Hotel Hanabanilla

Llavero del Hotel Hanabanilla.
Llavero del Hotel Hanabanilla.

Llavero del Hotel Hanabanilla. Tardíos años 1970s o principios de los años 1980s. Colección Cuba Material.

El Hotel Hanabanilla fue inaugurado por Fidel Castro el 26 de julio de 1975 en una de las orillas del lago homónimo de la Sierra del Escambray. Geopolíticamente pertenece a la región de Manicaragua, en la provincia Villa Clara, y su nombre significa en lengua aborigen cesta de oro. Tiene actualmente 125 habitaciones y se encuentra regentado por la cadena estatal Islazul.

Camilo Venegas cuenta, en su blog El fogonero, que en los años 1980s tres jóvenes que querían abandonar el país secuestraron a unos turistas norteamericanos que se hospedaban en este hotel, siendo apresados y sentenciados a largas penas de cárcel. Se desconoce el paradero de dos de ellos.

jaboneras

jaboneras
jaboneras

Jaboneras. Colección Cuba Material. Foto Geandy Pavón.

Las jaboneras se utilizan para guardar el jabón cuando se viaja. En el país de mi niñez no se salía nunca de viaje, o casi nunca. Los hoteles eran caros y escasos, el transporte, difícil, y viajar fuera del país, con la normalidad con que se viaja en otras partes del mundo, no era siquiera una posibilidad. Solamente algunos profesionales viajaban al interior por gestiones de trabajo o, en algunas ocasiones, y con mucha suerte, al extranjero. Los estudiantes becados en La Habana o en los países del campo socialista y las personas residentes en La Habana o cualquier otra provincia con familiares en el interior eran los otros dos grupos para los que viajar constituía una alternativa real.

Sin embargo, en casi todas las casas existían jaboneras. Plásticas, por lo general con tapas adornadas con una flor a relieve, como la de la foto, las usábamos cuando, todos los años, desde que ingresábamos a la secundaria básica y hasta que nos graduábamos de la universidad, la dirección de educación de nuestro municipio nos movilizaba como parte del programa de las Escuelas al Campo (también las usarían, supongo, los movilizados del Servicio Militar y la población penitenciaria).

En los años 1970s, para comprar una jabonera era necesario presentar un cupón de la libreta de la canastilla. En mi casa había varias, las rosadas y las azules tenían el mismo diseño y las deben haber comprado cuando mi hermana y yo nacimos. Había también jaboneras más viejas, que mis abuelos o mis padres habrían comprado para cuando viajaran por trabajo o vacaciones a otras regiones del país. Me he encontrado una con un jabón Nácar, de los de entonces, sin usar. Allí permaneció encerrado durante toda la crisis del Período Especial y sólo por eso se ha preservado hasta hoy, cuando las jaboneras no son más que un objeto sin mucha utilidad que aún se conserva en las gavetas y estantes de las casas.

cuenta hilos Bayer

cuentahílos Bayer
 lupa plegable Bayer

Cuentahílos promocional de la firma Bayer. 1980s. Colección Cuba Material.

No sé desde cuándo, pero ya en los años 1980s la firma alemana Bayer tenía negocios con la isla. Vendía al gobierno de Cuba, posiblemente entre otras cosas, productos fitosanitarios. Mi papá, que trabajaba para el Instituto de Sanidad Vegetal del Ministerio de la Agricultura, conoció al representante de esta firma en La Habana y, a través de éste, llegaron a mi casa varios lupas plegables (cuenta hilos, me rectifica Waldo Pérez Cino) para promocionar los productos de la compañía. Mi abuelo, mi hermana y yo tuvimos, cada uno, una pequeña lupa un cuenta hilos de la Bayer. Mi hermana y yo jugábamos con los nuestros, a los que tomábamos por lupas, abriéndolas y cerrándolos, sin habernos visto nunca en la necesidad de examinar algo a través de su cristal de aumento –en cuyo caso teníamos otras lupas mucho más cómodas y más potentes con qué hacerlo. De cualquier modo, y a pesar de nunca haber tenido utilidad práctica alguna, por sus diminutas dimensiones y sofisticado mecanismo de cierre, las lupas los cuenta hilos de promoción de la firma Bayer eran de nuestros “útiles escolares” más preciados.

invitaciones del Partido Comunista de Cuba

Credencial de la Primera Asamblea de Renovación de Mandatos del Partido Comunista de Cuba.
Primera Asamblea de Renovación de Mandatos del Partido Comunista de Cuba

Citación a la Primera Asamblea de Renovación de Mandatos del Partido Comunista de Cuba. 28 de noviembre de 1965. Donación de Ricardo Hernández Otero. Colección Cuba Material.

En noviembre de 1965, el recién (re)constituido Partido Comunista de Cuba celebró sus primeras asambleas de Renovación de Mandatos y de Balance del Trabajo. Para ambos eventos el Partido distribuyó invitaciones de muy buena calidad: cartulina gruesa, letras a relieve, diseño caracterizado por una elegante economía de recursos expresivos. Llama la atención la ausencia de elementos de la iconografía política soviética.

Primera Asamblea de Renovación de Mandatos del Partido Comunista de Cuba

Citación a la Primera Asamblea de Renovación de Mandatos del Partido Comunista de Cuba. 28 de noviembre de 1965. Donación de Ricardo Hernández Otero. Colección Cuba Material.

Primera Asamblea de Balance del Trabajo del Partido Comunista de Cuba

Primera Asamblea de Balance del Trabajo del Partido Comunista de Cuba. 27 de noviembre de 1965. Donación de Ricardo Hernández Otero. Colección Cuba Material.

carné del machetero

Carné del machetero
Carné del machetero

Carné del machetero, entregado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). 1969. Cortesía de Meyken Barreto. Colección Cuba Material.

La Zafra de los Diez Millones se comenzó a planear desde mediados de los años 1960s. Para poder alcanzar la cifra de producción de 10 millones de toneladas de azúcar en 1970, el gobierno cubano elaboró un plan de producción anual que contemplaba el aumento gradual del volumen de azúcar producido a partir de 1966 hasta llegar a diez millones en 1970. Este carné recogía los hazañas de corte de cada machetero –nótese que con menos precisión, sin embargo, que el carné entregado en 1970.

Carné del machetero

Carné del machetero (interior), entregado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). 1969. Cortesía de Meyken Barreto. Colección Cuba Material.

carné de machetero permanente, Zafra de los Diez Millones

carne de machetero permanente zafra de los diez millones
carne de machetero permanente zafra de los diez millones

Carné de machetero permanente en la Zafra de los Diez Millones. 1970. Cortesía de Meyken Barreto. Colección Cuba Material.

“Los mambises del siglo XX . . . son los cortadores de caña”, sentenció Fidel Castro en un discurso, y la frase fue reproducida en el reverso del carné de machetero permanente entregado durante la Zafra de los Diez Millones. Este expediente de los mambises modernos recogía la cantidad de arrobas de caña que cada machetero cortaba, cifra en la que luego se basaba el tipo de recompensaba que los mismos recibirían, a pesar de que uno de los discursos legitimadores del régimen político cubano era la igualdad social.

Carné de machetero permanente en la Zafra de los Diez Millones

Carné de machetero permanente en la Zafra de los Diez Millones. 1970. Cortesía de Meyken Barreto. Colección Cuba Material.

* * *

Ver el discurso de Fidel Castro en el acto de inicio de la Zafra de los Diez Millones.

Ver el panel que la revista Temas dedicó a la Zafra de los Diez Millones en el año 2010 y el comentario de Havanatimes.

bono de 3,000 arrobas

bono 3 mil arrobas
bono 3 mil arrobas

Bono tres mil arrobas. 1972. Cortesía de Meyken Barreto. Colección Cuba Material.

“El presente es de lucha; el futuro es nuestro”, prometía el gobierno de La Habana en 1972, mientras estimulaba a los habaneros a cortar caña y vinculaba la cosecha con el segundo congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). No hay ni un atisbo en este bono de cómo sería el futuro que les pertenecería a los habaneros, pero sí, muchos, del presente de lucha. Los ceros de la cifra (tres mil arrobas) son bocas de fusiles, verde olivo.

Instituto Preuniversitario Saúl Delgado

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carné de estudiante preuniversitario
carné de estudiante preuniversitario

Carné de estudiante de preuniversitario (Saúl Delgado). Curso 1964-1965. Cortesía de María A. Arús. Colección Cuba Material.

Tres generaciones de mi familia hemos estudiado en el instituto preuniversitario Saúl Delgado. No se llamaba así, sino Instituto de Segunda Enseñanza, cuando mi abuelo, quien fue miembro de la primera cohorte que se graduó de este centro de enseñanza en 1937, asistía a sus aulas. Ya para cuando le tocó el turno a mi mamá, en 1964, había sido rebautizado como Instituto Preuniversitario del Vedado Saúl Delgado, nombre que mantenía cuando mi hermana y yo pasamos por sus aulas a finales de los años 1980s. Sin embargo, a diferencia de mi mamá y mi abuelo, nosotras no teníamos que comprar los libros de texto, ni teníamos carné de estudiante.

carne de estudiante preuniversitario

Carné de estudiante de preuniversitario (reverso, con relación de libros adquiridos por el alumno). Cortesía de María A. Arús. Colección Cuba Material.

certificado Familia Destacada

Certificado Cederista Destacado. 1975
certificado familia destacada

Certificado de Familia Destacada. 1976. Cortesía de Gerardo Fernández Fe. Colección Cuba Material.

Este certificado de Familia Destacada que la Dirección Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) entregó, en 1976, a las familias habaneras que acumulaban méritos de participación en las actividades cederistas y habían, de diversas maneras, demostrado lealtad a “la revolución” iba dirigido, exclusivamente, al “jefe de familia”. Ellos constituían el principal eslabón de transmisión de la ideología oficial a los demás familiares, de los que sólo se esperaba que reprodujeran el libreto.

Pueden ver un certificado similar, emitido en 1975, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Muy similar a este último es el certificado de Cederista Destacado emitido ese mismo año.

Certificado Cederista Destacado. 1975

Certificado Cederista Destacado. 1975. Cortesía de Gerardo Fernández Fe. Colección Cuba Material.

colas

billete de un peso
billete de un peso

Billete de un peso. Serie de 1960. Colección Cuba Material.

En Navarro Vega, Armando. 2013. Cuba, el socialismo y sus éxodos. Bloomington, IN: Palibrio:

La vida transcurría en las colas. En todas partes se hacía cola. Había colas organizadas, colas desorganizadas y “molotes”. Colas por orden de llegada, colas por números, colas en las que se permitía “rotar” y en las que no, colas en las que se permitía “marcar” por otras personas y en las que no se podía. Colas para los que tenían reserva o número por anticipado, y “colas para los fallos”.

Colas que duraban meses ratificando el número mediante presencia física al menos una vez al día para, por ejemplo, comprar un colchón. En caso de no poder asistir a dicha “ceremonia de reafirmación” se perdía la vez. De todos modos, hacer esa cola no garantizaba en muchos casos que se pudiese adquirir el producto, porque no se sabía con anterioridad la cantidad que se iba a distribuir.

En los restaurantes y cafeterías se hacía cola durante horas, incluso para reservar una mesa para el día siguiente. (P. 97)

billete de un peso

Billete de un peso (reverso). Serie de 1960. Colección Cuba Material.

las muñecas, la igualdad y la niñez del futuro

muñecas
Muñecas. Exposición Pioneros: Building Cuba's Socialist Childhood. Colección Cuba Material.

Muñecas. Exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialist Childhood. 2015. Colección Cuba Material. Foto de Geandy Pavón.

Mi familia materna albergó, en su casa del Vedado, a uno de los campesinos trasladados a La Habana para asistir a la Concentración Campesina del 26 de julio de 1959. Su generosidad, y una ahora sabemos que infundada confianza en el futuro, los llevó a regalarle, además, la mejor muñeca que había tenido mi mamá, para su hija. La muñeca, me cuentan mis abuelos, caminaba, decía “mamá” y “papá”, y la maleta donde se guardaba hacía también las veces de closet o ropero, el cual se encontraba bien surtido. De niña, cuando jugaba con las feas muñecas cubanas adquiridas con la libreta de racionamiento durante la venta anual de los juguetes, a veces pensaba en la hermosa muñeca de mi mamá que mis abuelos regalaron, y añoraba una muñeca así.

Conducta impropia, documental

 

Conducta impropia, dirigida por Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal, 1984.

Ver también Treinta años de ‘Conducta impropia‘”, entrevista que hiciera María Encarnación López a Orlando Jiménez Leal para Diario de Cuba.

la salida del país y el inventario de bienes

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Esta es tu casa Fidel. Serie Exilio. 1968. José A. Figueroa
Sello de la Reforma Urbana. Foto de José Figueroa, tomada del libro

Sello de la Reforma Urbana. Foto “Esta es tu casa Fidel”, de José A. Figueroa, tomada del libro José A. Figueroa: Un autorretrato cubano.

El 11 de febrero de 1960, el nuevo gabinete cubano anunció que las propiedades de quienes abandonaban (o habían abandonado) el país serían confiscadas por el estado. En agosto de 1961, el mismo gabinete anunció que quienes tomaran el camino del exilio solamente podrían llevar consigo una pieza de equipaje. Poco más adelante, la ley reduciría la cantidad de bienes que los cubanos exiliados podían sacar del país a tres mudas de ropa. Todo lo demás pasaría a ser propiedad del estado cubano. El economista Armando Navarro Vega pormenoriza en su libro Cuba, el socialismo y sus éxodos (2013, Bloomington, IN: Palibrio):

Un momento cumbre de este proceso es la realización del “inventario”, recibido usualmente con júbilo por ser un indicador de que el expediente se mueve. El inventario es un registro documentado y pormenorizado de todos los bienes y pertenencias del futuro emigrante, que incluye no sólo el recuento físico o cuantitativo, sino también una valoración del grado de conservación del mismo. Se registra todo, desde un automóvil o el saldo de la cuenta en el banco, hasta los libros, los vasos y las cucharas. A la salida se verifica que nada falta, y que todo se mantiene en el estado en que estaba en el momento en que se inventarió. En caso de pérdida o deterioro de algún bien, o se repone, o no hay viaje. (P. 66)

Llega el momento de “chequear” el inventario, y si todo está bien, la familia sale de la casa con el equipaje que le permiten llevar, y la vivienda es precintada con un sello de la Reforma Urbana, el organismo que controla las viviendas. (P. 67)

Los viajeros saben que el valor total de todo cuanto pueden llevar para iniciar una nueva vida no excederá los 50 pesos cubanos. Algunos tratan inútilmente de esconder los pendientes de la abuela, los anillos de boda, el reloj de leontina que ha permanecido en la familia por tres generaciones, ya sea por su valor monetario o sentimental. De nada vale un ruego o una lágrima, salvo para recibir burlas, insultos o amenazas. Es el último despojo, la última humillación. Entre este momento final y la presentación inicial de la solicitud de salida del país han transcurrido varios años. (P. 67)

bocetos de María Elena Molinet

Bocetos de maría Elena Molinet.

