las Damas de Blanco, la política y la moda

Sucesos del teatro Villanueva. 1969. Imagen tomada de Bohemia en twitter.

Sucesos del teatro Villanueva. 1969. Imagen tomada de Bohemia en twitter.

En 1869, las patriotas criollas exhibieron los colores azul, blanco y rojo de la bandera de Céspedes en las cintas y peinados con que asistieron al teatro Villanueva, en apoyo a la causa independentista. No puede decirse, sin embargo, que en esta acción, como tampoco en otros usos del vestuario como arma política enumerados  más abajo por Enrique del Risco, la ropa haya constituido el elemento de identificación de un movimiento político o partido y, por tanto, su principal y casi único elemento de protesta.

La asociación más coherente y sistemática entre un movimiento de protesta y elementos del vestir corresponde al movimiento de las Damas de Blanco, agrupación de madres y esposas de prisioneros políticos surgida a raíz de la Primavera Negra del 2003. Diario las Américas caracteriza así la simbología del blanco en este grupo: “Damas, porque son mujeres que demuestran su noble ascendencia patriótica con sus valerosos acciones. De blanco, no solo por el color de su vestimenta, sino también por la pureza de sus intenciones en el reclamo de justicia para sus seres queridos.” Sobre dicho movimiento, el ex-prisionero político Arturo Suárez Ramos asegura que fue antecedido por el Comité de Madres y Familiares pro-amnistía Leonor Pérez, que se reunía en la iglesia Santa Rita desde el 2000, vestidas de blanco en verano y de negro en invierno, según Infobae.

En el presidio político, existe el precedente de los llamados “plantados,” quienes para exigir al régimen de Fidel Castro que se les reconociera como prisioneros de conciencia se negaron a vestir el uniforme carcelario, permaneciendo desnudos. También desde los años 1960s, como menciona Enrique del Risco, los testigos de Jehová se han negado a vestir símbolos políticos como la pañoleta de los pioneros. En ambos casos, sin embargo, se trata del rechazo a las políticas impuestas por ciertas instituciones y no de la elección libre del vestuario como discurso, y a la vez elemento de identificación, de una agrupación política.

Otras alianzas de la moda y la política, según Enrique del Risco:

En 1851, a raiz del fusilamiento de Joaquín de Aguero y Aguero y tres de sus compañeros alzados contra España, las mujeres de la aristocracia camagüeyana se cortaron el pelo en señal de luto. Durante la primera guerra mundial, los cocheros se ataviaban en La Habana de colores distintos para indicar que estaban a favor del bando aliado o de la entente. Entre 1933 y 1935 los seguidores del partido ABC desfilaban con camisas verdes imitando a los camisas negras del fascismo italiano y a los camisas pardas del nazismo. Los desfiles de mujeres en Santiago de Cuba en 1957, vestidas de negro para protestar por los asesinatos de la dictadura de Batista. Los famosos batiblancos, como les llamaban a los testigos de Jehová en los 60, convertidos en disidentes por el régimen.

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