El transporte urbano, Noticiero ICAIC Latinoamericano

 

Noticiero ICAIC Latinoamericano: El transporte urbano. 1988.

Gracias a Emilio García Montiel por el enlace.

carnavales (video)

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(vía Penúltimos Días)

 

Este video de los carnavales habaneros de 1950, subido a YouTube por MGCubanHistory, aparece acompañado de de un texto de donde he extraído:

La mencionada ceremonia constituye una de más viejas tradiciones del país, que tiene sus raíces en siglos pasados durante las celebraciones del día del Corpus Christi y la Epifanía, cuando los negros esclavos organizaban danzas y marchas colectivas.

Autorizados por sus amos españoles, los esclavos africanos disfrutaban algunos días de asueto una vez al año, además de que cada seis de enero o Día de Reyes se les permitía reproducir los cantos y danzas de sus tierras nativas.

Las fechas han ido variando con el tiempo, hasta llegar en los últimos años a llenar un espacio en el verano cubano, época preferida por la población para sus vacaciones.

El torbellino de música salsa y color es animado por comparsas con tradiciones de años, entre las cuales figuran La Jardinera, la Giraldilla de La Habana, Guaracheros de Regla, Los Marqueses de Atares y El Alacrán.
………………..
Los desfiles por el paseo del Malecón tienen asimismo entre los personajes mas demandados a los llamados “Muñecones”, enormes figuras que representan a los más diversos personajes, además de los faroleros, artistas que se integran al espectáculo portando aditamentos multicolores que hacen girar de forma continua.

En Cartas desde Cuba: Los entretelones del carnaval de La Habana, Fernando Ravsberg dice que el diseñador Abraham se ha encargado del diseño del vestuario de los carnavales durante los último años. Según Abraham, durante el Período Especial “tuvo que diseñar los trajes de los bailarines y bailarinas ‘con lonas militares y bolsas plásticas de supermercado pintadas para que el carnaval siguiera existiendo'”.

Enrisco/Doimeadios: Oh, San Zumbado! (video)

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La grabación fue realizada el día del estreno mundial de la obra en el teatro Mella, en el Vedado, durante el festival del humor Aquelarre en su primera edición, en 1993.

Y estas son palabras de Enrisco, autor del texto, quince años después:

En 1993, cuando se iba a inaugurar el primer festival de humor Aquelarre los organizadores me pidieron que le preparara un homenaje a Zumbado. En lugar del collage de los chistes del maestro que era más o menos lo que se esperaba opté por ser fiel a su espíritu, un espíritu inquieto, jodedor e irremediablemente rebencúo. Y eso fue lo que hice: convertirlo en espíritu, en un San Zumbado al que hacía responsable de los horrores del Período Especial. El texto, por supuesto, iba más allá de mencionar aquellas escandalosas miserias. Más bien era un ataque a la nostalgia de los que concebían la década de los 80 como una especie de paraíso, algo que a Zumbado le hubiera parecido una aberración. Y les recordaba a todos (como nunca dejó de hacerlo Zumbado) que Aquello nunca había conseguido organizar un presente más o menos placentero, que la Revolución nunca había cumplido 15.
Como se trataba de un homenaje a nadie se le ocurrió revisar el texto y con menos de 24 horas para prepararlo el actor Osvaldo Doimeadios llevó a las tablas del teatro Mella una interpretación espléndida. Al terminar Zumbado subió al escenario risueño como siempre y tarareando el tema de “Casablanca”. No estoy muy seguro si entendió lo que estaba pasando, si su maltratado cerebro había captado toda la ironía del asunto. Lo cierto es que de inmediato el monólogo se convirtió en parte de la rutina que varios actores repetirían durante años por todo el país sin que se atrevieran a censurarlos. En ese texto yo no había inventado nada nuevo. Apenas sintonicé el espíritu de Zumbado con la nueva época en la que habíamos entrado. Por eso me complació tanto que sin poder escribir una línea, el nombre y los hallazgos de Zumbado se mantuvieran vigentes durante la feroz década del 90 cada vez que algún actor empezara invocándolo con aquél “Oh, San Zumbado, santo patrón de los usuarios, tenaz castigador de administraiciones y/o catástrofes, escudo de los traspapelados en las envolventes aguas de la burocracia ¡auxílianos en esta hora difícil!”. Era un medio de devolverle en parte lo mucho que nos había dado. Su cuerpo no sé por dónde andará. Su espíritu no es difícil de invocar cada vez que un cubano intente entender su realidad (no sé por qué pero así es como insistimos en llamar a una pesadilla de medio siglo: “realidad”) con humor y (valga la redundancia) inteligencia.
Enrique Del Risco
NY 2008

Barrio La Coronilla, Noticiero ICAIC Latinoamericano

 

Noticiero ICAIC Latinoamericanao: Barrio La coronilla. 1989.

Gracias a Emilio García Montiel por el enlace.

El Cayuelo

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Cafetería El Cayuelo. Imagen tomada de Panoramico.

El viaje a Varadero hubiera sido demasiado largo y aburrido de no ser por el puente de Bacunayagua y la cafetería El Cayuelo. Hace unos días, en el confort climatizado de las guaguas de Vía Azul, recorrí la ruta Habana-Varadero-Habana. Apenas alcancé a ver las ruinas de lo que alguna vez fuera una moderna instalación, uno pasos más allá del litoral habanero.

Moscú rojo, perfume

Perfume Moscú Rojo
Perfume Moscú Rojo

Perfume Moscú Rojo. 1980s. Donación de Mirta Suquet. Colección Cuba Material.

En Granma Internacional, publicado en 1998 por María Elena Capote:

PERO LOS TIEMPOS CAMBIAN:

Algunos especialistas suelen calificar a los años 60 de este siglo, como “la década prodigiosa”. En Cuba, en materia de perfumería, no se puede aplicar tal concepto. Desaparecieron de golpe las producciones de casi todos los cosméticos y perfumes, manteniéndose sólo las indispensables para la higiene más elemental. Esta industria es sumamente cara en materias primas. No se llegó a poner de moda el aceite de patchoulí que pregonaron los hippies frente a los sofisticados perfumes, pero sí se usaron determinados “inventos” criollos que se vendían clandestinamente y a precios de oro por fabricantes privados de pequeñas instalaciones caseras. La mujer cubana no se resignaba a no perfumarse para las múltiples actividades que enfrentaba en su nueva vida social. Ya para los años 70, apareció el histórico Moscú Rojo, con su fuerte olor oriental, y le siguieron otros perfumes de la industria búlgara y polaca. Renacía el consumo y una costumbre que nunca se había perdido del todo.

PERFUMES QUE HICIERON HISTORIA

La década de los 80 fue la época dorada de la perfumería nacional. Aguas de colonias, perfumes, lociones, extractos, aparecieron en los comercios y cautivaron el gusto de hombres y mujeres que nunca antes habían sido consumidores habituales y cuyo alto poder adquisitivo les permitía el acceso a este tipo de producción, calificada hasta entonces por muchos como “secundaria”, y para otros, tan vital y necesaria como la propia alimentación.
Nombres como Linda, Diamante Negro, Fantasía, Impacto, Profesía, Jaque, Deportes, Bermellón, Folklor, Yoruba, Hechizo, Carnaval, Recuérdame, Agua del Trópico, Tú, Onix, Karate, Cid, Jit, Toqui, encabezaron una larga lista de perfumes cubanos que abarcaban líneas florales, aldehídicas y orientales, además de las conocidas aguas de colonia. No hizo falta una publicidad dedicada a mujeres liberadas y conquistadoras sexualmente, como se anunciaban mundialmente los perfumes en esos años. Las cubanas seleccionaban de acuerdo con su ancestral sentido del gusto y establecieron sus preferencias. Respondían a un cierto toque secreto, mezcla de trópico y sensualidad, que los perfumistas cubanos incluyeron dentro de las corrientes internacionales de moda entonces. A partir de ese tiempo, Alicia Alonso, y más tarde, Coral Negro, identificaron a la perfumería nacional.
Sin embargo, no duró mucho la alegría en casa del pobre, como suele decir un refrán popular. Llegaron los 90 con su terrible carga para finales de siglo, la perfumería sufre otro duro golpe: el Período Especial.