Algunos de los bocetos producidos por María Elena Molinet para el cine:

Boceto de diseño de traje para el segundo cuento de la película Lucía. Imagen tomada de La jiribilla.

Boceto de diseño de traje para el segundo cuento de la película Lucía. Imagen tomada de La jiribilla.

Boceto de traje para la película María Antonia. Imagen tomada de La Jiribilla.

Boceto de traje para la película María Antonia. Imagen tomada de La Jiribilla.

María Antonia

Boceto de traje para la película María Antonia. Imagen tomada de La jiribilla.

Ver más imágenes aquí.

aerogramas

aerograma
aerograma

Aerograma. 1974. Colección Cuba Material.

No sé por qué mi mamá compró tantos aerogramas, con las pocas cartas que se escribían en Cuba.  Aún se conservan en la segunda gaveta del aparador del comedor.

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Aerograma. 1986. Colección Cuba Material.

George Gautier: Voltus V y las primeras clases de capitalismo y mercado

juguetes
Juguetes, exposición Pioneros: Building Cuba's Socialist Childhood, inaugurada el 17 de septiembre de 2015 en el Sheila C. Johnson Galleries de Parsons School of Design. 1970s - 1980s. Foto Geandy Pavón.

Juguetes exhibidos en la exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialist Childhood, inaugurada el 17 de septiembre de 2015 en el Sheila C. Johnson Galleries de Parsons School of Design. 1970s – 1980s. Colección Cuba Material. Foto Geandy Pavón.

No se cuantas veces, quizá mas de 50 o 60 vi repetidas tandas del anime japonés VoltusV. Con un peso, si entrabas temprano, podías ver la película cada vez que quisieras hasta que cerraran el cine ese día. Después, hambriento y acelerado por la ilusión del mundo de fantasías tecnológicas del imaginarium nipón, cruzábamos a la pizzería de 23 y 12 llamada Cinecittá a engullir deliciosas pizzas de 1.20, en un sitio que no podía tener mejor nombre, porque llegábamos ahí siempre con la ilusión del mundo cinematográfico desde donde hubiéramos estado antes.

A golpes limpios hacíamos la cola después de ver películas de Bruce Lee, o a tiros después de ver películas del oeste italiano con Trinitty y Bud Spencer. Volábamos en las naves de la guerra de las galaxias o nos abatíamos en feroces combates de espadas láser donde fingíamos ver volar nuestros miembros por el aire a cada corte de la luz imaginario. Pero lo de VoltusV fue apoteósico.

Penosamente lo que nos proyectaron en los cines no fue mas nada que unos cuantos capítulos editados de una serie con un guión mucho mas profundo y complejo que lo que nos dejaron ver. Aun así, era una historia grandiosa. Heroica, de hermandad, lealtad, perseverancia y valentía. Y la creatividad de la tecnología ficticia japonesa que aun hoy deslumbra a los mas jóvenes.

Claro, no había mercadotecnia. Al unísono en muchas escuelas se les ocurrió a los niños conseguir fotogramas de la película. Se le llamaban “Fotico e voltuV” Esa experiencia no era nueva. Nos escapábamos muy seguido de clases para ir a revisar al basurero del ICAIC por 25 y 10 en el Vedado. Ahí recogíamos los fotogramas de muchas películas de la época, ya fuera porque tiraban rollos enteros o los retazos de las ediciones manuales de los laboratorios de fotografía. Estos fotogramas se intercambiaban entre los niños, que mirándolos a trasluz comprobaban la calidad del tesoro. Estos fotogramas se podían montar en diapositivas para los curiosos o pegarlos directamente en el hierro de un proyector ruso de diapositivas para proyectarlos sobre una cartulina en la pared y dibujar sobre ella, haciendo unas reproducciones casi perfectas de actores y escenas que eran vendidos a peso y a veces hasta 1.50 en las aulas según la calidad de la hoja, si era cartulina blanca o cartulina marrón de file.

Yo mismo hacía excelentes dibujos calcados de estas proyecciones de fotogramas de las películas de karate, westerns y animados, los que fueran. A los coleccionistas les encantaba y además daba mis toques propios de claros oscuros que había oído decir por ahí y mis puntos de fuga, que también había oído decir por ahí… Pero Voltus tenía buenísima salida. Nos pagábamos la merienda y el almuerzo con esto. La competencia era sana y acordada. Mismo precio, distintos fotogramas hasta que un día arreció el mercado. Se apareció en la puerta de la escuela un señor mayor de apellido Carvajal que vendía fotos… ¡Fotos! de la película de VoltusV. Aunque estas eran mas caras, como 3 pesos, nuestro producto no se sostenía y ahí tuvimos una primera lección de mercado.

Lección comercial Nº 1: Tu producto no tardará en ser copiado y mejorado por compañías rivales.

Alguno que otro se aventuró a apedrear al señor, pero la mayoría decidimos que teníamos que adaptarnos, así que convencimos al señor que queríamos comprarle bastante fotos para poder ir a su casa y ver como lo hacía. Cuando fuimos, los integrantes de nuestra corporación de foticos de VoltuV vimos impávidos como el señor nos mostró amablemente el proceso. No tenía maldad comercial o sabía que era demasiado complicado para nosotros. Nos enseñó como positivar uno de los fotogramas en una ampliadora y después un montón de procesos químicos para imprimir la imagen en papel fotográfico común. Era demasiado complicado y costoso para nosotros. Ni de broma nuestras madres nos iban a dejar manipular nitrato de plata o como se llamase lo que usaba y mucho menos tener una habitación en nuestros magros hogares con iluminación controlada para estos menesteres. Alguno que otro arengó a comprarse la maldita ampliadora pero el resto del consejo de comerciales no lo vio factible, así que muchos de nosotros tuvimos que regresar al viejo negocio de pasar por encima de los juegos de bolas con agujeros en las suelas para, con un hábil movimiento de los dedos de los pies ir recolectando bolas que después venderíamos en 20 centavos a sus mismos dueños al día siguiente. Excepto los tiritos y cuatripaletas que esos, al no ser genéricos, podían ser reconocidos por cualquiera, pero bueno, había un procedimiento establecido para este negocio que no había fallado nunca, ni había encontrado competencia y mucho menos tan cruel como las que nos había hecho el señor Carvajal con toda su parafernalia química y técnica que nos dejó en la cuneta de la mercadotecnia cinematográfica.

Pero había uno del grupo que no se dio por vencido y buscó y buscó hasta que arreglamos con alguien del laboratorio del ICAIC que nos diera trozos de películas bastante largos y en una tienda de fotos pegábamos fotogramas hasta conseguir hacer una buena parte de la película en un rollo de diapositiva estándar para los proyectores rusos.

El estreno trascendió las fronteras del fanguito y comenzamos a vender en las ligas mayores, película de VoltusV en diapositiva con los subtítulos pegados y todo, a la astronómica cifra de 10 pesos. Cogíamos los botecitos o pomitos de las películas de diapositivas rusas y con alcohol le borrábamos el ruso titulo. Ahora el producto tenía una presentación impecable.  El negocio de las fotos fue abajo ya que en estas composiciones de diapositivas eran coleccionables auténticos de la película original, aunque la mayoría de las versiones proyectadas fueron dobladas al español en algunas se veían hasta los diálogos en los fotogramas. A 5 pesos comprábamos el rollo del extracto de la película ya editado y a 10 se vendía como por arte de magia. En aquel tiempo superó las ventas de las películas en diapositivas de Elpidio Valdés y los intercambios por todas las películas rusas. Es señor Carvajal dejó de vender sus fotos directamente.

Lección comercial Nº 2 – Consigue un buen proveedor de primera mano con la máxima calidad de producto que supere lo que está en venta.

Poco después nuestro proveedor falló. Se asustó un poco de estar cogiendo los caros rollos de 35 mm para imprimir este tipo de cosas infantiles y ya se dio por terminado la temporada de venta de foticos de VoltusV. El señor Carvajal comenzó a vender fotos del Bolo Jeun y Chuck Norris y también inició la temporada de fotos de Rambo y un personaje de Arnold el impronunciable que se cargaba a todo el mundo con su espada y sus esteroides. Nosotros volvimos al negocio de las bolas hasta que uno del grupo se le ocurrió que si las aspiraba con una cerbatana la producción de bolas robadas para reventa posterior iría en un aumento exponencial ligada a la necesidad del mercado, pero junto a las bolas aspiró varias libras de tierra en el primer día del experimento y fue hospitalizado grave por broncoaspiración sólida, de la cual tardó bastante para curarse, lo cual nos dejó una tercera ley comercial importante.

Lección comercial Nº 3 – Estudia a fondo la tecnología de todos los procesos ligados a tu producción antes de anunciar un producto, para evitar paradas improductivas y lo que es mas peligroso, la completa destrucción de los medios de producción y personal a cargo. Si no se está seguro de la introducción de nuevos cambios ¡¡No los hagas!! la casualidad nunca estuvo ligada positivamente a la innovación.

Y ahora en el 2016 un amigo me manda un link de Ebay donde venden a VoltusV que se desarma en las navecitas y todo. ¡¡Me caguen todo lo que se mueva!!! ¡¡Todos los rencores empresariales han salido a flote!! ¡¡Maldición mil veces!! ¡¡Como nunca pudimos tener este VoltusV original ¡¡Que impotencia!!

Necesitaría una máquina del tiempo para ir con este Voltus en las manos y decirle al señor Carvajal ¡¡Donde está tu dios ahora maldito!! ¡¡Donde está!! Pero el señor Carvajal no debe existir ya. Era bastante viejo en los 80s. Maldición mil veces, compraré un muñeco de estos y lo llevaré a mi tumba y en el mas allá se lo llevaré al señor Carvajal donde quiera que se encuentre y le gritaré esto:

¡¡DONDE ESTÁ TU DIOS AHORA SEÑOR CARVAJAL, DONDE ESTÁ!!!

indicadores económicos (1971-1986)

Recibo de compra de materiales de construcción
Recibo de compra de materiales de construcción

Recibo de compra de materiales de construcción. 1985. Colección Cuba Material.

En Catalejo, el blog de la revista TemasPrecisando hechos y datos. Acerca de los comentarios de Amuchástegui, por Humberto Pérez González:

4.1.2. Actividad pesquera

La rama pesquera se organizó en 1959 como Departamento de la Pesca del INRA y desde enero de 1964 como Instituto Nacional de la Pesca. A partir de 1976 se constituyó como Ministerio de la Industria Pesquera, derivado de los acuerdos del I Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Según los datos y anuarios del CEE, las capturas totales que fueron en 1970 de 106,0 tm, pasaron a ser de 143,9 tm en 1975 y de 219,9 tm en 1985. La producción en la acuicultura, que apenas se iniciaba en 1970, fue ese año de 241 t, de 1046 t en 1975 y de 15 434,3 t en 1985. El consumo per cápita anual de productos de la pesca fue de 10,8 kg en 1970 y ya en 1984 llegaba a los 16,5 kg. Las exportaciones pesqueras fueron de 19,0 millones de pesos en 1970; de 52,2 en 1975, y de 120 millones en 1985. También en la eficiencia económica y productiva tuvo la pesca incrementos sostenidos en todos esos años.[1]

4.1.3. Marina mercante

En relación con la marina mercante, en 1970 la Flota Mercante Cubana tenía 51 barcos con 460.1 tm de peso muerto y en 1985 llegó a las 112 unidades con 1 161 tm de peso muerto.[2]

4.2. Sobre la vivienda.

En relación con este asunto, Amuchástegui plantea que también en los años 60 se desarrollaron varias políticas para atenuar el acuciante problema de la vivienda, que fueron abandonadas después.

En los 17 años que van de 1959 a 1975 se construyeron 255 513 viviendas de las tipologías I y II (con techo de teja o placas y paredes de mampostería u hormigón), para un promedio anual de 15 030. Sumando todas las tipologías, se construyeron 628 484, para un promedio anual de 36 970 viviendas. Entre 1976 y 1985 se construyeron 309 374 viviendas de las tipologías I y II, para un promedio anual de 30 907 viviendas. Sumando todas las tipologías se construyeron 674 607 para un promedio anual de 67 461 viviendas. Es decir, en los diez años enjuiciados desfavorablemente por Amuchástegui se construyeron 53 861 viviendas más de las tipologías I y II que las construidas en los 17 años anteriores y 46 123 más si se consideran todas las tipologías.[3]

4.3. Sobre la industria alimenticia y el consumo alimenticio

En el quinquenio 1976-1980 la producción de los renglones principales de la industria alimenticia se elevó en 14%. En el quinquenio 1981-1985 creció al 6,1% anual. El día 30 de diciembre de 1985 se publicó en la prensa que el Ministerio de la Industria Alimentaria había alcanzado las producciones más altas de su historia en catorce productos fundamentales. Utilizando dos indicadores sintéticos relacionados con este punto, como el consumo de calorías y proteínas per cápita, vemos que mientras en 1975 se consumían 2 622 calorías per cápita, en 1985 ascendía ya a casi 3 000 calorías, y mientras en 1975 se consumían 71,4 gramos de proteína per cápita, 32,8 de ellas de origen animal, en 1985 el consumo era de 79 gramos con 36,2 de origen animal.

4.4. Sobre el mantenimiento constructivo

El mantenimiento constructivo, incluyendo el de viviendas, estuvo siempre entre las prioridades de la planificación y de la asignación de recursos en el período 1976-1985. Desde el primer momento se estableció de manera directiva que los órganos locales del Poder Popular (provinciales y municipales) debían destinar como mínimo 70% de los recursos constructivos que se les asignaran al mantenimiento constructivo y solo 30 % como máximo a nuevas inversiones. Al mantenimiento se destinaron recursos por 76, 7 millones de pesos en 1977 y fueron aumentando significativamente hasta llegar, en 1985, a 415,8 millones de pesos, para una tasa anual de crecimiento de 27%, mientras que la producción bruta total de construcciones en ese mismo período lo hacía en 7,3%. Desde los primeros años se le comenzaron a vender libremente a la población importantes cantidades de cemento y otros recursos para el mantenimiento y la construcción de viviendas por medios propios, cifras que fueron aumentando significativamente cada año.[4]

En el período precedente, es decir en el decenio de 1966 a 1975 (todo a precios fijos de 1965), la economía en su conjunto tuvo un crecimiento promedio anual de 5,2%, logrado sobre todo por el crecimiento ocurrido en 1971-1975. Pero tuvo lugar a través de frecuentes altibajos y con una gran heterogeneidad sectorial.

