Cuervo y Sobrinos

Tienda de Cuervo y Sobrinos

Tienda de Cuervo y Sobrinos. Habana Vieja. 2013.

Este verano, caminando por la Plaza Vieja, pasé por frente a la casa de relojes Cuervo y Sobrinos. Este comercio fue fundado en “1882 cuando Ramón Cuervo inauguró su primer tienda de joyería de lujo en la Calle Muralla 37-1/2, en el centro de La Habana. Pocos años después le ofrece a su sobrino Armando su participación en la empresa. En 1892, es ampliado el negocio y se adquiere un nuevo establecimiento, situado en la calle Teniente Rey No. 13”.

Dice la página de Facebook Cuba en la memoria:

Según el “Libro de Oro Hispano-Americano” editado en 1917, aparece no solo como “una de las empresas de su orden más acreditadas de toda la Isla y de las que dirigen el negocio con mayor competencia y acierto “, sino que también es “una de las entidades mercantiles más sólidas de Cuba”. Por esta misma fuente sabemos que en esa época Don Armando Río y Cuervo era primer vicepresidente del Casino Español de la Habana.

A finales del siglo XIX se produce realmente el nacimiento de la “marca”, con tres sucursales de aprovisionamiento y producción en los puntos neurálgicos de Europa: “Pforzheim” en Alemania, para los metales y las piedras preciosas, Paris para la joyería y La “Chaux-de-Fonds” para la relojería. Cuervo y Sobrinos era la única empresa importadora en Cuba de las afamadas marcas de relojes Roskopf y Longines. Tenía además un amplio surtido de yugos, sortijas, llaveros, presillas para corbatas y billetes, entre otros objetos.

(…)

Durante medio siglo la boutique de joyería y relojería disfruta de un éxito internacional. Numerosas personalidades como Ernest Hemingway, Winston Churchill, Enrico Caruso, Gary Cooper, Clark Gable, Albert Einstein, etc… visitan regularmente “La Casa” para comprar joyas y relojes.

En 1967 o 1968 Cuervo y Sobrinos fue nacionalizado. En un foro de relojes se dice:

Gran parte de estos relojes fueron vendidos al Gobierno de Castro durante las campañas de acopio de oro en los 70 (a precios preferenciales, para el Gobierno por supuesto), cambiados por electrodomésticos rusos a principios de los años 80 en comercios estatales (a precios, nuevamente ridículos), o simplemente vendidos para financiar ropa, alimentos o mobiliario para la familia durante los años más duros del Periodo Especial, donde los suministros básicos para la población, que provenían de la antigua Unión Soviética, escasearon alarmantemente y produjeron, sin lugar a dudas, la etapa más dura que ha vivido la Cuba de Castro.
 Y también:
El establecimiento sito en la esquina del Boulevard San Rafael y la calle Águila cerró definitivamente sus puertas hacia el año 1965.

Tras el triunfo de la Revolución en 1959, la tienda mantuvo su actividad pero, lógicamente, condicionada por las “directrices” del Régimen. El volumen del negocio cayó en picado y muchas de las casas suizas y americanas dejaron de suministrar piezas.
Se cree que en la última etapa se vendieron relojes que montaban calibres de la antigua Unión Soviética, principalmente Poljot y Raketa, cuyo antiguo servicio técnico en La Habana, hoy día taller de relojería general, aún conserva su letrero en la puerta.
Sobre los relojes que actualmente se comercializan con esta marca, leo en ese mismo foro:
Se marcan los movimientos con unas siglas y numeración propios, sin darnos cuenta del calibre base (normalmente una Etasa) y sin especificar suficientemente las nimias o sustanciales modificaciones realizadas(estéticas o en profundidad). Ello es esencial para juzgar sobre la justificación del precio impuesto.En definitiva, y volviendo al uso de patentes, lo que se nos oferta es un reloj compuesto de unos elementos externos con apariencia inmejorable al que se ha insertado el nombre de una manufactura histórica y proveído de un calibre genérico con modificaciones. No obstante, se nos quiere dar la idea de que el reloj es descendiente directo de sus homónimo antes de surgir la crisis del cuarzo, cuando resulta que ni siquiera es adoptado y no guarda ningún tipo de parentesco con ella a no ser la compra del nombre, aprovechándose de una situación de total ruina y desamparo.
La revista de la Oficina del historiador de la Ciudad de la Habana, Opus Habana, sin embargo, dice:
Quiso el azar que una empresa italiana, con experiencia en la relojería anticuaria, descubriera la remota existencia de Cuervo y Sobrinos y se hiciera de la antigua marca, extinta hace tantos años.
Tras una rigurosa investigación, en el caveau de la antigua joyería, los nuevos dueños descubrieron un pequeño grupo de mecanismos de época, intactos, pues nunca se habían montado.
Ello permitió recuperar la prestigiosa marca mediante una partida de elegantes modelos que evocan —de manera singular— los famosos cortes de los puros habanos.
«Espléndidos», «Robustos», «Prominentes»… los nuevos relojes tienen el mismo estilo y calidad técnica de sus antepasados, a lo que se suma ahora esa relación con el placer de fumar, en un intento de sus actuales propietarios porque Cuervo y Sobrinos nunca pierda el sello de su originaria cubanidad.
Estos relojes se convirtieron en toda una novedad durante el III Festival Internacional del Habano (19-23 de febrero de 2001, La Habana), una de las citas más importantes para los fumadores de puros de todo el mundo. Entonces, la muestra de Cuervo y Sobrinos fue premiada como Mejor Diseño de Stand Modular y, especialmente, Mejor Diseño de Producto.
A partir de los mecanismos de época que se encontraron, los «nuevos» Cuervo y Sobrinos son frutos de un delicado proceso de elaboración artesanal.
San Rafael.

San Rafael.

2 comentarios
  1. Clara como el agua
    Clara como el agua Dice:

    Los dueños de la joyería de Cuervo y Sobrinos, que hacia los años 50 estaba en la esquina de San Rafael y Águila , mirando hacia Fin de Siglo , se marcharon escapados en un yate anclado en el Almendares hacia EUA muy pronto después de 1959 , llevándose todo lo que pudieron de la joyería de su propiedad .El asunto fue la comidilla del comercio de la zona . Esto fue antes de la nacionalización , desde luego , pues recuerdo muy bien como mi papá , que era dueño de otra joyería cercana , se disgustó mucho . Claro que no porque los de Cuervo y Sobrinos trataran de salvar todo lo que les fuera posible , sino porque esto hacía la vida más imposible por el aumento de la vigilancia a las tiendas que aún se mantenían . Por tanto , esta marcha debió de ser entre verano de 1959 y Septiembre de 1961 , cuando yo misma me fui de mi patria . Claro que no en yate como estos joyeros , sino por Rancho Boyeros y con una de aquellas maletas-salchichas , que permitía llevar algunas mudas de ropa .

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    • Maria A Cabrera Arus
      Maria A Cabrera Arus Dice:

      Gracias, Clara, por tu comentario. Me imagino que los dueños de comercios la pasaron más mal después de la salida de los de Cuervo y Sobrinos. Por cierto, no sabía que le decían maletas-salchichas a un tipo de maleta. ¿Es un nombre que le pusieron los cubanos? ¿Cómo eran esas maletas? ¿Tenía que ver con el exilio solamente?
      Gracias d enuevo,
      Maria A

      Responder

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