Generación Y: Evocación de los bolos

Envases de productos cánticos del bloque socialista

Envases de productos cánticos del bloque socialista. Imagen tomada de Penúltimos Días.

En Generación Y: Evocación de los bolos:

La lectura del libro “El séptimo secretario” de Michel Heller me ha traído un montón de recuerdos de la “etapa soviética” de esta islita. En ese entonces, yo no pasaba de los quince años y tengo evocaciones muy sensoriales de aquel coloniaje. Rememoro los caramelos y vituallas adquiridos a través del mercado informal que regentaban las esposas de los técnicos soviéticos. Es curioso que no los llamábamos por el gentilicio de la URSS y mucho menos como “camaradas”, sino que usábamos un sustantivo cuya fonética no permitía los detalles. Ellos eran “los bolos”: informes, toscos, un trozo de barro sin trabajar; macizos y sin gracia; capaces de fabricar una lavadora que gastaba la electricidad destinada a toda una casa, pero que -todavía hoy- funciona en no pocos hogares cubanos.

Muchos de nuestros padres habían estudiado o trabajado en la URSS, pero nosotros no conocíamos la sopa borsht ni nos gustaba el vodka, así que todo lo “soviético” nos parecía pasado de moda, rígido y cheo. Lo que nos paralizaba de ellos era el poder osuno que emanaba de sus gestos, la advertencia velada de que ellos sostenían nuestro “paraíso” caribeño.

Aquella mezcla de temor y burla que nos generaban los bolos todavía se mantiene. Si ahora mismo un turista que pasea por la ciudad no quiere ser molestado por los continuos vendedores de tabacos, sexo y ron, sólo debe musitar algo como “Tavarich”, “Niet ponimayo” y el asustado mercader se esfumará.

4 comentarios
  1. César Beltrán
    César Beltrán Dice:

    Lo de “bolos” viene de Volodia, manera familiar de llamar a los Vladimir, que es el nombre ruso más común. “Carne rusa” enlatada venden hoy día en varias tiendas rusas de Miami. Decenas de cubiches nostálgicos acuden a comprarla. Saludovskis, María.

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  2. Teresa Dovalpage
    Teresa Dovalpage Dice:

    ¡Cuántos recuerdos!
    Las laticas de arroz con pollo con “pitipuás” ¿eran bolas también? Las compotas, por supuesto. Un poco amargas, pero resolvían. Y aquellas matrioskas en todas las repisas…
    Ropa bola no recuerdo que hubiera, aparte de los abrigotes que algunos traían y que me imagino se apolillarían en los clósets.
    De las lavadoras Aurika, creo que el motor se usaba como ventilador. Multitasking, vaya.
    Cariños taoseños

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