En cuanto a la eficiencia económica en 1966-1970, la productividad neta del trabajo decreció y en 1970 era 12% inferior a la de 1967 y 2% inferior a la de 1965.

Las exportaciones en 1969 eran inferiores a las de 1960 y en 1975 eran escasamente 3% superiores a las de dieciséis años antes. Solo en cuatro años de ese período las exportaciones estuvieron por encima de las de 1960, mientras las importaciones crecieron sostenidamente en todos esos años, en el decenio 66-75 lo hicieron a 9,5% anual, llegando en 1975 a ser 2,6 veces superiores a las de 1960 y 2,5 veces a las de 1965.

A diferencia de lo anterior, la economía en el período 1971-1985 (medida a precios fijos de 1981) tuvo un crecimiento sostenido que abarcaba a todos los sectores. Alcanzó un crecimiento de 5,3% anual en 1976-1985, y en el quinquenio 1981-1985 fue de 7,2%. A cuenta de la productividad se obtuvo como promedio en el decenio más de 60% del Ingreso Nacional, y en 1985 representó 75,3%. El coeficiente del consumo productivo con respecto al Ingreso Nacional pasó de 0,97 en 1975 a 0,90 en 1985.

En la producción de azúcar crudo el consumo de petróleo era en 1976 de 2,1 galones por cada tonelada de caña molida; en 1980 se había reducido a 1,0 galón y en los últimos anos del quinquenio 81-85 se logró suprimir completamente el consumo de petróleo utilizando en su lugar el bagazo como combustible. En general, en 1984 se consumía 15% menos de energía total y 16% menos de petróleo y derivados que en 1975 para producir un peso de PIB.

En cuanto al sector externo (también a precios fijos de 1981), las exportaciones de bienes crecieron al 4,5% anual en 1976-85 y en el quinquenio 1981-85 al 8,2%, mientras tanto las importaciones de bienes del 76 al 85 crecieron a solo 2,5% promedio anual. En el quinquenio 1981-85, a precios fijos (es decir en términos físicos), las exportaciones crecieron cuatro veces más que las importaciones

En toda la historia anterior de la Revolución, medidas a precios fijos, nunca las exportaciones habían crecido más que las importaciones. En 1975, las importaciones representaban 31,3% de la producción total del país y 61,6% del ingreso nacional creado. En 1985, representaron 23,5% y 43,7% respectivamente.[5]

Ir aquí para leer todo el artículo.

los inventos, la moda y las UMAPs

UMAP
Imagen tomada de internet.

Imagen tomada de internet.

En el número 44 de Cuban Studies, entrevista realizada por Abel Sierra Madero a una de las psicólogas que trabajó en la rehabilitación de los homosexuales recluidos en la UMAP:

Esos que tenían conducta tan aspaventosa, ellos hacían allí concursos y nos invitaban a nosotros— los guardias no se tenían que enterar: rompían los mosquiteros, raspaban los ladrillos para echarse en la cara, raspaban las cazuelas para pintarse el pelo de negro, se hacían tremendos trajes con los mosquiteros y hacían desfiles de moda.

Ver dossier con artículos sobre las UMAP publicado por la prensa cubana, preparado por Manuel Zayas.

También en el número 44 de Cuban Studies, en el artículo de Sierra Madero “‘El trabajo os hará hombres.’ Masculinización nacional, trabajo forzado y control social en Cuba durante los años sesenta”:

 La “comunidad” homoerótica dentro de las UMAP desarrolló varias estrategias para contrarrestar el proceso de masculinización surgió una especie teatro de resistencia en las algunas unidades. Las “locas”, dice Santiago, hacían shows de travestis en los que se representaban películas mejicanas y algunos imitaban a las vedetes nacionales como Rosa Fornés y las del ámbito internacional como Tongolele, Ninón Sevilla y Carmen Miranda. La creatividad era tal que teñían mosquiteros con sustancias médicas como el mercurocromo, violeta genciana y azul de metileno. De esta manera decoraban el rústico escenario y se auxiliaban de otros materiales como sacos de yute y sogas para hacer pelucas, manillas hechas de semillas, latas de aceite en función de tambores y se maquillaban las pestañas con betún negro para limpiar zapatos y la sombra la recolectaban del hollín de las cazuelas, polvo de ladrillo. (Sierra Madero: 336)

 

toallero expandible

toallero expandible
Toallero. 1980s. Foto 2014. Vedado.

Toallero. 1980s. Foto 2014. Vedado. Colección Cuba Material.

Antes de que desapareciera la URSS, el discurso oficial del estado cubano repetía que el país marchaba hacia el progreso y la modernización, y algunos bienes de consumo debieron convencer al pueblo de la veracidad de tal pronunciamiento. Los toalleros expandibles anunciaban una industria mucho más adelantada que la nuestra en detalles tan simples como el acabado industrial o la cobertura de cada uno de los delgados travesaños con un material plástico para evitar la corrosión. También solucionaban parcialmente los problemas de espacio y funcionalidad de los baños causados por el incremento del tamaño de los núcleos familiares, hinchados para acomodar familias de tres generaciones y más de una decena de miembros en viviendas construidas para familias nucleares.

administrando la ciudad de La Habana (1976-1985), entrevista a Oscar Fernández Mell

La Cuidad de La Habana
La Cuidad de La Habana

La Cuidad de La Habana en la primera mitad del siglo XX.

En Temas: “Me pongo a disposición de ustedes, han sido elegidos miembros del Comité Central.” Entrevista a Oscar Fernández Mell:

RH: ¿Cómo eran las relaciones entre el gobierno, o sea, el Poder Popular y el Partido en una ciudad como La Habana, en ese período posterior a 1976?

(…) OFM: En los diez años que fui alcalde de La Habana, lo que nos ocupamos de hacer, primero, fue el Plan de desarrollo perspectivo de la ciudad, que se aprobó por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Después que yo salí, se abandonó un poco, no sé qué ha pasado, no se ha seguido, a pesar de que estaba aprobado por el Consejo de Ministros.

Todas las áreas de la vida de La Habana tratamos de incluirlas en el Plan perspectivo. Por ejemplo, el acueducto. Buscamos la manera de que el acueducto de La Habana, que son varios acueductos, se unieran y hacer uno solo, interconectarlos de manera tal de que las líneas tuvieran presión positiva, que es lo único que evita que se contamine. Si las líneas están siempre llenas de agua, no entra la contaminación. En cuanto tú tienes que estar cerrando para darle agua a otro lado, se produce una presión negativa, y se absorbe todo lo que está alrededor. Y cuando son tantos kilómetros, pues hay mucho chance de que se contamine.

La otra dirección en que trabajamos para mejorar el abasto de agua, que es muy importante, fue en suavizarla. El agua de La Habana es muy dura, tiene muchos carbonatos. De manera que cuando pones una llave nueva, a los seis meses, ya casi no cierra. En los países donde se suaviza el agua, los herrajes duran toda la vida; aquí están todos llenos de sarro, tienes que estarlos zafando, se le echan a perder las zapatillas, y la botadera de agua es muy grande. Hay dos mecanismos que se usan en el mundo. Uno es la planta central para suavizar el agua, que es cara. La vi en la ciudad de Atlanta, en Estados Unidos. El otro es el que se usa en Londres, donde te venden unos aparaticos que tú los pones en la entrada de la casa; cada tres meses, le echas un cartuchito de sales, y te suavizan el agua.

En cada área de necesidades, teníamos un Plan perspectivo. Por ejemplo, cuando yo llegué a hacerme cargo de la alcaldía, para recoger la basura había diez camiones.

RH: ¿Nada más, diez camiones?

OFM: Diez camiones. Y cuando yo me fui, dejé ciento cincuenta. Claro, yo tenía amigos. El alcalde de Berlín era un gran amigo de Cuba, así como el de Praga, y el de Moscú, Prómilov, que nos ayudaban muchísimo. Los primeros contenedores de basura que vinieron, que no eran de plástico, sino de lámina, me los mandaba el alcalde de Berlín. Los camiones de recoger basura, marca Skoda, algunos me los mandaba el alcalde de Praga. Y Prómilov me ayudaba en todo, sobre todo cuando venía aquí a visitarnos y se reunía con los organismos: “La ciudad tiene que tener una organización”. Eso me ayudaba. Porque en la capital todos los ministros querían hacer lo que estimaban pertinente. Porque en todos los países del mundo, el alcalde es el que manda en la ciudad, no el gobierno central. En Moscú, era Prómilov el que mandaba. En Madrid, quien manda es el alcalde o la alcaldesa que hay en este momento, el gobierno central no se mete. Mientras que aquí, los ministros, cada uno quiere hacer lo mejor para su organismo. Y eso no es fácil, las luchas son bastante. Fidel en esto me ayudó.

Nosotros no sólo actuamos, sino teníamos un plan perspectivo de desarrollo de cada una de las cosas. Por ejemplo, en Planificación Física estaba Gina Rey, que era una mujer muy preparada, y también muy valiente. Tenía conmigo a Maximiliano Isoba, el mejor ingeniero calculista que ha dado este país; y el profesor Menéndez, el padre de todos los ingenieros civiles. Además de Mario Coyula, que era el Arquitecto de la ciudad. Ese era el equipo mío de trabajo, en construcción, mientras estuve en La Habana.

Algo que aprendí con el Che fue a rodearme de gente que supiera mucho más que yo. El Che no le tenía temor a eso. Cuando lo nombran presidente del Banco Nacional, sin ser economista, se rodeó de los mejores financieros y economistas. Y empezó a dar clases con [Salvador] Vilaseca. Se hizo economista, y después él y Vilaseca estudiaron matemáticas. Porque acordaron que para ser economistas hacía falta saber matemáticas. Entre los encargados del área jurídica del Poder Popular, algunos llegaron luego a integrar el Tribunal Supremo. Ese era el equipo de trabajo que fuimos desarrollando en el Poder Popular, y que era la alcaldía.

Por ejemplo, llegamos a tener en La Habana dos mil quinientas guaguas, para que trabajaran al ochenta por ciento.

RH: ¿Cuántos habitantes tenía la ciudad en esos momentos?

OFM: Dos millones, más o menos. El jefe de la Empresa de Transporte Urbano era Julio César González, que había nacido arriba de una guagua. Él había sido chofer de las guaguas urbanas. Teníamos 2500 ómnibus.

RH: ¿Esa empresa estaba subordinada al Poder Popular?

OFM: Sí, claro. Y por supuesto, las discusiones eran muy fuertes.

RH: ¿El Ministerio de Transporte cooperaba?

OFM: Cooperaba, sí. Pero no mandaba. El sistema para reparar las calles, todo era nuestro. Había que trasladar 3,5 millones de personas cada día. La única solución era el metro. Creamos el Grupo del Metro de La Habana, con asesores soviéticos de Leningrado (hoy San Petersburgo). Se llegó a hacer el estudio de una línea completa, con estaciones de pasajeros y análisis de suelos, que arrancaba desde los talleres de Naranjito, al sur de la ciudad, pasando por el Vedado, y terminaba en La Habana Vieja.

Por otra parte, llegamos a inaugurar en un año siete mil viviendas, y al siguiente seis mil, al otro cinco mil, y teníamos quince mil en ejecución como Poder Popular.

RH: Aparte de las que construía el Ministerio de la Construcción.

OFM: El Ministerio de la Construcción tenía sus obras grandes. Cuando tenía pocas obras, se dedicaba a la vivienda; y cuando no, se llevaba a los constructores. De manera que nosotros empezamos a hacer nuestras brigadas de construcción de viviendas. El principal problema de la vivienda no es la estructura, sino los muebles sanitarios, la electricidad, los picaportes, las cocinas, el sistema hidráulico, eso es lo duro, lo que más trabajo lleva.

Leer toda la entrevista aquí.

los CDR y la iglesia

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Libro litúrgico

Libro litúrgico o plegable con oración dedicada a Fidel Castro. Imagen tomada de El archivo de Connie.

En Sejourné, Laurette, and Tatiana Coll. 1980. La mujer cubana en el quehacer de la historia. Mexico: Siglo Veintiuno:

Tuvimos algunos enfrentamientos violentos, porque teníamos en la zona muchas iglesias; por ejemplo, recuerdo que en Regla concretamente, que es un barrio muy difícil y bueno a la vez, porque allí vivían muchos obreros pero había también muchas asociaciones religiosas, logias masónicas y muchos santeros, en una oportunidad trataron de sacar la procesión de la virgen de Regla, ése fue un día de lluvia muy fuerte y debajo de la propia lluvia se habían dado cita toda una serie de elementos no sólo de Regla sino de toda La Habana. Había un gran número concentrado, entonces se movilizaron todos los Comités de Defensa de la zona nuestra; aquí sí hubo necesidad de enfrentarse palo a palo con esa ralea de gusanos. Recuerdo que se contaron más de 108 cabezas rotas de elementos contrarrevolucionarios, porque te digo que incluso las mujeres que aquí en Cuba siempre fueron tan miedosas y de su casa, allí se quitaron los tacones y se enfrentaron y rompieron cabezas de estos elementos que se empeñaban de todas maneras en sacar a la virgen, aquella virgen bailando en cuatro palos en medio de la calle hasta que se fue abajo y entonces dominamos la situación y la procesión no salió. Esto no era sólo por un hecho religioso, no, eran manifestaciones contrarrevolucionarios en realidad, allí la gente no iba a rezar ni nada de eso, iba a insultar a Fidel y a la Revolución, por supuesto al pueblo que les arrebataba sus instrumentos de explotación, la procesión era para tapar . . . ellos no se resignaban a perder lo que las leyes revolucionarias les expropiaban para el pueblo. (Margot Mari Alvarez, pp. 217-8)

“Confidencial, autores firmantes”, por Coco Fusco y Lillian Guerra

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Obra de Coco Fusco en colaboración con Lillian Guerra
Obra de Coco Fusco en colaboración con Lillian Guerra

“Confidencial, autores firmantes”. Obra de Coco Fusco en colaboración con Lillian Guerra expuesta en la galería Alexander Gray Associates, en Nueva York. 2016.