* * *

En el blog Los días no volverán, 2010:

Actualmente, mi madre adorna su tocador con dos frascos de perfumes: uno, es el emblema de unos años que no se anima a dejar atrás; el otro, un perfume que siempre deseó tener y que sólo ahora, al precio impagable de la fragmentación familiar, ha podido disfrutar: Moscú Rojo -el perfume anhelado por la mujer cubana de los 80’- junto a Channel, algo que rompe cualquier esquema ideológico y estético. Esto no es representativo de ningún hogar; no creo que muchas personas conserven un Moscú Rojo. Pero mi madre sí lo tiene en ese país caótico que se ha construido y donde es feliz. Cuando le pregunto por qué no lo tira, me responde con orgullo: “aún le queda un poco”. A qué olerá, es algo que no sé, ni quiero saber.

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Y en mundoanuncio.com/La Habana:

Vendo Radio Juvenil 80 nuevo en su caja, Colección de Matriuskas de 30 piezas, y mucho más. – Bauta

En venta – se ofrece:

Eso mismo. Un Radio Juvenil 80 en 50 cuc. Un juego de Matriuskas Made in Leningrado en 100 cuc. Un televisor Caribe con pantalla de tres bandas de colores pintado a mano en 300 cuc. Un par de kikos plásticos en 20 cuc. Tenis Robin Hood en 22.99 cuc y tres pomos de perfume KAYAC, HIT y MOSCU ROJO en 5 cuc cada uno… Interesados escribir por aquí y preguntar Gorbachov.

cartel de cine

Cartel de la película Hara Kiri.

Enlazo este artículo publicado en La Ventana (tomado de Cubanow) sobre el cartel de cine cubano, el cual termina así:

Desde muy temprano, la cartelística cubana de cine ganó el aplauso internacional. En 1964, el afiche de la película japonesa Harakiri, de Antonio Fernández Reboiro, fue el pionero al obtener el primer premio en Sri Lanka. Luego, certámenes en Ottawa, París, Cannes y Moscú, entre otros, certificaron la calidad de las obras cubanas, ya para entonces perseguidas por coleccionistas.

En la isla, los carteles tomaron las calles y pasaron a ser piezas de culto. “Superaban el carácter efímero con que fueron concebidos”, asegura Vega. Aparecieron en sellos postales, en almanaques, en cajas de cerillas y, naturalmente, en los hogares de los intelectuales, así como en el espacio doméstico de la gente común. En poco tiempo, devinieron símbolo del buen gusto e incluso llegaron a irrumpir en las oficinas. No importaba en cuál, ni dónde. La burocracia también los amaba.

Libreta de Apuntes: Rojo amaranto

Lada 2107

Lada 2107, color azul ministro. Imagen tomada de Wikimedia.

La elite política cubana alllá por los 80s, y su relación con ciertos bienes de cosumo, en Libreta de Apuntes: Rojo amaranto:

¡Rusos de los mil demonios! ¡No solo disolvieron la gloriosa Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas sino que, de repente, el 16 de los corrientes, anuncian que no van a fabricar un 2107 más! … Nos quedamos más allá de la orfandad. Toda una generación sin el bien llamado clásico. …

¿Y qué es eso de que la velocidad de 150 kilómetros por ahora era la máxima? Mi 2107 yo lo clavaba a 170 por la Autopista Nacional y también por la recta de Júcaro a Morón, velocidad sostenida, aunque bien es cierto que le rebajaron el bloque del motor en el taller de Emilito Turtos, en Nazareno —no donde Cristo sino donde Emilito, en sus funciones de administrador y amigo de cheque en blanco como sólo se daban en Cuba, alistaban los cargamentos de Ladas recién importados. Y la compresión que lograba aquello era la de un Ford Thunderbird del 58, un cohete. Que se lo digan Alcibíades Hidalgo, el exvicecanciller primero del Gobierno, ahora por estas regiones geográficas, y el mismo Raúl Rivero, que manejaron aquel bolidito mío. Aclaro que Nazareno era una encrucijada de la carretera Managua-Santiago de las Vegas, más o menos al centro de la provincia de La Habana, como quien va para Batabanó, y donde los pobladores de la zona aseguraban que era anterior al del pesebre de Cristo en el Medio Oriente. Y aquel Lada invicto mío tenía un timoncito de los llamados “cómicos”, que era la forma entre los bandidos  habaneros de clasificar los productos occidentales que nunca aparecían en las tiendas del Ministerio del Comercio Interior, y una caja quinta francesa que también me había agenciado el compañero Turtos, y una grabadora cuadrofónica Pioneer, y amortiguadores Pirelli de doble acción que aquello era una alfombra mágica, más el juego de gomas radiales Michelin. Julio Pulido, el director del Instituto Cubano de Radio y Televisión, me decía con su sonrisa llena de picardía: ”Niña que caiga aquí, niña que no sobrevive”. Claro, esa era la función primordial del artilugio. Qué utilidad laboral ni un carijo. Si la entrañable amistad de los pueblos de Cuba y la URSS te proveen de un Lada 2107, con aquel rutilante, precioso color rojo amaranto, con el que yo sustituí el glamour del poder de los Ladas de color azul ministro, gracias también a Emilito Turtos, qué importancia tiene leer después en uno de los mamotretos de James A. Michener sobre la experiencia de un viaje suyo a La Habana, que montar en un Lada era como embutirse en una caja de zapatos. Mi Ladita, Dios mío. Hasta lo convertí en uno de los personajes centrales de Dulces guerreros cubanos. Se lo merecía, la verdad.

¿Y en el aire espléndido y límpido de Cuba, a quién le molestaba una polucioncita más?

Importante aclaración. La combinación perfecta de Levis, Rolex, Ray-Ban y Lada era algo elusivo y lejano en los primeros veinte años de Revolución, al menos para mí. De tales joyas, solo dispuse de un Rolex submarino de los primeros modelos que no tenía ni protector de corona. Me lo regaló mi viejo de no sé qué cambalache suyo al margen de las leyes revolucionarias. … Cierto que el Lada te lo asignaban porque se suponía que tu eras personal de la más absoluta confianza. Mas la habilidad de la conquista iba con uno. Luego aprendías todas las artes y los manierismos de los príncipes que conducen Ladas. ¿Tú te imaginas a Carlos Alberto Montaner o Jorge Más Santos o Lincoln Díaz-Balart al timón de un 2107? No saben ni tirar la puerta. Eso era una muestra de decisión y poder sin igual. El apeado del Lada y el tirado de la puerta como al desgaire pero con fuerza, era un espectáculo que lo decidía todo, en un segundo, frente al excitable público femenino.

Guantánamo y la conquista del cosmos por la revolución

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Sello postal con el cosmonaut Arnaldo Tamayo

A Guantánamo, la tierra natal de Arnaldo Tamayo, el cubano que viajó al cosmos con Yuri Romanenko en 1980 gracias al programa Intercosmos, fueron a parar los objetos personales de éste, junto con el módulo de descenso de la nave Soyuz-38 que los devolvió a tierra. Ésta es la pieza principal de la muestra permanente de la sala dedicada al vuelo espacial conjunto URSS-Cuba en el Museo de Guantánamo. La muestra servirá, según declaró el ex-cosmonauta a Sol Visión, para “divulgar los éxitos científicos de la Revolución y educar a las nuevas generaciones”.

Pueden ver imágenes de los objetos que componen la muestra aquí.

feliz día de los padres

Postal de felicitación por el día de los padres
Postal de felicitación por el día de los padres

Postal de felicitación por el día de los padres. Tempranos 1970s. Colección Cuba Material.

Todos los años, en mi escuela primaria nos hacían fotos para celebrar los días de las madres y de los padres. Con antelación se anunciaba la fecha en que vendría el fotógrafo, y el día señalado nos peinábamos lo mejor que podíamos para lucir nuestro mejor aspecto en el momento en el que el flash nos alumbraba el rostro y el obturador sonaba con el único chasquido que nos estaba destinado. Ese día, aula por aula, nos llamaban al vestíbulo de la escuela, un gran salón de piso de granito frene a la dirección y, de a uno, dejábamos nuestro lugar en la fila y nos colocábamos detrás de una pantalla de cartón sobre un caballete de tres patas y asomábamos nuestra mejor cara por el agujero a cuyo lado se leía “Felicidades mamá” o “Felicidades papá“, según el caso. Nunca había pensado en lo raro de que esta actividad privada tuviera lugar dentro de instituciones estatales.

monumentos mutilados y pedestales vacíos

Monumento al las víctimas del Maine

Monumento al las víctimas del Maine. Vedado, Habana. Imagen tomada del blog “Lo que hay que ver de Cuba”.

