Parque Lenin

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Restaurante Las Ruinas, en el antiguo Parque Lenin. La Habana, 2013. Imagen tomada de la revista Arquitectura y Urbanismo.

Restaurante Las Ruinas, en el Parque Lenin. La Habana, 2013. Imagen tomada de la revista Arquitectura y Urbanismo.

Tomado de la revista Arquitectura y Urbanismo vol XXXIV no. 1/2013 (h/t Arquitectura Cuba):

El Parque Lenin fue concebido en 1969, durante una visita que hiciera el presidente Fidel Castro a la vecinapresa Ejército Rebelde, en aquel entonces en fase determinación. Aunque las primeras obras comenzarona funcionar desde 1971, no fue hasta el siguiente añoque quedó fijada su inauguración.El Parque forma parte de un complejo paisajísticopropuesto para el sur de la ciudad de La Habana, con elobjetivo de fomentar la recreación sana de la poblacióny aumentar el escaso índice de áreas verdes per cápitaheredado de épocas anteriores.La zona seleccionada, comprendida entre la calle 100,la Calzada de Bejucal, la carretera de El Globo y la hoycarretera a Expocuba, en el municipio Arroyo Naranjo,abarcaba unas 670 hectáreas, y estaba integrada ensu mayoría -con excepción de dos grandes fincas: PasoSeco y Cacahual-, por pequeñas parcelas dedicadas alautoconsumo de los campesinos de la zona, por algunasvaquerías y por tierras improductivas.El equipo designado para realizar el proyecto estuvodirigido por el arquitecto Antonio Quintana e integradopor los también arquitectos Mario Girona, Juan Tosca,Joaquín Galván, Selma Soto, Hugo D’Acosta, MercedesÁlvarez, Thelma Ascanio, Sara Blumenkranz y Rita MaríaGrau, entre otros.

Además del diseño naturalista que protagonizabael concepto del parque, fue creado un conjunto deinstalaciones gastronómicas, recreativas y culturalespara complementar el complejo. Entre las gastronómicasse destacan los restaurantes Las Ruinas, La Farallay Los Jagüeyes; las cafeterías Infusiones 1740 y ElGalápago de Oro; así como un total de trece quioscosdiseminados por el parque. Entre las recreativas yculturales son significativos el acuario en forma deespiral y el anfiteatro al aire libre con pista flotantesobre el embalse de agua.

Restaurante Las Ruinas

Concebido como una instalación de lujo, esterestaurante se levantó sobre los restos de una edificaciónque existía en el área seleccionada. En su arquitecturase destacan los elementos prefabricados de ortogonalgeometría que se superponen unos a otros formandodiversas tramas espaciales, que llega en algunosmomentos a ser más aparatosa que escenográfica(Figura 3). La estructura partió del sistema ideadopara el parque, pero con la adición de una ampliagama de elementos atípicos que permitió la grandezaarquitectónica que se pretendía para esta obra.
Así se mezclan la compleja estructura prefabricada de hormigón armado,con vitrales y rejas de ascendencia tradicional. Posee pisos de mármoles,carpintería de maderas preciosas y un mobiliario de estilo que incluyó variaspiezas extraídas directamente de casas abandonadas por sus propietarios*, así como la reproducción de otras tantas que seguían modelos de probadafrescura y fortaleza. Las barandas del piso alto, las de la escalera y las delos balcones, fueron trabajadas con herrería forjada que, de igual manera,reproducen modelos de la arquitectura colonial.
En la actualidad, el restaurante funciona solamenteen su planta baja; el nivel superior está desmanteladoy cerrado al público, en espera de una próximarestauración. La exquisita carpintería del edificio,concebida de piso a techo con tablillas francesas, estáen mal estado y para su cierre se emplean objetos ajenosal diseño original, lo que ofrece una imagen inapropiada,de abandono y falta de sensibilidad. El mobiliario delbar, que en sus inicios estaba integrado por mesas contapas de mármol y reproducciones de sillas Thonet,ha sido sustituido por ejemplares plásticos, cubiertoscon manteles baratos que desentonan con el lujo queaun se manifiesta en la instalación. Las lámparas devidrio emplomado que complementaban el área todavíaexisten, pero indudablemente no forman parte del actualdiseño del espacio interior. Las terrazas, donde otrorase exhibían juegos de muebles coloniales de hierrofundido, hoy están desamobladas o poseen mobiliarioplástico.
Restaurante La Faralla