Este sábado, a las cinco de la tarde, la artista Coco Fusco clausuró su exposición homónima en la galería de Chelsea Alexander Gray Associates. En la página online de la galería la artista entrevista a la historiadora Lillian Guerra a propósito de la obra Confidencial, Autores Firmantes,” en la que ambas colaboraron:

Coco Fusco: Artists have many reasons to be interested in documents and have many ways to work with them. Some create fictitious documents to elaborate on the relationship between representation and history or the relation between visuality and truth. Others hone in on the deadpan and fact-laden formal quality of documents to embrace an approach to art making that eschews embellishment or decoration. And some artists are principally interested in documents as a means of making historical information that has been ignored or suppressed visible, as was noted by art historian Hal Foster in his essay, An Archival Impulse.

Your work as a historian is deeply involved with documents of many kinds, from government records to personal ephemera to films and literature. Can you talk about how your approach to working with documents differs from that of an artist? And how does your approach change in relation to the nature of the documents that you deal with?

Lillian Guerra: One story—regardless of its source—is never representative of
the multiple dimensions of any lived reality. As a historian who has spent a lot of
time listening to old and young Cubans as well as folks like myself who were born elsewhere (i.e. “eternally aspiring Cubans”), I have often best understood a period, political culture, or simply a point of view through humor. Humor is perhaps one of the best examples of how human expressions of an individual experience or a shared, collective interpretation of a reality can be disseminated, conserved but also—within just a generation or a period of time—lost. Keeping lists of jokes, taking oral histories on everything that might occur to the interview subject regardless of my own agenda puts archival documents and other primary sources such as the press and movies or plays into conversation with each other. More importantly, that conversational process includes us, the historian/interpreter observers: it makes us part of the past and the past a part of us. That is what I consider essential to the crafting of historical texts.

I also consider the gathering, deciphering and reproduction of such “documents” critical to the creation of art, whatever its form and whatever the intention of the artist. When art is meaningful to those to whom it is directed (and Cuban art has traditionally been about explaining “us” Cubans), it speaks to our knowledge, our desire for greater knowledge, and our soul in a language we understand, a sign language to be precise.

CF: I consider your book Visions of Power to be the most detailed and trenchant account of the political struggles and projects of the first decade of the Cuban Revolution. What was the most challenging aspect in relation to the documentation of that history, which is so contested?

LG: Frankly, the greatest challenge was not gathering the sources. It was the absolute and total disbelief on the part of my friends, family and fellow intellectuals that I would actually write about them in the way that I did. I don’t consider my interpretations particularly original: in hundreds of conversations since I started going to and living in Cuba in 1996, I learned about the way in which the revolutionary state made citizens complicit in processes that did not benefit them. For example, the elimination of the independent press, a process effectively carried out by militias categorically characterized as “el pueblo uniformado” by the state, just as the army had been. Neither armed force represented the people. They represented the desire on the
part of leaders to use force to intimidate, convince, empower citizens and thereby make citizens feel they were responsible for its uses. This process was fueled by
the euphoria that accompanied the dream of radical and just change in 1959. Later,
it was policed and enforced with the creation of watch-dog groups like the block-by-block Committees for the Defense of the Revolution. Originally supposed to have been a temporary measure meant to block the United States from backing successful counterrevolution within the island, the CDRs became permanent soon after the triumph of Cuba against the CIA‐trained invaders at the Bay of Pigs/Playa Girón in 1961. Membership became a requirement of revolutionary citizenship in 1968. In short, Fidel had prophesied in the early 1960s that one day there would be no need for a state intelligence service that mimicked those of the past because citizens would all be voluntary intelligence agents, willing even to rat on themselves. By the late 1960s through the 1980s, that was true yet complicity, compliance, culpability of the citizenry in its own repression was managed, encouraged, expected by every agency of the state and the saturation of public spaces and discourse by the state. By 1975 when the new Communist Constitution eliminated autonomous civil society and mandated unanimous votes on the part of all representative bodies of the state such as the National Assembly, there were only two ways to be: either an obedient revolutionary committed to “unanimity” or a traitor. The paradox that clearly distinguished obedience and unanimity from the values of any logical idea of revolution was not addressed; it was ignored. Citizens were asked to blind themselves to the limits of their liberation and the prevalence of oppression; they were asked to justify both whenever challenged, especially by a foreigner. I wanted to explain the origins of this paradox and this blindness, define their meaning to the hegemony of the Cuban state and reveal the painful betrayal of the dream that the majority of Cubans had for their country in 1959.

CF: Obtaining access to government records in Cuba is not as straightforward a process as it is in many other countries. What restrictions are openly acknowledged? What restrictions only become apparent upon entering the libraries and archives?

LG: One must have a research visa approved and supported by a government institution specifically charged with one’s disciplinary field. For me, that is history. The best way to do historical research in Cuba is do it as one would in any other country
of Latin America—or so my non-Cubanist doctoral advisors believed. That is, to be there for a very long stretch of time, so long that bibliographers, neighbors, fellow historians and the local fruit peddler will come to trust you. Personal archives can be gold minds when they become available as are intimate, oral history interviews that last hours. However these are not only rare but need the bulwark of traditional written sources to they can be fully comprehended. The Cuban revolutionary state produced, for instance, dozens and dozens of magazines that have hardly if ever been used to access the citizens’ experience or even how policies of the state were justified and explained. Examples include Muchachas, Cuba’s equivalent of Teen Magazine in the 1980s, Cuba Internacional for the “Soviet era” of the 1970s and Granma Campesina. This latter publication was a version of Granma, the Communist Party organ specifically published for peasants from 1964–1983 during the height of small farmers’ resistance to Communist economic controls and the criminalization of an autonomous market). In addition, many officials’ speeches were no longer transcribed and published in unedited form in the government daily, Revolución (1959–1965) and Granma (1965–present). For this reason, magazines aimed and distributed specifically for militants of the Communist Party are extremely important: they said what could not have been said publicly and included many statistical and other survey data never released publicly. There was also no “hiding” or attempt to gloss the government’s commitment to surveillance and the use of informants in the official magazines of the CDRs like Con la Guardia en Alto and Vigilancia. Here the true and honest face of official endorsement of repressive tactics comes through in articles with titles such as “Un Millón de Tapabocas [A Million Mouth-Shutters].” For my work, I mesh as many of these kinds of sources together with the rare archival variety and the rich, deep memories that many Cubans have of particular moments, speeches, policies, fashions, attitudes. Ultimately, I find those memories are not only accurate but they prove so important to a process or period I am researching that, without even trying, I find references to them in my published or archival sources: the “proof” of their centrality, accuracy and meaning, for a conventionalist. The stakes in Cuba have always been very high for forgetting and most citizens know this, especially those over the age of 35. It was only in 2001 that Cuba’s National Assembly finally passed the first law authorizing the need for the conservation and declassification of government archives since 1959. Before that point, much (possibly most) post-1959 ministries’ documentation went straight to “material prima” [recycling] every five years. If it was valuable to national security, it became what professional librarians call a “dark archive”, hidden from researchers or simply unknown, unprocessed and unused. Cuba is and has been a national security state for far longer than that term has existed in this country. Consequently, if those dark archives were ever to open, one can only imagine the history inside! Every historian I know, both on and off the island, is dreaming of that day; and of being the first in line.

Fields like anthropology were entirely eliminated in Cuba in the late 1960s and
1970s when anthropological researchers whose work was supported by Fidel Castro succeeded far too well in documenting the everyday forms of dissent and dissidence that no Cuban official was willing to acknowledge. In specific terms, one can date
the turning point in the state’s view of anthropology and its methods as detrimental
to national security to 1971: in that year, a scandal erupted after the Cuban Ministry
of the Interior declared Oscar and Ruth Lewis’ Cuba project interviewing average citizens the work of the “CIA”. This was not only a false but utterly absurd claim meant to justify domestic repression of social science methods that might make public all the state needed to deny in its search for and surveillance of the goal of “unanimity” behind its policies among citizens. Critique, particularly informed critique, and access to information about how other Cubans think and feel without state mediation or intervention in the voicing of those opinions have always been the greatest threat to the stability of the Communist Party’s monopoly on power.

For all of these reasons, the political culture and state policies have combined to make researching very difficult. Knowing that an archive exists, that it supposedly renders its contents to researchers, having a research visa and then having a letter of introduction to the archive’s staff does not necessarily make any difference: you may not get to see anything in the end. However, persistence counts as does the human building of trust between researcher and purveyors of archival, library and other such sources. In the end, I am an idealist. Many people may want to deny the past but when injustices have been committed and either impunity or indignity reign, the dead are never truly dead and they are always looking for someone to bring that forgotten past back into life.

CF: The Padilla Case has long been an obsession among Latin American intellectuals. I was drawn to the story of the poet’s “confession” because of the mysteries around the documents pertaining to the case. There was a mad attempt by the Cuban government to film, transcribe and photograph Padilla confessing so as to “prove” that he chose to do so. It seems that the state first sought to produce a political drama for a foreign audience but then pulled the production from circulation. What do you think was going on with all that document production?

LG: In the late 1960s through the 1970s Fidel Castro and his ministers maintained consistently that in Cuba there was neither a need for official censorship nor secret government censors along the lines of the Batista dictatorship and any other right‐wing dictatorship so common to Latin America before and during the Cold War. Instead, as Castro and others repeatedly said, Cubans “self-censor” because they want to “protect” the Revolution from internal doubts and creeping fissures in citizens’ commitment. According to Raúl Castro, Fidel Castro and the entire pedagogical infrastructure of the Communist state during and after the late 1960s, it would be through such weak points that imperialist propaganda would do the dirty work of undermining the Revolution from within. Starting in 1968 through 1984, doubts in the legitimacy of Communism or the policies of Communist rule expressed themselves through an array of rebellion. These included styles of dress, individual critiques of policy, homosexuality, interest in foreign music, “selfish” material discontent with rationing, resistance to unremunerated “volunteer labor”, and expressions of racial consciousness that defied the state’s claim of having defeated racism. Understood as forms of counterrevolution, these attitudes and behaviors were termed “ideological diversionism” by Raúl Castro in 1968 and persecuted accordingly through purges led by the Communist Youth at academic institutions, neighborhood courts and sanctions that relied primarily on forced labor as a means of “re‐education”. One’s political compliance with party dictates, officially approved discourse and volunteer labor demands also determined the distribution of rewards such as advancement at the university, the right to purchase luxury items such as home appliances and promotion at the workplace. For this reason, when Padilla’s arrest hit the world news, the state carried out massive damage control by attempting to refute the accusations of hypocrisy and outrage to which so many leading intellectuals of the world subjected it. Until then, in fact, the majority of those who protested–including Gabriel García Márquez and Susan Sontag–had been “incondicionales del sistema”, willing to justify and gloss over its abuses as “excesses” and “errors” rather than the violations of human rights that they really were. Calling a spade a spade in Cuba then—and, to a certain degree, now—put one in the position that the Cuban state and the United States government both created simultaneously during the Cold War: political bi- polarity, either you are with us or against us. If you criticized the Cuban state for violating human rights or for ruling through repressive means rather claiming its rule as a genuine expression of the will of the Cuban people, you were likely to be accused of being a defender of Latin American dictators, a pawn of U.S. imperialism, an agent of the CIA or simply confused ideologically. Indeed, it is the experience of most Cubanists like myself that few scholars of Latin America in the United States today feel comfortable criticizing the Cuban Revolution and/or Fidel Castro. They remain sacred because without them, it is as if the historical truths about the US-backed terror-driven regimes of Argentina, Chile, Guatemala, El Salvador and others are somehow diminished. I argue that Cuba’s regime was essentially different than these regimes but it was no less guilty of many of the very kinds of crimes and processes of repression that we have traditionally only associated with the military dictatorships supported by the United States.

CF: How did you unearth the letters related to the Padilla Case?

LG: I found them by accident in the archive of the Ministry of Culture, then housed on the twelfth floor of the Biblioteca Nacional José Martí. How did I get them out of the archive in photographic form? Through the intervention of Saint Jude, of course. The Patron of Impossible Causes.

Ver la entrevista aquí, y el catalogo de la exposición, con imágenes de ésta y otras obras, aquí.

Confidencial, autores firmantes

“Confidencial, autores firmantes”. Obra de Coco Fusco en colaboración con Lillian Guerra expuesta en la galería Alexander Gray Associates, en Nueva York. 2016.

productos de belleza

Polvo facial Minuet.
Polvo facial Minuet.

Polvo facial Minuet. Colección Cuba Material.

En el libro Más belleza para ti, de Isabel de Amado Blanco, me encuentro este glosario de productos de belleza, todos con una recomendación de cómo y cuándo utilizarlos que yo me he ahorrado transcribir. Aún cuando jamás coexistieron, ni siquiera en las tiendas, recuerdo muchos de estos productos en las gavetas de mi mamá y mi abuela. Los enumero con la misma denominación con que aparecen en el libro:

Aceites de belleza: Cirene

Aceites bronceadores: Dorado, Taíno

Cremas: crema nutritiva Cirene, crema para cutis seco Cirene, crema limpiadora para cutis graso Cirene, crema para alrededor de los ojos Cirene, crema desvanecedora Cirene, crema hidratante Cirene, crema para manchas Venus, cold cream Cirene, cold cream Fiesta, crema de almendras Didier, Aquazul

Cremas dentales: crema dental Perla, crema dental Dentol

Productos para el cabello: aceite Acuarela, champú color Aloa, champú líquido Fiesta, champú jalea Alimón, enjuague suavizador Reflejo, loción anticaspa Capilex, loción capilar Rum Quinquina, loción amoldadora Reflejo, agua de portugal [sic] Reflejo, agua de portugal platinada, brillantina líquida Fiesta, brillantina en crema Reflejo, brillantina desrizadora Estilo, brillantina sólida Fiesta, crema acondicionadora Reflejo

Jabones: jabones de tocador Nácar, JP, Tú y Aquazul; jabones neutros Alameda y Atardecer; jabón para cutis normal o graso; jabón facial Venus; jabones medicinales Supergraso, Bacteriostático y de Azufre (los tres con receta médica)

Desodorantes: Odelex, Desodoral líquido y sólido, Tú, Odorama

Cremas depilatorias: cera fácil depilatoria Venus, crema depilatoria facial Venus

Limpieza del cutis: mascarilla facial Venus, loción refrescante Cirene, loción astringente Cirene

Maquillaje: creyón labial iridiscente Fantasía (11 tonos), colorete iridiscente Fantasía (polvo compacto en 7 tonalidades), sombra para los ojos iridiscente Fantasía (en polvo compacto en 9 tonos y en casquillo metálico en 10 tonalidades), creyón labial Prisma, creyón labial iridiscente Prisma, brillo labial Prisma, creyón labial Realce (11 tonos), brillo labial Realce, sombra para los ojos Realce (9 tonos no iridiscentes en polvo, 7 tonalidades no iridiscentes en casquillo plástico), delineador para los ojos Realce, máscara para pestañas Realce, maquillaje en crema Alondra, maquillaje sólido Alondra, maquillaje líquido Alondra, polvo compacto Alondra, polvo facial Cirene

Esmaltes de uñas: Fantasía (brillo final, base y 10 colores), quitaesmaltes Prisma

Perfumes: aguas de colonia masculinas aceptables para uso femenino Galeón, Colonia de Yerbas Yal y colonia Madrigal; aguas de colonia Fiesta, Fresca, Fiesta con Vetiver; extractos Fantasía, Diamante Negro, Hechizo, Recuérdame, Capricho y Secreto; perfumes de tocador Fantasía, Hechizo, Éxtasis, Recuérdame, Diamante Negro y Yaite; lociones Tú, Imágenes, Profecía, Carnaval, Fantasía, Misterio, Éxtasis, Recuérdame, Pétalos de Violeta

Aceite de belleza Cirene

Aceite de belleza Cirene. Colección Cuba Material.

