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Etiqueta de la tienda por departamentos Fin de Siglo, nacionalizada.

Etiqueta de la tienda por departamentos Fin de Siglo, nacionalizada. Circa 1960. Donación de Mirta Martínez. Colección Cuba Material.

El número 27 de 1960 de la revista Obra Revolucionaria transcribe la comparecencia de Fidel Castro ante las cámaras de la cadena FIEL (Frente Independiente de Emisoras Libres). Castro se refirió a la situación del país y respondió a las preguntas de Luis Gómez Wangüemert, Carlos Rafael Rodríguez, José Pardo Llada e Ithiel León.

En un momento de su comparecencia, Castro dijo:

En esas tiendas por departamento, “El Encanto“, por ejemplo, ¿qué vamos a hacer? ¿Rebajar los precios? No; “El Encanto”, con su etiqueta; “El Encanto”, con sus precios; y los que quieran ir a comprar a “El Encanto” y llevar la etiqueta de “El Encanto”, que paguen la etiqueta de “El Encanto”, y allí se mantendrá calidad, buen trato y, en fin, todas las cosas que los que les gusta comprar en “El Encanto” han encontrado allí. “El Encanto” será un departamento administrado pro el Gobierno que mantendrá las características de “El Encanto” Y las muchachas de “El Encanto”, de “Fin de Siglo”, muchachas que son muy amables, muy simpáticas, seguirán tratando allí muy bien a todo el mundo.

Esa es la política que se va a seguir en la ciudad; cualquier establecimiento nacionalizado, cualquier centro que se establezca para las necesidades nuevas, será administrado con ese criterio, manteniendo precios que no arruinen al pequeño comercio urbano. (p. 36)

En las últimas páginas de la revista, Obra Revolucionaria transcribe en su totalidad las leyes de nacionalización del comercio, la industria, la banca, y los solares yermos. Pueden ver el PDF aquí.

1 comentario
  1. J. Román
    J. Román Dice:

    Tristemente esta fue otra de las patrañas de Fidel y sus “proyectos” disparatados. Las “nacionalizaciones” solo sirvieron para asestarle un golpe de muerte a la economía cubana, para crear una multitud de desempleados, para privar al cubano de a pie de todos los productos,bienes y servicios que se podían adquirir a través de estas grandes,medianas y pequeñas empresas cubanas.En fin, que solo una pseudo-ideología caprichosa, ignorante en economía y revanchista podía haber concebido la disparatada idea de que el Estado, culaquier estado, puede algún día producir y sustituir toda la gama de productos y bienes que es capaz de producir la LIBRE empresa, donde las decisiones se toman sin centralizaciones y burocratismos absurdos y elefantiásicos, que terminan por empobrecer desalentar y destruir cualquier productividad. Así terminó Cuba siendo un país donde no había una ferretería donde comprar un clavo, un tornillo o un martillo, ni una tienda donde comprar un botón, una cama, una bolsa de orégano o comino.Y, hablando de EL ENCANTO, nadie puede alegar que prendiéndole fuego se privó al pueblo de esa tienda y sus productos.De no haberse quemado hubiera muerto por abandono y asfixia como todo lo que tocó el fidelismo.Basta con ver la ruina hoy día, y desde hace mucho tiempo, de las grandes tiendas que no se quemaron, como FIN DE SIGLO o LA EPOCA, unas ruinas inútiles, como todo lo demás, “igualdad de miserias”.

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