Hospital Pedro Borrás/Hospital Municipal de la Infancia de La Habana

Imagen tomada de Internet.

En 1934, a un año de su inauguración. Imagen tomada de Baracutey Cubano.

Sobre la pronta demolición del antiguo hospital infantil Pedro Borrás y otros importantes edificios de La Habana, publicado en Mermelada:

Leo en la prensa que, el que fuera Hospital Pedro Borrás Astorga, encuadrado entre las calles 29 y 27 y F y G, en el capitalino Vedado, uno de los dos ejemplos más importantes de arquitectura hospitalaria Art Déco (el otro se encuentra en la ciudad de Chicago), será totalmente demolido en el primer semestre del presente año 2013.

Aunque desde hace años se ha venido denunciando su progresivo deterioro por ciudadanos responsables, en realidad del hospital, venido a menos desde hace más de veinte años, lo que quedan actualmente son ruinas, donde personas necesitadas sustraen materiales de construcción, aún a riesgo de sus propias vidas, y parece que ya resulta insalvable.

Las preguntas que uno se hace son: ¿A qué se debió el deterioro de tan magnífica construcción y cuáles fueron sus causas? ¿No se pudo evitar a tiempo, con medidas de mantenimiento y de reparación, llegar a esta situación? ¿Puede darse el país el lujo de perder indolentemente instalaciones de este tipo? ¿Por qué, desde hace dos décadas, se está discutiendo qué hacer con la instalación y nunca se hizo nada para salvarla? ¿Quién responde por esto? De seguro no habrá respuestas, como tampoco las hubo cuando, de la noche a la mañana, por causas que no convencieron a nadie (tenía defectos constructivos), se decidió demoler el conocido edificio Alaska en la esquina de las calles M y 23, también en el Vedado. Se dice que igual suerte le espera al edificio López Serrano, otro ejemplo de Art Déco, en las calles L y Línea y, por el estado de deterioro en que se encuentra, con áreas clausuradas por desplome del techo, algo parecido pudiera sucederle al Hospital América Arias, en la calle G entre Línea y calle 9. Como es de suponer no son los únicos casos.

Esto de permitir que edificios importantes se deterioren progresivamente y se conviertan en pérdidas irreparables, sin ningún tipo de acción constructiva que evite su destrucción, ya se ha vuelto una costumbre de las autoridades capitalinas y, lo peor es que estas cambian cada cierto tiempo, sin que ninguna responda por ello, ni tampoco sean enjuiciadas ni sancionadas. Actuar así demuestra, entre otras cosas, absoluta falta de cultura y de respeto por la ciudad y a sus valores, algo que debiera ser la divisa principal de quienes deben y dicen servirla, por los cargos que ocupan.

Mientras no se tomen medidas serias para revertir esta situación anómala, que ya se extiende por demasiados años, la ciudad continuará cayéndose a pedazos.

En Debatiendo Cuba: Adios al Hospital Pedro Borrás Astorga, con muchas imágenes:

Quienes nacimos y vivimos parte de nuestras vidas en un sistema donde la destrucción y la indolencia forman parte de la cotidianidad, fuimos adquiriendo poco a poco una extraña “habilidad” de ir perdiendo la capacidad de asombro y sensibilidad ante los progresivos restos de una ciudad. Sin embargo, debo confesar que las recientes imágenes del Hospital Pedro Borrás Astorga, antiguo Hospital Municipal de la Infancia de La Habana, me han asombrado y conmovido profundamente. Nunca imaginé que una institución hospitalaria con la historia y significación de este hospital pudiera llegar a alcanzar tal nivel de deterioro y desidia.

El Hospital Municipal de la Infancia de la Habana fue construido en 1933; fue el primer hospital pediátrico de la Habana y un sólido exponente del código Art-Deco. También constituyó una de las primeras construcciones hospitalarias modernas. Su estructura es de hormigón armado y muros de ladrillos revestidos con piedra. Contaba con una capacidad para 500 camas y ofrecía todas las especialidades médico-quirúrgicas infantiles.

El Hospital fue cerrado a fines de los 80. Existen dos versiones sobre las causas del actual estado de la edificación. La primera argumenta que la falta de mantenimiento desembocó en el actual estado de deterioro estructural y que no resulta económicamente rentable su reconstrucción. La otra versión argumenta que la cimentación de la edificación sufrió una importante e irreversible afectación debido a las continuas excavaciones de túneles populares en la zona. Esta fue una practica muy extendida, en la década de los 80, con el pretexto de “proteger” al pueblo ante una “inminente” invasión de los Estados Unidos. Consistía en horadar cuanto montículo existiera en la ciudad para convertirlos en refugios en caso de un bombardeo aéreo masivo proveniente desde los Estados Unidos.

Pero hoy no pretendo buscar las causas del actual estado de esta edificación ni a sus responsables, que indudablemente todos conocemos. Sólo deseo compartir con ustedes las tristes imágenes, quizás las últimas, antes de su inminente demolición y el dolor por la pérdida de un valioso ejemplo de nuestro patrimonio arquitectónico.
Se nos va uno más…..

Sobre el hospital, en Baracutey cubano, según el sitio, tomado de Primavera digital:

El Vedado, La Habana, 16 de junio de 2011, (PD) Cuatro hombres vestidos como constructores y apertrechados de picos y palas, intentan entrar a las ruinas del antiguo Hospital Pediátrico “Pedro Borrás Astorga”. De lejos, un individuo con la misma indumentaria les advierte a gritos que no lo hagan: -¡Pa’ fuera! ¡Hay un policía adentro y por la mañana se llevaron presos al ‘Gordo’ y al otro que anda con él!

Estos trabajadores por cuenta propia se consideran a sí mismos personas honradas que se ganan la vida en el desguace de edificios en vías de demolición. De todos modos lo van a echar abajo, explicanterrem_jpg.

El hospital “Pedro Borrás”, ubicado en la Avenida de los Presidentes del Vedado habanero, fue una institución donde cada año eran atendidos miles de infantes aquejados de las más diversas dolencias.

De estilo Art-Decó y construido en el año 1933, fue el primer hospital infantil de La Habana. Con quinientas camas y cuerpo de guardia, brindaba atención médico hospitalaria a niños de la provincia y de más allá.

En el año 1988, comenzó la reparación capital de este centro, promovida por filántropos asturianos, que al ver el estado de deterioro que presentaba y enterarse de que el nombre del hospital correspondía a un joven médico descendiente de asturianos, decidieron donar recursos para acometer su restauración.

Cierto tiempo después, los donantes quisieron ver como marchaba la obra y quedaron sorprendidos cuando vieron que la destrucción era mayor, sin encontrar explicaciones para la desaparición de los recursos enviados. De esta forma, cesó la valiosa colaboración.

La construcción de una gigantesca cisterna que afectó los cimientos, la limpieza de las estructuras de acero con chorros de arena a presión, sin tener en cuenta que el tiempo a la intemperie las había debilitado, y más desvíos de recursos, decretaron la muerte de esta instalación, que hoy sirve de hogar a ratas y cucarachas y de sustento a los buscavidas hasta que sea convertida en parqueo.

Imagen tomada de Internet.

Estado actual. Imagen tomada de Cubanet.

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