Polvo facial Venus

Polvo facial Venus. Colección Cuba Material.

Cera depilatoria Cirene

Cera depilatoria Cirene. 1980s. Colección Cuba Material.

comercio capitalista y socialismo soviético

autobuses Hino
Barco de la Flota Cubana de Pesca

Barco de la Flota Cubana de Pesca. Imagen de contraportada de la revista Bohemia. 1980s. Colección Cuba Material.

Sobre ciertos elementos de la materialidad del socialismo cubano, Armando Navarro Vega, 2013. Cuba, el socialismo y sus éxodos. Bloomington, IN: Palibrio:

Aquellos días en que los taxis de La Habana eran Ford FalconChevys adquiridos en México y Argentina, o Alfa Romeo italianos, que también se emplearon como coches de patrulla de la policía; en que los autobuses eran Leyland ingleses, o Hino japonés; en que el transporte de mercancías y la recogida de basura se hacía en camiones Barreiro, EbroPegaso españoles (importados de la España de Franco, igual que la gabardina de los uniformes del Comandante); en que se adquirían fábricas y plantas completas en Europa Occidental, como el Complejo Lácteo de La Habana, de diseño exclusivo y tecnología Alfa Laval sueca; en que los tractores que se empleaban en el cultivo de los cítricos en la Isla de la Juventud eran Picolinos italianos, igual que los miles de aparatos de la marca Carpigiani para hacer helados (los llamados Frozzen) que inundaban la ciudad; en que los barcos de la Flota Cubana de Pesca y la Flota Cubana del Golfo se fabricaban y/o reparaban en Japón y en los astilleros Vascos; en que se podían adquirir de vez en cuando tubos de luz fluorescente marca General Electric (comprados en Panamá o en Canadá) en la red de distribución de productos industriales y en moneda nacional; en que aunque el grueso de las importaciones entre 1983 y 1989 provenía de la Unión Soviética y Europa Oriental, el régimen no podía renunciar a un porcentaje fluctuante aproximadamente entre el 11% y el 16% en divisas convertibles (fertilizantes nitrogenados, plantas, partes y piezas para la industria, equipamientos y tecnología occidental), porque resultaban vitales para la economía, y eran inexistentes o de pésima calidad en el campo socialista. (Pp. 54-5)

colección de cuentos para narradores de la Biblioteca Nacional

Adaptaciones de Cuentos para Niños de 5to y 6to grados. Colección Biblioteca Nacional.

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Durante la preparación de la exposición Pioneros: Building Cuba’s Socialist Childhood, mi amiga Teresa Valladares me sugirió que contactara con María del Carmen Núñez Uncal y Mayra Navarro, dos de las especialistas que, en el entonces Departamento Filológico de Narraciones Infantiles de la Biblioteca Nacional, realizaron muchas adaptaciones de cuentos infantiles publicadas por este departamento. Por correo electrónico, ambas me hicieron llegar sus experiencias. Les he pedido permiso para publicarlas:

Te respondo con relación a lo que solicitas. Desgraciadamente en la Biblioteca Nacional desapareció el Departamento Juvenil y con ello prácticamente toda la colección. Inicialmente mandaron mesas, sillas, computadoras y parte de la colección a la Casa de la Cultura de Plaza pero un tiempo después se determinó reabrir Juvenil en la Biblioteca y un buen día lo recogieron todo, lo llevaron para allá y empezaron una construcción que jamás se terminó. No sé dónde fueron a parar las cosas que recogieron. Me jubilé en diciembre del 2007 y estuve contratada dos años más impartiendo la actividad de Bebeteca a niños de 2 a 4 años, hasta el 2009. Un buen día dijeron que tenía que cumplir el horario de 8 horas y trabajar el sábado y dejé el contrato. Hasta entonces preparaba la actividad en mi casa, los materiales, la música, e iba a la biblioteca el día en que la misma se realizaba. De la biblioteca te puedo decir que esa fue mi segunda casa porque fueron 47 años ininterrumpidos los que estuve allí.
De la publicación de las adaptaciones de cuentos te digo que se inició en 1963 con unas adaptaciones de Eliseo Diego de cuentos famosos de la literatura infantil. Estaban impresos en unas hojas sueltas y los había en los tres niveles [se refiere a 1ro y 2do grados, 3ro y 4to grados, y quinto y sexto grados]. Allí también comenzaron los artículos de Teoría y Técnica del Arte de Narrar que después conformaron los folletos.
En forma de folleto se iniciaron en 1966 en tres niveles: 1ro y 2do, 3ro y 4to y 5to y 6to grados y Teoría y Técnica del Arte de Narrar. Se llamaban Adaptaciones de Cuentos para Niños de… (y los grados correspondientes). En aquel entonces éramos un departamento independiente y se llamaba Departamento Filológico de Narraciones Infantiles. Realizábamos las adaptaciones María del Carmen Garcini, Alga Marina Elizagaray, Mayra Navarro y yo (María del Carmen Núñez Uncal).
De 1ro. y 2do. se publicaron 10 folletos, el último en 1984.
3ro y 4to fueron 9, el último en 1977.
5to y 6to, sólo 7 y el último también en 1977.
De Teoría y Técnica se hicieron 6 folletos, el último fue en 1973.
En 1983 se hizo un folleto de Adaptaciones para Nivel Prescolar. De los cuentos publicados para 1ro. y 2do. se seleccionaron aquellos que por sus características se ajustaban a los intereses de niños más pequeños y se publicaron en ese único folleto.
Esas publicaciones se enviaban a las distintas bibliotecas de la Red Nacional de Bibliotecas y se obsequiaban a maestros primarios, educadoras infantiles y toda aquella persona que fuera a solicitarlos porque trabajaba con niños y consideraba que podían resultarles de utilidad. Esto de forma gratuita, no se comercializaban.
Espero esto responda tu interés en estas publicaciones que resultaron de tanta importancia y que desgraciadamente pasaron al olvido.
Saludos,
Menchi

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Esos folletos no se comercializaban, sino que eran distibuidos gratuitamente para las bibliotecas de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas que existía entonces y para apoyar los seminarios (así se llamaban los talleres entonces) que se impartían en la Biblioteca Nacional y a otros organismos interesados como el MINED, para las bibliotecas escolares, y también para los Círculos y Jardines Infantiles. También se entregaban a otros docentes interesados.

Los primeros textos aparecieron en unas carpeticas con las hojas como sueltos y después se hicieron los folletos COLECCIÓN TEXTOS PARA NARRADORES, en dos vertientes, la dedicada a Teoría y Técnica del Arte de Narrar y otra, la de Adapataciones de cuentos para narrar, que aparaecía en tres niveles: 1º y 2º grados; 3º y 4º, y 5º y 6º. El primer folleto de teoría salió en 1966 y se editaron en total seis hasta 1974, pero sin una periodicidad específica. En principio, más frecuentes y luego más espaciados, atendiendo a las escasez de papel y a que se daba prioridad a otros intereses, pues aún la narración oral de cuentos es algo que a muchos no les parece demasiado importante.

Esas publicaciones estaban al cuidado del Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles, que dirigía el poeta Eliseo Diego, quien fuera mi maestro. Ese Departamento era conocido como el Filológico de Narraciones y en el trabajamos la Dra. María del Cramen Garcini, quien fuera la asistente de Eliseo; estaba yo, que era la narradora digamos que “modelo” de los talleres, porque por entonces nadie entendía bien de qué se trataba el asunto. Allí se formaron otras narradoras de las cuales quedan en ejercicio Menchi Núñez, de quien también Tere te ha dado sus datos. Trabajó también durante un período importante de tiempo la Dra. Alga Marina Elizagaray, como investigadora y adaptadora de cuentos. Al desaparecer el Departamento, Menchi y yo pasamos al Departamento Juvenil, donde continuamos haciendo LA HORA DEL CUENTO y realizando adaptaciones que se iban publicando en folletos cuando era posible, pero ya habían perdido la unidad de formato que tuvieran en principio.

Del de 1º y 2º grados se publicaron creo que un total de 10, desde el primero en 1966 hasta 1984 y de ello se encargaba Menchi Nuñez porque fue quien se mantuvo en la Biblioteca ya que yo pasé a trabajar en el Ministerio de Cultura en 1977 atendiendo los grupos de teatro para niños del país y formando actores como narradores. De 3º y 4º grados tengo 9 folletos, no sé si se hizo alguno más, tal vez Menchi pueda decirte mejor, desde 1966 hasta 1977. De los de 5º y 6º grados, el primero en 1966 y hasta el 6 en 1974.

Hace un par de años, el Dr. Jesús Lozada hizo una selección de los textos teóricos para que los narradores más jóvenes puedan acceder a información de primera mano, pues esos textos no son muy fáciles de encontrar en originales y ni siquiera ya en los folletos que están deshechos porque se publicaron en papel gaceta. Consideramos que esto era importante, porque cada cual ha ido haciendo “aportes” a su conveniencia y distorcionando los orígenes contemporáneos, con todo lo que ello conspira en contra de un arte que, como ya te dije, no se le da la verdadera importancia que tiene, aunque en los útlimos tiempos hay muchos que viven de él y a toda costa. Ese libro con la selección de aquellos textos fue publicado en papel por la Editorial Tablas / Alarcos de Cuba, en la Serie ORALIA, bajo el título El vuelo de la flecha, pero también se hizo una edición virtual que trataré de mandarte a ver si puedes recibirla por esta vía.

En el Prólogo que hice para ese libro, encontrarás otros detalles complementarios sobre la historia de la narración oral en Cuba, que debe su existencia a la Dra. María Teresa Freyre de Andrade, la primera directora de la Biblioteca Nacional después de 1959. Hay un libro publicado en 1963 que fue traducido y adaptado por la Dra. Freyre y por Eliseo Diego, que se llama El Cuento en la Educación, de la norteamericana Catherine Dunlap Cather. Ella lo publicó en 1908 y considero que fue una adelantada de la Educación por el Arte por todo lo que ese libro revela. Creo que a pesar del tiempo transcurrido sigue siendo un punto de referencia importante para quienes sean narradores orales de cuentos.

En el 1999 obtuve mi Maestría en Educación por el Arte y Promoción Sociocultural y mi tesis estuvo basada en demostrar que la narración oral de cuentos es un instrumento de la Educación por el Arte, habida cuenta de que el cuento narrado de viva voz, con todas las capacidades comunicacionales y expresivas de la palabra, la voz y los gestos, es en sí mismo una acción para la sensibilización y la formación de públicos que funciona desde edades tempranas, aún cuando los niños no sepan leer, y que alcanza a todas las edades.

Saludos cordiales, Mayra

Ver El vuelo de la flecha.

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Sentir y Hacer, conferencia de Nicolás Quintana (video)

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 Nicolás Quintana dictó esta conferencia el 7 de febrero del 2011, sobre “cómo las imágenes lo afectan a uno y lo convierten en una cosa determinada.”

las cuquitas de Gertrudis Rivalta

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Cuquitas de Gertrudis Rivalta.
Cuquitas de Gertrudis Rivalta.

Cuquitas de Gertrudis Rivalta.

Ángeles de la Torre y Lucía Cintas sobre la obra de Gertrudis Rivalta:

¿Qué ha estado buscando Cuquita-Gertrudis? ¿Qué busca? Y nos lo dice:
La medida de uno mismo.
Y para mayor evidencia sitúa en unos teatrillos de papel,frágil como el mundo de lo ilusorio, la figura que se manipula fácilmente y con la que se juega sin que,desde esa perspectiva cartesiana,pueda ella intervenir para nada (Cuquita). Como consecuencia de esa visión separada del todo a causa del yo, ilusorio y permanente, Cuquita vive mirando hacia fuera y se mide y se compara. Con todo. Con todos. Y se busca,busca su yo identitario permanente en todo y en todos. Y sufre y se pierde.Y Gertrudis mide a Cuquita con todo.Y en eso radica su ilusoria búsqueda.
Y Cuquita no “ve”: sus ojos están tapados. Y no puede hacer nada: sus manos están a la espalda. Aunque sean múltiples dedos en aparentes múltiples manos, que son la misma, que son una. Cuquita escucha las voces y los ecos y surge Matriuska,otra ilusión con otro color que tampoco le puede dar la medida porque es un reflejo equivocado, y por lo tanto no le puede ayudar. La solución para Cuquita-Gertrudis es adentrarse, ensimismarse.Investigar hasta descubrir cuál es la razón,la causa que le lleva a medirse. Siempre en el gran teatro de la vida. En el laberinto de la vida.Tratando de alcanzar un yo permanente que le dé seguridad,que elimine los automáticos e involuntarios miedos. Al final del recorrido,del paso por todos los escenarios de todos los teatros, de todas las vueltas y revueltas se ha des-ilusionado y ha encontrado lo que cada uno debe encontrar. Y no lo define, pero…

Ver un dossier sobre la obra de Gertrudis Rivalta.

televisor Krim-218

Manual de usuario. Televisor Krim 2018.
Manual de usuario. Televisor Krim 2018.