La Habana de mi infancia, la de los tardíos 1970s y tempranos 1980s, no era una ciudad presumida, y lo hacía saber de muchísimas maneras. Sus espacios públicos se perdían entre edificios desteñidos y cubiertos de churre, estado que se extendía a detalles que alguna vez fueron hermosos como los paragüitas del ICAIC y el granito de las aceras de la Rampa. No, mi Habana no era una ciudad coqueta. Si se repasa su inventario escultórico, da la idea más bien de una ciudad ultrajada. Sobre todo, si se compara con la Habana que, ahora, levanta en las plazas y lugares públicos, cual figuras troqueladas, estatuas de John Lennon, del Caballero de París, de la Madre Teresa de Calcuta, de Berlioz y de Juárez, y hasta restaura el viejo monumento al Maine. Comparada con ésta, mi Habana era una ciudad de monumentos mutilados y pedestales vacíos.

los paradigmas del diseño y la modernidad

Gran parte de la materialidad socialista que circuló en Cuba durante los años 1970s y 1980s fue producida teniendo en cuenta los presupuestos del diseño moderno, lo que debe haber contribuido a ganarle cierta popularidad entre la élite profesional urbana. Su aceptación debe asociarse con la arraigada predisposición cultural de los cubanos por las formas modernas.

exvotos

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exvotos

Imagen tomada de “Radio Nederland Wereldomroep Latinoamerica”.

Objetos que median, ruegan y suplican. Y también objetos que agradecen y pagan. Algunos de los exvotos que, a diario, dejan en El Cobre los peregrinos cubanos, aparecen recogidos en el calendario de 2012 de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Rosa Ileana Boudet les dedica una entrada en su blog, Lanzar la flecha bien lejos.

jineterismo

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jineterismo

Explanada del Capitolio. 2011.

Iván García abunda en los orígenes y significado del verbo jinetear, en Cuba. Transcribo algunos fragmentos, y enlazo el texto de Diario de Cuba aquí. El autor ubica los orígenes del término en la década del 80:

Pero el jineteo en Cuba es más que sexo. En sus inicios, quienes jineteaban eran los hombres. El verbo jinetear nació a mediados de los 80, y se refería a aquéllos que se dedicaban a la compra y venta de dólares en las calles, un bisne entonces ilegal.

En esa época, los jineteros cazaban a los turistas fuera de los hoteles para proponerles cambios de moneda a mejor precio que el ofrecido por el gobierno. Si la policía te pillaba, ibas cuatro años tras las rejas. Jinetear con divisas era un negocio suculento.

“Recuerdo que compraba los dólares a cuatro pesos. Luego a un estudiante africano le pagaba un dólar por cada dos que yo le daba, y éste me adquiría pacotilla: pitusas, zapatillas, camisas de bacterias o shorts reversibles en tiendas para técnicos extranjeros. Las ganancias eran descomunales. Uno compraba un par de zapatillas Cast en dos dólares (ocho pesos) y las vendía en 120”, recuerda Jorge, un jinetero ya jubilado.

Cuando en 1993 Fidel Castro despenalizó el dólar, la palabra jinetera acabó colgada en las despampanantes muchachas que se prostituían, primero en los barrios habaneros, luego en el resto de las provincias.

(…)

Existen jineteras en moneda dura y en pesos cubanos. Las hay de 15 años y de 40 o más. Desde las que cobran 40 cuc, hasta guajiritas apeadas la noche anterior del tren procedente de Santiago o Guantánamo, que se ofertan por 80 pesos. O menos.

También ahora jinetean chicos que se pasan seis horas haciendo pesas en un gimnasio particular. Travestis que madrugan por las avenidas. Y gays orgullosos de los nuevos aires que corren y suelen ofrecer sexo oral en escaleras.

El verbo jinetear llegó para quedarse. Y va más allá. Se utiliza cuando alguien se aprovecha de una persona con dinero y se le pega como una lapa para que lo invite almorzar o le pague unas cervezas.

En aquellos centros de trabajo donde es posible viajar al extranjero, jinetear consiste en “trabajarle fino” al tipo que da luz verde para “fastear” [viajar]. Si el jefe es intransigente, se le hace una brujería. Si es “fácil”, se le ofrecen regalos y promesas de compartir con él una parte del dinero asignado. Cualquier cosa con tal de que tu nombre aparezca en la lista de candidatos del viaje a China o a alguna otra parte.

En ocasiones, incluso, se jinetea a la propia familia. Se acercan los 15 de la hija o las vacaciones están al doblar de la esquina y se quiere pasar un fin de semana en un hotel. Como los familiares viven lejos, se les llama a cobro revertido o se les envían emails. De poco valen los sermones del pariente, de que la crisis económica es real y no un invento del Granma. Después de la descarga, el jineteo sigue en pie: “Mira a ver si puedes mandar algo, hazlo por tu sobrina que este año termina la secundaria”.

La Habana en fotos

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Hotel “Parque Central”. En el libro “Havana Revisited. An Architectural Heritage”, de Cathryn Griffith, 2010. Tomado de sopadecabilla.com.

En sopadecabilla.com, algunas de las miradas con que, desde la fotografía, los extranjeros se han acercado a La Habana, desde 1933:

Walker Evans. 1933.

Eve Arnold. 1954.

Burt Glinn. 1959.

Philip-Lorca Dicorcia. 1999.

Cathryn Griffith. 2010.

la vida cotidiana en Cuba según Monika Krause, sexóloga

Habana. Imagen tomada de Conexión Cubana.

En Diario de Cuba, entrevista a Monika Krause, sexóloga alemana y antigua directora del CENESEX, institución cubana encargada de elaborar y aplicar la política del estado cubano con relación a la sexualidad. En el siguiente fragmento, Krause compara la vida en Cuba y la extinta RDA:

¿Cuál es el balance que hace de su vida en un sistema comunista tropical? ¿Se vivía en Cuba mucho mejor o peor que en la Alemania comunista?

La primera fase de mi vida en Cuba la pasé en un estado de euforia, de expectativa, de ilusiones, de poder participar de algún modo en el proceso de cambios revolucionarios. Al mismo tiempo veía y sentía constantemente el desmejoramiento, la falta cada día más abrumadora de los productos alimentarios más elementales.

En pocas semanas —me remonto a los mediados del año 1962—,  nuestra dieta diaria, invariablemente, constaba de arroz y frijoles, frijoles y arroz, arroz congrí. Conseguir un huevo equivalía a un premio en la lotería (el Combinado Avícola Nacional aun no existía).

Para aquellos que no disponían de contactos con familiares o amigos en el campo, la carestía de todo era la normalidad. Claro, el clima cubano —en comparación con el de Alemania— tiene muchas ventajas: no hace falta la calefacción, no se necesita ropa apropiada para cada estación del año, se puede vivir con muy pocas prendas de vestir.

Sin embargo, el transporte público adquirió características de servicio desconfiable. Escaseaban, o no existían ya, todo tipo de materiales de construcción para el mantenimiento de la vivienda. Mi primer hijo, nacido en febrero de 1963, tuvo que conformarse con que constantemente cambiara la composición de la leche (no había suficiente leche fresca, de forma que se la preparaba con leche en polvo, proveniente de diversas fuentes de importación).

La cantidad de pañales recibida por “la libreta” no alcanzaba ni para comenzar. La falta de agua —por apagones o por rotura de la bomba de agua, que para repararse demoraba semanas, meses— me tenía al borde de la crisis: bajar tres pisos para llenar cubos, palanganas, cazuelas de agua de la cisterna y luego subirlos tres pisos —sin elevador—  constituía una prueba de nervios casi insoportable. La tubería de gas estaba defectuosa y pasé un mes sin poder arreglarla.

¿Polvo de lavar? ¿Jabón de tocador y amarillo? Eran productos que aparecían de vez en cuando, pero nunca en cantidades suficientes. Durante mis casi 30 años en Cuba, la falta de agua, de gas, de alimentos, de prendas de vestir, de artículos electrodomésticos, de materiales imprescindibles para el mantenimiento de la vivienda, eran una constante.

En la RDA, ya en este tiempo el racionamiento de los alimentos no existía. Nunca faltaban los productos alimentarios esenciales: había pan (de diversas variedades), leche fresca y los derivados de la leche —quesos, mantequilla— y carne —de res, de puerco y pollo—, embutidos variados, todo tipo de granos, arroz, aceite vegetal, frutas y vegetales de estación (no se conseguían grandes variedades, puesto que apenas se importaban del área “capitalista”). Pero nunca a un niño le faltó la leche o su comida, ni a los adultos tampoco.