Esta sugestiva instalación fue diseñada por losarquitectos Juan Tosca y Selma Soto con el empleo delsistema constructivo ya mencionado. Fue concebidacomo un restaurante de autoservicio al cual se accedepor una amplia escalinata de losas prefabricadas…
En el portal, la presencia de varios juegos demobiliario confeccionados íntegramente con la palmareal como materia prima, le otorgaba al sitio unambiente bucólico y familiar. Los servicios sanitariosfueron ubicados al exterior en cabina independiente,con el objetivo de que pudieran ser usados por otrosvisitantes del parque. Todo el basamento delrestaurante fue recubierto con la piedra local y estabarodeado de áreas verdes, caminos de cemento y murospétreos que alternaban con elementos del mobiliariourbano.
La Faralla fue un sitio de habitual selección paraaquellos que llegaban al parque. Su peculiar fachada,el contacto con la naturaleza y la excelente ofertagastronómica, hacían del mismo una opción congarantía. En la actualidad, el restaurante y los serviciossanitarios están cerrados y con muestras evidentes dedeterioro; no posee mobiliario y sus áreas exteriorespresentan un notable abandono.

Restaurante Los Jagüeyes
Este restaurante, también de autoservicio, eraotro de los más frecuentados por las familias que enépocas pasadas acudían al Parque Lenin en busca de unalmuerzo dominical. Fue proyectado por Andrés Garrudoy Thelma Ascanio, quienes utilizaron la losa típica delparque tanto para cubiertas como para la estructura ylos cierres verticales. Rodeado de un agradable bosque,levanta su imagen nívea y bien proporcionada sobre unbasamento de la ya mencionada piedra local…
Hoy en día la imagen del restaurante ha cambiadobastante: la estructura del inmueble no ha recibidoatención en muchos años, por lo que presenta manchasde humedad y suciedad; en las luminarias del techo,todavía con su diseño original, no hay ni un solobombillo; los muebles están despintados y adolecen dela falta del mantenimiento general tan necesario en unainstalación gastronómica. Los exteriorestambién están abandonados, y para proteger el edificiocontra el vandalismo se han colocado rejas a ventanas ypuertas con un diseño discordante.La dudosa higiene, la desidia y el descuidado aspectode los empleados, producen un efecto negativo en lospocos usuarios que se arriesgan hoy en día a llegarhasta ese intrincado lugar en busca de una comidarápida y económica.
Cafetería El Galápago de Oro

El arquitecto Mario Girona resolvió el gran techopara esta cafetería de autoservicio con el empleo de laestructura de una antigua vaquería existente en el lugar.Las columnas originales fueron embebidas en pesadospilarotes enchapados en la piedra local y la cubierta fuerodeada de un ancho pretil con gárgolas que jalonan elperímetro de la instalación. La decoracióninterior, en un lenguaje rústico y sencillo, fue resueltacon redes de soga y otros materiales naturales quecomplementaban armónicamente la arquitectura de lainstalación, sin llegar a sobrecargarla.Hoy, el gusto kitsch invade el establecimiento: lassogas, redes y otros materiales rústicos han sidosustituidos por cercas de alambrón y planchuelasornamentales pintadas en vivos colores, y la gráfica yotros elementos decorativos discrepan con el discurso original. Afortunadamente, el simpáticomural exterior que enmascaraba el acceso a las áreasde servicio, obra del artista Reinaldo López Hernández,se mantiene en buen estado, así como la jardinería y loscaminos exteriores.
Quioscos

Los quioscos también fueron diseñados con el empleodel elemento prefabricado que caracteriza el parque, ysu concepción como un objeto abierto, espacioso y de justa proporción, se integraba con acierto al paisajecreado en la zona. Fueron distribuidos equitativamenteen las áreas del parque, entre bosques, cercanos a lasvías y a orillas de senderos, de manera que la ofertagastronómica llegara a los más distantes lugares de lainstalación. En las primeras décadas de vida del ParqueLenin, estos quioscos eran los únicos en toda la ciudadque ofrecían una variada gama de confituras, refrescos,y otras golosinas, los cuales se podían alcanzar despuésde una larga y no siempre bien organizada cola. Tambiénlos quioscos fueron pintados en color blanco para dialogarcon el resto de las construcciones y representaban enmedio del paisaje verde un puesto para el descanso y eldiálogo más cercano. En la actualidad, los quioscos seencuentran prácticamente desiertos. Su imagen originalha cambiado, con un color y una gráfica inadecuados.
El Acuario

