño papel haya sido impreso por las autoridades civiles del Vedado y no por los organizadores de la campaña nacional de alfabetización.

A continuación, el trailer del documental Maestra, estrenado en el 2011 y dirigido por Catherine Murphy:

 

sillas de salvavidas

Silla salvavidas. 1973. Playa Guanabo, Habana del Este.

Silla salvavidas. 1973. Playa Guanabo, Habana del Este.

De niña solía ir con mi familia a la playa de Guanabo y, menos frecuentemente, a Varadero. Si bien mis más vivos recuerdos de Varadero los identifico con el viaje de dos horas, el puente articulado y el símbolo de la campaña de alfabetización pintado en una de las columnas de su base, y las pizzas de Castel Nuovo, las más gruesas que se vendían en toda Cuba, a Guanabo lo asocio con mosquiteros y el crujir de la madera de nuestra casa por las noches, las hojas de los pinos esparcidas por la arena, y las sillas de los salvavidas, altas altas como los pinos. No queda ya ninguna, como tampoco quedan los pinos que ensuciaban la arena, y a nuestra casa de la playa nadie ha vuelto en muchos años. Pero aquí está la foto de la silla desde donde los salvavidas de Guanabo solían cuidar a los bañistas.

medallas, por José A. Cabrera

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Medalla de la Alfabetización. 1986.

Solía admirar, de niña, los pechos de los generales cubanos, llenos de medallas y gafetes. Mis padres no tenían ninguna, hasta que recibieron la medalla de la alfabetización en 1986. Sobre ella, mi papá me dice:

Haber participado en la Campaña de Alfabetización en el año 1961 y recibir la medalla 25 años más tarde, han sido hechos totalmente separados, no solamente en el tiempo sino también en sus significados. El acto de participar en la campaña fue puro, deseado y enaltecedor para un adolescente que en ese momento era miembro de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) y de las Brigadas de Alfabetización Conrado Benítez. El acto de recibir la medalla fue un camuflaje político de mi parte y una complicidad del gobierno que la concedía. Entre ambos hechos, concretamente en los 25 años que los separan, yo había sido, entre muchas otras cosas, cadete de aviación en la base aérea Libertad, controlador de tráfico aéreo, preso político sancionado a cinco años de prisión en el año 1966, hipócritamente “rehabilitado” para vivir en la Cuba de los años 70, casado y padre de dos hijas encantadoras y licenciado en economía por la Universidad de La Habana.

Vivo en Puerto Rico desde el año 1992 y un colega miembro del claustro de profesores de la UPR en Cayey, en una de sus visitas a Cuba, me trajo la medalla. No fue algo muy deseado que traje de Cuba en mi maleta, pero cuando me la entregó le di un significado académico que correspondía un poco con la actividad que realizaba. Hoy en día, el único y verdadero significado que le doy es que cuando tenía 13 años prácticamente no regresé más a mi casa, se acabó mi adolescencia y todas las decisiones que tomé en lo adelante, buenas o malas, fueron mías.

Por José A. Cabrera

Imágenes y cifras sobre la campaña de alfabetización aquí y aquí, publicadas por el periódico Granma.