Podían adquirirse materiales de construcción para el mantenimiento de las viviendas. El surtido era pobre, pero nadie ha tenido que verse en la imposibilidad de pintar la casa, de arreglar una pila de agua, de comprarse una cocina nueva o una lavadora.

Los círculos infantiles ofrecían la capacidad requerida para permitir a las madres trabajadoras la permanencia en sus puestos de trabajo. El sistema de transporte público funcionaba, cumpliéndose los horarios puntualmente. Sin embargo, la tensión, la imposibilidad en la RDA de expresar libremente criterios inconformes con la línea política, el miedo de contradecir, de desacatar, de no haber sabido guardar la apariencia, de no haber respetado “las reglas de juego” de una sociedad socialista, costaba muchos nervios portarse como una ciudadana “digna de ser estudiante en una universidad socialista”, admirar incondicionalmente al gran país hermano, la Unión Soviética.

Los cubanos —chistosos, ocurrentes, afables, hospitalarios, sobre todo los amigos nuestros— me brindaron una acogida muy agradable. Lo mismo sucedió luego con mis colegas, pero siempre hubo un “pero”. Me resultaba difícil aceptar la falta de constancia, la exageración, los frenos, los obstáculos, los problemas reales e inventados y el eterno: “¡Ya verás, todo esto se resolverá!” “¡Patria o muerte!”

Por un lado me fascinaba mi trabajo; por el otro, me desesperaba vivir constantemente las contradicciones a todos los niveles: entre las declaraciones, las disposiciones, los lineamientos y la implementación de los mismos.

Para regresar al inicio, a la pregunta de si en Cuba se vivía mucho mejor o peor que en Alemania, mi respuesta es: ni mejor ni peor, sino muy diferente. Y al final, cuando había decidido regresar definitivamente a Alemania, sencillamente estaban gastadas mis energías, después de haberle dedicado a Cuba casi treinta años de mi vida, los años más importantes, cuando mi rendimiento intelectual, mis fuerzas y también mi capacidad de soportar reveses, estaban al máximo. Ya no quería batallar como Don Quijote contra los molinos.

Ver el resto de la entrevista aquí.

Ver también La vida cotidiana, texto de Raúl Rivero publicado por Le Monde el 2 de enero de 1999, en Carta de Cuba.

sacapuntas de escritorio

Sacapuntas antiguo exhibido en la vidriera de uno de los edificios de la Biblioteca Pública de Nueva York, en la esquina de la calle 40 y la 5ta avenida, Nueva York. Foto tomada en 2012.

La consulta de mi abuelo era, también, un lugar especial, en parte gracias a los libreros con tratados médicos, el escritorio de caoba con dos torres de gavetas y tiradores de bronce, el recetario junto a uno de los pisapapeles, el pequeño ventilador General Electric en una esquina de la mesa, la silla giratoria, también de caoba, donde no me dejaban jugar a dar vueltas a mi antojo, y la cajita metálica donde se esterilizaban las jeringuillas y agujas, objetos todos que solamente pertenecían a allí. Había, también, un sacapuntas de escritorio, atornillado al marco de la ventana que dividía la consulta de la primera habitación de la casa, y que podía ajustarse a las dimensiones del lápiz, según fuera más grueso o más delgado. Las mejores puntas con que escribí en Cuba las obtuve con ese sacapuntas

comentarios en DEBAJO DE LA CAMA

Comentarios dejados en DEBAJO DE LA CAMA:

  1. Anónimo

    LA LAVADORA AURIKA SE USO COMO DESPENSA Y GALLINERO PARA QUE LA GALLINA PUDIERA CALENTAR LOS HUEVOS. CUANDO ERA INSERVIBLE SE PINTABA Y SE RELLENABA DE TIERRA SIENDO UNO DE LOS CANTEROS DE PORTAL MUY LINDOS.

     

  2. Anónimo

    Las Medallas… tanto me hastiaron de medallas y estímulos en esa, nuestra “Patria” tergiversada q las pongo debajo de la cama, pero ni siquiera debajo de la mía… a mí que me regalen cheques!!!

     

  3. Anónimo

    1.- SANDALIAS Y ZAPATOS HECHOS CON LA GOMA Y LLANTAS DE CARRO, A VECES LAS HACIAN DE LA PARTE DE LA CURVA Y SE LEVANTABAN HACIA ADELANTE Y TE HACIAN TAMBALEARTE Y CAER

    2.- ZAPATOS DE PLASTICO ERAN UNAS BOLITAS QUE COSTABAN CENTAVOS PASABA POR LA MAQUINA CON EL MOLDE Y SALIAN LOS ZAPATOS PLASTICOS HASTA DE TACONES HACIAN, ESOS SE LLAMARON “CATARRITOS” PORQUE NADA MAS QUE LLOVIAN SE DESPEGABAN POR CUALQUIER PARTE

    3.- EL ALGODON LLAMADO “MOQUITO” SE COMPRABA EN BOLSA NEGRA POR LA ESCASEZ, PERO CUANDO SE HUMEDECIA SE TE PEGABA EN LOS DEDOS Y ZAS! UNA Y OTRA VEZ LO QUERIA SACAR DE TUS DEDOS CHASQUEANDOLOS PERO NADA.. DE ESTE TIPO DE ALGODON SE FABRICO LA INTIMA FEMENINA CON GASA Y NI QUE DECIR DEL CAOS QUE SE CREABA

    4.- MEDIAS DE NYLON, PANTIES-MEDIA, PLANTILLAS DE MEDIA, CUANDO SE LE IBA UN HILO COSA FRECUENTE PUES A COGERLO CON EL BRILLO DE LA PINTURA DE UNAS SE LE UNTABA AL SELLARSE NO CONTINUABA ABRIENDOSE

    5.- BOLSITAS TENIDAS DEL COLOR DE LA CARTERA QUE LLEVABAS AL RESTAURANT DONDE ESTABA PROHIBIDO LLEVARSE COMIDA PARA LA CASA, AL ESTAR DEL MISMO COLOR DE LA CARTERA, ABRIAS ESTA Y DEJABAS CAER LA COMIDA SIN QUE NADIE LO NOTARA..

    6.- CUANDO LAS MEDIAS PANTIES IBAN PERDIENDO EL COLOR LAS METIAS EN UN RECIPIENTE LARGO CON AGUA DE TE FUERTE DURANTE ALGUNAS HORAS Y SALIDAN NUEVAS

    7.- SE TOMABA UN NYLON SE LE PASABA COSTURA A LO LARGO DE 6″ X 2″ DE ANCHO, SE HACIAN HASTA 20, DESPUES SE RECORTABAN INDIVIDUALMENTE, SE RELLENABAN CON LIQUIDO DE DISTINTOS SABORES DE FRUTAS, SE COSIA POR LA PARTE DE ARRIBA Y SE PONIAN A CONGELAR, SE VENDIAN A PESO LOS NINOS ABRIAN UNA PEQUENA ABERTURA POR UNO DE LOS LADOS Y SE IBAN TOMANDO EL JUGO CONGELADO, ELLOS LE DECIAN ” PINGUILLA DE LIMON” DE NARANJA, ETC TENIA MUCHA ACEPTACION

    8.- LOS ANIMALITOS DE ADORNO PARA PONER EN LOS CARROS O EN LAS CASAS QUE MOVIAN LA CABEZA AFIRMATIVAMENTE ERAN GRACIOSOS Y LA GENTE LOS COMPRABA, DE PRONTO SE DEJARON DE LLAMAR MOVIBLES O PORFIADOS PARA LLAMARSE “RANDY ALONSO” ERA UN LOCUTOR QUE TRABAJABA EN LA MESA REDONDA Y SIEMPRE ESTABA ASINTIENDO A TODO LO QUE DECIA EL COMANDANTE.. SE LLEGABA A LA TIENDA Y SE DECIA “QUIERO UN RANDY ALONSO DE PERRITO” QUIERO UN RANDY ALONSO DE GATICO Y ASI SUCESIVAMENTE..