Manual de usuario. Televisor Krim 218. 1981. Colección Cuba Material.

El televisor Krim-218 de mis abuelos fue adquirido en la ferretería Variedades Vedado el 24 de julio de 1981. Costó 650 pesos. El Certificado de Garantía cubrió los desperfectos del tubo de pantalla por un año y los del resto del equipo por tres meses. Para reparaciones, les correspondía el consolidado de Línea entre 4 y 6, en el Vedado. Hace unos cinco años, mi abuelo y mi mamá decidieron deshacerse del viejo televisor Krim, en el que apenas se veían sombras.

En el 2012 “759,164 televisores en blanco y negro . . ., todos con más de 25 años de explotación”, se encontraban en funcionamiento en Cuba, según censo publicado por Café Fuerte. Para descargar el manual presione aquí.

televisor Krim 218

Certificado de propiedad de televisor Krim 218. 1981. Colección Cuba Material.

camisetas Perro

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camisetas perro
identidad corporativa de las camisetas perro

Sobre de correos con la identidad corporativa de las camisetas Perro. 1960s. Colección Cuba Material.

Cuando mi tía abuela se casó con un técnico inglés que trabajaba en Cuba en los tempranos 1960s, era secretaria en la fábrica de camisetas Perro. Poco después se mudó a Londres. En este sobre recibió la confirmación de su renuncia a su puesto laboral.

Esta famosa marca prerevolucionaria fue registrada en el registro de marcas y patentes cubano en el año 1979, siendo aprobada como marca en 1981.

Marca PERRO
     F.solicitud 10/04/1979
Camisetas atléticas de hombre, joven y niño
    Titular EMPRESA DE CONFECCIONES PUNTEX
     Estado administrativo Concedida desde 24/11/81
     Fecha registro 24/11/1981
     Fecha vigencia 10/04/1979
     Fecha expiración 24/11/2016

testimonios sobre la Escuela Ana Betancourt

plantilla de corte del programa de costura Ana Betancourt
plantilla de corte del programa de costura Ana Betancourt

Plantilla de corte del programa de costura Ana Betancourt. FMC. 1970s. Colección Cuba Material.

En Bohemia:

“La escuela se instaló en el mismísimo Hotel Nacional de Cuba, cara a cara con el malecón habanero. Miles de muchachas, procedentes de las áreas rurales, recibieron clases de corte y costura, superación cultural y una preparación esencial que las capacitaba para actuar como agentes impulsores de los cambios sociales en sus comunidades.”

“A esta escuela pronto se sumaron las de superación para las antiguas domésticas y las que prepararían a las directoras, asistentes y educadoras de otro programa de estreno: el de los Círculos Infantiles.”

* * *

Entrevista a Elsa Gutiérrez Baró, antigua directora de la escuela Ana Betancourt, en Cubarte:

(…) Después del 59 yo hice muchos trabajos que no eran propiamente de un psiquiatra, pero yo era una médica que quería colaborar y contribuir al desarrollo del país y entonces la psiquiatría quedó un poco atrás, porque era necesario un cambio social y por supuesto me integré a la Revolución.

¿Entre esos trabajos estuvo la dirección de la Escuela Ana Betancourt?

Sí. Yo no soy maestra, pero fui directora de la primera escuela del plan Ana Betancourt que comenzó a funcionar en el Hotel Nacional, a finales de 1960; éste fue un proyecto de la Federación de Mujeres Cubanas, para educar a muchachas campesinas, a partir de una idea de Fidel, que, lleno de ilusiones, quería propiciar que éstas se prepararan, mejoraran su escolaridad, aprendieran corte y costura y multiplicaran en sus lugares de origen las experiencias y conocimientos que habían adquirido. La aspiración era que enseñaran a diez muchachas de sus pueblos, lo que ellas habían aprendido.

Las alumnas venían de lugares muy distantes como el Escambray o la Sierra Maestra y eran muy diferentes a las adolescentes que yo conocía de la ciudad y me dejaban asombrada porque eran muchachas que nunca habían visto nada de la llamada civilización y además tenían muchos prejuicios.

Hay una anécdota que ilustra lo que digo; en uno de los ómnibus que las traían de sus casas y que venía por una zona alta de la carretera, una adolescente de pronto preguntó: “¿qué pueblo es ese que tiene las estrellas tan bajitas?”, se estaba refiriendo a un pequeño pueblo que tenía luces eléctricas.

Ellas se instalaron fascinadas y asombradas en el Hotel Nacional, pero estaban llenas de temores, creencias y prejuicios en cuanto a la alimentación, al aseo, a la menstruación, a casi todo; por otra parte descolgaban el teléfono para oír el aparato y salían de las aulas para subir y bajar en el elevador, tenían un extraordinario nivel de ingenuidad e ignorancia.

¿Cómo llegó a desempeñar esa dirección?

Yo era la vicepresidenta nacional de la Federación de Mujeres Cubanas cuando se fundó, y me dieron la tarea de dirigir esa escuela que empezaba en el hotel con mil alumnas, pero que se iba a ampliar hasta tener una matrícula de 10 mil o 12 mil, yo no tenía experiencia, pero lo asumí como un fuerte compromiso de que debíamos triunfar porque era el triunfo de la federación y de la Revolución.

En esta etapa ocurre la invasión de Playa Girón, ¿no afectó este hecho el funcionamiento de la escuela?

No, pero las madres venían a buscar a sus hijas, estaban aterradas pensando que les podía pasar algo allí, lejos de sus familias.

Nosotros por nuestra parte estábamos preocupados por lo que podría ocurrir y por eso le pedí a Fidel que mandáramos a las muchachas de regreso a sus hogares, para seguridad de ellas porque el hotel podía ser bombardeado y Fidel me llamó y me dijo con ese optimismo suyo: “no, no te preocupes, este problema de Girón lo vamos a resolver en tres días, y si las mandamos para sus casas, para reunirlas de nuevo, se va a perder tiempo y las clases tienen que continuar”.

Por supuesto continuamos.

¿Cuáles fueron los resultados de esa primera graduación?

Aquella fue una experiencia en la que ellas aprendieron, pero nosotras, las organizadoras, aprendimos mucho más, porque aprendimos que las personas se pueden superar y pueden modificar sus pensamientos e ideas y eso fue muy importante en el trabajo que hice posteriormente como psiquiatra.

Casi todas mejoraron su escolaridad, aprendieron a coser definitivamente y se confeccionaron las ropas que usaron en la graduación y cuando se presentaron en la Ciudad Deportiva, modelando como profesionales, aquel lugar se caía abajo de los aplausos; el triunfo fue tan hermoso que siguieron viniendo las campesinas a estudiar.

Ese primer grupo se graduó el 31 de julio de 1961 y regresaron a sus hogares con una máquina de coser para que multiplicaran lo aprendido en sus lugares. Muchas de estas muchachas, después fueron maestras, dirigentes de la FMC, algunas estudiaron Derecho, o sea la escuela les dio proyectos de vida.

¿Cuándo comenzó a dirigir la revista Mujeres?

En el año 62, la dirección de la FMC me da la tarea de convertir Vanidades, ―que era una revista hermosa pero su contenido fundamentalmente era de modas y consejos― en Mujeres para que fuese realmente una publicación donde las mujeres cubanas tuvieran una representación, tanto las campesinas, como las profesionales, las amas de casa, todas.

Yo, que nunca me he considerado escritora, que nunca había dirigido algo así, me apoyé en un buen consejo de dirección que tenía mucha experiencia, muchas de sus integrantes procedían de Vanidades y aprendí mucho allí. (…)

Continuar leyendo.

* * *

En Sejourné, Laurette and Tatiana Coll. 1980. La mujer cubana en el quehacer de la historia. Mexico: Siglo Veintiuno:

Cuando regresé, bueno, aquello fue una fiesta, todo el mundo de lo más contento por ver cómo me había superado. Yo les llevé todos mis álbumes, todas las muestras, todas las cositas que había hecho; aquello fue una emoción terrible, una fiesta al otro día con toda la gente, todo el mundo iba a la casa a verme. Habíamos llegado por la noche y tremenda bulla que todo el mundo se despertó. Todo el mundo quería saber cómo era esto por acá, que cómo nos habían tratado, que cuál era la situación nuestra acá, bueno, nos hacían preguntas. (Irma Hernández Egarza, p. 131)

Lo que fue una gran novedad fue la máquina; todo el mundo pasaba a ver la máquina y sólo hablaban de la máquina, y tú me la prestas, y yo voy a aprender a coser. La muchacha les dio las clases. Decirlo hoy día parece fácil pero verlo y vivirlo en aquella época no lo era. El valor que tenía que aquella muchacha saliera del pueblo, estudiara y volviera para enseñar. Las viejitas le decían: “Préstame la máquina para remendar . . .”, y ella decía: “No, esa máquina es para enseñar.” No se la daba a todo el mundo de miedo que la estropearan. Ellas no la tocaban si no era para enseñar, pensaban que cualquier cosa les iba a echar a perder su máquina. (Manuela Martínez, p. 132)

El Fogonero: Fidel Castro nunca fue el maquinista de la 61602

Tren local. Trinidad, Cuba. 1997.

Tren local. Trinidad, Cuba. 1997.

En El Fogonero: Fidel Castro nunca fue el maquinista de la 61602:

En un museo de La Habana se exhibe la Locomotora Insignia de los Ferrocarriles de Cuba. Es una M62-K que fue construida en Ucrania en 1975, apenas unos día antes de que entrara en la historia al arribar a la estación de Placetas, en el centro de la isla.
En una placa de broce, fijada a uno de los costados de la máquina, puede leerse: “El Comandante en Jefe Fidel Castro, conduciendo esta locomotora 61602, inauguró el primer tramo Oliver- Calabazas del ferrocarril rápido Habana- Santiago De Cuba, el “Día Ferroviario”. 29 enero de 1975. Año del Primer Congreso”.
Un ferroviario que estuvo allí (fue parte de la operación), Esteban Darias Domínguez, y otro que oyó la historia de testigos presenciales, Graciel Velázquez, sostienen un relato diferente al que cuenta la tarja. Según sus testimonios, quien condujo ese tren realmente fue Papito Villa.
Graciel, que era guardafrenos en ese momento, es uno de los que en verdad saben lo que ocurrió aquel lunes: “El coche motor 2050, un Uerdingen con dos motores Leyland, estaba acoplado a la 61602. Cuando mejor iba marchando el asunto, falla la M62-K, de lo que prácticamente nadie se percató”, dice.
“Papito Villa, maquinista del 2050, lo tenía encendido y con la agilidad y picardía que le caracterizó siempre, fue empujando a la 61602 que Fidel creía conducir como todo un experto. Esa es una de las mejores anécdotas que guardo de mis 20 años en los Ferrocarriles de Cuba”, Asegura Graciel con nostalgia.
En la portada de todos los periódicos cubanos que circularon el martes 30 de enero de 1975, aparece una foto donde Fidel Castro desciende sonriente de la 61602. Desde entonces data la leyenda de una locomotora que siempre se consideró un patrimonio nacional.
Del coche motor 2050 y de Papito Villa no se conservan fotografías.

Leer el resto del texto y ver las imágenes que lo acompañan en El Fogonero.

“Ikarus”, serie de fotografías de Alfredo Betancourt

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Portada de la serie Ikarus, de Alfredo Betancourt.
Portada de la serie Ikarus, de Alfredo Betancourt.

Portada de la serie Ikarus, de Alfredo Betancourt. Imagen tomada de la página de Alfredo Betancourt.

Alfredo Betancourt, serie Icarus (1980s). Comprar el libro aquí.

Cubanet: Vedado: de la modernidad a la barbarie

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Casas en ruinas. Zona baja del Vedado. 2012.

Casas en ruinas. Zona baja del Vedado. 2012.

En Cubanet: Vedado: de la modernidad a la barbarie:

La identidad de El Vedado peligra desde hace mucho tiempo. Esta barriada de la antigua Habana Elegante dejó de ser un museo de arquitectura moderna. Por aquí entró a Cuba la modernidad, la cual fue siempre un acento de su identidad. No solo fue un barrio fundado por familias patricias, fue también un barrio de turismo y prosperidad.

Este barrio, que germinó del bosque, hoy envejece muy mal. Es un trozo de ciudad que ya no está preparada para asimilar grandes golpes, su paisaje ha sido saqueado, deteriorado y desdibujado, dejó de ser un sitio ostentoso, y hoy sus fachadas son apenas un juego de apariencias.

Recuerdo la patria de mi infancia como un lugar habitable, un asentamiento ecológico en cuya manera de vivir se respiraba dignidad. Haber nacido en el Sagrado Corazón y ser de El Vedado impuso una etiqueta de distinción y elegancia, incluso para los más humildes.

Teresa, una guantanamera que nació en la Loma del Chivo, se impuso, desde muy joven, no regresar a su pueblo natal: “Llegué a este barrio en 1962 –testimonia-, y quedé deslumbrada por El Vedado, uno podía distinguir la personalidad propia que tenía este lugar, tenía su propio glamour, era un lugar donde se respiraba decencia. En aquel entonces, el toque de tambor, la brujería y los sacrificios de animales bajo la ceiba era algo ajeno a este lugar. Hoy esa identidad ha desaparecido y se impuso la cultura de la chancleta y el barracón”.

Con el nuevo contrato social impuesto por la inquisición revolucionaria, las costumbres y la cultura de El Vedado, como estilo de vida propio de las élites habaneras, fue amputada por decreto y sustituida por la cultura de la barbarie.

El Hotel Trotcha, los edificios Govea y Alaska, o la casa jardín de los Loynaz, son algunos de los patrimonios locales perdidos. El edificio Alaska, que pudo ser salvado, fue dinamitado, y hoy ocupa su lugar el parqueo del Comité Provincial del Partido Comunista. Es posible que corra la misma suerte el edificio del Retiro Médico, ubicado en N, entre 23 y 25. Se han perdido salas cinematográficas, como el cine Gris, y plazas culturales, como la Casa de la Cultura Checa.

