agua mineral La Cotorra

Anuncio publicado en Bohemia, 1952. Tomado de elguije.com.

Los días en que venía el camión de los aguadores eran diferentes a todos los demás. Llegaba primero al edificio el rumor de que el camión del agua andaba cerca. Poco después se escuchaban gritos desde la calle de ¡agua!, seguidos por los de los vecinos que pedían ¡dos al tercero!, ¡uno al cuarto! Como vivíamos en el primer piso, veía subir y bajar a los aguadores con uno o, por lo general, dos botellones a los hombros. De todo este alboroto, lo mejor era cuando nos traían un botellón con el sello La Cotorra.

Pasaron muchos años después que dejó de visitarnos el camión del agua para que pudiera convencer a mi mamá de que los armatostes que sostenían los botellones secos no servían más que para acumular polvo, sostener telarañas y producir herrumbre. Ese día, botamos los volteadores de los botellones de agua y le dimos a mi abuelo, para que hiciera vino, los botellones vacíos.

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