    9.- LA CIFRA DE ENFERMEDADES VENEREAS CRECIA CUANDO LLEGABA LA CARNE DE DIETA A LA CARNICERIA O LAS CAJAS DE POLLOS, TAMBIEN CUANDO LOS TELEFONICOS IBAN A INSTALAR LOS NUEVOS TELEFONOS.. LAS ENFERMERAS QUE SE OCUPABAN DE LAS CIFRAS CUANDO SE ENTERABAN DE LA LLEGADA DE LOS PRODUCTOS REPARTIAN GRATUITAMENTE CONDONES.. LA QUE TENIA MAS ALTO POCENTAJE ERA LA GONORREA,

    10.- AGUJAS DE TEJER A CROCHET PARA HACER LOS RAYITOS

     

  4. Anónimo

    Saludos aunque no soy cubano me parece muy interesante su blog pero tengo una duda sobre el escrito numero 9. En realidad no veo la relación entre la carne de dieta, las cajas de pollos y los teléfonos nuevos con las enfermedades venéreas!!!???Alguien me podría explicar Por Favor.

     

  5. Bueno, aunque no se exactamente lo que quiso decir el autor del comentario, entiendo que se refiere al sexo como moneda de cambio, es decir, cuando llegaba la carne, los telefonos, u otro articulo codiciado, los carniceros, telefonicos, o la persona que los repartia podia ser sobornada con favores sexuales. Pero esta es mi interpretacion solamente.

     

  6. Anónimo

    Primero te felicito por tu blog que está bien interesante además educativo para los que no vivimos esos tiempos.
    Que interesante e intrigante me parece este asunto, al punto que ahora hubiera querido ser un cubano carnicero, pollero o telefónico para ese tiempo…jejeje. Saludos y Mucho Cariño desde la UPRC.

     

  7. Teresa Valladares, que ya ha colaborado enviando muchos de los otros comentarios, nos envía este:

    TONITA.. AQUI TE MANDO ALGUNOS ARREGLOS E “INVENTOS” PARA PODER SEGUIR VIVIENDO,

    – CUANDO NO HABIAN ROLITOS PARA EL PELO SE CORTABA EL PALO DE ESCOBA PLATICO Y SE HACIAN MAS DE 12 ROLITOS

    – PARA GUARDAR HEMETICAMENTE, ARROZ, FRIJOLES, CREMA DE LECHE, ETC SE CORTA UNA BOTELLA PLASTICA POR LA PARTE DE ARRIBA SIN TOCAR LA ROSCA Y LA TAPA, ES PONE EL CARTUCNO DE NYLON YA LLENO, SE PASA POR LA BOCA YA CORTADA SE LE PONE LA TAPA Y LISTO PARA LA DESPENSA O REFRIGERADOR

    – EL CRISTAL DEL ATAUD LLEGO A ESCACEAR TANTO QUE A VECES EN LA FUNERARIA SOLO HABIA UNO Y SE LO PONIAN A LA CAJA, ENSEGUIDA QUE IBA A SALIR EL ENTIERRO SE LO QUITABAN Y SE LO PONIAN AL OTRO

    – AURICULAR DE TELEFONOS INSERVIBLES SE LE QUITABA LA TRIPA DE ADENTRO, SE LE INTRODUCIA UN PEDACITO DE MANGUERA Y HACIA DE DUCHA

    – SE HCIERON CORTINAS CON PALITOS PLASTICOS DE LOS POT-CICLETS, SE ENSARTABAN UNOS CON OTROS QUEDANDO UNA CORTINA BASTANTE ACEPTABLE

    – SE HICIERON ARBOLITOS DE NAVIDAD, DESHACIENDO PERCHEROS FORRANDOLO CON PAPEL O CINTA VERDE

    – BOLSITAS DE NYLON TRANSPARENTE LLENAS DE AGUA COLGADAS DE TECHO PARA ESPANTAR LAS MOSCAS

    – PARA CERRAR LA OLLA DE PRESION SE PONIA AL CERRAR LA TAPA CON LA CAZUELA DOS CUCHARAS PARA QUE PUDIERA CERRAR BIEN

    – LATONES DE BASURA PUBLICOS LES QUITABAN LAS RUEDAS PARA HACER CARRITOS, VELOCIPEDOS Y CARRETILLAS

    – CUANDO SE IBA LA VALVULA DE LA OLLA DE PRESION SE PONIA UNA GOMITA DE ALGUN BULBO DE PENIICILINA O TAMBIEN ALGUNA GOMITA DE ZAPATILLA

    – LATICAS DE REFRESCO, CERVEZA, ETC SE CORTAN A DOS DEDOS DE LA BASE Y SE ABREN EN FLECOS LO RESTANTE, ASI QUEDA UN CENICERO, UN PALTICO SERVIDOR, LAS PUNTAS SE DOBLAN Y QUEDAN BONITAS

    – SE CORTABAN LAS BOTELLAS DE REFRESCO Y SE HACIAN VASITOS, TACITAS, Y SI SE CORTABAN POR AMBOS LADOS SE PONIAN DE SOPORTE PARA LAS LAMPARAS

Pastorita y la Lotería Nacional

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Billete de lotería

Billete de lotería, 1951.

Cuando aún se encontraba enamorado de la revolución cubana, Sartre intentó explicársela al mundo, deteniéndose a explicar incluso el contubernio entre los dineros de la Lotería Nacional y el Instituto Nacional de Ahorro y Viviendas (INAV), fundado el 18 de febrero de 1959 bajo la dirección de Pastorita Núñez. Desde entonces, los billetes de lotería pasaron a llamarse Bonos de Ahorro y Vivienda.

Cuenta el francés que, enterados del decreto que abolía el juego y la prostitución en Cuba, croupieres y prostitutas se presentaron en el Habana Libre (todavía Habana Hilton), donde Fidel Castro tenía sus oficinas por entonces. Castro les prometió dejar para más adelante los asuntos de orden moral, una vez que tuviera un trabajo diferente que ofrecerles a estos padres y madres de familia, prohibiendo inicialmente sólo las máquinas de juego (traga monedas) y el proxenetismo. El Instituo de la Vivienda se encargaría de administrar la lotería.

Con sus dineros se construyeron los edificios conocidos como Pastorita (pues Pastorita Núñez era la directora del INAV) que antecedieron a las microbrigadas. Los edificios Pastorita, construidos con la técnica de prefabricado, venían equipados con calentador de agua en cada apartamento y garage colectivo en muchos casos. Las paredes de los apartamentos estaban repelladas con yeso, los closets tenían puertas, las mesetas de la cocina formica, y todos poseían un amplio patiecito con lavadero y vertedero.

En uno de esos apartamentos crecí yo, compartiendo el edificio con otras 15 familias distribuidas en cuatro pisos y dos torres de escaleras. Supe por mi bisabuela que, cuando decidió dejar su apartamento de alquiler frente al parque Mariana Grajales para estrenar un reluciente apartamento Pastorita, pidió que el closet del cuarto principal abriera hacia el pasillo en lugar de hacia el cuarto, para que así su enorme escaparate de tres puertas cupiera en el dormitorio principal. Cada uno de los días que viví en aquel apartamento fui consciente de la singularidad de este closet.

comentarios sobre la VITRINA

Ha concluido el traslado de Cuba Material desde la plataforma blogger hacia su propio dominio. Han quedado, sin embargo, algunos comentarios de los lectores que, al desaparecer las páginas donde se encontraban, no pudieron exportarse hacia este sitio. En ésta y las siguientes entradas los transcribiré. Una vez más, agradezco a estos queridos lectores su colaboración.

Comentarios dejados en el archivo de la VITRINA:

  1. Anónimo 

    Los objetos que recuerdo con agrado son los libros de la coleccion Huracan, grandes obras literarias con una encuadernacion tan primitiva que las hojas se despegaban al pasarlas,. pero muy baratos, cualquier estudiante con unos centavos los compraba y formaba su coleccion.
    Otros son las sandalias , llamadas guarachas, con la suela de gomas de camion y entretejido de piel. Muy comodas y sobre todo que duraban muchisimo.
    El jabon Alborozo. Tenia un perfume muy antiguo y delicado que jamas pude encontrar otra vez en otros productos en el extranjero.
    El perfume Alicia Alonso y Gisell. Me gustaban mucho y considerando la escases y la miseria mediante eran un buen logro de nuestros tecnicos perfumistas. Tanto que consegui el telephono de Suchel y los felicite personalmente.
    El helado Copelia de Chocolate al inicio de inaugurada la heladeria .
    La crema hidratante Cirene.
    El refrigerador Westinhouse de mi familia que duro casi 50 años comprado antes de la Revolucion , claro.
    La maquina de cocer Singuer y la maquina de escribir Lettera que duraron casi 60 años.
    Mi madre escribia ya sin cinta utilizando papel carbon.
    La pluma fuente que me regalo mi hermano cuando el estudiaba en la Union Sovietica. Me duro toda la carrera en la Universidad. El peine de plastico de dientes separados comprado en Checoslovaquia , otro regalo que me hizo porque yo tenia el pelo muy largo y se me enredaba. Todavia lo tengo y ha pasado casi 20 años. En Cuba no habia ese tipo de peine en aquellos momentos.