Según Hilda, una habanera nacida en el barrio de Cayo Hueso, hoy muchas mansiones de El Vedado son ciudadelas: “Recuerdo que aquí no había muchos solares, entre ellos estaba el solar de los Chala, conocido actualmente como Blúmer Caliente, y el solar de Guillermina, donde la familia más conflictiva era la de Silvia, conocida como La Cochina, una blanca de cabellos y ojos oscuros que se fue del país en 1980. Pero se impusieron otros lugares, como La Mierdita, El Sopeña, el Hormiguero y el Pentágono. Se acabó la caballerosidad, el buen gusto y una ética de orgulloso sentimiento por este lugar”.

Lugares vinculados al eco de la buena cocina, como los restaurantes Varsovia, Sofía y El Jardín, así como cafeterías, La Cocinita, El Avioncito, La Piragua, La Fuente y Sol Mar, no existen ya. Otros restaurantes, como Rancho Luna, Los Andes, Vita Nuova, El Cochinito, Centro Vasco, Casa Potin, Las Bulerías, El Castillo de Jagua, La Roca, El Mandarín, Siete Mares, donde ya es muy difícil comer mariscos y pescados, o las pizzerías Cinecittá, Buona Sera y Milán. Todos son lugares grises, abandonados a su suerte.

Los pocos espacios en divisas han cancelado oportunidades para la libre diversión de la gente corriente. El Vedado Tennis, hoy círculo social José Antonio Echevarría, es una jungla en la cual la población flotante libera sus represiones e impone la guapería. El Club Sayonara es un triste almacén de viandas administrado por la Dirección Provincial de Gastronomía del Poder Popular del municipio. También desaparecieron los clubes El Escondite de Hernando y el Club Olokkú, transformado en una piloto para el consumo masivo de cervezas. El feeling se esfumó del Pico Blanco. El hospital infantil Pedro Borrás, y el de maternidad, Clodomira Acosta, esperan por ser dinamitados desde hace más de 20 años.

Mientras El Vedado continúa perdiéndose como el barrio Jardín que fue, se imponen nuevos lugares, como parte de la economía emergente: Dulcilandia, La Farándula y La Moraleja. El paseo de la Avenida de los Presidentes es el santuario de las tribus urbanas (emos, rockeros, mikis y repa). La cultura de parques también se derrumba, el Víctor Hugo (H y 21), o Medina y Menocal son hoy cementerios de animales, por las permanentes ofrendas a la ceiba de los orichas.

Desde hace mucho tiempo, El Vedado dejó de ser ese elegante caballero, intelectual, vestido de blanco con faja azul. De sus tradiciones, que constituían toda una cultura, solo nos queda el erotismo de La Rampa y el romanticismo del Malecón.

Por Juan Antonio Madrazo Luna

H/T: Walfrido Dorta, via InCubadora.

Parque Lenin

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Público asistente al concierto de Joan Manuel Serrat en el anfiteatro del Parque Lenin en 1973.

Público asistente al concierto de Joan Manuel Serrat en el anfiteatro del Parque Lenin en 1973.

En Insider: My Hidden Life as a Revolutionary in Cuba, libro de José Luis Llovio-Menéndez publicado en 1988 por Bantam Books:

Against all odds the “greatest park in Latin America” was completed too. The installations were put up exactly as they had originally been planned, including the large open-air movie theater, which was a spectacular failure.

For all my skepticism about the project, not even I ever dreamed what a disaster the theatre would prove to be. It was impossible for audiences to sit for more than five minutes on the grass, because a swarm of hungry mosquitoes would attack any human being they came across. At first the administration arranged periodic spraying, but it finally became clear that the number of spectators was not large enough to make the difficult task worthwhile. Surely anyone would prefer the comfort of a traditional movie house, even if the screen was smaller and the environment much less exotic. Finally, after a year, the humidity in the booth ruined the equipment, and the movie theater failed.

(…)

Cubans really had to want to go to the park to get there. Except for those who had a car–the leaders and a very small percentage of the population–you had to spend hours waiting for the park bus, which ran less frequently than busses on other routes. Even if you succeeded in getting to the park, it was a long trek from one side to the other, since the famous little trip sometimes ran and sometimes didn’t, depending on luck. The shows were not performed very often, and they were unappealing, so the greatest incentive for going to the park was the mosquito-infested restaurants–where at least the service was better than in the city–or the treats such as fine caramels or chocolate kisses that were sold only at the park. But these frivolities were too expensive for the workers. Among themselves, the people changed the name from Lenin Park to “Das Kapital,” because of the amount of money needed to enjoy the park.

The most resounding disappointment was the Dry Pass dam, the only hope for the planned lake and its floating scenery. The dam filled up when it rained, but then the water drained out through the cracks into the subsurface. Engineering efforts by the Ministry of Construction were useless; no matter how many thousands of cubic meters of concrete were poured into the cracks, the water continued to leak out. . . .

Thus, there was no water for the lake. As a kind of consolation, it was filled by a well-pumping system. But then the scenery sank, and with it sank the marvelous dream of watching waterborne spectacles in an atmosphere of historical fantasy. The scenery had to be attached to the bottom of the lake and left motionless in front of the coliseum.

Cubans begun to see the park for what it was: an ostentatious display that mocked their real needs. If the project had not been so showy, if so many millions of pesos and so much energy had not been wasted, and if the people’s priorities had been treated with more respect, they surely would have appreciated the park more.

Still, the park partially fulfilled its goal. Lenin Park offered another recreational option as well as more grist for the propaganda mill. Any foreigner who came to Havana was taken to see one of the largest recreational facilities in Latin America.

As for me, I felt that the park was important for the people, who had so few places to relax or take their children. If it had been built more realistically–an amphitheater that wasn’t a Roman imitation, a cinema screen half the size of this custom-built one, aquaria with standard, not specially-treated, glass instead of Caliber–it might have been affordable for more of the country’s citizens. All the cement, iron, imported materials, and labor that had been mobilized toward this luxury park in an underdeveloped country: It was folly. (Pp. 303-304)

Mi mamá en el anfiteatro del Parque Lenin en 1972.

Mi mamá en el anfiteatro del Parque Lenin en 1972.

 

bisturí

bisturí
Bisturí. 1980s.

Bisturí. 1980s. Colección Cuba Material.

La falta de sacapuntas convirtió el bisturí en lo que Ernesto Oroza llamaría un “objeto de necesidad.” No faltaba en nuestras maletas escolares, o lo tomábamos prestado de nuestros compañeros de aula si no teníamos uno. Creo haber afilado más veces la punta de mis lápices con bisturíes que con sacapuntas, y llegué a preferirlos. Los más privilegiados tenían también el mango, pero la mayoría nos las arreglábamos con la pequeña hoja de acero inoxidable hasta que el óxido o la mala suerte nos las arrebataban.

de la cerámica aborigen a la cerámica sobre el aborigen

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Artesanía cubana de los años 1960s ó 1970s. Colección Cuba Material.

En Zumbado, Héctor. 1988. Kitsch, Kitsch, ¡Bang, Bang! Havana, Cuba: Letras Cubanas (gracias a Enrique del Risco por la fotocopia):

Esos ejemplos que pone Slavov de la producción búlgara nos recuerdan demasiado a la producción cubana con sus temibles animalejos de yeso, las detestables jaretas, vasijas y cazuelas de barro y cerámica, los horribles diablillos y otras obscenidades “folclóricas” que no solamente agreden a los consumidores nativos, sino que también se venden en las tiendas INTUR a turistas extranjeros como exponentes de nuestra artesanía y nuestras cultura; y nos recuerdan también nuestras espantosas flores artificiales y otros adefesios, ¡contra los cuales en Cuba ni siquiera existe una campaña nacional! (p. 32)

tratado de guayatola, Cuba Material entrevista a Maldito Menéndez

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maleta con guayatola negativo

La guayabera, prenda cubana por atribución más que por origen, ha sido la gran protagonista (junto al uniforme de campaña), de la moda del siglo veinte cubano, pues aunque se diga que ya desde el dieciocho se utilizaba en el país esta camisa holgada de amplios bolsillos “para llevar guayabas,” es en el siglo veinte cuando su uso se desborda, ramifica, y extiende a facetas tan dispares como el traje de andar, la ropa de salir, o el uniforme de los dependientes de gastronomía; a consumidores tan diversos como los hombres, las mujeres y los niños; y a órdenes políticos tan contrapuestos como la república liberal y el socialismo de estado.

El artista Maldito Menéndez ha convertido este símbolo de cubanidad en un discurso de denuncia. Maldito había anunciado que viajaría a Cuba para asistir a la sexta edición del Festival Internacional de Videoarte de Camagüey, FIVAC, en el que concursaba con una de sus obras. Para ello necesitaba, como todos los ciudadanos cubanos por nacimiento que abandonaron el país después del 1 de enero de 1971, un pasaporte cubano vigente y “habilitado.” Al realizar el trámite de renovación del pasaporte, que cada dos años los ciudadanos cubanos que deseen viajar a Cuba deben hacer (abonando para ello el importe correspondiente, que no es poco), el consulado cubano canceló la “habilitación” del pasaporte de Maldito, privándolo de la posibilidad de entrar a su país.

Maldito Menéndez decidió, no obstante, viajar a Cuba, donde lo esperaban su madre y su hermano menor, el 31 de marzo. Según cuenta en su blog Castor Jabao, al aterrizar en La Habana no le fue permitido abandonar el avión de Air Europa donde viajaba, siendo interceptado a bordo por oficiales cubanos: “Los oficiales que hablaron conmigo eran dos y vestían de uniforme verde oscuro con una estrella blanca en el cuello de la camisa, pero se negaron a identificarse. Me informaron . . . que no podía entrar al país sin el DIE o permiso de entrada. Les expliqué que me esperaban en el Festival internacional de videoarte de Camaguey FIVAC. Les pregunté por qué y quién había ordenado anular mi DIE después que regresé a España de mi último viaje a La Habana, en diciembre de 2013. Les pregunté por qué un cubano sin antecedentes penales, un artista e intelectual, no puede caminar por su propia tierra.”

Habiéndosele negado la entrada a su país natal, Maldito apareció en las redes sociales vistiendo un traje que tiene algo de guayabera y algo de túnica islámica, y que él denominó guayatola. Con ella quiere denunciar la ausencia de libertad de expresión en su país natal, que abandonó en 1991 por el mismo motivo. Maldito “diseñó y mandó a confeccionar la Guayatola para estrenarla el día de la inauguración de la Bienal de La Habana 2015 (Maldito le llama la Vía anal de La Vana), pero como no le dejan entrar a la isla, la llevará puesta en sus próximas apariciones y gestiones públicas, cuál novia plantada a lo Kill Bill (sediento de respuestas).”

No es la primera vez que la política y la moda se entrelazan en la historia cubana para enfrentar el poder y la censura. A finales del siglo diecinueve, las mujeres criollas asistieron al teatro Villanueva vistiendo cintas rojas, azules y blancas y llevando el pelo suelto, en protesta contra el colonialismo español. Más recientemente, las esposas e hijas de los prisioneros políticos encarcelados durante la Primavera Negra de 2003 salieron a las calles a protestar vestidas de blanco y sosteniendo un gladiolo del mismo color en símbolo de paz, dando origen al movimiento de las Damas de Blanco, símbolo de la oposición política en la isla. El arte de protesta no se ha quedado al margen. El propio Maldito Menéndez ha usado el uniforme verdeolivo en alusión directa al poder político cubano en su arte iconoclasta, lo que también ha hecho la artista Coco Fusco trascendiendo los límites del poder politico cubano.

La guayatola actualiza estos discursos. Es una nueva forma de representar o, si se quiere, darle visibilidad a lo político en la moda. Para entender la relación entre uno y otra, Cuba Material entrevistó a Aldo Menéndez, quien respondió por escrito las siguientes preguntas:

En el año 2010 la guayabera se convirtió en la prenda de reglamento de las ceremonias oficiales cubanas y del cuerpo diplomático de esta nación. Cinco años después, el servicio consular cubano en Madrid te comunica que se te ha retirado la autorización para viajar a tu país. ¿La idea de utilizar la prenda de vestir que representa al estado cubano en tu discurso de protesta contra el atropello que significa el que los ciudadanos cubanos tengan que solicitar una “habilitación” o permiso de entrada para viajar al país donde nacieron y la arbitrariedad que rige el otorgamiento de dicha “habilitación” tiene que ver directamente con la connotación oficialista de la guayabera?

Algunas personas dentro y fuera de Cuba –como Otari Oliva, del espacio independiente de arte Cristo Salvador, en el Vedado, y Carlos A. Aguilera, escritor cubano residente en Praga–, sabían que yo me preparaba para intervenir la Vía anal de La Vana desde el verano del año pasado. Desde entonces tuve varios meses para pensar las obras y reunir los diferentes materiales y elementos que necesitaría para llevarlas a cabo en Cuba. Llevaba tres pares de grilletes o esposas, tres zhaocai mao o gato de la suerte chino, un sentai negro, una bomba (jeje ) de aire, rotuladores, linternas de colores, cámaras, tornillos, un magnético de Abajo Kcho (en la foto, en la nevera), una Guayatola y varias cosas más que aún no puedo decir porque todavía pueden hacerse. Es decir, que no, en un principio la Guayatola no tenía nada que ver directamente con las barbaridades que le hace el régimen a los exiliados, puesto que yo no sabía que no me dejarían entrar al país.

¿En general, puedes hablarme sobre las circunstancias en que surgió la guayatola?

La Guayatola estaba pensada para estrenarla en la Vía anal de La Vana, no en el Festival internacional de videoarte de Camagüey. Mi interés en participar en el FIVAC 2015 no era competir, sino presenciar, verificar uno de esos tantos festivales y eventos internacionales que el régimen celebra en Cuba –financiados con el dinero de los cubanos, pero sin contar con nosotros–, para proyectar ese espejismo de paraíso cultural revolucionario tras el que se esconde la dictadura, y sobre todo, para entrar a la isla con una carta oficial, sin levantar sospechas, casi dos meses antes de la Vía anal. El plan era portarme bien en Camagüey para que los perros se relajaran conmigo. Incluso la selección del video MAO –que tiene cierta carga crítica, pero indirecta, en la justa medida de ambigüedad para que la censura la dejara pasar sin recelos, como de hecho sucedió.

Lo que yo no podía calcular era que tenía una orden de anulación de mi habilitación o permiso de entrada a Cuba desde diciembre del 2013, justo después de mi regreso del último (espero que no) viaje que hice a la isla. Si no hubiera tenido que acudir al consulado para prorrogar mi pasaporte, me habría enterado al llegar al aeropuerto José Martí y ser deportado. Por suerte me enteré antes y pude tomar una decisión y pasar por la experiencia voluntariamente; lo cual es clave para transmutar la humillación en desobediencia y el suplicio de las 20 horas de vuelo en acto de arte.