Esta instalación fue concebida para peces de aguadulce, y su diseño original en forma de espiral permitiósu localización en un terreno relativamente pequeño. Eneste sugerente proyecto la arquitecta Thelma Ascaniono empleó el sistema constructivo utilizado en el restode las edificaciones del parque, y en su defecto creó otragama de componentes prefabricados para darle formaal supuesto caracol.El acuario brinda al espectador la posibilidad de unrecorrido largo, pero agradable: las peceras ocupan unapared de la senda mientras que la otra queda matizadapor los colores de luminosos vitrales.
El Anfiteatro

Quizás una de las edificaciones más atractivas delParque Lenin lo fuera el anfiteatro con un escenarioflotando sobre el embalse de agua que centra elcomplejo. Proyectado por Hugo D´Acosta y MercedesÁlvarez, esta obra constituyó un tributo tropical a losanfiteatros griegos y romanos. Los asientos para elauditorio fueron construidos con bloques de piedracaliza tallada en forma de sillas y butacas, y entreellos crecía la hierba en forma controlada a modo deambientación natural. Se dice que las piedrasutilizadas para esta construcción fueron sobrantesde la construcción del Capitolio Nacional, pero espoco probable que sea cierto, ya que el Capitolio fueconstruido con piedra de Capellanía y las que integranel anfiteatro no lo son.El escenario flotante de esta instalación constituyóen su momento una novedad, ya que era una balsametálica, con tecnología teatral, construida por primeravez en el país. Las funciones nocturnas en este enclavefueron muy acogedoras, descontando el agobio queproducían los siempre impertinentes mosquitos.
En la actualidad, el anfiteatro también ha sido víctimade la desidia. Sus cabinas tecnológicas, serviciossanitarios y otras instalaciones complementarias, todasterminadas en piedra, se encuentran abandonadas,han sido saqueadas y están llenas de desperdicios. La balsa permanece herrumbrosa en susitio original, en el cual el protagonismo de las plantasacuáticas y los desperdicios empaña la transparenciade las aguas.
Conclusiones

El complejo recreativo cultural Parque Lenin fueun ejemplo notable de arquitectura ligada al paisaje,fiel representante de las aspiraciones de la sociedadcubana a principios de la década de 1970. En su creaciónparticiparon los más destacados profesionales cubanosde la época bajo la orientación precisa de Celia SánchezManduley. Aunque puede ser criticable su conceptoproyectual, en función del automóvil, sin caminos oaceras para la circulación de peatones; y su ubicaciónen las afueras de la ciudad, en una zona de difícil accesopara la mayoría de la población, en su diseño aunó piezasarquitectónicas de gran valor, que aun hoy día constituyenun locuaz testimonio de los tiempos en que fue creado.También es digna de destacar la calidad constructivacon que contaron los edificios y el paisaje artificial, y laelegancia y mesura en la decoración de los interiores,en los cuales se supo caracterizar cada una de lasinstalaciones con un mobiliario adecuado a la funciónque desempeñaban, que incluyó hasta el vestuario delos empleados.Hoy en día el carácter primitivo del parque se ha perdidocasi en su totalidad. Varias de las instalaciones másdemandadas están cerradas, abandonadas o carecende mantenimiento. Las que aun funcionan incorporanun cuestionable lenguaje kitsch en la gráfica y en laambientación general de sus espacios, que desentonancon el lugar y des caracterizan la arquitectura. Por otrolado, el paisaje prístino está contaminado con kioscos,parrilladas y otros servicios de carácter provisional,que sumados a la música que se amplifica y a la ventade cervezas y bebidas similares vulgarizan el entornorecreativo y atentan contra la concepción de uso familiarque tuvo en sus orígenes…
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Interior de restaurante La Faralla, en el Parque Lenin. Imagen tomada de la revista Arquitectura y Urbanismo. 2013.

Interior de restaurante La Faralla, en el Parque Lenin. Imagen tomada de la revista Arquitectura y Urbanismo. 2013.

Según Damaris Puñales-Alpízar, “en el año 2007, la parte del complejo Parque Lenin dedicada a las diversiones fue nombrada Parque Mariposa, tras ser renovado y rediseñado por una compañía china. Para el 2011, todo el complejo adoptó el nombre de Parque Mariposa, en sustitución a Parque Lenin” (De la materialidad soviética: sus huellas e implicaciones, publicado en La Habana elegante ya citado en Cuba Material).

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