     

  2. Anónimo

    la casa donde nací… tenía un encanto especial, fabricada por mi abuelo español mantenía la tipología de las casas españolas con su patio interior y un patio trasero donde jugaba cuando niña, grandes habitaciones que todas daban a los patios, pisos de losas blancas y negras y persianas francesas y sobre todo el angel de la familia que la habitaba… el día q la cerré porque mis padres venían para Miami y perdíamos mi querido hogar, corté mis raíces con Cuba, pero la extraño y la lloro, la tengo en mi vitrina interior

     

  3. Anónimo

    mi difraz de la Violetera… tenía unos 3 años por el 1958 y nos disfrazaron de la Violetera por la pelicula de igual nombre interpretada por Sarita Montiel, todas las niñas iguales y los niños con los cuales hacíamos pareja con tabaquitos que eran de chocolate, en el Club Campestre de mi pueblo

Los días no volverán: Por si acaso

Despensa. Foto 2012.

En Los días no volverán:

(…) Abro una gaveta y me encuentro unos espejuelos sin una pata, y cuando pregunto a mis padres por qué los guardan, me dicen con toda la lógica del mundo: por si el tornillito de la pata que queda se puede usar de repuesto. Los frascos vacíos ni se botan ni se reciclan, se acumulan por si hacen falta; algunas medicinas se atesoranpor si escasean cuando se necesiten.

Una batidora nueva, por muy sofisticada que sea, jamás echará a la basura la batidora rusa con el vaso de aluminio. Cuanto más, la desplazará hacia un lugar menos estratégico en la meseta. Y en efecto, mis padres saben lo que hacen: los equipos rusos parecen eternos, irrompibles. Las lavadoras Aurika continúan funcionando, aunque la mayoría esté mutilada -es preferible exprimir la ropa con las manos a cambio de tener un potente ventilador en casa, hecho con el motor de la centrífuga. Y la Aurika de mis padres no se usa porque otra más moderna hace su trabajo, pero está ahí, como la reina vaga de la casa, por si.

Leer toda la entrada.

automóviles – almendrones

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En Diario de Cuba, trailer del documental Car Havana, de Manuel Montejo Moreno:

 

 

En el capítulo “Our cars in Havana” (Nuestros carros en La Habana) del libro Autopia, Cars and Culture editado por Peter Wollen y Joe Kerr y publicado en 2002 por Reaktion Books, Viviana Narotzky dice que en los años 1980s el estado cubano intentó adquirir carros norteamericanos antiguos, cambiándolos por Ladas, para luego venderlos en casas de subasta y a coleccionistas privados. Narotzky estima en más de 5,000 los Chevrolets registrados en el 2002. Narotzky evalúa la prosperidad económica del músico Eliades Ochoa a través de las actualizaciones de su automóvil: dice la autora que Ochoa mejoró el Chevrolet de 1954 que poseía en los años 1970s cuando adquirió un Dodge de ese mismo año, que después cambió por un Peugeot 504, éste por un Lada 2105, y este último por un Mitsubishi 4×4.

Cubana de Aviación

Almanaque de pared de Cubana de Aviación
Almanaque de pared de Cubana de Aviación

Almanaque de pared de Cubana de Aviación. 1979. Foto cortesía de Ariana Hernández-Reguant.

Cubana de Aviación, la aerolínea bandera de la República de Cuba, fue creada el 8 de octubre de 1929 cuando en América sólo existían ocho aerolíneas y en el resto del mundo 21, pasando a ser enteramente cubana en 1954. Cuenta Sartre que los nuevos líderes revolucionarios solían viajar, allá por la época en que éste visitara la isla, en clase económica, para así ahorrar los dineros públicos que debían administrar. En 1996 hice mi tesis de licenciatura en esta empresa. Para entonces, el jefe del gobierno cubano viajaba en tres aviones, que eran desviados de la flota comercial no para trasladar una extensa comitiva presidencial sino como medida de seguridad.

La Maison

Almanaque de 1983 producido por La Maison

 

Almanaque de 1983 producido por La Maison

Almanaque de 1983 promocionando La Maison con diferentes diseños inspirados en la guayabera, para hombre y mujer, producidos por CONTEX. Foto cortesía de Cachita Abrantes.

Si había un sitio en La Habana de los años 1980s que atrajera el glamour y la farándula locales, además de las fiestas del Festival de Cine Latinoamericano, que por entonces se celebraban en el círculo social del Ministerio del Interior Cristino Naranjo, era la casa de modas La Maison, con la ventaja de que sus fiestas duraban todo el año. Por allí pasaban los pocos turistas que asomaban sus narices en La Habana de entonces, los generosos parientes de la comunidad de visita en la isla y los varios personajes de la industria internacional de la moda que por entonces visitaban a Cuba (así, Giorgio Armani, Pierre Cardin y Paco Rabane, entre otros, conocieron de primera mano la isla comunista).

olor a Cuba, entre la violeta y el smog

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Placa promocional del jabón Candado
Perfume Fiesta

Perfume Fiesta. Hecho en Cuba. Colección Cuba Material.

La cubanidad no sólo se representa en el discurso, las formas del diseño y la materialidad o las representaciones artísticas y literarias. Algunos discursos nacionalistas nostálgicos también identifican ciertos olores con las maneras de vivir en la isla:

El de la tierra, húmeda tras un aguacero…

El del viento que arrastra los residuos de los cañaverales quemados…

El del jazmín del cabo, mariposa, gardenia y el galán de noche …..

El del frijol “colora’o” y el frijol negro humeando en la cocina…

El de la carne de cerdo asándose entre hojas de guayaba o plátano…

El del mar salpicando la piel en el Malecón de La Habana…

El del agua de violeta de los bebés…

El de las ropas húmedas y almidonadas, al ser planchadas…

El de la suave ternura del agua de coco…

El de los deliciosos postres de canela y vainilla. Arroz con leche, natilla, flanes, mantecados, boniatillos, toronja en almíbar, dulce de leche cortada, casquitos o mermelada de guayaba con quesito crema…

El de las frituras de bacalao, o de malanga, bollitos de carita…

El de los moros y cristianos, el congrí…

El de la sopa cocinándose con cilantro…

Pero el principal es, sin duda, el aroma del cafe colándose…

Pero sobre todo, [Cuba] huele a recuerdos, a tafetanes y tules, a rosas disecadas entre los libros.

Huele a Colonia 1800, a lavanda, a talcos, a romero para ennegrecer el pelo; huele a brillantina (¿Tres Flores o Palmolive?) en el cabello de los hombres; huele a jabón Candado; huele a añil, que es el color del cielo.

Escuché decir a unos turistas franceses que se alojaban en la casa de un vecino que rentaba habitaciones a turistas en el barrio de Nuevo Vedado, que La Habana olía a smog. No les creí, pues me parecía que la poca circulación vehicular de Cuba no podía causar tanta contaminación como para que un francés se percatara de ella, sobre todo porque imaginaba las narices francesas acostumbradas a los contaminantes de la modernidad capitalista. Sin embargo, la última vez que visité Cuba comprobé que los franceses no mintieron y que la carretera de La Habana a Matanzas, tan despoblada y vacía como está, no huele a valle, ni a montañas, ni a palmeras, ni a brisa marina, ni siquiera a los pozos de extracción de petróleo que por muchos años contaminaron el olor del tramo de carretera que pasa frente al Cayuelo, sino al más irrespirable smog.

estética batistiana

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Brochure comercial del fabricante de automóviles Chrysler
Brochure comercial del fabricante de automóviles Chrysler

Brochure comercial del fabricante de automóviles Chrysler. 1958. Colección Cuba Material.

Néstor Díaz de Villegas, en Diario de Cuba:

Estética batistiana

Desde el Palacio de Bellas Artes hasta Tropicana; desde el amarillo caqui hasta la fuente de soda; desde cafetería Miami hasta la embajada americana de Harrison & Abramovitz; desde Rita Longa hasta Mateo Torriente; desde el self serve Wakamba hasta el Havana Hilton, la estética batistiana es la estética de lo cubano moderno.