¿Por qué eliges la guayabera, una prenda de vestir que si bien identifica al gobierno cubano también ha identificado, a lo largo del siglo veinte, a los dependientes de gastronomía durante la década de los 1980s y a muchos cubanos nacionalistas lo mismo en el exilio que en la joven república cubana, en lugar de otros elementos del vestir más asociados con el estado cubano y su carácter represor como el uniforme verdeolivo?

Después de lo sucedido a Tania Bruguera a raíz de su intento de performance en la Plaza de la Revolución, cuando fue detenida tres veces y se le retiró el pasaporte en espera de un juicio sin fecha ni sentido, era preciso hilar muy fino para colar una obra insurrecta en la Vía anal sin acabar igual o peor que ella. Por eso no podía emplear símbolos evidentes como la gorra y la camisa verde olivo que suele utilizar Maldito. Nada de banderas, ropa militar o camisetas subversivas podía llevar en mi maleta. Los grilletes, en cambio, pasan fácilmente por la aduana cubana. Y si no pasan, no hay problema, pues lo importante era entrar la Guayatola, dobladita como una fina e inofensiva guayabera.

¿Cómo burlar la censura cubana e intervenir durante la Vía anal de La Vana sin darle el más mínimo pretexto a las autoridades para que me impidan el paso, me detengan, me quiten el pasaporte y me encarcelen? ¿Cómo decirlo todo sin texto, sin decir ni hacer nada y, al mismo tiempo, de forma que pueda entender o empatizar con alguien de cualquier idioma o cultura?

Yo crecí viendo el programa San Nicolás del Peladero, en el que la guayabera era usada por alcaldes, politiqueros y vividores; personajes todos supuestamente desaparecidos tras el triunfo de la revolución. Ahora la guayabera es la piel de cordero oficial del régimen. No puedo evitar recordar la Rebelión en la Granja, de Orwell, y como se van corrompiendo los mandamientos iniciales hasta convertirse en lo opuesto.

¿El hecho de que tu guayatola parezca una bata de mujer y sea, además, de color blanco alude de algún modo al movimiento de las Damas de Blanco? ¿Por qué no utilizaste los colores de la bandera cubana, o el verdeolivo que identifica a los militares que hoy gobiernan el país, o el rojo con que se representa el socialismo de estado?

La Guayatola simboliza el nacionalismo extremo que en Cuba ocupa el lugar de la fe católica durante la colonia y la república (desde el golpe de Batista no ha existido más la república de Cuba). Es el mismo truco de Hitler, Stalin y Mao, pero en versión caribeña: Estructuras y lenguaje religiosos mezclado con orgullo patriótico desmedido; supersticiones y mitos populares sincretizados a la fuerza con el extremismo cultural.

La Guayatola tiene más bolsillos que la guayabera y le caben más guayabas (que en Cuba también significa mentiras). La Guayatola llega hasta los pies, como una túnica; quizás como la túnica de un fundamentalista o extremista islámico, de un fanático. El blanco que disfraza de pureza y justicia, la corrupción y el crimen.

¿El que hayas diseñado una bata, prenda de vestir que en nuestra cultura se asocia con la mujer, para protestar contra un gobierno que, en muchos casos, ha masculinizado la moda como se observa en el uso del uniforme de trabajo y las botas militares en ceremonias tales como los concursos de belleza, constituye una denuncia de cierta misoginia en el discurso y la práctica del poder cubano?

La guayabera es un símbolo de la cultura nacional cubana que no ha sido canonizada en el rito revolucionario. No es sagrada, como el escudo o la bandera o la imagen de los gobernantes, por tanto es pública. Y si es pública y no es sagrada, ni su quema o mutación está penalizada (aún) por las leyes castristas, yo puedo, como artista cubano, cogerla para mis cosas. La Guayatola, por tanto, simboliza el estado actual de la cultura oficial cubana, que se parece a la cultura cubana, pero es falsa. Un secuestro y suplantación cultural cada vez más evidente. Todo en ella es falso, desde el Consejo Nacional [de las Artes Plásticas] y el Ministerio de Cultura, la UNEAC, el ISA y todos los espacios, eventos e instituciones oficiales, hasta (cómo no) el Festival internacional de videoarte de Camagüey, son montajes, carrozas vacías. La unanimidad es altamente improbable, pero después de más de cinco décadas es un horrible imposible. La Guayatola es el silencio unánime de los artistas cubanos; es su camisa de fuerza. Al vestirme con su silencio y cargar con sus guayabas los pongo en evidencia. Es una prenda concebida para causar vergüenza en los malos y en los sucios y empatía en los buenos. Y sí, también contiene al machismo-leninismo verde olivo (que es el machismo cubano de toda la vida, pero potenciado, ideologizado y redirigido hacia el mandamiento superior de perpetuarse en el poder), bajo el lino blanco.

¿Qué mensaje(s) quieres transmitir con la guayatola?

La Guayatola es Cuba globalizándose o tratando torpemente de sonreír, como aquél dibujo animado cubano de unos cosmopioneros que llegan a un planeta donde hay una especie de dragón o dinosaurio que tenía muy mal carácter y tratan de enseñarle a sonreír, pero al principio solo le salen muecas feas, distorsiones, rictus.

El color blanco y la ropa blanca poseen muchos significados en Cuba, étnicos, religiosos, culturales y políticos, que son similares en muchas partes del mundo. La pureza y su extremo, el fanatismo violento, el terrorismo, es un tema de interés global. Es una pena que por fin la cultura cubana alcanza la universalidad y lo hace ofreciendo al mundo un casi pornográfico  –a estas alturas y en Cuba, la otrora perla de las Antillas y supuestamente primer territorio libre de América–, espectáculo de extremismo y barbarie bochornoso, pero también peligroso, pues nadie sabe en lo que pueda transformarse el castrismo en los próximos años.

¿Qué otros planes tienes para la guayatola, además de presentarte con ella en las oficinas consulares cubanas para reclamar tu derecho a regresar a tu país?

Cualquiera puede hacerse una Guayatola y viajar a Cuba con ella o confeccionarla en la isla y usarla libremente, causando vergüenza y risas de complicidad a su paso, sin que puedan decirle nada, al menos legalmente, pues, aunque prohibieran la palabra guayatola, aún podría usarse guayabera extra larga.

¿Pensaste, cuando la diseñaste, en la tradición cubana de desobediencia o protesta a través del vestuario o la moda, como la protagonizada por las mujeres cubanas durante los sucesos del teatro Villanueva en el siglo diecinueve o en la guayabera que, hace un año, la familia Payá Acevedo regalara al Papa Francisco?

Lo más simpático (para no llorar) de la cultura cubana actual es que es tremenda locura. Están todos esos artistas en Cuba fingiendo que no pasa nada, cómo si el hecho de mantener la liturgia fuese a obrar el milagro, aún cuando el templo se está cayendo a pedazos. Se harán estudios y se escribirán ensayos (clínicos?) sobre éstos momentos. De una forma u otra, ya sea mediante actos voluntarios y conscientes o histéricos y enagenados, la cultura cubana jugará el papel de des-cubrir la realidad profunda de Cuba.

Por su connotación nacionalista, la guayabera fue también utilizada por el actual gobierno cubano en épocas tan tempranas como el 26 de julio de 1959, cuando encargó, y subsidió parcialmente, la confección de miles de unidades de esta pieza, que habaneros de la clase media donaron al medio millón de campesinos movilizados para asistir a la Concentración Campesina de La Habana. Asimismo, esta prenda fue la elegida por Fidel Castro para presentarse en su primera aparición pública sin el uniforme verdeolivo en 1994. ¿El que planearas asistir al festival de Camagüey vistiendo la guayatola buscaba una renovación de este símbolo, o se trataba más bien de establecer nuevos lazos entre el exilio y la isla, entre la intelectualidad y el campesinado, entre la oposición y el poder?

La Guayatola simboliza lo que viene después de la revolución: la resaca, la involución, el atraso; el triunfo de lo más conservador y bruto del fenómeno castrista; de los talibanes. Una cultura 100% palmas y cañas, puros y ron, como en el edén perdido de la finca de Angel Castro. Una guayabera atrofiada, con gigantismo o manía de grandeza y chaleco de explosivos debajo, como aquellos cohetes que viajaban de polizones bajo toneladas de blanca azúcar cubana en la bodega de un barco norcoreano. La Guayatola es lo que le de la gana a los cubanos –por una vez–; la página en blanco (y como el papel aguanta, mejor acabo aquí 😉 .

Habrá que acompañar a Aldito y presentarnos, aunque sea por una vez, ante un oficial de inmigración, lo mismo en un consulado en el exterior que en el aeropuerto de La Habana, o de cualquier otra ciudad de Cuba, con una larga guayatola blanca (podemos decir, si nos preguntan y si tenemos miedo, que se trata de una copia de un vestido guayabera como el que comprara en Cuba, en los años 1980s, la española Naty Abascal).

Addendum de Aldo Menéndez: Se me olvidó mencionar a Arturo Cuenca, pionero en el uso de la moda para el lenguaje del arte. En los ochenta llevé varios cortes de pelo y algunas prendas loquísimas hechos por él. Los ochenta en Cuba tuvieron un glamour tremendo y la moda era una heramienta de expresión y rebeldía muy importante en el fenómeno cultural de la segunda mitad de esa década. La New Wave y el Punk, los cheos y los pepillos, los frikis y los breakdanceros, etc.

 

Foto cortesía de Maldito Menéndez. 2015.

Foto cortesía de Maldito Menéndez. 2015.

Ver en Castor Jabao Guayatola en el oleaje de tus vuelos.

cuchillas de afeitar

cuchilla afeitar venceremos
Cuchillas de afeitar Astra. Hecha en Checoslovaquia.

Cuchillas de afeitar Astra. Hechas en Checoslovaquia. Colección Cuba Material.

Desde que comenzaron a escasear, hace ya varias décadas, mi abuela Gertrudis Caraballo Gálvez ha guardado las hojas usadas de las cuchillas de afeitar. Las escondía en un rincón del escaparate de su cuarto, en donde sobrevivieron incluso el Período Especial.

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En el libro de K. S. Karol Guerrillas in Power: The Course of the Cuban Revolution (1970, New York: Hill & Wang), dice el autor:

The language used by the Castroists at home was full of phrases reminiscent of Chinese arguments. They used the term revisionism as an obvious reference to the U.S.S.R. and its allies abroad. Even merchandise from Eastern Europe was commonly described by this title. Thus on my first day in Havana I learned that revisionist trucks were of very poor quality, or that anyone using revisionist blades needed no shaving cream–his tears would be quite enough. (Pp.306-7)

Esto fue en 1967.

Cuchillas de afeitar Astra. Hechas en Checoslovaquia.

Cuchillas de afeitar Astra. Hechas en Checoslovaquia. Colección Cuba Material.

Cuchillas de afeitar Neva. hechas en la URSS.

Cuchillas de afeitar Neva. Hechas en la URSS. Colección Cuba Material.

 

Cuchillas de afeitar venceremos. hechas en Checoslovaquia.

Cuchillas de afeitar venceremos. Hechas en Checoslovaquia. Colección Cuba Material.

Cuchilla de afeitar Venceremos. Hecha en Cuba. Reverso.

Cuchilla de afeitar Venceremos. Hecha en Checoslovaquia. Reverso. Colección Cuba Material.

Cuchilla de afeitar Rawa Lux. Hecha en Polonia.

Cuchilla de afeitar Rawa Lux. Hecha en Polonia. Colección Cuba Material.

cuchillas afeitar rawalux copy

Cuchilla de afeitar Rawa Lux. Hecha en Polonia. Colección Cuba Material.

Cuchilla de afeitar Leningrad. hecha en la URSS.

Cuchilla de afeitar Leningrad. Hecha en la URSS. Colección Cuba Material.

Cuchillas de afeitar Regina.

Cuchillas de afeitar Regina. Colección Cuba Material.

Cuchillas de afeitar Admiral. Hechas en Dinamarca.

Cuchillas de afeitar Admiral. Colección Cuba Material.

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Sobre las cuchillas de afeitar como armas blancas:

Torcía los labios y decía con voz gangosa: “A él no, aguántenme a mí, que soy el más peligroso”. Cuando su única defensa era una cuchilla de afeitar marca Astra, la tomaba con los dedos y le hablaba: “Cógelo, Astra”, como si el objeto tuviera vida propia, como si fuera un perro guardián. (tomado de Fenelo, Obdulio. 2008. “Florida. Yo soy de donde reinaban los guapos.” Pp. 128-30 in Por los extraños pueblos: otro mapa de la Isla. Crónicas de La Gaceta de Cuba, edited by N. Codina. Havana, Cuba: Unión, p. 129)

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Sobre la escasez de cuchillas de afeitar. En Yglesias, Jose. 1968. In the Fist of the Revolution: Life in a Cuban Country Town:

El Gallego liked to talk, but he had to go home to shave. I offered him a blade–“if you do not mind accepting it,” I said.

“If I do not mind!” he said. “If you know how I have plotted to ask you for one!”

When I saw him later clean-shaven, he said, “What a difference to the Soviet Astras. I can use it many more times.”

From then on, I would give a blade to men and the response was always the same. I gave a package of five to Dr. Padrón and he was quite thrilled. “I think I can make them last until Christmas if I use them right. Look at the shave I got–I do not think I have to shave for the rest of the week. I even cut myself because my beard was so thrilled that it got goose pimples!” (P.112)

desalojos, protestas y distintivos escolares

distintivo pioneril
distintivo pioneril

Distintivo de los pioneros cubanos. 1975.

En Foreign AffairsJorge Domínguez sobre una protesta ocurrida en 1986 en Cuba:

There were reports about overzealous officials who ordered that houses built without state authorization be torn down, leaving people homeless. In northern Holguín province, 17 peasant families were evicted and their homes destroyed. They appealed to the local Roman Catholic bishop, who protected them from further harm. Town citizens gathered in front of party offices to protest. Mothers threw down their children’s emblems from the Young Pioneers’ Union and stepped on them. Some asked how the Batista regime’s evictions differed from these. Other officials eventually intervened and promised to build new housing, giving temporary shelter to those who had lost their homes.

Raúl Castro anunció el 4 de abril de 1977 que la UPC (Unión de Pioneros de Cuba) se llamaría UPJM (Unión de Pioneros José Martí) y responderían a la consigna “seremos como el Che.”