NDDV: Vista del interior del palacio de la revolución, la habana, 21 de marzo, 2016

Imagen tomada del blog del autor.

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En el blog de Néstor Díaz de Villegas: “Vista del interior del palacio de la revolución, la habana, 21 de marzo, 2016”:

Podríamos estar en el salón de exhibiciones de la mueblería El Dorado, de la Calle Ocho, o en la gigantesca recámara de algún capo de Sinaloa. Tal vez en el estudio de la cadena Telemundo donde se grabó la telenovela Cañaveral de pasiones.

Hay algo musolinesco, babilónico y tolteca en el gran salón del Palacio construido por Fulgencio Batista en vísperas del triunfo de la Revolución: Batista no llegó a inaugurarlo, y podría hablarse aquí de arquitectura de anticipación. El Palacio es el templo del sincretismo político.

La estética artesanal de mortero para machacar ajos presente en los podios, en los escudos cubanos tallados en jiquí, una madera extinta, sobretalada por tenientes coroneles que adoran los ambientes oficinescos empanelados. Con esto se pretende mantener viva la conexión histórica con el pasado taíno: José Cemí como decorador de interiores.

Porque el Palacio de la Revolución es la representación decorativa de la Cuba lezamiana, un bosque primordial y un Paradiso con arecas de vivero. Debían soltar tocororos y tomeguines entre los helechos, y convertirlo en un aviario.

El maderamen es asfixiante y antiestético, hunde en la oscuridad el modernismo batistiano. Onerosos paneles y divisiones de jiquí, biombos de quiebra hacha, despachos con celosías de majagua. Las butacas son de cedro patriótico, forradas con seda martiana, y el búcaro de girasoles, el modelo que la Casa Capó dejó en vidriera antes de partir al Exilio.

Estamos también dentro de una celda de interrogatorios. La luz fría hace las veces de reflector que da en la cara, aquí se viene a pedir indulgencia y hacer la confesión. El Palacio es un inmenso confesionario, una celda jesuita. Si se cerrara Guantánamo, los terroristas musulmanes deberían ser trasladados a esta mazmorra cruelmente iluminada.

Continuar leyendo en el blog del autor.

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