La música que todavía explotamos, es música batistiana. La Habana histérica y libertina deTres Tristes Tigres, es La Habana batistiana. Todo Kcho, y el Tomás Sánchez de los manglares, son batistianos. El mobiliario del Comité Central es batistiano. El yute, la artesanía de semillas, las cabañitas, el mimbre, los bohíos y el Kawama pertenecen al Modern Karabalí (batistiano). El Plan Maestro de La Habana y el Martí de la Raspadura son batistianos. De la estética batistiana hemos vivido vicariamente: la Revolución le sacó el quilo. La estética batistiana continúa siendo fuente inagotable de admiración general y de cohesión nacional.

Como resumen y exaltación de las tendencias del batistato y de sus potencialidades, y desde la perspectiva de una sociedad avanzada, incapaz de crear otros valores que no fuesen espectaculares, Fidel Castro es el Homo Batistianus. Es decir: el hombre nacido de las condiciones objetivas del espectáculo batistiano, y la más alta creación artística de su época. Fidel Castro encarna la libertad batistiana in extremis, y su poder de seducción emana de la intensa fruición estética que trajo al mundo la Cuba batistiana.

estilo cubano

Silla dujo similar a la que reprodujera Rita Ponga para el centro turístico aldea taína Guamá

Silla dujo similar a la que reprodujera Rita Ponga para el centro turístico aldea taína Guamá. Imagen tomada de internet.

El 31 de enero, Diario de Cuba publicó un artículo de opinión, por Teresa Dovalpage, en cuyo título la autora preguntaba retóricamente si existía un estilo cubano, cuya ausencia lamentaba. La realidad del interior doméstico cubano se ha vuelto cada día más fea. Se revela fea con sólo hurgarla a través de las ventanas mal cerradas, o permanentemente abiertas, que borran los límites entre lo privado y lo público en la isla. Abunda en Cuba la carencia, no ya de estilo sino de la más mínima intención decorativa o estética, imposible entre paredes gastadas y rotas, ventanas roídas, techos perforados, y el monocromatismo que sólo el tiempo y el descuido conceden al entorno material.

diseñadores – Clara Porcet

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Silla diseñada por Clara Porcet

La cubana Clara Porcet no tuvo mucho impacto, a largo plazo, en la cultura material de su país. Y es una pena. De los muebles que diseñó para las escuelas de arte y para el programa de viviendas del Escambray y de la Sierra Maestra no debe quedar ninguno. Pocos han leído los artículos suyos que aparecieron en la revista Social, incluso después de que en el año 2005 Letras Cubanas los publicara, ya para entonces mera reliquia bibliográfica. Y su afán por fundar una escuela de diseño en Cuba nunca se realizó, como tampoco su deseo de regresar a su país cuando tenía ya avanzada edad. No se lo permitieron las autoridades cubanas, a pesar de habérselo pedido personalmente a Fidel Castro. Su nombre es, sin embargo, venerado en México, país que la adoptó y que le permitió desarrollar su obra, dar impulso a una práctica de diseño industrial que modernizaría el país, e inaugurar la enseñanza de esta profesión en la universidad mexicana.

Diseños de muebles de Clara Porcet expuestos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA)

Diseños de muebles de bajo costo, producidos por Clara Porcet expuestos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). Imagen tomada de internet.

Silla diseñada por Clara Porcet

Silla diseñada por Clara Porcet. Imagen tomada de internet.

la herencia material del pasado y la decrepitud de los países

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Gilda Pérez. Serie Sancti Spiritus. 1987.

En el libro de Patrick Wright On Living in an Old Country, el cual trata sobre los significados del patrimonio arquitectónico inglés, dice el autor, refiriéndose a la herencia material del pasado, que al igual que las personas los países se vuelven viejos y decrépitos.

Unos más que otros.

versitos

Contraportada de la revista Bohemia con el poema "Cantar de rana y sapito".
Contraportada de la revista Bohemia con el poema "Cantar de rana y zapito".

Contraportada de la revista Bohemia con el poema “Cantar de rana y zapito”. Colección Cuba Material.

De niña, solía aprenderme “los versitos” del reverso de la contraportada de Bohemia. Mi hermana y yo los recitábamos en cuanta ocasión se presentara, sobre todo en las actividades que organizaba el CDR de mi abuela, en C entre 21 y 23 en el Vedado. Durante años, mis padres y abuelos recortaron y guardaron los versitos de Bohemia.

Actualización de 2015: Algunos de estos versitos fueron exhibidos en la exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialista Childhood, curada por Meyken Barreto y María A. Cabrera Arús, que estuvo abierta al público entre el 17 de septiembre de 2015 y 1 de octubre de 2015 en la Arnold and Sheila Aronson Galleries, Sheila C. Johnson Design Center, Parsons School of Design, The New School, New York, NY.

Vista de la exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialista Childhood

Vista de la exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialista Childhood, curada por Meyken Barreto y María A. Cabrera Arús, que estuvo abierta al público entre el 17 de septiembre de 2015 y 1 de octubre de 2015 en la Arnold and Sheila Aronson Galleries, Sheila C. Johnson Design Center, Parsons School of Design, The New School, New York, NY.

medallas, por Alexis Jardines

broche de graduado de la Universidad Estatal de Leningrado
broche de graduado de la Universidad Estatal de Leningrado

Broche de graduado de la Universidad Estatal de Leningrado. Foto cortesía Alexis Jardines.

El filósofo Alexis Jardines escribe para Cuba Material sobre su broche de graduado de la Universidad Estatal de Leningrado, ahora San Petersburgo:

Hará unos cuatro años decidí sacar de su estuche un pequeño objeto que todavía no he podido clasificar. Me preguntaba qué hacer con aquello que dormitaba casi tres décadas en una gaveta. No es una medalla, no es un broche ni un prendedor. Se encuentra en la misma situación de los invertebrados, grupo que ―en opinión de los cladistas como C. Patterson― al ser definido únicamente por rasgos negativos no existe en la naturaleza (ya sea por el solo hecho que también abarca a las peras y a los puentes). Lo cierto es que me lo gané como se ganan las medallas y también es obvio que se prende en las solapas. Aquél día (estoy en el Vedado, en 23 y 26) no supe finalmente qué hacer con él. Lo llevé conmigo en el bolsillo hasta el garaje de 28, donde algo compré y me regresé enseguida. Sentía vergüenza de lucirlo porque tenía a relieve una hoz y un martillo, pero, al propio tiempo, experimentaba cierto orgullo ya que no eran muchos los cubanos que atesoraban algo semejante (tomando en cuenta que con el paso de los años no pocos lo habrían extraviado). De modo que volvió a su caja. Solo hoy salió de nuevo a la luz (ya en Puerto Rico) y fue para tomarle la foto que acompaña el presente texto. ¿Qué es? Todavía no puedo definirlo, solo sé que lo tienen todos los que se graduaron en universidades soviéticas por aquellos años grises que solo la nostalgia es capaz de matizar, pero que a pesar de todo fueron años felices.

Por Alexis Jardines

los objetos y sus significados

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almendron
almendron

Almendrón. 2012.

Citando a Wim Muller (Order and Meaning in Design), Peter-Paul Verbeek señala, en su libro What Things Do, que en las sociedades modernas el diseño industrial incide, tanto de manera denotativa como connotativa, en el proceso de construcción social de los significados. El diseño industrial ayudaría tanto a comunicar la utilidad de los objetos (función denotativa) como lo que ellos representan (función connotativa). Pero, según Verbeek, si bien es fácil conocer lo que los objetos denotan, pues tiende a cambiar muy poco con el tiempo, lo que los mismos representan se comporta con mucha mayor variabilidad.

En la Cuba de los años 1950s, por ejemplo, los automóviles norteamericanos connotaban modernidad y progreso. En los años 1980s, en cambio, eran los automóviles soviéticos, en especial los de la marca Lada, que el gobierno otorgaba como premio a la lealtad política o a las proezas laborales, los que mejor representaban la modernidad y el progreso. La Habana de los 1980s llamó almendrones, con desprecio, a los carros norteamericanos, que identificó con lo cheo, lo guajiro, el campo y la falta de participación de ciertos sectores de la antigua clase media. Por el contrario, en los años 1990s y, sobre todo, en los 2000s, los automóviles norteamericanos se revalorizaron en tanto marcadores de un nuevo status social.

diseñadores – Félix Beltrán

Cartel "LIbertad para Angela Davis, diseñado por Félix Beltrán en 1971

 

Cartel "LIbertad para Angela Davis, diseñado por Félix Beltrán en 1971

Cartel “Libertad para Angela Davis, diseñado por Félix Beltrán en 1971. Imagen tomada de internet.

La primera exposición completamente dedicada al diseño gráfico en Cuba tuvo lugar en 1971, en el Museo Nacional de Bellas Artes. Su título fue Símbolos de Félix Beltrán y, como su nombre indica, expuso la obra gráfica de este diseñador, quien a mediados de los años 1980s emigró a México luego de haber enseñado, por dos años, en la recién fundada Escuela de Diseño Industrial en La Habana. Ya en 1952 la también diseñadora de origen cubano Clara Porset había promovido en México la primera exposición de diseño industrial de ese país y, creo, de América Latina, llamada El arte en la vida diaria.

Félix Beltrán estudió en la New School for Social Research en Nueva York, universidad a la que Clara Porset dedicó un artículo en la revista Social, en 1931, titulado La escuela nueva de investigaciones sociales, y a la que desde hace cinco años asisto. Enlazo aquí una entrevista a Félix Beltrán.

medallas, por José A. Cabrera

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Medalla de la Alfabetización. 1986.

Solía admirar, de niña, los pechos de los generales cubanos, llenos de medallas y gafetes. Mis padres no tenían ninguna, hasta que recibieron la medalla de la alfabetización en 1986. Sobre ella, mi papá me dice:

Haber participado en la Campaña de Alfabetización en el año 1961 y recibir la medalla 25 años más tarde, han sido hechos totalmente separados, no solamente en el tiempo sino también en sus significados. El acto de participar en la campaña fue puro, deseado y enaltecedor para un adolescente que en ese momento era miembro de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) y de las Brigadas de Alfabetización Conrado Benítez. El acto de recibir la medalla fue un camuflaje político de mi parte y una complicidad del gobierno que la concedía. Entre ambos hechos, concretamente en los 25 años que los separan, yo había sido, entre muchas otras cosas, cadete de aviación en la base aérea Libertad, controlador de tráfico aéreo, preso político sancionado a cinco años de prisión en el año 1966, hipócritamente “rehabilitado” para vivir en la Cuba de los años 70, casado y padre de dos hijas encantadoras y licenciado en economía por la Universidad de La Habana.

Vivo en Puerto Rico desde el año 1992 y un colega miembro del claustro de profesores de la UPR en Cayey, en una de sus visitas a Cuba, me trajo la medalla. No fue algo muy deseado que traje de Cuba en mi maleta, pero cuando me la entregó le di un significado académico que correspondía un poco con la actividad que realizaba. Hoy en día, el único y verdadero significado que le doy es que cuando tenía 13 años prácticamente no regresé más a mi casa, se acabó mi adolescencia y todas las decisiones que tomé en lo adelante, buenas o malas, fueron mías.

Por José A. Cabrera

Imágenes y cifras sobre la campaña de alfabetización aquí y aquí, publicadas por el periódico Granma.

literatura infantil

Libro infantil Ana y la estrellita, de Werner Heiduczek
Libro infantil Ana y la estrellita, de Werner Heiduczek

Libro infantil Ana y la estrellita, de Werner Heiduczek. Editado en 1977 por el Instituto Cubano del Libro y Gente Nueva (Cuba), copyright Der Kinderbuchverlag Berlin, impreso en la RDA. Colección Cuba Material.

Cuando mi hermana y yo crecimos, mi mamá decidió guardar nuestros libros infantiles, supongo que para sus nietos. Recuerdo con especial cariño Monigote en la arena, de la argentina Laura Devetach, publicado en 1975 por Casa de las Américas; Cuentos de Guane, de Nersis Felipe, también ganador del premio Casa de las Américas ese mismo año; y Ana y la estrellita, de Werner Heiduczek, editado en 1977 por el Instituto Cubano del Libro y Gente Nueva (Cuba), con copyright de Der Kinderbuchverlag Berlin, e impreso en la RDA.

disfraces

Disfraces de odalisca. Casa de los disfraces, Habana. Circa 1980.

Un amigo me dice sobre Cuba Material: “Me hizo pensar en mi disfraz de carnaval—fui vestido de ‘andaluz,’ fue confeccionado por mi madre, ‘la gallega,’ y ahora (…) entiendo que el disfraz fue parte de una resistencia conservadora y católica a los cambios revolucionarios que se iban imponiendo dentro y fuera de nuestra familia (…) etc. Y ahora que me recuerdo del disfraz y lo que viví durante el carnaval me invade un sentido de…”. Y no sabe decirme de qué.

Yo también usé disfraces que no olvido. El de odalisca de la foto mis padres lo rentaron en la casa de los disfraces de Galiano, en La Habana. Mi hermana y yo nos vestimos de odaliscas para una actividad organizada por nuestra escuela primaria. Ese día, mi abuelo organizó una sesión de trípodes, luces, flashes y fotómetros, preparó un set en una esquina de la sala, con cojines y sábanas, y mi abuela nos adornó con sus collares y nos puso maquillaje. Nosotras hicimos nuestro papel de odaliscas lo mejor que pudimos.

Sin embargo, el disfraz más memorable de mi infancia lo llevé en primer grado, durante la fiesta de fin de curso de la escuela. Con el vestido que mi mamá usó en su primera comunión me disfracé de princesa. A los niños de mi aula les encantó saber que una compañerita suya era la niña mejor disfrazada de la escuela hasta que apareció otra niña con un traje autóctono de alguna república socialista europea, un traje colorido, floreado, exótico y mucho más moderno que el vestido de comunión de mi mamá.

las estéticas de la Lenin

Perfume Fiesta
Perfume Fiesta

Perfume Fiesta. Hecho en Cuba. Colección Cuba Material.

Yo no estudié en la Lenin, el preuniversitario de régimen becado a donde iban los alumnos más inteligentes. Cuando visité esta institución poco antes de decidir el preuniversitario al que iría, me impresionaron dos cosas: la merienda y los laboratorios de idioma. Sin embargo, no me convencieron y decidí tomar el riesgo de estudiar el “en la calle”. Con tristeza me despedí de una gran parte de mis mejores amigos, que pasaron a formar parte del más prestigioso grupo de jóvenes preuniversitarios del país.

Según me comentan, uno de los acápites del reglamento de la Lenin evaluaba la cantidad de adornos con que los alumnos “embellecían” los albergues. Así, si para adornar habías colocado en una repisa un frasco de perfume vacío vuelto a llenar con agua coloreada, tenías una estética y recibías un punto en la evaluación entre albergues.

Estética, documental de Enrique Colina

Estética, dirigido por Enrique Colina, fue producido por el ICAIC en 1984. Para entonces, ya desde finales de los años 1970s, existían, según el Instituto Cubano de Investigación y Orientación de la Demanda Interna (ICIODI), 809 millones de pesos en inventarios de productos ociosos, sin salida en el mercado minorista.

 

automóviles y clases sociales

Alfa Romeo de Fidel Castro
Alfa Romeo de Fidel Castro

Alfa Romeo de Fidel Castro. Imagen tomada de internet.

El turismo y la apertura al extranjero han llevado a los cubanos a revalorizar los automóviles norteamericanos de la primera mitad del siglo XX, cotizados en los Estados Unidos y en el resto del mundo. Se han puesto de moda en las bodas y en los quinceañeras, y los artistas, uno de los pocos sectores con suficiente poder adquisitivo para comprarlos, manejan con frecuencia estos automóviles vintage. Mientras, los Ladas se destruyen, amenazados por la escasez de piezas de repuesto, como una maldición que pesa sobre aquellos que apostaron por el sistema que una vez los repartió como premio.

Si algún objeto ha constituido un claro marcador de las diferencias de clases en la Cuba socialista han sido los automóviles. Este hecho, que no ha sido del todo culpa del castrismo, le debe a este sistema la politización de los significados en los que tales diferencias se sostienen. Durante las décadas de los años 1970s y 1980s, el Rambler de mi abuelo, con su eje quebradizo que en más de una ocasión nos falló en medio de un paseo, y el Opel de su hermano no nos hacían mucho favor en términos de prestigio social. Mi prima ni siquiera quería que su abuelo la llevara a la escuela en el Opel de dos tonos, pues desentonaba en su escuela de Nuevo Vedado a donde asistían los hijos de la nueva élite política. Tener un Lada, en cambio, denotaba pertenencia a esta nueva jerarquía, o haber protagonizado de alguna hazaña deportiva o laboral.